Lectio Divina – Martes XX de Tiempo Ordinario

1.- Oración Introductoria.     

Señor, teniendo ahí presente el evangelio de este día, casi me dan miedo tus palabras. ¡Qué difícil es entrar en el Reino de los cielos! Seguramente que estabas condicionado por la postura del joven rico. Por eso yo te pido en este día que Tú siempre seas para mí mi riqueza, mi tesoro, mi perla fina, la persona de la que siempre me puedo fiar. Estando contigo, pierdo todos los miedos.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?» Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible». Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna. «Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».

3.- Qué dice el texto

Meditación-Reflexión

Es muy corriente en el lenguaje de Jesús usar palabras y frases exageradas. Por supuesto que no hay que entenderlas al pie de la letra, pero sí como una fuerte “llamada de atención”. Jesús nos viene a decir que es muy difícil compaginar la riqueza y el evangelio. Pero nos deja siempre una puerta abierta: “Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible”. Jesús nos dice -una vez más- que el Evangelio no es ascética, esfuerzo, voluntarismo. Es “mística”. Es regalo, don, gracia. Después, y sólo después, vendrá la tarea, lo que debemos hacer. En las Bienaventuranzas, los pobres no son dichosos por el hecho de ser pobres, sino porque han descubierto a Dios como suprema riqueza de sus vidas. Nadie se quejaría de que han puesto muy caros los décimos de Lotería si supiera que ese año le iba a caer el gordo. Y para nosotros, la mejor lotería es haber conocido a Jesucristo. Si este Jesús se ha rebajado tanto que se ha quitado la capa del poder, se ha ceñido una toalla propia de esclavos, y se ha puesto de rodillas para lavar los pies a los discípulos, es muy lógico que yo no quiera estar, como Él, en los primeros puestos, y prefiera los últimos.  

Palabra del Papa

“La gratuidad en seguir a Jesús, es la respuesta a la gratuidad del amor y de la salvación que nos da Jesús. Y cuando se quiere ir sea con Jesús que con el mundo, sea con la pobreza que con la riqueza, esto es un cristianismo a mitad, que quiere una ganancia material. Es el espíritu del mundo. Esos cristianos hacen eco a las palabras del profeta Elías: “cojean con las dos piernas porque no saben lo que quieren”. Para entender esto es necesario acordarse de que Jesús nos anuncia que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros, o sea aquel que se cree o que es el más grande se tiene que volver el servidor, el más pequeño…Y cuando uno se cree importante pierde la cabeza y se pierde”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 26 de mayo de 2015 en Santa Marta).

4.-Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Hoy voy a realizar por amor algún trabajo que sólo hacen los que están debajo de mí.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy quiero fiarme de ti cuando dices cosas distintas de las que yo llevo en mi cabeza. Voy a creerme que “es mejor dar que recibir”; “que es mejor servir que dominar”: “que sólo hay una manera de ser grande: hacerse pequeño”. Pero no sólo quiero creerlo, quiero que me ayudes a ponerlo en práctica.

Comentario – Martes XX de Tiempo Ordinario

(Mt 19, 23-30)

Para completar la narración del encuentro de Jesús con el hombre rico, Jesús resume la enseñanza de ese episodio diciendo que los ricos entran con mucha dificultad en el Reino de los Cielos; a los ricos fácilmente los domina el apego a los bienes y su confianza se deposita demasiado en los bienes que poseen, en el prestigio y el poder que brindan las riquezas.

Por eso los que poseen muchos bienes difícilmente pueden tener un corazón desprendido, que confíe profundamente en Dios, que dependa completamente de él, y que sea capaz de pensar sinceramente en la felicidad de los demás.

Y sólo cuando tenemos esas actitudes de dependencia y de generosidad podemos experimentar lo que significa estar dentro del Reino de Dios. Porque Dios no reina en la idolatría de las riquezas y en los corazones que sólo piensan en sí mismos.

Los discípulos reaccionan diciendo: “Entonces ¿quién puede salvarse?” (v. 25). Queda claro que no se referían al abandono de las riquezas, porque ellos eran pobres y lo habían dejado todo, sino a la dificultad de despojarse por completo ante Dios. Jesús responde que eso es posible, no por las fuerzas humanas, sino gracias a la acción de Dios en los corazones.

Al que acepte ese desafío, que incluye no sólo la renuncia a los bienes, sino a toda relación humana vivida como dominio y posesión, no se le promete únicamente la recompensa celestial, sino también una plenitud terrena; pero esa plenitud no es del orden del dominio, sino de la felicidad, de la realización humana.

Oración:

“Señor, no es posible para mí, pero sí es posible cuando tú invades mi corazón con tu gracia. Libérame, Señor, del apego a los bienes; toca mi intimidad para que deje de estar pendiente de mí y de las cosas que necesito, para que pueda depender de ti y buscar el bien de los demás”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Música – Domingo XXI de Tiempo Ordinario

Entrada: Sálvanos, Señor Jesús. Apéndice. CLN A-14; Gloria a Dios para siempre  CLN A15 (Apéndice) Aclama  al Señor CLN 611; Vienen con alegría CLN 728
Introito en latin: Inclina Domine  
Misa: En los meses de Julio y Agosto, en zonas con turistas extranjeros se puede cantar la Misa de Angelis
Salmo y Aleluya: Gustad y ved qué bueno es el Señor (Propio).
Ofertorio: Te ofrecemos, Señor, nuestra juventud  CLN-H 2.
Santo: 1 CLN-I 8.
Comunión: Gustad y ved CLN 518; Yo soy el pan de vida CLN 011; Creo en Jesús CLN-274; Quédate con nosotros CLN-O 29.
Final: Reúne, Señor, a tu Santa Iglesia. (Cantos varios)

Recursos – Ofertorio Domingo XXI de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN CAYADO O UN BASTÓN

(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este bastón. Es el símbolo de la autoridad. Con él te quiero ofrecer mi disponibilidad de servicio, porque, como discípulo(a) del Buen Pastor, sé que la única autoridad existente en tu familia es la del servicio incondicional. Dame fuerzas para crecer en mi capacidad de entrega. En nombre del resto de la comunidad, te ofrezco también su disponibilidad de servicio, pues bien sabemos que somos pastores unos de otros, unas de otras; trenza entre todos nosotros y nosotras esa red del amor y la caridad.

PRESENTACIÓN DE UN RACIMO DE UVAS

(Hace esta ofrenda un padre, al que acompaña toda la familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este racimo de uvas, que bien puede simbolizar nuestra familia y todas las familias de la tierra. Y es que un débil tronco común soporta las uvas individuales y diferentes, como en nuestra familia vivimos personas distintas, con roles distintos, pero en orden a la construcción de la unidad. Señor, al ofrecerte hoy nuestro deseo, danos Tú tu gracia para poderlo hacer realidad.

PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi trabajo sé bien lo que te traigo y para lo que sirve. Es una piedra, y la usamos para construir con solidez. Como ella, tu Hijo Jesucristo es clave para nuestra comunidad y para la Iglesia. Gracias a Él se sostiene todo el edificio y en él encuentra su sentido.

Al hacerte hoy esta ofrenda, quiero, en nombre de toda la comunidad, ofrecerte nuestro edificio espiritual, el Cuerpo de tu Hijo que se «encarna» en nuestra parroquia (comunidad). Y con ella, va nuestro compromiso de ser testigos de tu Hijo resucitado en medio de este mundo. Nuestra experiencia de unidad entre nosotros y entre nosotras y de servicio al mundo quiere ser nuestro ofrecimiento.

PRESENTACIÓN DE UNA BUENA NOTICIA

(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta buena noticia reciente. Mira, Señor, las personas no sólo somos capaces de hacer el mal. También, y por tu gracia, hacemos cosas positivas como ésa. Señor, que no sea una excepción; que nos empeñemos en realizarlas continuamente, porque sólo así es como transformaremos este mundo y esta sociedad, y ellos y ellas serán un buen campo para la nueva vida de la resurrección.

PRESENTACIÓN DE UNA LÁMPARA ENCENDIDA

(Hace la ofrenda uno de los adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta candela encendida, símbolo de tu Hijo Resucitado, que reunió en torno a su luz a los primeros cristianos en comunidades vivas. Te ofrecemos, en primer lugar, nuestros deseos de vivir y compartir seriamente en nuestra comunidad y también, en segundo lugar, nuestras ganas de salir de ella para hacerte presente entre los hombres y las mujeres, a través de nuestra palabra y nuestra vida. Para todo ello, danos, Señor, tu gracia y fortaleza.

Oración de los fieles – Domingo XXI de Tiempo Ordinario

Oremos, hermanos a Dios nuestro Padre, siempre fiel y cariñoso con sus criaturas y le decimos:

NO PERMITAS, SEÑOR QUE NOS SEPAREMOS DE TI

1. – Por la Iglesia de Roma, por el Papa Francisco, por las Iglesias perseguidas, y por sus prelados y ministros, para que no les falte nunca el aliento de todas las Iglesias del mundo. OREMOS

2. – Por los intelectuales, profesores y periodistas que viven y trabajan inspirados por Jesús y su Evangelio, para que nunca les asalten las dudas y permanezcan fieles a la Iglesia de Dios OREMOS

3. – Por todos aquellos que, perdidos los alientos humanos, solo confían en Cristo como Camino, Verdad y Vida. Que descubran la enorme gracia que Dios les ha dado. OREMOS

4. – Por los pilotos de aviación, por los marinos y marineros, por los conductores de tren y de autobús y por todos los que viajan de regreso de sus vacaciones, para que el ángel del Señor les guíe con felicidad a su destino. OREMOS

5. – Por todos aquellos que soportan algún peligro –policías, bomberos, médicos de urgencias, etc.– por el bien de los hermanos, para que nunca les falte fuerza y decisión en el desempeño de su labor. OREMOS

Por nosotros presentes en esta eucaristía, por nuestros familiares y amigos. Y por aquellos que nunca nadie se acuerda de ellos. OREMOS

Acepta Dios Todopoderoso nuestras súplicas y dígnate escucharnos.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina…..

Amen


Sabemos que de tu mano nos llega la salvación y la vida eterna. Lejos de Ti no hay vida. Por eso te pedimos:

R.- PERMANECE A NUESTRO LADO, SEÑOR.

1. – Por el Santo Padre Francisco para que como su predecesor siempre nos lleve a Jesús el Santo consagrado por Dios. OREMOS

2. – Por todos los dirigentes de la tierra, para que como Josué estén siempre al lado de Dios para el bien de sus pueblos. OREMOS

3. – Por los matrimonios, para que el amor entre ellos sea, como dice Pablo, igual que el de Cristo y su Iglesia. OREMOS

4. – Por los que están enfermos, por los necesitados, para que en su grito de desesperación sean atendidos por el Señor. OREMOS

5. – Por los que vacilan ante la dificultad del camino de fe, para que ayudados por sus pastores sepan encontrar a Aquel que es la Vida. OREMOS

6. – Por todos nosotros, para que nunca dejemos de caminar junto a Cristo guiados por su Espíritu. OREMOS

Padre, acoge y atiende estas necesidades de tu Iglesia. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.

Comentario al evangelio – Martes XX de Tiempo Ordinario

El modo como Jesús ve la realidad es diferente de cómo la vemos nosotros. Donde nosotros vemos cosas imposibles, fracasos o limitaciones, Dios ve posibilidades, alternativas, caminos. Las lecturas de hoy nos invitan a depositar nuestra confianza en Dios aunque a nuestro alrededor todo parezca insinuarnos lo contrario. Desde esa perspectiva nos invita la primera lectura a entender la respuesta del Señor a Gedeón y en el Evangelio la de Jesús a sus discípulos.

La pregunta que Gedeón hace al Señor es una verdadera oración de súplica: “Si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venido encima todo esto?” ¿Dónde está Dios con estos dramáticos acontecimientos a los que asistimos en nuestros días? Muchas veces se nos da una respuesta que nos distrae pero que no responde realmente: Dios no lo quiere pero sí lo permite. El problema del mal será probablemente siempre un misterio sin resolver. Pero la súplica de Gedeón no cae en el vacío del silencio. Dios le responde: “Yo estaré contigo”. Esa frase, que se repite muchas veces en la Escritura, la escuchamos también nosotros en los momentos difíciles de nuestra vida: “No temas, yo estoy contigo”. Aunque se siente incapaz de llevar a cabo la misión que el Señor le confía, Gedeón se deja guiar por la promesa, acompañada de una señal que le confirma la presencia del Señor a su lado.

El Evangelio de hoy comienza con una dura constatación de Jesús: “difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”. Sigue a continuación del relato del joven rico que no es capaz de liberarse de sus riquezas. El uso indebido de las riquezas es incompatible con el proyecto del reino. Jesús no está condenando la riqueza en sí misma sino el apego indebido a ella. A la pregunta de Pedro por quién se puede salvar con esas condiciones, Jesús responde con unas hermosas palabras: “Para los hombres es imposible, pero Dios lo puede todo”. Creo que esa frase nos ayuda a no caer en una condena general de los ricos sólo por el hecho de serlo. El relato de Zaqueo nos enseña que también los ricos se pueden salvar. Lo que parecía imposible se hace realidad en el encuentro personal con Jesús: “Hoy llegó la salvación a esta casa”.

Al final, Jesús nos deja claro que relativizar nuestros lazos de seguridad materiales o afectivos (casas, propiedades, familia) para seguirlo es una “inversión” que no nos defraudará porque en la lógica evangélica perder significa ganar. No hay duda de la palabra de Dios nos desconcierta, nos desafía y rompe nuestros esquemas rígidos y nos da la oportunidad de contemplar nuestra propia vida de una forma diferente, una vida que, a los ojos de Dios, es posible y realizable.

Ciudad Redonda

Meditación – Martes XX de Tiempo Ordinario

Hoy es martes XX de Tiempo Ordinario.

La lectura de  hoy es del evangelio de Mateo (Mt 19, 23-30):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible».

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».

Hoy, asombrados como los discípulos, volvemos a escuchar que la salvación es imposible para el hombre. Así de radical es el daño que nos afecta a todos después de la “perturbación” de la creación en sus orígenes. Las imágenes del “Génesis” son elocuentes.

Nuestros primeros padres, desde un “estar desnudos sin experimentar vergüenza” (la inocencia originaria), pasan a cubrirse, esconderse, tener miedo y echarse las culpas… Entre medio hay el pecado original: cayeron en la “ilusión” (¡un espejismo!) de una autosuficiencia que es imposible: creer que serían tan poderosos como Dios si “manipulaban” el “árbol del conocimiento del bien y del mal”. Se trata de una perturbación “moral”, radicada en el drama de la libertad humana: somos libres para actuar con amor, pero no para inventar el amor. Así fue como, caricaturizando la ley moral, el “Maligno” logró que la humanidad se cerrara al amor de Dios.

—Señor, Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida: concédeme vivir de ti, que eres el Amor.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Martes XX de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Jue 6, 11-24a. Gedeón, salva a Israel. Yo te envío.
  • Sal 84. Dios anuncia la paz a su pueblo
  • Mt 19, 23-30. Más fácil le es a un camello entrar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos.

Antífona de entrada (Cf. Sal 67, 6-7. 36)
Dios vive en su santa morada. Dios, el que hace habitar juntos en su casa, él mismo dará fuerza y poder a su pueblo.

Monición de entrada y acto penitencial
Fieles a la recomendación del Salvador, que nos manda en el Evangelio devolver el bien por mal y orar por los que nos odian y maltratan y siguiendo su divina enseñanza, ofrecemos hoy la celebración de la Eucaristía por todos los que de cualquier manera nos son motivo de aflicción y, puestos en la presencia del Señor, comenzamos los sagrados misterios pidiendo perdón por nuestros pecados.

• Tú, que nos mandas amar a nuestros enemigos. Señor, ten piedad.
• Tú, que amas a todos sin distinción. Cristo, ten piedad.
• Tú, que estás siempre dispuesto a perdonar nuestros pecados. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH Dios,
que nos mandas, en tu precepto de la caridad,
amar de verdad a los que nos afligen,
concédenos seguir de tal modo los mandamientos de la nueva ley,
que devolvamos bien por mal
y sepamos llevar unos las cargas de los otros.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, pidiéndole que nos ayude a estar dispuestos a seguir radicalmente a Jesús, renunciando a todo lo demás.

1.- Por la Iglesia, por el Papa, los obispos y los sacerdotes, por las comunidades de cristianos en todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada en nuestra diócesis. Roguemos al Señor.

3.- Por los que gobiernan los pueblos y por todos los que tienen responsabilidades en la vida pública. Roguemos al Señor.

4.- Por los ancianos, los enfermos y los que se encuentran solos, por aquellos que trabajan por el bien de sus hermanos. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, pobres pecadores, e indignos siervos de Dios. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que quieres que sigamos generosamente a tu Hijo, escucha las oraciones que te hemos dirigido y haz que tengamos siempre un corazón generoso y desprendido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor,
los dones que te ofrecemos en este tiempo de peligro;
y haz que, por tu poder,
se conviertan para nosotros en fuente de sanación y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 102, 2
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios.

Oración después de la comunión
SEÑOR,
por estos misterios de nuestra reconciliación,
concédenos ser pacíficos con todos,
y a quienes nos afligen hazlos agradables a ti
y reconciliados con nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.