Lectio Divina – San Andrés

Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres

1.-Oración introductoria.      

Señor, quiero introducirme hoy en la oración con las mismas palabras del evangelio:“paseando Jesús por la ribera del lago, vio a dos hermanos”. Señor, me encanta ese paseo tuyo  por el lago, contemplando las maravillas de la naturaleza: respirando el perfume de las flores, contemplando la belleza de los lirios en primavera, escuchando el canto de los pajarillos. Sólo desde esa sintonía con la naturaleza, puedes mirar con cariño a las personas a las que vas a llamar. Ellas son la cumbre y cima de toda la creación. Señor, llámame hoy también a mí.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, paseando Jesús por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión.

En este relato de vocación nos debemos fijar en cuatro verbos: VER, LLAMAR, SEGUIR, ENVIAR. Comenzamos por el ver.

“Jesús vio a dos hermanos” (v.18). Según San Juan de la Cruz, el “mirar de Dios es amar”. Jesús, antes de llamar, ha mirado a las personas, es decir, las ha amado.

“Los llamó” (v.21).  La llamada es precedida por la mirada. La llamada es un regalo de su amor. Toda vocación es un don que hay que aceptar de buena gana y hay que celebrarlo durante toda la vida.  “Me ha tocado un lote hermoso y me encanta mi heredad” (Salmo 16).

“Y ellos, dejando la barca y a su padre, le siguieron” (v.22). El seguimiento de Jesús lleva consigo unas exigencias: hay que dejarlo todo. Como dos jóvenes que se enamoran ven lo más normal dejar a sus padres  por vivir juntos una nueva vida. Lo que motiva el abandono de personas y cosas es la alegría de haber encontrado la persona que me puede hacer feliz. Aquí la persona con la que uno se encuentra es Jesucristo, el Hijo de Dios.

“Os haré pescadores de hombres”. Toda vocación es para cumplir una misión. Y la misión es hermosa: pescar personas. Ir a la búsqueda de hombres y mujeres que se realicen plenamente. Hombres y mujeres que encuentren el verdadero sentido de sus vidas, que no queden con una vida a medias.

Palabra del Papa

“Recordemos cuando Andrés y Juan encontraron al Señor, y después hablaron con Él aquella tarde y aquella noche. Estaban entusiasmados. Lo primero que hicieron Andrés y Juan fue ser misioneros. Fueron a ver a hermanos y amigos: “¡Hemos encontrado al Señor, hemos encontrado al Mesías!”. Esto sucede inmediatamente, después del encuentro con el Señor: esto viene enseguida. En la exhortación apostólica Evangelii  gaudium  hablé de “Iglesia en salida”. Una Iglesia misionera no puede dejar de “salir”, no tiene miedo de encontrar, de descubrir las novedades, de hablar de la alegría del Evangelio. A todos, sin distinción. No para ganar prosélitos, sino para decir lo que tenemos y queremos compartir con todos, sin forzar, sin distinción. Las diversas realidades que representan a la Iglesia italiana indican que el espíritu de la missio ad gentes debe llegar a ser el espíritu de la misión de la Iglesia en el mundo: salir, escuchar el clamor de los pobres y de los lejanos, encontrarse con todos y anunciar la alegría del Evangelio (Discurso de S.S. Francisco, 27 de noviembre de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)

5.- Propósito: Dedicar un tiempo de este día a dar gracias a Dios por la vocación a la que Dios me ha llamado.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, en el día de San Andrés, quiero escuchar el canto de acción de gracias de tantas personas consagradas que han sabido decir Sí a tu llamada y están contentas con su vocación. Ellas, libremente, han renunciado a formar un hogar porque hay miles y miles de hogares que les necesitan. No han renunciado al amor humano sino que lo han desviado hacia tantos hermanos pobres y abandonados que no son amados por nadie.

Comentario – Martes I de Adviento

Lucas 10, 21-24

Jesús manifestó un extraordinario gozo al impulso del Espíritu Santo y dijo:…

Esto sucedió en presencia de sus discípulos que regresaban de una misión apostólica y querían hablarle sobre el trabajo que habían hecho. Trato de imaginar a Jesús “en un gozo exultante”… a Jesús dichoso, radiante. Todo ello aparece en su rostro, en sus gestos, en el tono de su voz.

Proviene del interior, es profundo… procede del Espíritu Santo que habita en Él. Ese Espíritu que nos ha sido dado también a nosotros, que Jesús nos ha dado.

Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra.

Hubiera sido mejor traducirlo por “yo te bendigo, o Padre…”. De hecho Jesús ha utilizado una fórmula de “bendición” que es familiar a los judíos. A lo largo de la jornada se invitaba a los judíos piadosos a dar gracias a Dios por todo diciéndole: “Bendito eres Tú por… Bendito Tú eres por…”

Tenemos pues ahí un tipo de plegaria que Jesús hacía a menudo. Habla a su Padre. Le da gracias. Era el sentimiento dominante de su alma.

Danos, Señor, el sentido de la acción de gracias, de la alegría de decir “gracias Señor por… y gracias de nuevo por…” Recoger cada día las alegráis recibidas para agradecérselas al Señor.

Lo que has encubierto a los sabios y prudentes, lo has revelado a los pequeñuelos.

La acción de gracias, la plegaria de Jesús surge de la contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los hombres. Los apóstoles habían predicado, habían trabajado con denuedo: tal era la apariencia, la cara visible de las cosas. Y Jesús, Él, ve el trabajo del Padre en el interior: “Tú has encubierto… Tú has revelado…” Dios trabaja en el corazón de cada hombre, incluso en el de los paganos.

He de aprender a contemplar este trabajo de Dios: a descubrir lo que está haciendo, actualmente, en los que me rodena, y en mí… para corresponder, para facilitarle, para cooperar. Cada vez que una persona se supera, hace el bien, sigue la llamada de su conciencia… debemos pensar que Dios está allí.

Ayudar a esta persona a dar “este paso” adelante es trabajar con Dios, acompañarle.

Los sabios, los prudentes… los pequeñuelos…

Ahí hay una clara oposición. Jesús se pone de parte de los pequeños, de los pobres, de los ignorantes… frente al desprecio de los doctores de la ley.

Conocer a Dios no es primordialmente una operación intelectual, reservada a una élite: los “pequeños” pueden descubrir cosas sobre Dios que los sabios no alcanzan a comprender.

Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarle.

Es el misterio de la vida cristiana que está entreabierto; la vida del bautizado es la extensión, a personas humanas, de la vida de relación, de amor y de conocimiento recíproco que existe entre las Personas divinas.

 Todo me ha sido confiado por mi Padre…

Esto evoca la transparencia de dos personas que no se ocultan nada la una de la otra: es el “modelo” de todas nuestras relaciones humanas, y de nuestras relaciones con Dios. ¿Qué llamada hay aquí, para mí, para mis equipos de trabajo o de apostolado?

Noel Quesson
Evangelios 1

Sobre el Tiempo de Adviento

Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado. El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna.

La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos.

La Iglesia desea vivamente hacernos comprender que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne, de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento, para habitar espiritualmente en nuestra alma con la abundancia de sus gracias, si nosotros, por nuestra parte, quitamos todo obstáculo.

Por eso, durante este tiempo, la Iglesia, como madre amantísima y celosísima de nuestra salvación, nos enseña, a través de himnos, cánticos y otras palabras del Espíritu Santo y de diversos ritos, a recibir convenientemente y con un corazón agradecido este beneficio tan grande, a enriquecernos con su fruto y a preparar nuestra alma para la venida de nuestro Señor Jesucristo con tanta solicitud como si hubiera él de venir nuevamente al mundo. No de otra manera nos lo enseñaron con sus palabras y ejemplos los patriarcas del antiguo Testamento para que en ello los imitáramos.

San Carlos Borromeo, Cartas pastorales
Acta Ecclesiæ Mediolanensis, t. 2, Lyon 1683, 916-917

Música – Domingo II de Adviento

Entrada: A ti Señor. CLN (Apéndice); CLN A-10; Ven, Ven, Señor, no tardes CLN 9; Vamos a preparar CLN-17. (En  lengua latina) Populus Sion 
Corona de Adviento.Ven Señor. CLN 15. También se puede continuar con el canto de entrada
Misa: En este tiempo Puede cantarse la Misa In Tempore Adventi.
Salmo y Aleluya. El Señor ha estado grande con nosotros (Propio)  
Ofertorio: Rorate Coeli;  CLN 32
Santo: Gregoriano.
Comunión: Palabra que fue luz CLN 18;El Dios de paz. CLN 1 Esperamos tu venida CLN 19
Final: Un pueblo que camina CLN 7; Anunciando tu venida. CLN 614; Alma Redemptoris Mater (C. Gregoriano)

Recursos – Ofertorio Domingo II de Adviento

PRESENTACIÓN DE LA SEGUNDA VELA DE LA CORONA DE ADVIENTO

(Como el domingo anterior, la corona debe estar situada delante del altar o en sitio bien visible. Una vez sentados todos y todas, en esta ocasión, es una persona adulta de la comunidad quien enciende la segunda de las velas de la Corona, y dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Padre nuestro, el camino de Adviento se ha llenado, hoy, de sueños y bellas utopías, de esas que hacen avanzar a nuestro cansado pueblo. Al fondo de la historia, en tu Reino, hemos adivinado un mundo de paz y de justicia. Haz, Señor, que, al encender esta segunda vela de la Corona de Adviento, podamos ver que esos sueños se acercan a nuestra realidad y que van prendiendo, entre nosotros y nosotras, los valores que rigen tu Reino.

PRESENTACIÓN DE UN ALBUM DE FOTOGRAFIAS FAMILIARES

(Esta segunda ofrenda debiera presentarla una de las personas más mayores de la comunidad, con la cual habría que haber hablado previamente a la celebración. Tendría que aclarar este signo, diciendo:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, dicen que por mis años ya no tengo motivos para la esperanza, que el horizonte se me cierra tan cerca que viene ya hacia mi encuentro la muerte, y puede ser verdad. Sin embargo, Señor, hoy te quiero ofrecer, con este álbum de fotografías, toda mi vida y la de los míos. Ahí está mi historia y mi pasado. Sin embargo, Señor, si lo que te traigo es mi ayer, es porque creo que está lleno de vida. Señor, aún hay lugar en mi corazón para la esperanza. Te siento cerca, y por eso sueño con verte cara a cara un día en tu cielo. Gracias por el don de la fe.

PRESENTACIÓN DE UNA MULTIOFRENDA DE NUESTROS CAMINOS

(Se abre desde el fondo del lugar celebrativo una procesión que muestra diversos carteles con señales de tráfico. Según van llegando al presbiterio, y antes de dejar la señal que porta cada uno, se dice el significado)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN:

– Yo traigo, Señor, la señal de STOP, y con ella queremos simbolizar nuestra decisión a que no pase entre nosotros y nosotras el egoísmo.

– Aquí tienes, Señor, la señal de CURVA PELIGROSA, que nos alerta del peligro de la violencia.

– Por mi parte, Señor, te traigo la señal de CEDA EL PASO, y con ella, tanto en mi nombre como en el de la comunidad, te queremos ofrecer nuestra decisión de poner en primer lugar a los más pequeños y pequeñas de entre nosotros.

– Con esta señal de DIRECCIÓN PROHIBIDA queremos simbolizar nuestra decisión contra el hedonismo, el consumismo, la cultura del tener, porque ellos se oponen frontalmente a tu Reino.

– La DIRECCIÓN ÚNICA, que yo traigo y te ofrezco, expresa nuestro aceptar, como únicos medios para el acercamiento de tu Reino a nosotros y nosotras, el amor y la justicia.

– Pero esos medios se han de producir a toda velocidad. Por eso, yo te traigo hoy esta señal de AUTOPISTA, la mejor carretera de la solidaridad.

– Y todo ello, Señor, porque la META, que yo te traigo y represento, es tu Reino de paz, con el que nos hemos de comprometer, ya ahora, y así hacerla el clima de cuanto emprendamos..

PRESENTACIÓN DE UN TELEVISOR

(Esta ofrenda la puede hacer un matrimonio o un padre y un hijo o hija, como símbolos de una familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy te queremos ofrecer este televisor, como símbolo de las cosas que poseemos en nuestra familia y por las que luchamos y nos afanamos tanto. Además, este aparato es la ventana por la que se meten en nuestra casa los deseos y necesidades de tener, que nos confunden y nos hacen pensar que en las cosas está la felicidad. Hoy te lo traemos apagado, porque queremos ofrecerte su silencio y nuestra disponibilidad a hacer un uso racional y formativo de él. Queremos que él nos informe y nos conecte con el mundo, nos distraiga y nos haga crecer en nuestros conocimientos y nivel cultural. Pero nos comprometemos a que él no sea un obstáculo en nuestra convivencia cotidiana, en nuestro diálogo y conocimiento de unos/as y otros/as, así como de sus problemas y necesidades. Es, pues, nuestro signo de CONVERSIÓN hoy.

Oración de los fieles – Domingo II de Adviento

Una gran noticia aparece en el horizonte de nuestras vidas, un anuncio llega a nuestro corazón. Señor ayúdanos a preparar tu venida, con nuestras solas fuerzas no podemos:

AYUDANOS A PREPARAR EL CAMINO.

1.- Señor, acompaña a Francisco en el gobierno y dirección de tu Iglesia, a los obispos y sacerdotes en el cuidado de tu pueblo. Y que los frutos de su viaje apostólico a Turquía traigan paz y amor al mundo. OREMOS

2.- Señor, no ceses de llamar a los corazones de los hombres de todo el mundo, que cambien en sus actitudes y se vuelvan hacia ti fuente de verdadera felicidad. OREMOS

3.- Señor, manda tu sabiduría sobre los dirigentes de todas las naciones, que busquen puntos de encuentro y eviten las confrontaciones. OREMOS

4.- Señor, consuela a los pobres y afligidos de la tierra, ellos son tus favoritos, manda sobre ellos tus favores. OREMOS

5.- Señor, ayúdanos a prepararnos para tu venida, limpia nuestro corazón y hazlo receptivo a tu palabra. OREMOS

6.- Señor, acude presto a buscar aquellas ovejas descarriadas, que oigan tu voz y ante el anuncio de una nueva luz que nos viene, abandonen su etapa de tinieblas. OREMOS

7.- Señor, acompaña a todos aquellos que viven lejos de su tierra y haz que encuentren a su alrededor personas dispuestas a ayudarles y a atenderles. OREMOS

8.- Señor, acepta nuestra oración de los que, presentes en la Eucaristía para que seamos capaces de mejorar nuestra vida, mientras esperamos, alegres, la venida del Niño Jesús. OREMOS

Padre, en la preparación de este Adviento te pedimos que acojas estas súplicas y concedas a tu pueblo lo que con afán te pide.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Nos ponemos en presencia del Señor para pedirle que escuche todas esas necesidades que hacen a nuestra vida sombría y pesarosa.

SEÑOR, DANOS LA VERDADERA ALEGRÍA.

1. – Por el Papa y demás pastores de la Iglesia, para que el mensaje de salvación llegue a toda la comunidad de creyentes y esa luz que ya llega para disipar tanta tiniebla. OREMOS

2. – Por tantos como están tristes porque carecen de lo fundamental; para que la alegría vuelva a sus rostros al encontrar manos tendidas para ayudarles. OREMOS

3.- Por los pueblos, las naciones, por los gobernantes de todo el mundo, para que entiendan que solamente en la reconciliación, el perdón y el amor puede llegar la paz que tanto ansiamos. OREMOS

4. – Por las familias; para que la alegría y la esperanza presida tantos hogares en los que se ha instalado la desesperanza, el querer tener más, llegar más alto, dominarse unos a otros… haciéndoles vivir una vida insoportable. OREMOS.

5. – Por todos los que estamos aquí cuyas peticiones calladas Dios conoce; para que seamos fermento de gozo, libertad, salvación, amor en esta sociedad que huye del compromiso y la exigencia. OREMOS

Señor, concédenos la gracia de la conversión para que cuando llegue la gran Noche podamos encontrarnos juntos a compartir la mesa de la Eucaristía.

Te lo pedimos por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

Comentario al evangelio – San Andrés

Hoy celebramos la fiesta de san Andrés, uno de los cuatro primeros discípulos que Jesús llamó para que le sigan, según el evangelio de Mateo, que hoy leemos. Llama la atención que Jesús, desde el inicio de su misión, comience a llamar a discípulos para que le sigan de cerca.  No fueron los discípulos, que al ver el estilo de vida de Jesús quedaron impresionados y quisieron seguirle por iniciativa propia. Jesús llama a los discípulos que él quiere; es él quien toma la iniciativa; y esto lo diferencia radicalmente de los rabinos judíos de su época, que recibían a los discípulos que buscaban una doctrina y se marchaban cuando encontraban otro maestro que les convencía más. Jesús es el Señor que ha venido a traer el Reino de su Padre a este mundo y en esta misión no va solo, llama a personas concretas para que, con total disponibilidad y entregadas de lleno y en todo momento, sigan sus pasos. Andrés fue uno de esas personas llamadas por Jesús. Andrés, junto con Pedro, su hermano, con Juan y Santiago, respondieron con un sí rotundo e inmediato.

Nosotros también hemos sido llamados por nuestro nombre para seguir al Maestro y para anunciar su Reino con total disponibilidad y dedicación; claro está, que cada uno desde su propia forma de vida cristiana, pero todos unidos por el misterio de una llamada personal que nos coloca delante del Maestro y de la urgencia de su Reino. La llamada que Jesús nos hace no es un hecho del pasado que debemos recordar con añoranza o melancolía, no, es una realidad viva y fiel, que se renueva en cada momento de nuestra vida. El Señor nos sigue diciendo hoy: “Vengan detrás de mí y os haré pescadores de hombres”.

Experimentar la gracia de ser llamados por Jesús de forma nueva nos tiene que llevar también a responder de forma nueva, es decir, dejar las redes al instante y seguirle. ¿Cuáles son las redes que debemos dejar? Las redes no son necesariamente un instrumento de trabajo que debemos abandonar, mucho menos en este contexto de crisis económica, social y sanitaria. Las redes pueden simbolizar, más bien, todos aquellos apegos que nos impiden vivir la radicalidad de nuestra vocación cristiana. A veces pueden ser cosas muy concretas: apegos, intereses, ambiciones, sueños, deseos que no coinciden con el evangelio del Señor. Otras veces pueden ser actitudes superficiales, egoístas y materialistas que nos van alejando del gozo de una llamada que nos abre las perspectivas de una vida más cristiana y apostólica.

Ojalá, que la fiesta del Apóstol Andrés, en medio del inicio de nuestra preparación para la Navidad, nos anime a todos a revalorar la dicha de haber sido llamados de forma personal por el Señor y nos atrevamos a volver a “dejarlo todo”, es decir, a recentrar toda nuestra existencia en Cristo y tomar las decisiones, que no debemos seguir postergando, para que el seguimiento de Jesús moldee toda nuestra vida y seamos portadores de un mensaje significativo e iluminador en el mundo de hoy.

Ciudad Redonda

Meditación – San Andrés

Hoy celebramos la fiesta de san Andrés, apóstol.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 4, 18-22):

En aquel tiempo, caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos al instante, dejando las redes, Le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, Le siguieron.

Hoy hablamos del hermano de Simón Pedro, san Andrés, quien también era uno de los Doce. Sin duda, tenía un gran prestigio dentro de las primeras comunidades cristianas. El lazo de sangre entre Pedro y Andrés, así como la llamada común que les dirigió Jesús, son mencionados expresamente en los Evangelios.

Andrés era discípulo de Juan Bautista; y un día escuchó que el Bautista proclamaba a Jesús como «el cordero de Dios». Entonces, se movió y siguió al Señor. La Iglesia bizantina le honra con el apelativo del «primer llamado» («Protóklitos»). Es considerado como el apóstol de los griegos en los años que siguieron a Pentecostés. Por la relación fraterna entre Pedro y Andrés, la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla se sienten de manera especial como Iglesias hermanas entre sí.

—San Andrés, enséñanos a seguir a Jesús con prontitud, a hablar de Él con entusiasmo y a cultivar con Él una relación de auténtica familiaridad: sólo en Él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – San Andrés

SAN ANDRÉS, apóstol, fiesta

Misa de la fiesta (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio de los apóstoles. Conveniente la Plegaria Eucarística I. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • Rom 10, 9-18. La fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo.
  • Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.
  • Mt 4, 18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.


Antífona de entrada          Cf. Mt 4, 18-19
El Señor, paseando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, y los llamó: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de los sagrados misterios en el día en el que veneramos al Apóstol San Andrés, hermanos de san Pedro y uno de los primeros discípulos del Señor Jesús, reafirmemos nuestra fe en Cristo, la fe que nos ha llegado por el testimonio de los apóstoles, la fe que también nosotros estamos llamados a vivir y anunciar. Y para mejor hacerlo, reconozcamos que nuestra fe y nuestras obras no siempre van unidas, que a menudo cometemos fallos en la vida y que nuestro apostolado cristiano deja mucho que desear. Por eso, con humildad y sencillez, pedimos perdón a Dios por nuestros pecados.

            Yo confieso…

Se dice Gloria.

Oración colecta
SEÑOR, humildemente pedimos a tu majestad
que, así como san Andrés, apóstol de tu Iglesia,
brilló como predicador y pastor,
sea también nuestro perpetuo intercesor delante de ti.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Pidamos ahora, hermanos, al Señor nuestro Dios, que escuche la oración de la Iglesia, reunida para celebrar el martirio del apóstol san Andrés, primer discípulo de Jesús y, confiando en su poder, supliquémosle confiadamente.

1.- Por la Iglesia, por cada uno de los cristianos; para que vivamos cada día más firmemente la fe y el amor que los apóstoles nos han transmitido. Roguemos al Señor.

2.- Por las Iglesias de Oriente, que veneran de un modo especial al apóstol Andrés; para que crezcan constantemente en la fidelidad a Jesucristo. Roguemos al Señor.

3.- Por las vocaciones sacerdotales; para que nunca falten a nuestras parroquias los ministros necesarios para enseñarnos la Palabra que los apóstoles nos transmitieron. Roguemos al Señor.

4.- Por los que no conocen a Jesucristo o se han alejado de Él; para que puedan llegar a vivir la fuerza transformadora del Evangelio. Roguemos al Señor.

5.- Por los que nos hemos reunido hoy para celebrar la Eucaristía; para que sepamos anunciar a Jesucristo a nuestros hermanos y nos dispongamos a dejarlo todo para seguirlo. Roguemos al Señor.

Escucha nuestras oraciones, Padre de bondad; danos la luz de tu Espíritu y la fuerza de tu amor para que sigamos a tu Hijo con prontitud y generosidad y demos testimonio del Evangelio ante todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS todopoderoso,
concédenos agradarte con estos dones
que hemos traído en la fiesta de san Andrés,
y, al aceptarlos, haz que renueven nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de los apóstoles.

Antífona de comunión          Cf. Jn 1, 41-42
Dijo Andrés a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías, que significa Cristo». Y lo llevó a Jesús.

Oración después de la comunión
SEÑOR, la comunión de tu sacramento nos dé fortaleza
para que, a ejemplo del apóstol san Andrés,
compartiendo la muerte de Cristo,
merezcamos vivir con él en la gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
Vuelve, Señor,
hacia ti el corazón de tu pueblo;
y Tú que le concedes tan grandes intercesores
no dejes de orientarle con tu continua protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición sobre el pueblo
Dios todopoderoso,
que los estableció sobre el fundamento apostólico los bendiga
por la intercesión del glorioso apóstol San Andrés.
R./ Amén.

Él, que quiso instruirlos
con la doctrina y los ejemplos de los apóstoles,
los ayude a ser ante todos los hombres
testigos de la verdad.
R./ Amén.

Que la intercesión de los santos apóstoles,
que los instruyeron en la sólida doctrina de la fe,
os permita a todos vosotros, alcanzar la herencia eterna.
R./ Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
R./ Amén.

Lectio Divina – Lunes I de Adviento

“Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo”

1.-Oración introductoria.

                  Señor, con el Centurión del Evangelio, yo también te digo: no soy digno de que entres en mi casa. Mi casa sin Ti está sola, vacía, y necesito que Tú la habites. Voy a limpiarla, a adornarla, para que Tú te encuentres a gusto en ella. Si Tú estás contento en ella, yo también. Más que tener una casa para mí, lo que me importa es tener una casa para ti. En realidad, Tú eres mi casa y mi alegría y mi felicidad. Sin ti no tengo nada; pero contigo lo tengo todo. Ésta es mi experiencia personal. Esto no se razona. No se discute, se vive y nada más.

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 8, 5-11

Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: «Vete», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace». Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En el evangelio hay muchas personas que se admiran de la actuación de Jesús. Sus palabras, su vida, sus  milagros provocaban estupor y sorpresa. Pero en este evangelio es el propio Jesús el que se admira de la fe del Centurión. Es un pagano que se fía de la palabra de Jesús y cree que puede sanar a su criado desde la distancia. Esta fe no la ha encontrado en Israel. A sus paisanos todos los días les habla, con sus paisanos todos los días hace cosas maravillosas y algunos llegan a la fe a través de sus milagros. Y el Centurión, un pagano, uno que nunca ha estado en contacto con los libros sagrados, ha logrado una fe profunda. De alguna manera Jesús nos está diciendo que el mundo “está sembrado de las semillas del Verbo”. De alguna manera Jesús nos está diciendo que “también de las piedras pueden surgir hijos de Abrahán” Y, de alguna manera, Jesús nos está echando en cara a todos los que escuchamos cada día la palabra de Dios, que no somos capaces de “sorprenderle”  de ofrecerle algo nuevo, algo distinto, algo que rompa nuestra rutina  y  aburrimiento. Dios es sorpresa y novedad. Jesús ha venido a ofrecernos un “vino nuevo”. Quiere que lo  bebamos, que nos embriaguemos con él, Y nosotros nos empeñamos en mantener los “odres viejos”.

Palabra autorizada del Papa

“El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Él había hecho un camino para encontrarse con el Señor, pero lo había hecho con fe. Por eso no sólo él se ha encontrado con el Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor. Y este es precisamente el encuentro que nosotros queremos: ¡el encuentro de la fe! Pero más allá de ser nosotros los que encontremos al Señor, es importante dejarnos encontrar por Él”. (Cf. Papa Francisco, homilía en santa Marta, 2 de diciembre de 2013)

4.- Qué me dice ahora a mí este texto que acabo de meditar. Guardo silencio y, con la ayuda del Espíritu, trato de descubrir el significado profundo que tiene para mí.

5.-Propósito: Que la Misa de hoy me sepa a nueva.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por este tiempo privilegiado para prepararnos a celebrar el acontecimiento que marcó la Historia… y mi historia. Dios mismo se encarna en su Hijo Jesús para curar nuestra herida original: esa desobediencia, esa soberbia que me  aparta del verdadero  amor. Que este Adviento sea mi  gran oportunidad para encontrarme con Cristo en la fe desnuda, sin necesidad de milagros.