Liturgia – Martes XXII de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar

  • 1Tes 5, 1-6. 9-11. Murió por nosotros para que vivamos con él.
  • Sal 26. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
  • Lc 4, 31-37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

Antífona de entrada (Cf. Sal 67, 6-7. 36)
Dios vive en su santa morada. Dios, el que hace habitar juntos en su casa, él mismo dará fuerza y poder a su pueblo.

Monición de entrada y acto penitencial
Nuevamente nos hemos reunido en torno al altar para recibir al verdadero alimento de toda nuestra persona, que es Jesucristo, que se nos da con su Palabra y con su Cuerpo y su Sangre.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que por la gracia de la adopción
has querido hacernos hijos de la luz,
concédenos que no nos veamos envueltos
por las tinieblas del error,
sino que nos mantengamos siempre
en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Dirijamos ahora nuestras súplicas confiadas a Dios nuestro Padre.

1.- Para que la Iglesia sepa anunciar a Cristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que nos conceda vocaciones sacerdotales. Roguemos al Señor.

3.- Para que desaparezca el odio en el mundo. Roguemos al Señor.

4.- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.

5.- Para que Dios aleje de nosotros todo mal. Roguemos al Señor.

Señor, cuyo Hijo Jesucristo enseña con autoridad y sana con poder y amor, atiende nuestras plegarias y haz que, con la ayuda de tu gracia, no nos dejemos seducir jamás por el poder del maligno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor,
los dones que te ofrecemos en este tiempo de peligro;
y haz que, por tu poder,
se conviertan para nosotros en fuente de sanación y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 102, 2
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios.

Oración después de la comunión
LA ofrenda divina que hemos presentado
y recibido nos vivifique, Señor,
para que, unidos a ti en amor continuo,
demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.