Comentario al evangelio – Sábado XXIV de Tiempo Ordinario

Cuando Jesús entra en crisis su mensaje da un salto de calidad. Sin las crisis de Jesús, hubieran quedado en la penumbra muchas de las encrucijadas por las que nosotros atravesamos. 

Jesús debió de pasarlo mal al comprobar que su mensaje liberador no era tan aceptado como cabía esperar, que ante él se suscitaban actitudes muy diversas. Esto le dio pie a clarificar un par de cosas: la semilla siempre es buena y sobreabundante. Pero no produce fruto automáticamente. Entra en un juego de productividad con los terrenos. Hay fincas muy buenas y otras que son “manifiestamente memorables”. Así sucedió con la predicación de Jesús y así sucederá siempre con su evangelio. 

Quizá no deberíamos sorprendernos tanto de lo que hoy sucede. Puede que hayan cambiado las proporciones de los terrenos, pero siempre habrá personas que acojan con alegría y hondura el mensaje, personas que lo acojan superficialmente y personas que lo rechacen. Y, sin embargo, la vitalidad del evangelio no depende de ninguna. 

La semilla lleva dentro la vida. Creo que hay, pues, dos actitudes fundamentales que nos ayudan a vivir el presente: confianza absoluta en el poder soberano de la semilla ( la Palabra de Dios) y discernimiento sobre la calidad de nuestro propio terreno. El juicio sobre el terreno de los demás no nos compete a nosotros.

Ciudad Redonda

Meditación – Sábado XXIV de Tiempo Ordinario

Hoy es sábado XXIV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 8, 4-15):

En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».

Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.

»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».

Hoy, oída la «Parábola del sembrador», los discípulos preguntan al Maestro por su significado. A través de una respuesta enigmática, les dice por qué habla en parábolas a la gente. En el núcleo de esa respuesta se encuentran unas palabras casi irónicas, inspiradas en Isaías.

El profeta había «fracasado» porque su mensaje no era «políticamente correcto». Pero, a través de este mismo fracaso, sus palabras resultaron eficaces. Es el mismo destino de Jesucristo: la Cruz, de la cual brota una gran fecundidad. Ahí la «Parábola del sembrador» es muy ilustrativa. El tiempo de Jesús es el tiempo de la semilla y de la siembra. Jesús mismo es el grano que, «fracasando» en la Cruz, morirá dando mucho fruto. Siendo elevado en la Cruz —tal como había predicho— atraería a todos hacia Él.

—Jesús, contigo el «fracaso» de los profetas aparece bajo otra luz: tu Cruz es el modo de conseguir que todos los ojos y oídos se abran a Dios.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Sábado XXIV de Tiempo Ordinario

SÁBADO DE LA XXII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa de sábado (verde) o de la memoria (blanco)

Misal: Para el sábado cualquier formulario permitido / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • 1Tim 6, 13-16. Guarda el mandamiento sin mancha hasta la manifestación del Señor.
  • Sal 99. Entrad en la presencia del Señor con vítores.
  • Lc 8, 4-15. Lo de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto con perseverancia.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar este encuentro con el Señor, que nos convoca en torno al altar para venerar la memoria de Santa María, siempre virgen, tengamos presente lo poco que vivimos la palabra de Dios que escuchamos, y lo poco que acogemos la gracia del amor divino.

            Yo confieso…

Oración colecta
DIOS todopoderoso,
concede a tus fieles,
alegres bajo la protección de la santísima Virgen María,
verse libres, por su intercesión,
de todos los males de este mundo
y alcanzar los gozos eternos del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Elevemos ahora nuestras súplicas a Dios nuestro Señor, que siembra en nuestro mundo la simiente de su palabra.

1.- Por la Iglesia y por todos los cristianos; para que con nuestra vida y nuestra palabra demos testimonio de la luz de Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales; para que nunca falten sacerdotes santos que guíen al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Por los países más pobres del mundo y por todos sus habitantes; para que puedan salir de su situación. Roguemos al Señor.

4.- Por los más necesitados; para que Dios escuche su clamor y mueva los corazones de todos a la solidaridad. Roguemos al Señor.

5.- Por esta comunidad, congregada en el nombre de Jesucristo, y por cuantos no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.

Padre de misericordia y de bondad; escucha las oraciones de tu pueblo y haz que tu palabra germine y fructifique en nosotros para nuestra salvación y la de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único
los diferentes sacrificios de la ley antigua,
recibe la ofrenda de tus fieles siervos
y santifica estos dones como bendijiste los de Abel,
para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros
en alabanza de tu gloria,
beneficie a la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con los sacramentos de salvación
te pedimos con humildad, Señor,
que la memoria de la bienaventuranza Virgen María, Madre de Dios,
merezcamos gozar siempre del fruto de tu redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.