Lectio Divina – Miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario

No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy me acerco con cierto miedo a leer tu evangelio. Nos habla de cárceles, de odios, de muertes. Pero hay una palabra tuya que me da mucha paz. “No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza”. Detrás de todos males, de todos los atropellos, de toda muerte, hay un Dios Padre que cuida con amor no sólo a sus criaturas sino de lo más pequeño de ellas: sus cabellos. Me emociona un Dios tan grande, creador de todas las galaxias, cuidando un cabello de mi cabeza. Señor, que siempre confíe en Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Las palabras de este evangelio nos asustan a los cristianos: “seréis odiados por causa de mi nombre”. No somos odiados por el hecho de ser hombres, sino por el hecho de ser cristianos. Nos preguntamos: ¿Qué hace mal un cristiano para ser odiado? El cristiano es un seguidor de Jesús que “pasó por la vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo” (Hech. 10,38). Un cristiano es una persona que se levanta por la mañana con este programa: hacer todo el bien que pueda a la gente. Levantaré al que está caído; alegraré la vida del que está triste; acompañaré al que se siente solo; incentivaré al que está a punto de perder la esperanza. Y todo esto que yo lo he recibido gratis de mi Señor Jesucristo, lo daré también gratis. Si el cristiano hace todo esto, ¿por qué es perseguido? Porque, lamentablemente, también hay personas que, haciendo mal uso de su libertad, obran lo contrario: se levantan pensando a quién pueden hacer el mayor daño posible; a quién pueden destrozar la vida; a quién pueden dar mayor sufrimiento…Y esto sin importarles nada si ese mal se lo hacen a mayores o a niños; a jóvenes o ancianos. Todo ese inmenso mal que se produce en el mundo cada día, ¿Quién lo puede salvar? ¿Quién lo puede redimir?  ¿Quién lo puede reciclar? ¡Sólo el amor! En la Cruz, Jesús aparece como una inmensa hoguera que arde en llamaradas de amor.Bella y hermosa la tarea de los cristianos, seguidores de Jesús: “Vencer el mal a fuerza de bien” (Ro. 12,21).

Palabra del Papa

“El segundo aspecto nos interpela precisamente como cristianos y como Iglesia: Jesús preanuncia pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos deberán padecer, por su causa. Sin embargo, asegura: “Pero no perecerá ni un cabello de su cabeza”. ¡Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios! Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; no deben alejarnos del Señor, sino impulsarnos a abandonarnos aún más en Él, en la fuerza de su Espíritu y de su gracia. En este momento pienso y pensamos todos, hagámoslo juntos, pensemos en tantos hermanos cristianos que sufren persecuciones a causa de su fe. ¡Hay tantos! Quizá más que en los primeros siglos. Jesús está con ellos. También nosotros estamos unidos a ellos con nuestra oración y nuestro afecto. También sentimos admiración por su coraje y su testimonio. Son nuestros hermanos y hermanas que en tantas partes del mundo sufren a causa de ser fieles a Jesucristo”. Los saludamos de corazón y con afecto (S.S. Francisco, Ángelus del 17 de noviembre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Todo lo que ocurra en este día, aunque me haga sufrir, lo venceré con amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, yo no me puedo conformar con ser uno más, uno del montón, uno que gasta su vida sin hacer nada de provecho para los demás. Tal vez así, sin complicarme la vida, podría vivir sin ser perseguido; pero yo quiero vivir como cristiano, No quiero limitarme a no hacer el mal, quiero implicarme en hacer el bien. Así tendré ocasión de dar testimonio de Ti ante el mundo. Y, sobre todo, quiero vivir cobijado bajo la bondad de un Dios que está tan pendiente de mí que es capaz de contar hasta el último de mis cabellos. ¡Gracias, Dios mío!

Comentario – Miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario

(Lc 21, 12-19)

Jesús indica a los discípulos que ellos no deben prepararse tanto para sufrir pestes, guerras o terremotos. A ellos los espera sobre todo otro tipo de sufrimientos: la incomprensión, los rechazos, las burlas, los desprecios sociales. Identificarse con Cristo implica también aceptar esa incomprensión. Porque la fe es creer en algo que no responde a la mentalidad del mundo, y por eso a veces el mundo reacciona tratando de eliminar o acallar la voz de los creyentes; a veces persiguiéndolos de las maneras más sutiles, a veces ridiculizando sus convicciones.

Pero Jesús invita a los creyentes a descubrir que esas situaciones de oposición son ocasiones, son verdaderas oportunidades para anunciar la belleza de su fe, para exponer a otros lo que verdaderamente creen.

Esa confesión de la propia fe en los momentos particularmente difíciles es ante todo obra de Dios; él sólo necesita un discípulo dispuesto y valiente.

En estas persecuciones, a veces hay que estar preparado para soportar burlas que no vienen de extraños, sino del propio lugar que uno ama, de la propia familia, de los amigos que uno lleva en el corazón. En esas ocasiones hay que tener claro qué es lo más importante, qué es lo que le da el sentido más profundo a la propia vida. Manifestarles lo que creemos aunque ellos lo rechacen será una manera de amarlos en serio, sin ocultarles la verdad de nuestro corazón.

Y Jesús nos dice finalmente que en esas tormentas que debe soportar, el discípulo no debe temer que su vida sea destruida. A veces la propia vida se enferma y se destruye más bien cuando vivimos una falsa calma, escapando de la verdad y rechazando la entrega que se nos pide.

Oración:

«Señor, dame un espíritu firme, regálame fortaleza y solidez interior, para que no me domine el miedo a las contrariedades, para que no me eche atrás cuando me contradigan, para que no niegue lo que creo cuando mis propios seres queridos desprecien mi fe y mi amor por ti».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Se acerca vuestra liberación

Se acerca vuestra liberación
Señor, un nuevo Adviento llama a nuestra puerta
El Adviento de un hombre que,
desencantado, se siente intensamente vacío;
que ha anunciado tu muerte, mi Dios,
para crear dioses de mentira.
Y tú, oh Dios, en Adviento,
sales a nuestro encuentro
a pesar de nuestros olvidos y rechazos;
haces nacer nuevas esperanzas
de las cenizas de nuestras desilusiones.
Por eso, una vez más tu voz susurra
en mi vida con palabras de Padre:
Alza la cabeza, hijo mío…
alegra tu corazón porque tu Dios está cerca.

La historia del Adviento nos anuncia,
Señor, a Jesús de Nazaret.
Guiados por su luz y con su fuerza,
podemos vivir, actuar, sufrir y morir,
empeñados hasta el fin en la lucha por el ser humano.
Señor, en Jesús esperamos tu Reino
y nos comprometemos a trabajar sin descanso
para que todos puedan llegar a vivir en tu casa.
Por eso, una vez más tu voz susurra
en mi vida con palabras de Padre:
Alza la cabeza, hijo mío…
alegra tu corazón porque tu Dios está cerca.

Señor, regálanos la esperanza
que se realiza cada día.
pues necesitamos el soplo de tu presencia,
el estímulo de tu Palabra, la seguridad de tus promesas,
tu verdad ante tanta mentira,
la vida que tú nos ofreces ante tanto sinsentido.
Solo así, oh Dios, nuestra angustia se convertirá en paz,
nuestra tristeza, en alegría
y nuestro llanto, en gozo por tu venida al mundo.
Por eso, una vez más tu voz susurra
en mi vida con palabras de Padre:
Alza la cabeza, hijo mía…
alegra tu corazón porque tu Dios está cerca.

Gracias, Padre, por la oportunidad
que nos ofreces de esperar con gozo la Navidad,
la fiesta del Dios-con-nosotros.

Tiempo de Adviento

Adviento 1Recordando el peregrinar de María y José para llegar a Belén. En todas estas reuniones el sentido de penitencia y sacrificio se enriquece por la esperanza y el espíritu de fraternidad y generosidad que surge de la alegría de que Dios pronto estará con nosotros.

 

Propósitos de Adviento

La Iglesia para comenzar el año litúrgico, celebra la llegada de Cristo con una gran fiesta a la cual llamamos Navidad. Esta fiesta es tan importante para los cristianos que la Iglesia, antes de celebrarla, prepara a sus hijos durante el período conocido como Adviento. Ya desde tiempos remotos la Iglesia acostumbra tener esta preparación.

La palabra Adviento, como se conoce este tiempo, significa “llegada” y claramente indica el espíritu de vigilia y preparación que los cristianos deben vivir. Al igual que prepara la casa para recibir a un invitado muy especial y celebrar su estancia con nosotros, durante los cuatro domingos que anteceden a la fiesta de Navidad, los cristianos preparan su alma para recibir a Cristo y celebrar con Él su presencia entre nosotros.

En este tiempo es muy característico pensar: ¿cómo vamos a celebrar la Noche Buena y el día de Navidad? ¿Con quién vamos a disfrutar estas fiestas? ¿Qué vamos a regalar? Pero todo este ajetreo no tiene sentido si no consideramos que Cristo es el festejado a quien tenemos que acompañar y agasajar en este día. Cristo quiere que le demos lo más preciado que tenemos: nuestra propia vida; por lo que el período de Adviento nos sirve para preparar ese regalo que Jesús quiere, es decir, el adviento es un tiempo para tomar conciencia de lo que vamos a celebrar y de preparación espiritual.

Adviento 2Durante el Adviento los cristianos renuevan el deseo de recibir a Cristo por medio de la oración, el sacrificio, la generosidad y la caridad con los que nos rodean, es decir, renovarnos procurando ser mejores para recibir a Jesús.

La Iglesia durante las cuatro semanas anteriores a la Navidad y especialmente los domingos, dedica la liturgia de la misa a la contemplación de la primera “llegada” de Cristo a la tierra, de su próxima “llegada” triunfal y la disposición que debemos tener para recibirlo. El color morado de los ornamentos usados en sus celebraciones nos recuerda la actitud de penitencia y sacrificio que todos los cristianos debemos tener para prepararnos a tan importante evento.

La familia como Iglesia doméstica procura reunirse para hacer más profunda esta preparación. Algunas familias se unen para orar en torno a una corona de ramas de hojas perennes sobre la cual colocan velas que van encendiendo cada domingo.

En otros lugares se elabora un calendario en el cual se marcan los días que pasan hasta llegar al día de Navidad. En otros países, como México, familiares y amigos se reúnen para celebrar las Posadas rezando el rosario cada día.

Proponemos aquí una lista de buenos propósitos, uno para cada día de este Adviento:

1.- Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.
2.- Rezaré en familia por la paz del mundo.
3.- Ofreceré mi vida por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.
4.- Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.
5.- Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.
6.- Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
7.- Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
8.- Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.
9.- Rezaré por el Papa.
10.- Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
11.- Llevaré a cabo un sacrificio.
12.- Leeré algún pasaje del Evangelio.
13.- Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo aman.
14.- Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.
15.- No comeré entre comidas.
16.- En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.
17.- Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.
18.- Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.
19.- Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuanto la amo.
20.- Hoy no pelearé con mis hermanos.
21.- Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.
22.- Hoy pediré a la Santísima Virgen por mi país.
23.- Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de san Lucas 2, 1-20.
24.- Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en Él.

Adviento 3

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Catástrofes cósmicas y venida del Hijo del Hombre – Lucas 21, 25-28.34-36

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empice a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación por el dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos loss habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.

Explicación

Dice Jesús a sus amigos : La vida en ocasiones trae consigo situaciones difíciles y dolorosas. Si os llegan a vosotros no tengáis miedo ni perdáis la confianza en mi. Yo estaré con vosotros, a vuestro lado, para ayudaros y daros fuerza. Estad despiertos y espabilados y permaneced unidos a mí.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

Lucas: ¡Hola, amigos! Soy el evangelista Lucas. He venido para deciros que hoy empieza el Adviento. Seguro que el sacerdote explica muy bien lo que significa. Pero antes…Escuchad la conversación que los discípulos tienen con Jesús: es un relato que yo mismo escribí hace tiempo.

Discípulo 1: ¡Maestro, Maestro! ¿Puedo preguntarte una cosa?

Jesús: ¡Claro!

Discípulo 1: ¿Cómo será el fin del mundo?

Discípulo 2: Es verdad, Maestro. ¿Pasaremos mucho miedo?

Jesús: Habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas.

Discípulo 1: ¿Y enla Tierra, qué pasará en la Tierra?

Jesús: Las gentes se angustiarán enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo.

Discípulo 2: ¿También tendrán miedo los países poderosos?

Jesús: Hasta los poderosos del mundo temblarán de miedo.

Discípulo 1: ¡Menudo desastre! ¿Verdad?

Discípulo 2: ¿Qué hará entonces el Hijo del Hombre ( de Dios)?

Jesús: Entonces, todos verán al Hijo de Dios venir en una nube con gran poder y gloria.

Discípulo 1: Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?

Discípulo 2: ¿Nos tenemos que alegrar o entristecer?

Jesús: Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; porque se acerca vuestra liberación.

Discípulo 1: ¡Para nosotros parecerá una fiesta!
Discípulo 2: ¡Qué bien nos lo vamos a pasar!

Jesús: Tened cuidado, no se os llene la cabeza de vicios, con la bebida y la preocupación por el dinero. Ese día caerá sobre vosotros como un relámpago.

Discípulo 1: Entonces…¿qué debemos hacer?

Discípulo 2: Sí, sí, Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?

Jesús: Estad alerta y rezad en todo momento para que podáis libraros de todo lo que va a venir y podáis presentaros ante el Hijo de Dios.

Lucas: Pues ya lo habéis oído, así os lo he contado en mi evangelio. Lo que habéis escuchado, tenéis que ponerlo en obra.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario

En la vida, todos los “síes” traen consigo unos “noes” y viceversa, como un 2 x 1 de los que nos ofertan los mercados. En nuestro caso, es más difícil que deseemos llevar la oferta completa, sobre todo cuando implica sacrificio, renuncias y son los “síes” los que llevan implícitos los “noes” Es lo que advierte Jesús a sus discípulos. Seguirle y ser fieles a ese seguimiento no será un paseo…sin embargo, al final, las dificultades, los obstáculos superados (y aquellos que no) no habrán sido en vano. 

Mientras leía el texto evangélico de hoy, pensaba en lo que supone ser coherentes con nuestra fe y que nuestra vida esté marcada por ella y no sea el mero cumplimiento de unas normas establecidas a lo largo del tiempo (dicho sea de paso, que pueden cambiar). Entonces, recordé las palabras de mi antiguo párroco. Aquí se las quiero compartir (parafraseándole un poco)  porque me parecen una buena luz para confrontar nuestra vida con el evangelio de hoy. 

“Un buen termómetro para medir nuestra vida cristiana puede ser el que desentonemos, al menos en algo, con la norma. ¡Ojo! no me refiero a que haya que ser un rebelde sin causa o alguien que se crea por encima de los demás; todo lo contrario. En medio de la normalidad, es necesario que -sin proponérnoslo-  seamos blanco de alguna crítica, que no todos nos vean como siempre simpáticos y amigos de todo. El seguimiento coherente de Jesús encierra que a veces nos den la espalda, nos persigan, y recibamos ofensas…incluso de aquellas personas a quienes estamos más ligados. Todo ello porque no debemos nadar en favor de la corriente cuando ésta es opuesta al mensaje evangélico”. 

Que el Señor haga removerse  en nosotros aquello que más necesitamos poner en sintonía con Él.

Ciudad Redonda

Meditación – Miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 21, 12-19):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Hoy el «Discurso Escatológico» alude al «tiempo de los gentiles» y a las persecuciones. El «tiempo de las naciones» —tiempo de la Iglesia— está presente en todos los Evangelios. El anuncio de este tiempo —y la tarea que se deriva de él— es un punto central: el fin del mundo sólo puede llegar cuando se haya llevado el Evangelio a todos los pueblos.

En la referencia a las futuras persecuciones se presupone el tiempo de los paganos, porque el Señor no dice solamente que sus discípulos serán entregados a tribunales y sinagogas, sino que serán llevados también ante gobernadores y reyes. Es decir, el anuncio del Evangelio estará siempre bajo el signo de la cruz: esto es lo que los discípulos de Jesús han de aprender una y otra vez en cada generación.

—La cruz es y sigue siendo el signo del «Hijo del hombre»: la verdad y el amor no tienen otra arma en su lucha contra la mentira y la violencia que el testimonio del sufrimiento.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – San Andrés Dung-Lac

SANTOS ANDRÉS DUNG-LAC, presbítero, y compañeros, mártires, memoria obligatoria

Misa de la memoria (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Dan 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28. Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo.
  • Salmo: Dan 3, 62-67. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!
  • Lc 21, 12-19. Todos os odiarán a causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Antífona de entrada
La sangre de los mártires se derramó en la tierra por Cristo, por eso han alcanzado los premios eternos.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos hoy la memoria de los santos Andrés Dung-Lac, presbítero, y de sus compañeros, mártires. Durante el siglo XVI varias familias religiosas anunciaron el Evangelio en Vietnam y mucha gente del pueblo recibió con alegría la Buena Noticia. Esta fe enseguida fue probada por la persecución y durante los siglos XVII, XVIII y XIX muchos cristianos fueron martirizados. A todos ellos los recordamos en esta misma celebración. El grupo canonizado está formado por noventa y seis vietnamitas, ocho de ellos obispos, otros muchos presbíteros, junto con otros muchos fieles de ambos sexos y de toda condición y edad, que prefirieron el destierro, las cárceles, los tormentos y, finalmente, la tortura, antes que pisotear la cruz y abandonar la fe cristiana.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que te has dignado multiplicar los hijos de adopción
en todo el orbe de la tierra,
e hiciste que la sangre de los santos mártires Andrés
fuera semilla fecunda de cristianos,
concédenos que, fortalecidos por su ayuda,
avancemos continuamente siguiendo su ejemplo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Presentemos, hermanos, todas las intenciones que llevamos dentro del corazón a Dios Padre, que nos llama a una vida sin fin.

1.- Por la Iglesia de nuestro país, y por todos los que la formamos. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales, religiosas y a la familia cristiana. Roguemos al Señor.

3.- Por la paz en el mundo, por los países sometidos a dictaduras. Roguemos al Señor.

4.- Por los que sufren, por nuestros hermanos enfermos o encarcelados. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que tienes contados hasta los cabellos de nuestra cabeza, concede a tu pueblo aquellos dones que te pide y danos fuerza para dar en todo momento testimonio de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS todopoderoso,
mira con bondad la ofrenda de tu pueblo
y, por la intercesión de los santos mártires,
transfórmanos en sacrificio agradable a ti,
para la salvación de todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Mt 10, 32
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos, dice el Señor.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con el Pan de los fuertes,
en la celebración de los santos mártires,
te pedimos humildemente, Señor,
que, unidos con fidelidad a Cristo,
trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.