Comentario al evangelio – Sábado XX de Tiempo Ordinario

Los discípulos de Jesús tendríamos que ser gente de pocas palabras y muchos hechos. Ya es conocida la historia de san Francisco de Asís, cuando mandó a dos de sus frailes a evangelizar a los musulmanes que ocupaban entonces Tierra Santa. Dicen las crónicas que, al momento de partir, les dijo: “Evangelizad siempre, hablad sólo cuando sea necesario.” Debe ser que lo de evangelizar no significa necesariamente hablar mucho, predicar, dar doctrina o estudiar teología.

Digo esto porque el Evangelio de este día parece más que una indirecta, una directa para todos los que se dedican mucho al “bla, bla, bla” pero luego se olvidan de llevar a la práctica lo que predican. Jesús critica duramente a escribas y fariseos –rompiendo la idea de los que piensan que Jesús era toda dulzura, suavidad… parece que también tenía su genio y que lo dirigía a aquellos que terminaban usando a Dios y a la religión para su propio servicio y prestigio–. Eran dos grupos que se erigían a sí mismos en el tiempo de Jesús como los portadores de la verdad con respecto al culto a Dios. Se auto-proclamaban intérpretes oficiales de lo que era bueno y era malo, de las normas y leyes. Pero parece ser que en muchos casos era más pose que realidad, más imagen que testimonio auténtico. Mucho hacer penitencia en público y arrodillarse y rezar muchos rosarios delante de todo el mundo pero luego la vida iba por otro lado. Es terrible lo que Jesús dice de ellos: “Lían fardos insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.”

Jesús viene a decirnos que no hay que tener respeto a esos “maestros”, que aquí somos todos hermanos y peregrinos, que caminamos juntos, que compartimos miserias. Pero que también compartimos la fuerza y la gracia que nos hacen seguir trabajando por el Reino. Que lo nuestro no es dominar sino servirnos unos a otros. 

Conviene que todos los que tenemos alguna autoridad en la Iglesia, desde el catequista hasta el Papa, leamos con atención esta lectura y hagamos revisión de nuestra vida. No vaya a ser que seamos de esos que “liamos fardos insoportables y luego no movemos un dedo para ayudar.”

Ciudad Redonda

Meditación – Sábado XX de Tiempo Ordinario

Hoy es sábado XX de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 23, 1-12):

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Guías”, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Hoy, Cristo denuncia una grave deformación de la religión auténtica: «Dicen y no hacen». Es la «evaporación de la fe»: teoría sin obras. El mensaje cristiano no es sólo «informativo», sino que ha de ser «per-formativo». El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La imagen de Dios debe formarse en nosotros; día a día debe acontecer nuestra transformación en Jesús. 

La fe, antes que «demostrar», se debe «mostrar»: es un cambio en el ser. La fe, que nos llega como palabra, debe llegar a ser de nuevo en nosotros mismos palabra, en la que ahora se exprese también nuestra vida. La fe va en primer lugar de la palabra a la idea, pero tiene siempre que regresar de la idea a la palabra y a la acción. 

—Haz, Señor, que la fe me transforme hasta que se pueda decir de mí que he vuelto a «nacer».

REDACCIÓN evangeli.net

 

Liturgia – San Pío X

SAN PÍO X, papa, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Oraciones propias y antífonas del común de pastores (para un papa). Prefacio común o de la memoria

Leccionario: Vol. III-impar

  • Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17. El Señor no te ha dejado sin protección. Fue padre de Jesé, el padre de David.
  • Sal 127. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
  • Mt 23, 1-12. Ellos dicen, pero no hacen.

Antífona de entrada
El Señor lo eligió sumo sacerdote y derramó sobre él todos los bienes.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria del Papa san Pío X; a quien el Señor eligió como sucesor de Pedro y puso al frente de su pueblo a fin de instaurar todas las cosas en Cristo, comencemos la Eucaristía, reconocemos nuestro pecado y todo aquello que nos aleja de la voluntad de Dios suplicando el perdón y la gracia divina.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que, para defender la fe católica
e instaurar todas las cosas en Cristo,
colmaste al papa san Pío
de sabiduría divina y fortaleza apostólica,
concédenos, por tu bondad, que, siguiendo su ejemplo y doctrina,
podamos alcanzar la recompensa eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Presentemos ahora nuestra oración confiada a Dios Padre, pidiéndole que nos haga cada vez más fieles a su amor.

1.- Por la Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Por los que gobiernan los pueblos y trabajan por la paz y el bien común. Roguemos al Señor.

4.- Por los humildes, por los pobres y por todos los que sufren. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, y por los que esperan que recemos por ellos. Roguemos al Señor.

Oh Dios, Creador y Padre de todos, atiende nuestra plegaria y danos la luz de tu gracia, para que no sólo de palabra, sino con las obras, demostremos ser discípulos del único maestro que se hizo hombre por amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA complacido, Señor, nuestras ofrendas
y concédenos que, dóciles a las enseñanzas del papa san Pío,
celebremos con dignidad estos divinos misterios
y los recibamos con espíritu de fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 9
El buen pastor dio la vida por las ovejas.

Oración después de la comunión
AL celebrar la fiesta del papa san Pío,
te rogamos, Señor Dios nuestro,
que por la eficacia de la mesa celestial
seamos constantes en la fe
y vivamos concordes en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.