El que no está contra nosotros está a favor nuestro

El relato del evangelista Marcos es sorprendente y al mismo tiempo iluminador. Los discípulos se acercan a Jesús para plantear un problema que los están molestando mucho. Una persona desconocida que no forma parte del grupo está expulsando demonio en nombre de Jesús. Se dedica a dignificar y liberar a las personas del mal para que vivan en paz y dignamente.

Los discípulos no entendían bien la lógica de Jesús ya que pretendían monopolizar no solo su enseñanza sino sobre todo su acción salvífica. Esta actitud rechaza radicalmente Jesús porque lo más importante para Él no es el prestigio del grupo, sino que la salvación de Dios llegue a todas las personas, incluso por medio de aquellas que no pertenecen al grupo de los doce: «el que no está contra nosotros, está con nosotros». Hay mucha persona creyente y no que hace presente en el mundo la fuerza curadora y liberadora de Jesús quizás de manera anónima pero que aportan lo mejor sí en la construcción de una sociedad donde reine verdaderamente Dios. En esto consiste el proyecto y el sueño de Jesús en que cada uno de nosotros vivamos felices, que podamos encontrar el camino hacia la vida.

En definitiva, Jesús rechaza la postura sectaria y excluyente de sus discípulos y adopta una actitud abierta e inclusiva donde lo primero es liberar a las personas de aquello que la arruina y la destruye. Éste es el Espíritu que ha de animar siempre a sus verdaderos seguidores. Porque toda la vida de Jesús fue una manifestación del gran amor de Dios por la humanidad y nos invita a colaborar con alegría con todos los que viven de manera humana y se preocupan de los más pobres y necesitados. Ellos son nuestros amigos y no nuestro adversario porque está con nosotros anunciando la alegre Noticia del Salvador.

Fray Felipe Santiago Lugen Olmedo