Meditación – Sábado XXVII de Tiempo Ordinario

Hoy es sábado XXVII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 11, 27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, sucedió que una mujer de entre la gente alzó la voz, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!». Pero Él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan».

Hoy, Jesús nos muestra los «itinerarios» de la oración. Ser hombre significa esencialmente «relación con Dios», y, por tanto, hablar con Él y escucharle. Nuestra oración puede y debe brotar de nuestro corazón, pero siempre necesitamos del apoyo de las oraciones vocales recibidas de la tradición piadosa (particularmente, los «Salmos»).

En efecto, sin estas ayudas para la oración, nuestra plegaria personal se hace subjetiva y termina por reflejar más a nosotros que al Dios vivo. ¡Es fundamental oír y guardar su Palabra! Normalmente, el pensamiento se adelanta a la palabra (primero tenemos una idea y, después, buscamos la palabra para expresarla). Pero en la oración litúrgica en general, sucede al revés: la palabra, la voz, nos precede, y nuestro espíritu tiene que adaptarse dócilmente a ella.

—Señor, los hombres por nosotros mismos no sabemos pedir lo que conviene. Por eso, Tú has venido en nuestra ayuda y con las palabras de oración que nos has dejado podemos conocerte poco a poco y ponernos en camino hacia ti.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Sábado XXVII de Tiempo Ordinario

SÁBADO DE LA XXVII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa de sábado (verde) o de la memoria de santa María (blanco)

Misal: Para el sábado cualquier formulario permitido / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Jl 4, 12-21. Echad la hoz, pues la mies está madura.
  • Sal 96. Alegraos, justos, con el Señor.
  • Lc 11, 27-28. Bienaventurado el vientre que te llevó. Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, con fe profunda y confianza en el amor de Dios que nos congrega alrededor del altar, demos comienzo a la celebración de la Eucaristía, en la que vamos a venerar la memoria de Santa María, Virgen, Madre del Rey que gobierna cielos y tierra por los siglos de los siglos, pidiendo perdón al Señor por todas nuestras culpas y pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS de misericordia,
concédenos, a cuantos recordamos a la santa Madre de Dios,
fortaleza en nuestra debilidad,
para que, con el auxilio de su intercesión,
nos levantemos de nuestros pecados.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.

1.- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los pueblos de la tierra: para que al compartir los bienes materiales, culturales y espirituales descubran el camino seguro de fraternidad que Dios quiere de nosotros. Roguemos al Señor.

3.- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que reciban la ayuda y el calor por parte de quienes, como María, consagran su vida al servicio de los demás. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga fieles y agradecidos tanto en los momentos de prueba como en los de alegría Roguemos al Señor.

Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de nuestra debilidad y, por intercesión de María, Virgen orante, escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único
los diferentes sacrificios de la ley antigua,
recibe la ofrenda de tus fieles siervos
y santifica estos dones como bendijiste los de Abel,
para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros
en alabanza de tu gloria,
beneficie a la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.

Oración después de la comunión
COMO partícipes de la redención eterna,
quienes hacemos memoria de la Madre de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que nos gloriemos en la plenitud de tu gracia
y sintamos el aumento continuo de la salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.