Comentario – Lunes XXII de Tiempo Ordinario

(Lc 4, 16-30)

Este texto nos muestra a Jesús predicando en la sinagoga. Allí Jesús, luego de leer el texto de Isaías 61, 1-2 afirma «esta Escritura que acabo de leer se ha cumplido hoy». Jesús se presenta así como el ungido del Señor, el Mesías que viene a anunciar la Buena Noticia a los pobres, a devolver la vista a los ciegos, a liberar a los cautivos. Y para nosotros, que tenemos a Jesús resucitado, esto es una realidad cotidiana, esto siempre se cumple «hoy»; él está presente con su amor y su poder para fortalecernos y alentarnos: «¡Ahora es el momento favorable, añora es el día de la salvación!» (2 Cor 6, 2). No sigamos dilatando y postergando lo que vale la pena.

Pero es interesante advertir que en este texto la cita del profeta Isaías está modificada. El texto original dice al final «a proclamar un año de gracia del Señor, día de venganza de nuestro Dios», pero el evangelio sólo dice «un año de gracia del Señor» y omite «día de venganza». Jesús nos libera de la ira de Dios, de su justa venganza, nos libera de lo que mereceríamos en justicia por nuestro pecado, mediocridad, olvido de Dios, y viene a proclamar que Dios siempre nos da una nueva oportunidad.

Con la venida de Jesús se inaugura un tiempo de gracia, de misericordia, y se nos ofrece una buena noticia que es luz para nuestros ojos y liberación de nuestras esclavitudes. Pero cabe recordar que este triunfo de la misericordia ya aparecía anunciado en varios textos proféticos, como el de Oseas 11, 1-9, donde en la lucha entre la misericordia y la justicia, termina triunfando la misericordia: «Porque soy Dios, no un hombre; contigo soy el Santo, y no vendré con ira» (11, 9). Jesús es la manifestación de ese triunfo de la misericordia en el corazón de Dios.

Cuando Jesús dice que «nadie es profeta en su tierra» no pretende afirmar que todos los profetas son despreciados en su propio pueblo; simplemente acude a un refrán popular para expresar lo que estaba sucediendo con él en ese momento, cuando en su propia tierra no era bien recibido.

Oración:

«Te doy gracias Jesús, que anunciaste la Buena Noticia a los pobres, que nos trajiste la verdadera libertad. Gracias porque en ti se manifiesta el rostro misericordioso del Padre, que ofrece gracia y perdón, que da una nueva oportunidad».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día