Meditación – Viernes XXIII de Tiempo Ordinario

Hoy es viernes XXIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 6, 39-42):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

Hoy resulta muy actual la descripción que hizo san Pablo acerca de la «minoría de edad en la fe»: un ser llevados a la deriva y vivir zarandeados por cualquier viento de doctrina. ¡Cuántos «vientos» hemos conocido en estas últimas décadas! Del marxismo al liberalismo, hasta el libertinismo; del colectivismo al individualismo; del ateísmo a un vago misticismo religioso… Es la peor de las cegueras, porque uno no sabe hacia dónde va ni a dónde ir.

Tener una fe clara es etiquetado con frecuencia como fundamentalismo, mientras que el relativismo —la «ceguera» del pensar según «lo que se lleva»— parece ser la única actitud que está de moda. Se va constituyendo como una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que sólo deja como última medida el propio yo y sus ganas.

—La amistad contigo, Jesús, es nuestra «medida»: la medida del verdadero humanismo. Tu amistad nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad…

REDACCIÓN evangeli.net