Meditación – Miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 11, 42-46):

En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

Hoy, en polémica con los fariseos, Jesucristo sitúa como ejes de la convivencia social la justicia y el amor de Dios, anteponiéndolos a puntos de vista particulares. Paz y Derecho, paz y justicia están inseparablemente unidos. Donde se pisotea el Derecho la injusticia toma el poder y la paz queda amenazada.

Un criterio profundo de la política deben ser los valores morales, no creados por nosotros, sino reconocidos e iguales para todos los hombres. Sin ellos el Derecho puede ser usado criminalmente con fines partidistas. Destacan dos factores diluyentes de la justicia. Primero, el «cinismo de la ideología», que ofusca las conciencias justificando cualquier medio para alcanzar los objetivos partidistas. Segundo, el «cinismo de los negocios» (la explotación sin escrúpulos de las reservas naturales), donde también lo útil ocupa el lugar del bien y el poder desplaza al Derecho.

—Señor, el cristianismo no nos aleja de la razón, sino que la ilumina: para la paz, haz que la fe serene la razón, frecuentemente deformada por la tiranía ideológica.

REDACCIÓN evangeli.net