Lectio Divina – Martes XXIX de Tiempo Ordinario

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy tu palabra me ensancha el corazón, me da alegría, me ofrece esperanza. ¿Cómo puedo estar triste esperando a Jesucristo que viene de bodas y me invita a su mesa? ¿Cómo tener miedo a Jesucristo que viene a dialogar individualmente con cada uno de nosotros y a servirnos uno a uno?   ¿Cabe mayor delicadeza? ¿Cabe mayor signo de amistad? ¡Gracias, Señor, por ser como eres!

2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 12, 35-38

Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!

3.- Qué dice el texto.


Meditación-Reflexión

En este evangelio el Señor nos dice que debemos estar preparados, con las lámparas encendidas. Pero, ¿a quién debemos esperar? A nuestro Señor Jesucristo. ¿Y cómo debemos esperarlo? ¿Con miedo? ¿Con tristeza? No se puede esperar con cara triste a uno que viene de una boda. Se supone que ha comido bien, que ha bebido buen vino y se ha divertido con otra gente que también ha estado de bodas. Es impresionante que Jesús, a la hora de hablar de DIOS, nunca se le ocurra decir que el Reino de los cielos es semejante a unos que vienen de un entierro. Habla de comida, de bebida, de banquete de bodas. Lo único que se nos pide es que no nos durmamos, que estemos despiertos, que trabajemos a gusto en su viña. Si lo hacemos así, Él mismo nos sentará a la mesa, conversará con nosotros de uno en uno, y nos servirá. Él será nuestro anfitrión. Por eso termina la parábola diciendo: ¡Dichosos! Dichosos de nosotros que tenemos la suerte de creer en Jesús. ¿Y todavía seguimos teniendo miedo a la muerte?

Palabra del Papa

“Jesús está junto a Dios Padre, donde intercede para siempre en nues­tro favor (cf. Hb 9, 24). Como afirma san Juan en su Primera Carta: Él es nuestro abogado: ¡qué bello es oír esto! Cuando uno es llamado por el juez o tiene un proceso, lo primero que hace es buscar a un abogado para que le defienda. Nosotros tenemos uno, que nos defiende siem­pre, nos defiende de las asechanzas del diablo, nos defiende de nosotros mismos, de nuestros pecados… Contamos con este abogado: no tenga­mos miedo de ir a Él a pedir perdón, bendición, misericordia. Él nos perdona siempre, es nuestro abogado: nos defiende siempre. No olvidéis esto” (Homilía del 17.4.13)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Vivir con gozo al Señor que me espera en los hermanos con quienes hoy me voy a encontrar.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Antes de acabar mi oración te quiero agradecer lo maravilloso que te presentas en esta parábola. Al hablar de vigilancia, yo me esperaba una especie de amenaza ante la muerte. Y ahora resulta que eres Tú mismo el que me sales al encuentro y me hablas de la alegría de una boda, del gozo de un encuentro, de la satisfacción tuya al poder servirnos… Señor, ¡Qué bueno eres con nosotros! Y nosotros, ¡todavía sin enterarnos!…

Comentario – Martes XXIX de Tiempo Ordinario

(Lc 12, 35-38)

Este texto es una fuerte invitación a la vigilancia, es una exhortación a vivir intensamente, a no perder inútilmente el tiempo y las posibilidades de amar que nos brinda cada día. El ideal que se nos presenta aquí es el de dejar de sobrevivir, soportando las obligaciones y tratando sólo de gozar. Más que sobrevivir como se pueda se trata de vivir cada día a pleno, como si fuera el último, aun cuando tengamos que luchar y cansarnos. No es vivir en la superficialidad del placer pasajero o de la costumbre, sino en la entrega libre y gozosa de nuestra vida en el servicio a Dios y a los demás.

Este es en realidad el sentido fundamental del texto, ya que no se detiene a dar descripciones catastróficas, no le interesa anunciar cómo será el fin del mundo. Sólo nos recuerda que verdaderamente este día puede ser el último, porque el fin llegará a la hora menos pensada.

¡Cómo se simplificaría nuestra existencia, cómo nos preocuparíamos por las cosas realmente importantes si viviéramos cada día como si fuera el último! Porque es una posibilidad real; este día puede ser el último.

Viviendo bien cada día el corazón se hace fuerte para enfrentar lo que sea, aunque se trate del fin del mundo, porque no hay mejor manera de preparar el futuro, que vivir bien el presente, y no hay mejor manera de debilitarse y de arruinar el futuro, que vivir pendientes de él.

Sin embargo, hay que reconocer que este texto nos invita a la vigilancia, a la espera, a la vigilia con las lámparas encendidas. Pero se trata del amor que está siempre atento para reconocer al amado, para descubrir los signos de su presencia, para no dejar de ver los nuevos caminos que él va abriendo de manera que se produzca un nuevo encuentro. Porque el que ama siempre desea más y más del encuentro con el amado; el presente nunca es suficiente, hay sed de más: «Yo dormía, pero era mi corazón el que velaba» (Cantares 5, 2). Así será hasta que él aparezca clamando: «¡Levántate amada mía, y ven, hermosa mía» (2, 10).

Oración:

«Señor, ayúdame a descubrir el inmenso valor de este día, dame la gracia de descubrirlo como una inmensa oportunidad que me estás regalando para llegar a la profundidad de la vida, para entregarme a tu amor».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Música – Domingo XXX de Tiempo Ordinario

Entrada: Acuerdate, Señor de tu Iglesia CLN A-18; Todos unidos formando un solo cuerpo CLN-408; Iglesia peregrina CLN 408
Introito en latin: Laetetur cor quaerentium
Salmo y Aleluya: El Señor ha estado grande con nosotros. (Propio)
Ofertorio: Acepta, Señor, el vino y el pan (Cantos varios)
Santo: de Aragués. CLN-I 2.
Aclamación al embolismo:  CLN-M 3
Comunión:Ubi caritas (CLN 151; Oh, Señor, delante de ti  (Cantos varios) ¿Le conocéis? CLN 723; Una espiga CLN 017
Final; Id y enseñad CLN 409.

Recursos – Ofertorio Domingo XXX de Tiempo Ordinario

UN MISIONERO O UNA MISIONERA DA TESTIMONIO DE SU COMPROMISO

(A poder ser, debería ser un misionero o una misionera, ya sea Sacerdote, Religioso, Religiosa o Seglar; y si pertenece a la comunidad, mejor que mejor. Conviene darle la oportunidad de que presente su labor misionera, si bien sin extenderse en exceso; es mejor organizar un encuentro específico con tal fin. Al terminar puede decir:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Bien sabes, Señor, que a mí me has llamado a dar testimonio de la fe en medio de los que no tienen fe. Bien sabes, Señor, que, a pesar de las muchas dificultades, no me siento sólo, pues noto las manos y el apoyo de toda la comunidad, a la que hago presente, a través de mis palabras y comportamiento. Haz verdaderamente sensibles a todas tus comunidades de su exigencia y misión evangelizadora. Y danos fortaleza a los que predicamos y vivimos el Evangelio fuera de los ámbitos acogedores de las comunidades cristianas.

PRESENTACIÓN DE LA CARTA DE UN MISIONERO O UNA MISIONERA A LA COMUNIDAD

(Con antelación y para motivar la Jornada del DOMUND, será necesario contactar con la persona, sea Sacerdote, Religioso, Religiosa o Seglar; mejor si es conocida por la Comunidad Cristiana concreta. No sería cuestión de leer toda la carta; acaso alguna frase, o presentarla de manera que luego pueda quedar en un lugar accesible donde la gente pueda leerla; por eso, colocarla con letra grande, fijada en una cartulina amplia, etc.)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, al presentarte hoy la CARTA de un miembro de esta comunidad trabajando en una acción misionera y lejos de los suyos, de nosotros y de nosotras, te ofrecemos lo mejor de tantos hombres y mujeres, entregados en favor de los y de las más pobres y necesitados y necesitadas, amando a sus semejantes como Tú mismo los amas. Acepta esta ofrenda agradable y conviértenos, también a nosotros y a nosotras, en testigos de tu amor, aquí, en medio de nuestra cultura y de nuestra sociedad.

OFRENDA DEL TERCER MUNDO

(La puede hacer un o una joven o, de existir en la comunidad, un miembro de alguna ONG)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte otro de los sufrimientos que rompe tu corazón de Padre, pues implica a una buena parte de la humanidad. Te ofrezco el hambre, la miseria y el subdesarrollo del Tercer Mundo. También te traigo las semillas de la esperanza de tantas y tantas personas del Primer Mundo, que son sensibles con los problemas de los y las más pobres del mundo. Que no muera ningún justo más sin sentido, que no se te escapen sus lágrimas y sus lamentos. Que crezcan los y las que se comprometen en el cambio de la sociedad y del mundo.

PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, una de las cualidades fundamentales de un pastor y de un evangelizador. Queremos ser eso: medicina para los otros; bálsamo y aceite que curen las heridas de los demás; mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros y nosotras.

PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO

(Un agricultor -si hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida. Tú propio Hijo lo empleó como metáfora, para enseñarnos que no hay resurrección sin muerte, ni espiga sin grano muerto en la tierra. Nosotros y nosotras hoy nos unimos a la comparación que utilizó tu Hijo, para ofrecerte nuestras vidas y la da tantos hombres y mujeres, MISIONEROS/AS, que viven en servicio a sus hermanos y hermanas. ¡Seguro que te gusta la ofrenda, Padre bueno!

PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE PASTORAL VOCACIONAL O DE ANIMACIÓN MISIONERA

(Sería conveniente que hubiere una representación de dicho grupo y que pudieran presentar, en hoja impresa, su proyecto para este curso. En nombre de todos, una de las personas, presenta:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Tú nos has LLAMADO a cada uno y a cada una a vivir con gozo el seguimiento de Jesús, tu Hijo amado, y nos dices que eso es una buena noticia para todos y para todas. Gracias, pues, por nuestra VOCACIÓN. Te ofrecemos el proyecto de este grupo de nuestra Comunidad-Parroquia, que trabaja en la animación vocacional y misionera entre nosotros y nosotras. Te ofrecemos nuestro esfuerzo y nuestras acciones; acéptalas, Padre. Y te pedimos que nunca falten, en nuestras comunidades, personas que asuman el SERVICIO a los(as) demás de forma generosa, y lo hagan animadas por tu misma LLAMADA.

Oración de los fieles – Domingo XXX de Tiempo Ordinario

Hoy nos unimos a las palabras del ciego Bartimeo y le pedimos al Padre:

SEÑOR, QUE PUEDA VER.

1. – Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que sean transparentes a la Luz de Cristo y sepan guiar a todos los fieles al Señor. OREMOS

2. – Por los que trabajan en el campo o en la mar para que sea abundante el fruto de su trabajo. OREMOS

3. – Por todos los que pasan hambre o sufren la desgracia de la guerra, para que encuentren el consuelo de la Paz y los manjares que nos trae Cristo. OREMOS

4. – Por todos aquellos que tienen algún impedimento físico, para que sientan que también a ellos los llama el Señor. OREMOS

5.- Por los líderes mundiales, para que guiados por el Señor, conduzcan a sus pueblos por caminos llanos y hacia torrentes de agua. OREMOS

6. – Por todos los que colaboran en la parroquia; catequistas, ministros, lectores, en el Consejo Parroquial o Caritas, para que encuentren en sus debilidades la comprensión hacia el hermano. OREMOS

7.- Y por todos los que estamos presentes ahora en esta Eucaristía para que encontremos en la recepción del Cuerpo y Sangre de Cristo nuestro camino de felicidad eterna. OREMOS

Padre, Tú que eres bondadoso en todas tus acciones, concede a tu Iglesia peregrina ser capaces de vivir con la alegría y el compromiso de haber sido llamados a continuar la obra que Tú iniciaste, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Señor, Tú eres el libertador del hombre. Tú no lo salvas sólo por fuera sino por dentro. Por eso te pedimos llenos de confianza que escuches nuestra súplica.

QUE TU PERDÓN NOS LIBERE, SEÑOR.

1.- Por la Iglesia y todos los que la formamos, para que busquemos siempre los intereses de los demás y no los nuestros. OREMOS

2.- Por todos los que luchan por la paz, para que se den cuenta que la paz sólo se consigue viviendo en el amor. OREMOS

3.- Por todos los que gastan sus vidas al servicio del Señor, para que sólo busquen el bien de los demás y vean en los hermanos a ese Dios que salva. OREMOS

4.- Por los padres de familia, para que sean fieles a su compromiso sin escatimar esfuerzos para hacer funcionar ese trozo de Iglesia que el Señor les ha encomendado. OREMOS

5.- Por los pobres, los que están solos, los que no cuentan, los carentes de amor; para que sientan profundamente que el Señor los ama y nosotros les ayudemos a experimentar ese amor. OREMOS

6.- Por todas las personas que el mundo etiqueta con mala fama, para que nunca duden de ese Dios bueno y compasivo que espera siempre con los brazos abiertos a todos los que lo buscan. OREMOS

7.- Por los que estamos aquí reunidos, para que el Señor escuche nuestra petición sobre todo las de aquellos que más lo necesiten. OREMOS

Señor, enséñanos a ser humildes, reconociendo que todos los hombres somos iguales y que tú sólo quieres corazones arrepentidos, te lo pedimos todo por nuestro Señor Jesucristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes XXIX de Tiempo Ordinario

Estos cuatro versículos subrayan en su brevedad una actitud espiritual no siempre fácil de mantener como es la virtud de la vigilancia.

Esta llamada a la vigilancia se funda en el hecho de que la hora del retorno de Jesús es imprevisible. Un elemento constitutivo de esta espera vigilante es la actitud de servicio, especialmente para aquellos a quienes se ha confiado el cuidado de la comunidad. El amo valora tanto la vigilancia de sus criados que “se ceñirá las ropas de servicio, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, reconociendo así que no sólo son dignos de confianza sino que se han convertido en su familia por su fidelidad.

Hoy día la “vigilancia” tiene especiales connotaciones sociales a las que no se refiere el texto del evangelio, pero que vale la pena tener en cuenta. De hecho las “cámaras de vigilancia” están a la orden del día para disuadir a ladrones y estafadores y cualquier contravención de la ley en el tráfico y en cualquier otra actividad social.

Ya nadie duda de que todos estamos vigilados, observados y fichados. En el paseo, en el mercado, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en el aparcamiento, en las carreteras… alguien nos está mirando por el ojo de las nuevas cerraduras digitales. Cada uso del ordenador, de Internet o de la tarjeta de crédito deja huellas imborrables que delatan nuestra identidad, nuestra personalidad, nuestras inclinaciones. Evidentemente no nos sentimos cómodos con tanto control.

En antiguos catecismos se presentaban estampas con el “ojo escrutador” de Dios que nos controlaba: “mira que te mira Dios, mira que te está mirando”, decía el versito.

Jesús no nos habla así del Padre. El santo temor de Dios no depende de cámaras de vigilancia sino que brota de un amor tierno y filial y expresa una confianza absoluta en la misericordia del Padre.

Ciudad Redonda

Meditación – Martes XXIX de Tiempo Ordinario

Hoy es martes XXIX de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 12, 35-38):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».

Hoy debiéramos preguntarnos si en una crisis económica lo más grave es el «déficit de puestos de trabajo» (elevada «tasa de paro») o, más bien, el «déficit de trabajo» (dormirse en el trabajo, con una descendiente calidad profesional). Respuesta: el déficit de responsabilidad laboral (en los más diversos niveles profesionales y políticos) es una de las principales causas del estancamiento económico. Y el remedio es el crecimiento ético, porque la actividad económica es profundamente moral. 

Los retrocesos económicos no son ajenos a las crisis morales («subdesarrollo moral»): la carencia de sobriedad y de ahorro cercenan la capacidad de inversión; la pereza, la pasividad y la corrupción en el quehacer laboral, son un cáncer mortal para la productividad y para la innovación creativa…

—La creación es confiada por Dios al hombre para administrarla. Todos somos —en un nivel u otro— administradores del «Jardín de Edén» (que debemos conservar y cultivar). No está de más, por tanto, la advertencia de Jesús: ¡estad en vela!, ¡trabajad bien!, ¡administrad responsablemente la obra del Padre!

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

Liturgia – Martes XXIX de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: para la feria cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Rom 5, 12. 15b. 17-19. 20b-21. Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado, con cuánta más razón reinarán en la vida.
  • Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
  • Lc 12, 35-38. Bienaventurados los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

Antífona de entrada          Cf. Est 4, 17
A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de los sagrados misterios, pidamos al Señor que incline su oído y nos escuche; que salve a sus siervos que confían en Él; y pidámosle que tenga piedad de nosotros, que le estamos llamando todo el día.

Comencemos, pues, la celebración de la Misa poniéndonos ante la presencia del Señor, y pidámosle perdón por todos nuestros pecados.

• Tú, luz para todos los pueblos. Señor, ten piedad.
• Tú, fuerza para caminar. Cristo, ten piedad.
• Tú, salvación y vida de la humanidad entera. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios,
que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo,
concede a tu pueblo amar lo que prescribes
y esperar lo que prometes, para que,
en medio de las vicisitudes del mundo,
nuestros ánimos se afirmen allí
donde están los gozos verdaderos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Hermanos, en esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo

1.- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia e la bondad divina. Roguemos al Señor.

2.- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. Roguemos al Señor.

3.- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración Roguemos al Señor.

4.- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. Roguemos al Señor.

Atiende en tu bondad nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor, el sacrificio establecido por ti
y, por estos santos misterios
que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene
la obra santificadora de tu redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Lam 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor,
que realices plenamente en nosotros
el auxilio de tu misericordia,
y haz que seamos tales y actuemos de tal modo
que en todo podamos agradarte.
Por Jesucristo nuestro Señor.