Lectio Divina – Jueves XXXIV de Tiempo Ordinario

“Cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación»

1.- Oración introductoria.

Señor, tengo necesidad de luz para entender el significado profundo del evangelio de este día. Leído superficialmente produce miedo, temblor, espanto. Pero leído con la luz de la pascua es maravilloso: me habla de un nuevo mundo, de una nueva creación, de un nuevo modo de ser persona. Dame tu luz para que aprenda en profundidad tus bellas enseñanzas.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 21, 20-28

«Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! «Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».


3.-Qué dice el texto

Meditación-reflexión

Nunca podremos imaginar lo que supuso para los judíos del siglo primero la caída del Templo de Jerusalén por los romanos. Algunos lo interpretaron como “un anuncio del fin del mundo”. Sin embargo, los cristianos que estaban iluminados por la luz de Cristo Resucitado interpretaron que aquella ruina apuntaba a un mundo nuevo. Es como cuando la cáscara del huevo empieza a rasgarse; no es señal de muerte sino todo lo contrario: está apareciendo una nueva vida. Es muy evocadora la imagen del Hijo del Hombre. Está tomada del libro de Daniel en el capítulo 7. Allí aparecen cuatro bestias que salen del mar (lugar del mal) y saltan a la arena de la historia. Una bestia se come a otra, y esa otra es cada vez más feroz. Significan los imperios: el babilónico, el medo, el persa y el de Alejandro Magno. El anciano, con los libros en la mano es Dios en figura de anciano, que quiere dar una solución. Las cosas no pueden seguir así. Y la figura del Hijo del Hombre es la figura del Mesías que va a venir a dar rostro humano a una historia deshumanizada. Bella e impresionante imagen de Jesús que dice a Pedro: “Mete la espada en la vaina porque el que a hierro mata a hierro muere” (Mt. 26,52). El reino de Jesús es un reino humano y quiere construir una nueva sociedad de personas que no se dejan llevar por sus instintos bestiales, sino que crean en este mundo una nueva humanidad de hermanos bajo la mirada del mismo Padre. Esto es tan hermoso que hace decir al evangelista: “Levantad la cabeza, cobrad ánimo, se acerca vuestra liberación”. Jesús ponía una tarea a sus discípulos: “Desde ahora vais a ser pescadores de hombres”. Hermosa misión para todos los cristianos: hacer de cada ser humano no un poco hombre, ni un medio hombre, sino un hombre cabal, un hombre pleno y realizado, un hombre con rostro humano, siguiendo el ejemplo de Jesús.

Palabra del Papa

“Pensamos en el regreso de Cristo y en su juicio final, que manifestará, hasta sus últimas consecuencias, el bien que cada uno habrá realizado o habrá dejado de realizar durante su vida terrena, percibimos que nos encontramos ante un misterio que nos supera, que no conseguimos ni siquiera imaginar. Un misterio que casi instintivamente suscita en nosotros una sensación de miedo, y quizás también de trepidación. Pero si reflexionamos bien sobre esta realidad, esta sólo puede agrandar el corazón de un cristiano y ser un gran motivo de consuelo y confianza. A este propósito, el testimonio de las primeras comunidades cristianas resuena muy sugerente. Estas solían acompañar las celebraciones y las oraciones con la aclamación Maranathá, una expresión constituida por dos palabras arameas que, según cómo sean pronunciadas, se pueden entender como una súplica: “¡Ven, Señor!”, o como una certeza alimentada por la fe: “Sí, el Señor viene, el Señor está cerca”. Es la exclamación con la que culmina toda la Revelación cristiana, al final de la maravillosa contemplación que se nos ofrece en el Apocalipsis de Juan. En ese caso, es la Iglesia-esposa que, en nombre de la humanidad, de toda la humanidad, y en cuanto su primicia, se dirige a Cristo, su esposo, deseando ser envuelta por su abrazo; un abrazo, el abrazo de Jesús, que es plenitud de vida y de amor”. (Catequesis de S.S. Francisco, 11 de diciembre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Controlar bien en este día todos los instintos bestiales que hay en mí y dar rostro humano a todas mis acciones.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, he comenzado esta oración con miedo, con tristeza, con agobio. Pero salgo de ella con un corazón gozoso y esperanzado. El campesino que tira la semilla en la tierra, sabe que se va a pudrir; con todo vuelve contento a su casa porque sabe que de aquel grano podrido y muerto va a surgir una preciosa y granada espiga. Dame fe y esperanza para comprender que ese grano que se va a enterrar voy a ser yo, pero que esa espiga maravillosa que a nacer voy a ser también yo. Gracias por las maravillas que Tú, Señor, haces con nosotros.

Comentario – Jueves XXXIV de Tiempo Ordinario

(Lc 21, 20-28)

Jesús anuncia la ruina de Jerusalén, intentando tocar así los corazones de los judíos, orgullosos de su capital y aferrados a las instituciones religiosas que residían en la ciudad capital. Allí estaba el templo y una organización religiosa que les daba seguridad. Al anunciar que todo eso puede ser destruido Jesús invita a los judíos a abrir el corazón a la novedad que él trae y a volver a lo esencial.

Pero luego se nos habla de la venida gloriosa de Jesús que concierne no sólo a Jerusalén, sino a todos los pueblos. Y cuando Lucas describe la Parusía, su objetivo no es satisfacer nuestra curiosidad haciéndonos conocer los detalles del fin del mundo, sino destacar la figura de Jesús, el Hijo del hombre, que vendrá glorioso en medio de esos fenómenos llamativos, que sólo sirven para destacar su venida. Esa venida será causa de temor para los que no le han dado un sentido a sus vidas, y por eso «desfallecerán de miedo». Pero para los verdaderos cristianos será un alivio y un regalo: «levanten la cabeza, porque se acerca su liberación».

Lo que parece destrucción y fin en realidad es liberación y crecimiento, como cuando la crisálida se convierte en mariposa, como cuando el feto sale del seno de su madre, como cuando se abandona la infancia o la adolescencia. Para el que cree, todo final es el comienzo de algo mejor. Pero hay que saber discernir, con la luz de Dios, cuándo algo debe terminar, cuándo algo debe morir para permitir un nuevo nacimiento.

Las estrellas que caen, los astros que tiemblan, el sol y la luna que cuyo brillo es opacado, no son fenómenos posteriores a la venida gloriosa de Jesús, sino anteriores. Es como si las criaturas, percibiendo esa llegada, no pudieran resistir y fueran abriéndole paso para que sólo él brille. Los astros mencionados se caracterizan por su irradiación de luz, pero ante tal gloria luminosa acercándose ellos pierden todo sentido. El Apocalipsis dice que en el cielo «el mar ya no existe» (Apoc 21, 1), donde el mar es tomado simbólicamente -como símbolo del mal y no materialmente.

Oración:

«Señor, ayúdame a recordar que todo es transitorio, todo termina, todo tendrá un final, para que no me aferré a nada como si fuera definitivo. Sólo tú mi Dios eres definitivo y eterno, tú eres el sentido inagotable de mi vida».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

«Estad despiertos»

¡Hola, soy la estrella de Belén!

Siempre he estado en el cielo para iluminar la noche oscura. Hay muchas personas que también hacen de estrellas en la vida de los demás. Son como luces que te llenan de alegría y esperanza cuando estás triste o perdido.

Durante la primera Navidad tuve el encargo de guiar a unos magos hasta el lugar donde nacería el Señor. Estos magos eran personas que estaban atentas, que no vivían pensando solo en sí mismos. Por eso me vieron en el cielo y decidieron dejar sus comodidades y seguirme para encontrar al Mesías.

¡Tú también puedes ser una luz para los demás! ¡Tú también puedes salir a buscar a Jesús que nacerá pronto! Solo tienes que estar despierto, que estar atento a lo que pasa a tu alrededor, atento a las personas que tienes a tu lado y atento a la Palabra de Dios que durante estos próximos domingos nos irá guiando.

¡Anímate a SALIR de ti mismo porque viene el Señor!

Lectura del evangelio de Lucas (Lc 21, 25-28.34-36):

«Habrá señales en el sol, en la luna y en los astros; las naciones estarán angustiadas en la tierra y enloquecidas por el estruendo del mar y de las olas; los hombres, muertos de terror y de ansiedad por lo que se le echa encima al mundo, pues las columnas de los cielos se tambalearán. Entonces verán al hijo del hombre venir en una nube con gran poder y majestad. Cuando comiencen a suceder estas cosas, tened ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación». «Cuidad de que vuestros corazones no se emboten por el vicio, la borrachera y las preocupaciones de la vida, y caiga de improviso sobre vosotros este día como un lazo, porque así vendrá ese día sobre todos los habitantes de la tierra. Estad alerta y orad en todo momento para que podáis libraros de todo lo que ha de venir y presentaros ante el Hijo del hombre».

Para hacer vida el evangelio

  • ¿Qué cosas me distraen de lo que pasa a mi alrededor y me hacen pensar solo en mí mismo?
  • ¿Qué actitud nos pide Jesús?
  • Piensa qué puedes hacer esta semana para estar atento por si alguien necesita de tu ayuda…

Oración

Jesús, ayúdame a SALIR de mí mismo,
a estar atento a las personas que sufren a mi lado,
a darme cuenta de que Dios me habla a través de su Palabra.
Que con mis cualidades yo pueda ser como la estrella:
una luz para los demás. Amén.

Levantaos, alzad la cabeza, estad siempre despiertos

1.- Levantaos, alzad la cabeza, estad siempre despiertos y manteneos en pie ante el Hijo del Hombre que viene.

Jesús describe con fuertes rasgos la esperanza cristiana:

a) –levantaos no os quedéis sentados, oprimidos por el pesimismo, aguantando estoicamente lo que sucede y os sucede

-levantaos para luchar por un mundo mejor en espera del mundo nuevo

-levantaos para poneros en marcha hacia el futuro que se presiente ya cercano, que está ya en medio de nosotros.

-levantaos como se levantó el ciego Bartimeo el ciego, al sentir el paso del Señor.

-levantaos como se alzó el paralítico y tomó en hombros su camilla.

-levantaos como se puso en pie Zaqueo para agradecer al Señor la venida a su casa y prometer su conversión.

b) –alzad la cabeza no andéis cabizbajos rumiando humillados vuestra esclavitud a las propias personas o a los demás

–aguantando lo que parece inevitable –mirando sólo a la tierra sin ánimos para mirar el cielo

–sentados y cabizbajos con la típica imagen del hombre derrotado, apoyado en su casa de adobes, encubriendo su cara con el ancho sombrero, esperando que las cosas se arreglen solas.

-alzad la cabeza con orgullo de ser hombres, de ser cristianos, que tanto vale esto de que todo un Dios se hace hombre como nosotros.

-alzad la cabeza para barruntar la aurora que anuncia ya el día.

2.- c) -Estad siempre despiertos, no con los ojos cargados de sueño como los apóstoles en el Huerto de los Olivos.

-estad despiertos como el siervo fiel que espera en trabajo y en vela la llegada de su Señor.

-estad despiertos como el centinela que hace la guardia.

-estad despiertos y contrastad lo que va ser el Reino y lo que es nuestra sociedad:

–Reino de amor fraternal contra odio y violencia asesina.

–Reino de justicia contra la injusticia, el soborno y el engaño

–Reino digno de seres humanos libres contra esclavitud de una buena porción del género humano.

-estad despiertos para entender que no podemos quedarnos mano sobre mano

d)-y manteneos de pie

–como María se mantuvo al pie de la Cruz

–como los caballeros del Reino ante su Rey

–como se alza en pie un pueblo dispuesto a ganar en su libertad

–como avanzan hombro con hombro y paso seguro los que están ciertos de la victoria.

3.- Esta es esperanza cristiana, que no es espera pasota, sino vigilancia activa y enérgica.

–es la esperanza dinámica de los tallos verdes apenas visibles entre los pardos terrones del surco, que con su propio esfuerzo llegarán a ondulantes campos de espigas.

–es el brote tierno de la higuera en que rebulle ya el fruto

–es el niño ya realidad lleno de esperanzas y futuro.

La esperanza cristiana con su esfuerzo adelanta la hora, como la esperanza de María adelantó la hora de los milagros de Cristo.

Es como quien tirando de la maroma atrae hacia la orilla, brazada a brazada, la barca difuminada en la niebla del río.

Sepamos esperar la venida del Señor, haciendo camino hacia Él.

José María Maruri, SJ

El Señor viene (Oración ante la Corona de Adviento)

EL SEÑOR VIENE 

Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor.

COMIENZO DE LA CELEBRACIÓN ENTORNO A LA CORONA DE ADVIENTO

Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén

Guía: Ven Espíritu Santo,

Todos: Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Guía: Envía tu Espíritu creador.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.

Guía: ¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de sus consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

 

Bienvenida y bendición de la Corona de Adviento

Guía: Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro Salvador reuniéndonos en torno a esta corona.

Bendice Señor esta corona, que sea para nosotros medio para preparar nuestra alma para recibirte. Que al ver su forma veamos que tu Dios eterno eres el principio y fin de todo cuanto existe y su verde follaje nos recuerde la esperanza de llegar a recibirte.

Se enciende la primera vela

Que al ir encendiendo cada una de sus velas se disipen las tinieblas del pecado y comience a clarear la luz de tu presencia en nuestras almas. Que por el espíritu de oración, penitencia y sacrificio, la caridad en nuestra vida nos prepare para recibirte y anuncie a los que nos rodean tu presencia entre nosotros.

Guía: Escuchemos la palabra de Dios.

Lector: Lectura del santo evangelio según Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

— «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando empiece a suceder esto, levantados, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

Lector: Palabra de Dios.

Todos: Gloria a Ti, Señor, Jesús.

Reflexión

Guía: ¡Qué tiempo tan apto el del Adviento para penetrar en la grandeza y trascendencia de la vocación cristiana, porque ella se desprende del misterio de la Encarnación! Dios en su decisión amorosa de salvar al hombre quiere hacerse uno de nosotros; más se entrega al servicio del hombre: siendo Dios se anonadó a sí mismo haciéndose siervo, y en todo, menos en el pecado, semejante al hombre, ante este ejemplo quién no se va a enamorar de Cristo, a entregarse a Él gastándose la vida en la dura pero sublime tarea de la Redención.

 

Diálogo

Después de unos momentos de silencio el guía debe motivar que los participantes hagan comentarios sobre el texto bíblico. Para terminar este diálogo se invita a los presentes a hacer un compromiso.

 

Compromiso

Guía: Pongámonos en presencia de Dios y meditemos:

  • ¿Cómo voy a prepararme para vivir este período de espera del Señor?
  • ¿Tengo algún plan concreto para vivirlo en familia?

Reflexión en silencio

Despedida

Guía: Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Por Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Dios está cerca

¡Vamos, levantaos,
se acerca vuestra liberación!
Hay signos a vuestro alrededor.
¿No los veis en el barrio, en la fábrica,
en la comunidad, en vuestra propia casa
y en vosotros mismos, sin ir más lejos?
Restregaos los ojos,
mirad con esperanza el horizonte,
escuchad las buenas nuevas,
dejaos despertar por la brisa.
¡Dios está cerca!
¡Venga, levantaos,
alzad la cabeza!
La gente se angustia por todo
y anda sin aliento, dando tumbos
de acá para allá, viviendo sin vivir,
echando a perder su vida.
Se desviven en fuegos fatuos,
en espejismos de desierto,
en vagas añoranzas.
Recobrad el aliento.
¡Dios está cerca!
¡Ánimo, levantaos
y permaneced despiertos!
No se os embote la mente
o desboque el corazón
con tanta preocupación sobreañadida:
qué os pasará y qué haréis,
cuánto ganaréis y gastaréis,
cuándo sucederá y por qué,
cómo escaparéis de la red de la moda
o de la fiebre de las rebajas.
Nadad contra corriente.
¡Dios está cerca!
¡Hala, levantaos,
y poneos en marcha con ilusión renovada!
Otead el horizonte.
Vivid atentos a los susurros,
a los lloros, gritos y risas
de la humanidad entera.
Dios está cerca.
Brotad a la vida.
Dejad lo vano y lo estéril.
Pedid fuerza para la espera.
¡Dios está cerca!

Florentino Ulibarri

Notas para fijarnos en el Evangelio

• El itinerario del Adviento marca un proceso que va de lo universal a lo concreto, de la humanidad a la persona individual, de lo global a lo local.

• La última etapa de la vida de Jesús, su corta estancia en Jerusalén, está marcada por la controversia: la idea diferente del mundo.

* Judíos dirigentes creen que el mundo está constituido entre clases dominantes (ellos) y clases dominadas (el pueblo).

* Jesús, por la idea que tiene de dignidad de la persona, cree que el mundo está llamado a una plenitud en la que cada persona alcance la felicidad.

• Puede ser bueno leer el Evangelio de Lucas desde la entrada de Jesús en Jerusalén (19, 28ss). Busquemos qué hace, qué dice y con quien está Jesús en el recinto del templo, que es el lugar dónde dice las palabras de este texto de hoy. Más en concreto, leamos el comienzo del capítulo 21: la ofrenda de la viuda pobre (21, 1-4) y el comienzo del discurso a propósito de la fascinación que provocaba el templo en algunos (21, 5-6). Fijémonos: qué personajes se mueven en este recinto, cuales son sus intereses y sus preocupaciones; a qué aspiran. Si queremos tener una visión más amplia, podemos tomar un contexto más ancho, desde la tercera vez que Jesús comenta que ahora subimos a Jerusalén (18, 31ss): Jesús, qué hace, qué dice, qué actitud toma con las personas, qué los provoca … como se posiciona ante el templo y las maneras diversas de vivir la religión que tienen los otras personajes.

• Es un texto, con un lenguaje apocalíptico, que no quiere transmitir una perspectiva catastrofista (fin del mundo) sino la idea de sociedad y mundo llamado a la plenitud.

* Lucas 21,5-36 es una instrucción sobre el tiempo previo a la venida del Reino. Se suele llamar discurso escatológico, porque habla sobre los acontecimientos últimos y definitivos, sobre la última venida del Señor («eskhaton» = último, definitivo). Debido a que habla de la venida del Hijo del hombre con poder y gloria, se le designa también como discurso sobre la parusía («parusía» significa «presencia» y, en la literatura cristiana, designa la venida o manifestación gloriosa y definitiva de Cristo). Otras veces, por el lenguaje e imágenes que emplea, se le denomina discurso apocalíptico («apocalipsis» = revelación; «apocalíptico»: género literario en el que, a través de visiones que hablan de tribulaciones y cataclismos cósmicos, se nos revela la salvación y se proyecta ansiosamente la mirada hacia el futuro del que se espera llegue la liberación).

• Los signos cósmicos (v.25) han de entenderse como el tambalearse de los poderes opresores (sol, luna, estrella, signos de los poderosos), ¡algo se mueve! El poder del sistema no es tan inexpugnable como los poderosos quieren hacer creer.

• “Las potencias del cielo temblarán” (v.26) se quiere anunciar un nuevo orden basado no en desplazar a los que están, sino en otro basado en la dignidad de la persona como realidad fundamental de la sociedad nueva.

• Esta dignidad básica viene señalado con la imagen “alzar la cabeza” (v.28). La cabeza doblegada es señal de una vida sometida al imperio de opresión. Levantada no es signo de orgullo, sino de dignidad. Jesús quiere a las personas erguidas.

• “Estar de pie” (v.36), es tener la misma actitud resistente de Jesús que no ha abdicado de sus sueños de un mundo nuevo y ha sellado su utopía con la entrega total de todos sus días, su sangre. Esta resistencia es el rostro de la verdad de la fe en la dignidad de la persona, base honda de la utopía cristiana de la sociedad nueva.

• Y miramos los versículos de este domingo (21,25-28.34- 36). A pesar de todo el impacto inicial, hay palabras que son buena noticia: “el Hijo del hombre viniendo” (27), la “liberación se acerca” (28). Motivo de gozo, por lo tanto.

• También descubrimos novedades respeto a los discípulos, nosotros mismos: Jesús propone una manera de vivir. Hace la propuesta del hombre nuevo (hombre y mujer) que Dios quiere. Vida nueva en “la liberación” que “se acerca” (28). Nos cuestiona, por lo tanto: ¿de qué tenemos necesidad de ser liberados?

• Y si miramos el contexto social dónde vivimos, el que pasa en nuestro entorno inmediato, en el país, en el mundo… y el que viven las personas que tenemos cerca, nos podemos preguntar (del mismo modo que lo buscábamos en los personajes del Evangelio): qué intereses y preocupaciones tiene la gente; qué cosas las fascinan; religiosamente, qué buscan, qué hacen, qué practican; qué los ata, de qué tienen necesidad de ser liberadas. Y nosotros. Y yo.

• Y, todavía más: todos estos hechos y situaciones ¿como quedan tocados por las palabras de Jesús? Lo que descubrimos de Jesús y de la libertad que trae, como afecta a esta realidad.

Comentario al evangelio – Jueves XXXIV de Tiempo Ordinario

A simple vista parece contradictoria la prédica de Jesús. Ayer animaba  a sus discípulos a permanecer fieles y no preparar defensas frente a las persecuciones porque Dios pondría las palabras apropiadas en sus bocas. Hoy, les recomienda que -cuando la ciudad sea sitiada- huyan de ella y se refugien en los montes. Toda una descripción de situaciones de destrucción y desgracias. 

Cuando nos acercamos a pasajes evangélicos de este tipo, creo que es muy recomendable situarnos en la “comprensión” de Dios por el pueblo israelita. Entre sus nombres más significativas de Él, se encuentran los siguientes: Dios liberador, Dios de la Historia, Dios creador, Dios fiel… 

De todos, me gustaría fijarme en los dos primeros ya que se hallan al final de las palabras de Jesús. El texto pertenece al género apocalíptico, con el que en estos días nos encontramos: no es género aterrador como a veces se piensa y como usamos nosotros la palabra “apocalíptico”, sino todo lo contrario; surgió como instrumento de consolación cuando el pueblo pasa por situaciones de gran apuro. Quizá por eso Jesús las utiliza con naturalidad; porque sabe que, quienes le escuchan, sabrán captar el mensaje. Pero, a nosotros ¿qué pueden decirnos esas palabras hoy? 

Dios liberador. Primero: ¿es para nosotros Dios liberador? Si es así ¿creemos necesitar liberación de su parte? ¿de qué cosas o situaciones haría falta que nos liberase?… Y más interrogantes que pueden venir a cada uno de nosotros…en la intimidad con Él, seguro tendrán respuesta. 

Dios de la Historia. Generalmente, debido a la idea de que Dios es omnipotente, omnipresente, omnisciente,…etc. (y no deja de serlo), tendemos a sentirle como un ser lejano. Sin embargo, -como ya nos ha manifestado Jesús- Dios se implica en la historia humana y en la de cada ser humano en particular. Los grandes acontecimientos ocurren a diario en el anonimato. “Cada vida nueva es señal de que Dios no se ha olvidado de los hombres”.

Agradezcamos al Señor su presencia y su acción en lo cotidiano de nuestra vida.

Ciudad Redonda

Meditación – Jueves XXXIV de Tiempo Ordinario

Hoy es jueves XXXIV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 21, 20-28):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

»¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».

Hoy analizamos este discurso entretejido con palabras del Antiguo Testamento (en particular del «Libro de Daniel»). Jesús habla del futuro con antiguas palabras proféticas, pero imprimiéndoles un sentido nuevo y más profundo. Lo nuevo es que la figura del «Hijo del hombre» (profetizada por Daniel) está ahí hablándonos en presente.

Las palabras apocalípticas de antaño adquieren un «carácter personalista»: en su centro entra la persona de Jesucristo. El verdadero «acontecimiento» es la Persona que, a pesar del transcurso del tiempo, sigue estando realmente presente. Al centrar las imágenes cósmicas en una Persona actualmente presente y conocida, el contexto cósmico se convierte en algo secundario y la cuestión cronológica pierde importancia: en el desarrollo de las cosas físicamente mensurables, la Persona «es» («permanece»), y Su Palabra es más real y duradera que todo el universo material.

—Esta relativización de lo cósmico, o mejor, su concentración en lo personal, se manifiesta en que «el cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán»: los elementos cósmicos pasan, mientras que la Palabra de Jesús es el verdadero «firmamento» bajo el cual el hombre puede permanecer.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Jueves XXXIV de Tiempo Ordinario

JUEVES DE LA XXXIV SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Dan 6, 12-28. Dios envió a su ángel a cerrar las fauces de los leones.
  • Salmo: Dan 3, 68-74. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!
  • Lc 21, 20-28. Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Antífona de entrada          Cf. Sal 16, 15
Yo aparezco ante ti con la justicia, y me saciaré mientras se manifestará tu gloria.

Monición de entrada
Siguiendo la piadosa y venerable costumbre de la Iglesia de rezar por las almas del purgatorio, ofrecemos hoy a Dios nuestro Señor, el Sacrificio de la Eucaristía por el eterno descanso de los sacerdotes difuntos, que para gloria de Dios y bien de las almas desempeñaron fielmente el ministerio sacerdotal en este mundo, para que gocen todos ellos de la luz y de la felicidad que no tienen fin.

Y para celebrar dignamente estos sagrados misterios, pidamos perdón a Dios por nuestros pecados.

• Tú, el primero y el último. Señor, ten piedad.
• Tú, que vives para siempre. Cristo, ten piedad.
• Tú, que tienes las llaves de la vida y de la muerte. Señor, ten piedad.

Oración colecta
ESCUCHA, Señor,
con piedad las plegarias que te dirigimos
por la salvación de las almas de tus siervos sacerdotes,
que en tu nombre desempeñaron con fidelidad el ministerio;
concédeles alegrarse en la compañía eterna de tus santos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Suba nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere iluminar y salvar a todos los hombres.

1.- Por nuestro santo padre el Papa Francisco y por todos los obispos, para que guíen fielmente al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que protejan la libertad de los ciudadanos y gobiernen con rectitud y justicia. Roguemos al Señor.

3.- Por los hambrientos y los enfermos, por los emigrantes y los que no tienen trabajo, por todos los que sufren: para que sean aliviados en su necesidad. Roguemos al Señor.

4.- ^Por los que estamos aquí reunidos: para que vivamos en amor fraterno y formemos una comunidad de fe, esperanza y amor en el seno de la Iglesia. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios todopoderoso, las súplicas de tu pueblo; y concédenos lo que te pedimos, confiados en tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
MIRA Señor, los dones de tu Iglesia suplicante
y concede que sean recibidos
para crecimiento en santidad de los creyentes.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 83, 4-5
Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor del universo, Rey y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.

Oración después de la comunión
SACIADOS con el alimento de la mesa celestial,
te pedimos humildemente, Señor, que,
en virtud de este sacrificio,
las almas de tus siervos sacerdotes,
que sirvieron fielmente en tu Iglesia,
exulten de gozo en tu presencia para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.