Meditación – Lunes III de Adviento

Hoy es lunes III de Adviento.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 21, 23-27):

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?». Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?». Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’, nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta». Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos». Y Él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Hoy, intrigados, los sumos sacerdotes y ancianos cuestionan la elevada y enérgica autoridad que manifestaba Jesucristo. Ya desde antiguo, el «Libro del Deuteronomio» no prometía un rey de Israel y del mundo (¡un nuevo David!), sino un «nuevo Moisés». Es decir, se anunciaba un «profeta» tal como sólo los había en Israel: no un adivino del futuro, sino alguien que mostrara el rostro de Dios y, con ello, el camino que debemos tomar. 

También en el «Deuteronomio», Dios promete a Israel «un profeta como Yo» (18,15). Era el anuncio de algo grande: un «nuevo Moisés». Lo verdaderamente decisivo de Moisés —prodigios aparte— es que habló con Dios, como con un amigo. Pero Moisés no vio el rostro de Dios, sino sólo su «espalda» (Dt 33,23). El acceso inmediato de Moisés a Dios —que le convierte en el gran mediador de la Alianza— tenía sus límites.

—Jesús, como «nuevo Moisés», nos revelas plenamente al Padre y eres el mediador de la Nueva Alianza. ¡He ahí el origen de tu autoridad!

REDACCIÓN evangeli.net