Liturgia – San Vicente de Paúl

SAN VICENTE DE PAÚL, presbítero, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Zac 8, 1-8. Estoy para salvar a mi pueblo de Oriente a Occidente.
  • Sal 101. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.
  • Lc 19, 46-50. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Antífona de entrada          Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres y a curar a los contritos de corazón.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de la Eucaristía en el día que recordamos la memoria de San Vicente de Paúl, uno de los santos que a lo largo de la historia mejor ha encarnado el amor de Cristo Jesús a los pobres, acudamos confiadamente al que es Dios y Hombre, Hijo del Padre y hermano nuestro, para pedirle perdón por todos nuestros pecados.

  • Tú, defensor de los pobres. Señor, ten piedad.
  • Tú, refugio de los débiles. Cristo, ten piedad.
  • Tú, esperanza de los pecadores. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios,
que llenaste de virtudes apostólicas
al presbítero san Vicente de Paúl
para la salvación de los pobres y la formación del clero,
concédenos, te rogamos,
que, enardecidos por su mismo espíritu,
amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Confiando en el amor misericordioso de Dios Padre, que no excluye a nadie, pidamos por nosotros y por el mundo entero.

1.- Por la Iglesia, por todos los que compartimos la misma fe y la misma esperanza. Roguemos al Señor.

2.- Por el aumento de vocaciones a los diferentes estados de la vida cristiana, sobre todo a la vocación sacerdotal y religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Por los gobernantes de las naciones, por los que ejercen autoridad en el mundo, por todos los que trabajan por la paz. Roguemos al Señor.

4.- Por los que entre nosotros habitan en viviendas en malas condiciones o no pueden comprar lo necesario para comer. Roguemos al Señor.

5.- Por cuantos estamos aquí reunidos, por nuestros hermanos ausentes por los que han pedido que recemos por ellos. Roguemos al Señor.

Atiende, Dios de bondad, las súplicas que te hemos presentado y, ya que quien no está contra ti está a tu favor haz que tengamos siempre las mismas actitudes de humildad y sencillez de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que concediste a san Vicente de Paúl
imitar lo que realizaba al celebrar los divinos misterios,
concédenos, por la eficacia de este sacrificio,
llegar a ser también nosotros
una ofrenda agradable a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión           Sal 106, 8-9
Dad gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con los sacramentos del cielo,
te pedimos humildemente, Señor,
que, así como nos mueven a imitar a tu Hijo
los ejemplos de san Vicente de Paúl
anunciando el Evangelio a los pobres,
nos ayude también su protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Laudes – San Vicente de Paúl

LAUDES

SAN VICENTE DE PAÚL, Presbítero

(1581-1660). Párroco de París, fundador de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor Supremo.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Vengan, pobres, que fueron los amores
de Vicente, cantemos su bondad.

Él las llagas curó de los dolores
con besos de ternura y caridad.

Cantemos al Apóstol de los campos,
que es imagen de Cristo Redentor.

Gloria al Santo que huyó la humana gloria;
amor al Padre que vivió de amor.

Oh, Padre de los tristes, oh, cáliz de consuelo.
En ti está el Dios del cielo,
que Dios es todo amor.

¿Quién como tú amó al pobre,
su dulce Padre y Guía?
Reíste en su alegría,
lloraste en su dolor.

Ser en la tierra Cristo, tu vida fue y tu gloria;
el lema de tu historia,
pasar haciendo el bien.

El campo de miserias regaron tus sudores;
la dicha abrió sus flores,
trocándole en Edén.

Aún vive en tus Apóstoles el alma de tu celo,
tus Hijas en el suelo
han del triste piedad.

Tu vida será eterna, eterna cual tu gloria;
lo eterno es la victoria
de tu alta caridad.

El pobre en su miseria, y el triste en su quebranto,
y el huérfano en su llanto,
quien sufre viene aquí.

Y a ti elevan sus ojos llorando sus dolores,
a ti, fuente de amores,
que está el consuelo en ti.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Que tus sacerdotes, Señor, se vistan de justicia y se alegren tus santos.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que tus sacerdotes, Señor, se vistan de justicia y se alegren tus santos.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor; siervos del Señor, entonen un himno a Dios.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor; siervos del Señor, entonen un himno a Dios.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Le concedió en la celebración de lo santo dignidad, por eso su memoria será bendita.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Le concedió en la celebración de lo santo dignidad, por eso su memoria será bendita.

LECTURA: Hb 13, 7-9a

Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas.

RESPONSORIO BREVE

R/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

R/ Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
V/ He colocado centinelas.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. San Vicente fue consuelo de los que sufren, defensor de los huérfanos y protector de las viudas.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. San Vicente fue consuelo de los que sufren, defensor de los huérfanos y protector de las viudas.

PRECES

Queridos hermanos, habiendo recibido de los apóstoles la herencia de los elegidos, demos gracias a nuestro Padre por todos sus dones, diciendo:

El coro de los apóstoles te ensalza, Señor.

Por la mesa de tu cuerpo y de tu sangre, que nos transmitieron los apóstoles
— con la cual nos alimentamos y vivimos:

Por la mesa de tu palabra, que nos transmitieron los apóstoles,
— con la cual se nos comunica la luz y el gozo:

Por tu Iglesia santa, edificada sobre el fundamento de los apóstoles,
— por la cual nos integramos en la unidad:

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por la purificación del bautismo y de la penitencia, confiada a los apóstoles,
— con la cual quedamos limpios de todos los pecados:

Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro:
PRECES

Demos gracias a Cristo, el Buen Pastor, que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle, diciendo:

Apacienta a tu pueblo, Señor.

Señor Jesucristo, que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
— haz que por ellos continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.

Señor Jesucristo, que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu rebaño,
— no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,
— haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,
— haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que dotaste de virtudes apostólicas a tu presbítero san Vicente de Paúl, para que entregara su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero, concédenos, te rogamos, que, impulsados por su mismo espíritu, amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.