¿Todo o nada?

1.- Leemos hoy, mis queridos jóvenes lectores, un episodio evangélico fascinante, pero que, según quien lo comente, y tomado a la tremenda, puede frustrar. Se encontró Jesús un día con un joven semejante a vosotros. Cualquier chico o chica que no arrastra una vida incolora inodora e insípida, ha vivido algún momento de fervor cristiano y de entusiasmo religioso. Se ha cruzado en su vida el Señor y no he querido separarse nunca de Él. Ha deseado seguirle, incorporado a su pandilla. ¿Qué hay que hacer para enrolarse en su equipo? Ese chico, del que nos habla el relato, llegó exaltado, corriendo, y le hizo una pregunta de tal índole. Jesús le contestó serenamente que bastaba con cumplir los mandamientos y le puso algunos ejemplos concretos de ellos. Le brillaron los ojos al muchacho y contestó decidido: de siempre los cumplo ¿qué hay que hacer más? Era ambicioso y precipitado, como uno muchas veces debe ser. Quería comerse el mundo de un mordisco.

Pues, si quería progresar hasta el límite, si quería ser un campeón, debía desprenderse de todo, darlo a los pobres y entonces podría seguirle. Hoy en día conozco a algunos que han contestado afirmativamente a esta propuesta y en el Tercer mundo o en el Cuarto. Viviendo en una choza en el desierto o en una barraca en un suburbio, sirven a los más necesitados, a los injustamente tratados por la sociedad, a los marginados. O escondidos en un edificio, ignorados por las portadas de los periódicos o por los noticiarios de la Televisión, ayudan en un asilo de ancianos, en un cottolengo o en una casa de acogida de emigrantes sin papeles. Pero, hay que reconocerlo, no todos responden de la misma manera. Reconocer que uno no es valiente del todo produce una cierta amargura, pero es humildad. El joven aquel marchó triste, era rico. Ahora es preciso preguntarse ¿quién de vosotros será capaz de vivir sin un PC, prescindir de un simple utilitario para desplazarse, dejar de comer o beber, de cuando en cuando, con selección? ¿Quién de vosotras será capaz de dejar de comprarse ropa de temporada, libros de ensueño, reproductor MP3, deportivos de última aparición? Cada uno que se traduzca a su lenguaje y situación, los ejemplos que se me han ocurrido poner.

2.- Hay momentos álgidos en la vida espiritual, pero no son siempre cruciales. El chico marchó triste, pero no se alejó condenado, no exageremos el tono, como hacen algunos. El camino del cumplimiento de los preceptos del Señor es una senda segura y firme, aunque no sea la mejor autopista. No perdamos la paz interior, los que no lo hemos dejado todo. Yo mismo, gracias a que no he abandonado el ordenador, ni lo he desconectado, gracias a que tengo la Biblia y otros libros, puedo ahora compartir con vosotros estas reflexiones. Y en el Cielo, estoy seguro, que dirán que no es moco de pavo lo que alcanzo a hacer. La riqueza es un serio trastorno. Jesús, que por semita, era más exagerado que los andaluces, que ya es decir, sale con una comparación estrambótica. Y dice aquello del camello y el agujero de una aguja. Las de aquel tiempo, y he visto unas cuantas, lo tenían mucho más grande que las que utilizaba mi madre, pero ni una mosca sería capaz de atravesarlo. (No penséis, como tal vez alguien os pueda sugerir, que en Jerusalén hubiera una puerta pequeñita, que llamaban ojo de aguja, nadie ha encontrado vestigios de ella, y se ha excavado mucho por aquellos pagos) No queráis ser acomodaticios, tampoco os desesperéis, el Señor al verle marchar no dijo de él que más le valiera no haber nacido, como sí afirmo de otro.

El joven aquel pudo encontrarse otro día con el Maestro. A cualquiera de nosotros nos puede salir al encuentro un día, pidiéndonos una limosna, un sacrificio, un acto valiente de protesta pública profética, pidiéndonos que amemos a una pobre criatura enferma, ayuda a un emigrante de color que nos parece desagradable, de un país que nos suena a hostil, acogida benevolente y comprensiva a una persona que ha llevado una vida desordenada o francamente perversa, a quien nadie ofrece ayuda. Será entonces la segunda oportunidad, o la tercera o la enésima. No os desaniméis nunca. Por el camino del Emaús de nuestra vida, en cualquier momento se puede poner Jesús a nuestro lado y encontrarnos entonces, dispuestos a acompañarle.

3.- Ahora bien, mis queridos jóvenes lectores, hablo por experiencia, nosotros los que durante nuestra vida hemos pretendido desprendernos de toda riqueza y posesión, los que hemos deseado no amasar fortunas, los que hemos aceptado no dejarnos amar exclusivamente por alguien, para amar con pasión a todo el mundo y sin pringarnos, hemos experimentado que en nuestro corazón se ha abierto una vena por la que penetra el amor de Dios, que lo inunda y lo enriquece todo, acompañada esta inmensa dicha por el gozo de que nuestra vida ha sido una indescriptible aventura y esperamos que este júbilo atraviese y se agrande, al pasar el ámbito de la muerte.

¿Todo o nada? Más bien todo lo que soy capaz ahora de dar con un poco de generosidad, esperando otro momento para darme más. Nunca hay que contestar a Dios negativamente. Hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy.

Pedrojosé Ynaraja