Recursos – Ofertorio Domingo XXVII de Tiempo Ordinario

RENOVACIÓN DEL AMOR Y DE LOS COMPROMISOS MATRIMONIALES

(El presidente invita a acercarse hasta el presbiterio a todos los matrimonios presentes. Una vez situados, el presidente les interroga:)

Amigos y amigas: hemos escuchado la Palabra de Dios que nos planteaba su plan de salvación. Vosotros y vosotras os habéis unido en sacramento de matrimonio para ser signo del amor de Dios a su pueblo y de la entrega de Jesucristo a su Iglesia. Ahora vais a renovar vuestros compromisos matrimoniales. Por eso, os pregunto:

¿Seguís amándoos y os comprometéis a hacerlo desde la libertad?
R/. Sí, nos queremos libremente.

¿Seguís decididos y decididas a ser fieles y a respetaros mutuamente durante toda la vida?
R/. Sí, nos prometemos fidelidad.

¿Seguís dispuestos y dispuestas a vivir la gracia de la familia y a educar a vuestros hijos e hijas en el amor a Cristo y a la Iglesia?
R/. Sí, lo estamos.

Cuando celebrasteis el sacramento del matrimonio, el presbítero, testigo de él, os pidió que unierais vuestras manos para manifestar el consentimiento mutuo. Yo os pido que lo hagáis ahora.

(Las parejas estrechan sus manos, tras lo cual el presidente dice:)

El Señor que hizo nacer en vosotros el amor, que os lo ha mantenido encendido durante años, que os ha bendecido con los hijos e hijas, confirme vuestro consentimiento mutuo. Lo que Dios ha unido que no lo separe el ser humano.

Y todos ahora proclamemos la bondad de Dios con estos hijos e hijas suyos.
R/. Bendito sea Dios.

(A continuación, los esposos, uno a uno, depositan sobre la misma mesa del altar sus alianzas matrimoniales. Se ha de tener en cuenta, por practicidad, que deben ser situadas de forma que, a la conclusión de la celebración, puedan ser fácilmente reconocidas. Concluida la ofrenda, uno de ellos dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, sobre la mesa del altar hemos dejado nuestras alianzas matrimoniales, pues queremos unir nuestra entrega mutua como matrimonios a la de tu Hijo Jesucristo con nosotros y nosotras y con tu Iglesia. Te pedimos que aceptes nuestra ofrenda, que nos sigas regalando, día tras día, el don del amor y nos permitas ser, en medio de un mundo que trivializa el amor y los compromisos, testigos de tu Alianza.

UN MATRIMONIO PRESENTA A SU HIJO PEQUEÑO O SU HIJA PEQUEÑA

(Marido y mujer se levantan con su hijo pequeño o hija pequeña y se acercan hasta el presbiterio para hacer la ofrenda. Intervienen los dos, uno después de otro. Concluidas sus intervenciones, permanecen con el niño o la niña en el mismo presbiterio durante el resto de la celebración. Dicen:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN:

MARIDO: Señor, aquí nos tienes con este(a) nuestro(a) hijo(a), regalo tuyo y fruto de nuestro amor. Te lo(a) queremos ofrecer en respuesta a tu misericordia. Tuyo(a) es y traza sobre él (ella) el plan de salvación.

MUJER: Te queremos ofrecer también nuestros deseos de proseguir y mantener el amor que nos hizo engendrarle, mediante nuestros cuidados y la educación. Educación, que pensamos, no sólo en orden a darle la oportunidad de que llegue a ser adulto(a), sino también que logre ser una persona en plenitud.

LA PAREJA: Sin embargo, Señor, somos conscientes de las muchas dificultades que engendra esta tarea y, principalmente, aquéllas que nos vienen de un ambiente y una sociedad interesada en personas débiles y fácilmente manipulables. Por eso, Señor, danos tu gracia para poderlo realizar.

PRESENTACIÓN DE UNA PAREJA DE ENAMORADOS

(Es necesario que sea una relación ya formal y conocida y, claro está, personas comprometidas en la acción social o evangelizadora de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, tú sabes de nuestra aventura, porque nuestro amor es un regalo tuyo. Nosotros te lo ofrecemos ahora y, con él, nuestro compromiso y el de toda la comunidad de la que formamos parte, pues queremos, ser testigos del amor que nos has tenido y tienes a todas las personas y al mundo. Así, queremos hacer realidad tu sueño original, aquél que quisiste y deseaste desde el comienzo de la historia. Gracias por aceptar la ofrenda de nuestro amor.

PRESENTACIÓN DE UNA CEPA

(Fuera de las comarcas agrarias donde se cultivan las vides, será difícil encontrar este símbolo. Se puede, sin embargo, sustituir por cualquier tronco o por una planta. Lo puede presentar cualquier persona adulta de la comunidad, y dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy, en nombre de toda la comunidad, este tronco; es el símbolo de tu Iglesia, la nueva viña, que Tú has plantado, cuidado con esmero, vallado para no ser pisoteada y enriquecida con la casa del vigilante y el lagar. Somos conscientes del amor con que la has regalado. Pero somos también conscientes de la responsabilidad de nuestra respuesta. Por eso, te pedimos tu gracia, para que no seamos como tu viejo pueblo, infieles a tus palabras y deseos. Haz crecer a la Iglesia en frutos abundantes de justicia y amor, los que Tú quieres que produzca.

PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE CARITAS

(NOTA: Cada domingo de estos dos próximos meses, sería bueno ir presentando UN GRUPO de Pastoral de la Parroquia, de forma que todos conozcan su proyecto).

(Hoy iniciamos con el grupo de CARITAS o de Acción Social que haya en la Comunidad. Sería muy interesante que se pudiera presentar el proyecto impreso en una HOJA, para repartirla al final de la celebración a cada uno de los y las asistentes. Ahora, se puede presentar en una cartulina grande, y que luego será colocada en un lugar significativo del templo parroquial. Una persona, en nombre de todo el grupo, lo presenta:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Nuestro grupo, Señor, en nombre de toda la Comunidad, trabaja por dar respuesta a las situaciones más complicadas que se dan entre nosotros y en nuestro entorno. Por eso, hemos hecho el esfuerzo de escribir el PROYECTO de CÁRITAS, que luego repartiremos a cuantos y cuantas lo deseen, de manera que lo conozcan, y entre todos y todas podamos ser más cercanos y cercanas, y más efectivos y efectivas ante los problemas. Acoge esta nuestra ofrenda y ayúdanos a cada uno y cada una de los miembros de la comunidad a ser cada día más sensibles a las personas más necesitadas.