Lectio Divina – Martes XXXIII de Tiempo Ordinario

«Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa»

1.- Oración introductoria.  

Señor, Zaqueo era un pecador y él lo sabía; pero no estaba a gusto con su pecado; le pesaba demasiado, no era feliz y buscaba encontrarse con Jesús para poder abrir su vida a un nuevo horizonte. Señor, yo también tengo pecados, pero tal vez el mayor de todos sea el que no tengo ganas de cambiar, no tengo aspiraciones de ser mejor, incluso me encuentro cómodo viviendo como vivo y no siento deseos de encontrarme vivencialmente contigo. Haz, Señor, que cambie, pero no mañana sino hoy,

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 19, 1-10

“Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

         Observemos la postura de Jesús y la reacción de Zaqueo.

+ Jesús le mira. Antes de que Zaqueo mirara a Jesús, Zaqueo se sintió mirado…Y, como dice San Juan de la Cruz, el mirar de Dios es amar. Se sintió amado por Jesús antes de que Zaqueo lo viera. Jesús siempre nos sorprende y nos lleva la delantera.

+ Jesús le llamó por su nombre: Zaqueo baja. Qué impresión le debió de dar. Hacía mucho tiempo que nadie le llamaba por su nombre. Le decían de todo: ladrón, corrupto, sinvergüenza, malvado… Para Jesús ese hombre tiene un nombre: Zaqueo. Y, al llamarlo por su nombre, le restituye su dignidad.

+ Se invitó a comer en su casa. Hoy debo hospedarme en tu casa. El invitar a uno a casa era signo de amistad, pero el invitarse a comer, sólo se hacía cuando había una enorme amistad. Zaqueo bajó loco de alegría… Notemos que Jesús no le ha dicho nada de su situación: no le ha echado en cara su pecado, no le ha exigido como condición devolver el dinero robado. Simplemente se ha dedicado a amarle y darle toda su confianza… Lo demás vendrá solo.

         + ¿Cómo reacciona Zaqueo?

  • Se pone en pie. Hacía mucho tiempo que iba encorvado, con la cabeza baja, se sentía una piltrafa de hombre. Se levanta el hombre con sus derechos, su dignidad, sus posibilidades de ser persona…
  • La mitad de lo que tengo lo doy a los pobres. Y doy cuatro veces más de lo que he defraudado. Se ha dicho que, cuando Dios entra por la puerta, los dineros salen por la ventana.
  • Se sintió feliz. Lo contrario del joven rico. Con Jesús había descubierto que la riqueza no da la felicidad. La felicidad no está fuera de nosotros sino dentro del corazón. No hay mayor riqueza que un corazón lleno de Dios.

Palabra del Papa

“Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. Los invito, que hoy en sus casas, o en la iglesia, cuando estén tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida. Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida”. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de septiembre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito: Hoy puede ser un buen día para mí si no dejo mi conversión para mañana.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, sabemos que Zaqueo era rico, muy rico, pero le costó muy poco desprenderse del dinero cuando se encontró contigo. Con el dinero podía comprar muchas cosas: casas, campos, joyas, pero no podía comprar la paz, la alegría y la felicidad que encontró contigo. De aquí en adelante, el dinero sólo le serviría para ayudar a otros a encontrase contigo. Señor, cuando tanto me cuesta dejar el dinero, mis propiedades, mi confort, mi vida cómoda, es señal de que no me he convertido del todo, no he puesto mi felicidad en ti. ¡Ayúdame a cambiar!

Comentario – Martes XXXIII de Tiempo Ordinario

(Lc 19, 1-10)

Zaqueo, un hombre rico, quería ver a Jesús, y su interés lo lleva a treparse al árbol sin vergüenza. Hay que advertir que su actitud contrasta con la de los fariseos, que no tenían interés en ver a Jesús o en escucharlo, sino simplemente en hacerlo desaparecer. La apertura de Zaqueo, que había sido tocado en su parte buena por el atractivo de Jesús, le permitió encontrar a Jesús no como un enemigo peligroso, sino como un liberador.

Jesús se dirige a Zaqueo reconociendo su candidez interior, ese resquicio receptivo de su corazón, e invitándolo a bajar rápidamente. Y la reacción de Zaqueo fue inmediata y feliz.

Que Jesús lo mirara, se acercara exclusivamente a él y se hospedara en su casa, fue para Zaqueo lo que él necesitaba para superar su apego al dinero. El modo como Jesús lo trató bastó para hacerle descubrir su propio valor y no dejarse ya dominar por el afán desenfrenado de dinero. Al ser mirado de esa manera Zaqueo podía descubrir que él valía por sí mismo, no por su dinero.

La respuesta de Zaqueo al amor de Jesús fue en primer lugar la justicia: devolver cuatro veces más de lo robado (2 Sam 12, 6). Pero también supo ir más allá de lo exigido por la Ley repartiendo la mitad de sus bienes. Jesús no le pide nada más, no le exige el desprendimiento que era propio de un llamado especial. Con la respuesta que Zaqueo libre y espontáneamente quiso dar ya bastaba para mostrar que a su corazón había llegado la salvación.

La compasión del Señor y la respuesta de Zaqueo nos muestra de qué manera Jesús «vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (v. 10). Porque para el Señor no hay nadie que esté irremisiblemente perdido.

Oración:

«Señor, muéstrame con tu presencia de amor lo que no está en orden en mi vida, para que me deje cautivar y acepte cambiar lo que te desagrade. Arranca mi egoísmo y dame un corazón capaz de compartir generosamente».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Música – Domingo XXXIV de Tiempo Ordinario

Entrada: Lauda lerusalem; (Cantos varios) Gloria, honor a Ti  CLN 160; Aleluya, el Señor es nuestro Rey:  CLN-515;
Introito en latin: Dignus es Agnus
Gloria:  Misa de Angelis.
Salmo R. y Aleluya: El Señor  reina vestido de majestad (Propio)
Ofertorio: Cristo ayer y hoy (Cantos varios)
Comunión: Tu reino es vida CLN-51; Altísimo Señor (Cantos varios); Tú has querido ser camino (Cantos varios)  Anunciaremos tu reino CLN 402
Final: Christus Vincit (Cantos varios)

Recursos – Ofertorio Domingo XXXIV de Tiempo Ordinario

La PLANTA de la COMUNIDAD

(Lo presenta alguna persona significativa de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Al comienzo del curso pastoral (hace unos domingos), te presentamos, Señor y Padre nuestro, una hermosa PLANTA, como signo de la SEMILLA que Tú mismo habías sembrado en cada uno de nosotros y de nosotras y que, por nuestra parte, nos comprometíamos a cuidarla también durante este año pastoral. Hoy, al terminar esta primera etapa y prepararnos a iniciar el nuevo Año Litúrgico, te volvemos a presentar la misma PLANTA: la hemos cuidado y la seguiremos cuidando, siguiendo los pasos del mismo Jesús. Ayúdanos, Padre bueno, para que cumplamos nuestro compromiso.

PRESENTACIÓN DE UNA REVISTA DEL CORAZÓN

(Hace la ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Yo te traigo, por mi parte, Señor y Padre nuestro, esta revista de las llamadas del corazón, que enseña sólo el lado feliz de la vida, el de las risas, las satisfacciones, el triunfo y la fama. Pero no es oro, sino oropel de todo lo que habla. Es superficialidad y trivial. Al ofrecértela hoy, yo quisiera reconocerte como el único Señor de mi vida, aceptando vivir en el SERVICIO, como tu mismo Hijo, que nos invita a gastarnos en el servicio generoso a favor de los demás.

PRESENTACIÓN DE UN GLOBO TERRÁQUEO

(Esta ofrenda la puede hacer algún miembro de la comunidad que se dedique a la evangelización en sus diversas expresiones)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este globo terráqueo. Es el símbolo de nuestro mundo dividido en mil países, pueblos, culturas y lenguas. Sin embargo, nosotros y nosotras reconocemos tu único señorío, que aúna los intereses y los deseos de las personas. Te ofrecemos, así, la unidad de la humanidad, por la que nos comprometemos todos y todas a luchar y a trabajar.

PRESENTACIÓN DE UN DICCIONARIO

(Esta ofrenda la puede hacer algún miembro de la comunidad que tenga una profesión o dedicación de índole intelectual)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Yo te traigo, Señor, este diccionario. Es el símbolo de la sabiduría en el mundo occidental y es un instrumento habitual de mi trabajo. Sin embargo, tu pueblo y Tú mismo nos decís que la sabiduría es como el sabor de la vida, el buscar por debajo de sus apariencias tu presencia oculta y amorosa. A mí, Señor, y en nombre de toda la comunidad, me gustaría participar de esta sabiduría para saber vivir con sentido y profundidad, haciéndote SIEMPRE un hueco significativo en nuestro caminar de cada día.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE FRUTOS

(Debiera ser una cesta exuberante de todo tipo de frutas exquisitas. También, podría ser de las frutas que en este momento produce la naturaleza, como las castañas. La ofrenda la puede hacer cualquier miembro adulto de la comunidad. Al finalizar la celebración, podría ser llevada, como regalo, a una de las familias de la comunidad, que se sepa pasa necesidad)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo hoy esta bella y suculenta cesta de frutos. Tú nos los regalas a través de la naturaleza para nuestro alimento y el gusto de nuestro paladar. Yo te la ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad, en reconocimiento de que eres el Señor y Rey de todo lo que Tú mismo has creado. Te agradecemos también el que nos hayas dado la responsabilidad de cuidarlo, conservarlo y multiplicarlo. Porque, no siempre lo hacemos de acuerdo a tus deseos y voluntad, te pedimos nos ayudes a comprender que nos lo encomiendas para que llegue a todos y a todas y no lo utilicemos tan sólo como fuente de beneficios económicos para unos pocos.

PRESENTACIÓN DE LOS DOS CALENDARIOS LITÚRGICOS

(Se trata de los calendarios litúrgicos del año que termina y del que se inicia el domingo próximo. Puede hacer la ofrenda uno de los del grupo de animación litúrgica de la comunidad, si es que lo hubiere. De lo contrario, lo puede hacer alguna de las personas que se ocupen de los preparativos o limpieza del lugar de la celebración)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: A mí, Señor, que me ocupo de algunas tareas litúrgicas de la comunidad, me han encargado ofrecerte, en nombre de todos y de todas, estos DOS CALENDARIOS LITÚRGICOS: el que nos ha acompañado y nos ha servido para preparar nuestras celebraciones durante el año que termina y el que lo hará durante el año próximo (que comienza el domingo que viene). Con ellos, no sólo reconocemos tu señorío sobre la historia, sino también tu mano amorosa que nos lleva, a través del tiempo, a tu búsqueda y a tu encuentro. Señor, que no nos falte tu compañía mientras el tiempo pasa, porque el futuro, sin Ti, nos plantea un serio peligro de zozobra.

Oración de los fieles – Domingo XXXIV de Tiempo Ordinario

Nuestra intención es, siguiendo los mandatos de tu Hijo, construir el Reino donde tu amor lo llene todo, te pedimos pues:

VENGA TU REINO, SEÑOR.

1.- Un reino de servicio, que sea este el afán de tu Iglesia del Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y laicos, un estar continuamente pendiente de los demás. OREMOS

2.- Un reino de justicia, que sean así todos los reinos de la tierra, que los dirigentes gobiernen con rectitud buscando la justicia en sus leyes. OREMOS

3.- Un reino de amor, que sean los hogares presencia viva de este reino, que el amor que todo lo transforma, disminuya las tensiones y aumente la armonía. OREMOS

4.- Un reino de felicidad, que sea así la vida de los que hoy sufren o viven bajo el temor o la amenaza, que la semilla del reino florezca pronto en sus corazones. OREMOS

5.- Un reino de Paz, que sea así en todos los lugares de la tierra. OREMOS

6.- Un reino de Amor, que sea así en todos los hogares, entre esposos, hermanos, padres e hijos, abuelos y nietos OREMOS

Padre, escucha estas plegarias y aquellas que llevamos en nuestros corazones, no dejes de atenderlas y concede a tu pueblo todo lo necesario para construir tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Celebrar la fiesta de Cristo, Rey del Universo, es reconocer a Jesús, como testigo de la verdad, como libertador, como Señor del mundo. Por eso encomendamos a Él nuestras necesidades.

VENGA A NOSOTROS TU REINO SEÑOR.

1. – Por la Iglesia, portadora de la historia de salvación; para que ayude a los hombres a liberarse de tantas esclavitudes como pone en sus hombros la sociedad de consumo. OREMOS

2. – Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos; para que nos ayuden a vivir en la verdad y en el desinterés, siendo donación para los hermanos. OREMOS

3. – Por todos los que pasan por la vida sin vivir los verdaderos valores que sacan de la esclavitud; para que descubran que el Reino de Dios es Vida regalada a los demás sin esperar nada a cambio. OREMOS.

4. – Por todas las familias que atraviesan momentos difíciles; para que sean conscientes de que sólo el amor puede salvar esas carencias que poco a poco van minando la convivencia. OREMOS

5. – Por todas las naciones de la tierra; para que descubramos que el Reino de Dios es: vida, verdad, justicia, paz, gracia, amor… y no nos cansemos de pedir que nos llegue a todos ese Reino. OREMOS

6. – Por nosotros, presentes en la Eucaristía y portadores de tantas gracias recibidas del Señor; para que seamos generosos al compartirlas y ofrecerlas a los demás. OREMOS

Escucha Señor estas súplicas que te dirigimos con la confianza de que siempre nos escuchas.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes XXXIII de Tiempo Ordinario

Los éxitos de Jesús en la “recuperación” de publicanos deben de haber sido superabundantes y clamorosos. Sólo desde esa experiencia puede entenderse su amenaza a los “justos”: “los publicanos y las prostitutas se os adelantarán en el Reino de los Cielos” (Mt 21,31). Esa grupo de gente despreciada y despreciable había ido creciendo con la prolongación de la ocupación romana de Palestina. Eran traidores a la patria, pues colaboraban con el poder de ocupación sirviéndole en la recaudación de impuestos; eran “impuros”, pues estaban en constante contacto con paganos para entregar lo que recaudaban; y frecuentemente eran tramposos, cobrando más de lo debido en una sociedad de analfabetos y sin sistema de recibos. Un trabajo inicialmente humillante debió de terminar siendo muy rentable y quizás apetecido (¡a medida que se fue perdiendo la vergüenza!). Zaqueo se había enriquecido defraudando.

Lo verdaderamente impresionante de nuestro relato es el proceso de conversión. Jesús se autoinvitó a casa del despreciado; y parece que comió con él y sus compinches. El gesto impresionó y dio lugar a las normales habladurías… quizás a dudas sobre la identidad profética de Jesús. El “hombre de Dios” que se conocía en el judaísmo solía evitar el contacto con gente de esa clase.

No menos llamativo resulta el hecho de que Jesús no hace a Zaqueo el más mínimo reproche. Esto debió de contrastar con las advertencias y los menosprecios que el adinerado recaudador había recibido de “la gente bien”, de “los cumplidores”,…

La experiencia de Zaqueo resultó inenarrable: el “profeta” no le había evitado, sino que se había hecho su compañero de techo y de mesa, en aquella sociedad en la que compartir la comida significaba compartir la vida. Para Zaqueo fue una experiencia de gracia abrumadora, eficaz y transformante; su sensibilidad cambió radicalmente, no se reconocía a sí mismo,… y comenzó a replanificar la vida.

Jesús no le había pedido nada; pero su contacto había dado origen a una criatura nueva. Los predicadores de antaño amenazaron demasiado con el infierno, aterraron, y la excomunión de los “pecadores” –jurídica o de hecho- llevó a muchos al endurecimiento en sus desviaciones. Jesús cosechó frecuentemente mejores éxitos por el camino del amor, de la acogida, de la oferta de vida. Jesús nunca humilló a un pecador.

El evangelista Lucas ha querido dejar claro a su comunidad que al excluido se le recupera por el camino de la gracia y comprensión. Y ya de paso, según su tendencia habitual, se reafirma en que el que es “tocado” por la cercanía de Jesús cae en la cuenta de que hay injusticias que remediar y pobres en que pensar: La nueva conducta de Zaqueo es la demostración de haber adquirido ese nuevo sentido, esa nueva sensibilidad. 

Ciudad Redonda

Meditación – Martes XXXIII de Tiempo Ordinario

Hoy es martes XXXIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 19, 1-10):

En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría.

Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».

Hoy saboreamos el «cambio de ambiente» que se produce alrededor de Zaqueo con su conversión. Esa vida plena, de reposo y justicia, de paz y comunión —lo que esperamos de la «Vida» eterna— podemos pregustarla ya (en el tiempo) viviendo en comunión con Dios.

La «Vida» eterna no es simplemente «lo que viene después» y de lo que nosotros ahora no podríamos formarnos ninguna idea. Como se trata de una «forma de existencia», puede estar ya presente en el seno de nuestra vida material, como lo nuevo, lo otro, lo mayor, aunque de modo fragmentario e incompleto. En la contemplación del Dios vivo podemos llegar a algo así como al fundamento originario de nuestra alma: un «Amor poderoso» que ya no nos puede ser arrebatado a través de las vicisitudes de la vida, y del que procede la alegría y el impulso para ir avanzando.

—Señor, la «Vida» eterna existe en medio de la fluidez de la temporalidad allí donde nosotros alcanzamos el «cara a cara» contigo.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Martes XXXIII de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA XXXIII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • 2Mac 6, 18-31. Legaré un noble ejemplo para que aprendan a arrostrar una muerte noble, por amor a nuestra ley.
  • Sal 3. El Señor me sostiene.
  • Lc 19, 1-10. El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Antífona de entrada          Sal 46, 2

Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Monición de entrada y acto penitencial
Recordamos hoy en la celebración a los fieles difuntos, encomendándolos a Dios, para que perdone sus faltas y pecados, para que en su regazo descansen de sus fatigas, y para que gocen por toda la eternidad de la luz eterna.

Iniciemos, pues, la celebración de los sagrados misterios, pidiendo humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú, el vencedor de la muerte. Señor, ten piedad.
  • Tú, el que vives por los siglos. Cristo, ten piedad.
  • Tú, el autor de la vida. Señor, ten piedad.

Oración colecta
TE pedimos, Señor,

que concedas la misericordia perpetua a tus siervos difuntos,
para que les aproveche eternamente
lo que en ti esperaron y creyeron
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Hermanos, en esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo.

1.- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia de la bondad divina. Roguemos al Señor.

2.- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. Roguemos al Señor.

3.- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.

4.- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. Roguemos al Señor.

Atiende en tu bondad nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,

que actúas con la eficacia de tus sacramentos,
concédenos que nuestro ministerio
sea digno de estos dones sagrados.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 102, 1
Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor,

que tus siervos y cuantos descansen en Cristo
participen en la luz eterna, ya que,
mientras vivieron en este mundo,
recibieron tu sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.