Lectio Divina – Martes III de Adviento

La parábola de los dos hijos

1.-Oración introductoria.

Señor, gracias porque no te gustan las caretas, las fachadas, las trastiendas. Y menos te agradan las palabras fingidas, las que no llevan a las obras. Aceptas las obras del hijo que, en un momento, tiene contigo malos modales, malas contestaciones, pero después tiene buen corazón y cumple tu voluntad. Lo comprendes y lo perdonas. En este mundo nuestro, ¡sobran palabras! ¡faltan obras!   

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 21, 28-32

«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: Hijo, vete hoy a trabajar en la viña. Y él respondió: ´No quiero´, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ´Voy, Señor´, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» – «El primero» – le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él.

3.- Qué dice el texto.


Meditación-reflexión

Jesús no acepta a estas personas de buenos modales, de exquisita reputación, de méritos acumulados y que se limitan a tener buenos discursos y bonitas palabras. “Por los frutos los conoceréis”. Por eso rechaza la respuesta perfecta del hijo segundo. En cambio, acepta las obras del primero, aunque sus palabras hayan sido de rechazo. Y quiere reforzar su pensamiento con unas palabras que, aún hoy, nos parecen escandalosas. En nuestros esquemas mentales, que no difieren mucho de los de los contemporáneos de Jesús, no cabe otro orden que el establecido por las leyes o normas de una institución religiosa. Pues bien, Jesús se saltó todas esas instancias y mediaciones con su enseñanza y conducta. Lo que Jesús hizo con los proscritos, los marginados y los despreciados no nació de una ocurrencia irreverente. La conducta de Jesús fue fruto de su fe, de su especial relación con Dios como Padre. Es el Padre el que quiere “que todos los hombres se salven”. Le da igual que sean negros que blancos; judíos o extranjeros; sabios o ignorantes; hombres o mujeres; pecadores o justos.  Es el Padre el que ama a todos porque le nace de dentro el amor y la misericordia. Lo que dijo de las prostitutas y los pecadores (que «los precederán en el Reino de los cielos») se refería a la condición de estas personas que, en medio de sus inmensas limitaciones, son capaces de vivir valores del Reino que la sociedad tan rígidamente organizada, no está en condiciones de asumir, ni está dispuesta a cambiar.

Palabra autorizada del Papa

“Jesús atrae nuestra voluntad, que se opone a la voluntad de Dios, que busca la autonomía, atrae esta voluntad nuestra a lo alto, hacia la voluntad de Dios. Este es el drama de nuestra redención, que Jesús atrae a lo alto nuestra voluntad, toda nuestra aversión contra la voluntad de Dios y nuestra aversión contra la muerte y el pecado, y la une con la voluntad del Padre: «No se haga mi voluntad sino la tuya”. En esta transformación del «no» en «sí», en esta inserción de la voluntad de la criatura en la voluntad del Padre, Él transforma la humanidad y nos redime. Y nos invita a entrar en este movimiento suyo: salir de nuestro «no» y entrar en el «sí» del Hijo. Mi voluntad existe, pero la decisiva es la voluntad del Padre, porque ésta es la verdad y el amor”. (Benedicto XVI, 20 de abril de 2011).

4.- Qué me dice a mí ahora este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito: Un día sin palabras. Un día de sólo hechos.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por el privilegio de poder trabajar en tu viña. Mi anhelo es estar siempre a tu servicio y colaborar contigo en la evangelización. Me has enriquecido con muchos talentos que puedo poner al servicio de la Iglesia y de los demás. No permitas que mi miopía, mi egoísmo y amor propio me hagan avaro, indiferente o sordo a la invitación que diariamente me haces de colaborar en la extensión de tu Reino. Un Reino universal que abarca a hombres y mujeres, aunque éstas sean prostitutas.

Comentario – Martes III de Adviento

Mateo 21, 28-32

«¿Y qué os parece lo que os voy a decir?»

Jesús pregunta de nuevo.

Como buen educador, procede a menudo con interrogaciones más que con afirmaciones, a fin de provocar una reflexión personal.

Admiro esta actitud, de respeto a la libertad. Es preciso que el hombre contribuya a su propia salvación.

¿Y yo? ¿Machaco a los demás mis verdades queriendo imponerme? Particularmente en educación, ¿pongo el mismo cuidado que Jesús en suscitar la participación personal y en ayudar a reaccionar por sí mismo?

Un hombre tenía dos hijos, y llamando al primero le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar a mi viña.» Y él respondió: «No quiero.» Pero después, arrepentido, fue.

¡Cuan bella es esta sugerencia del Señor! según estas palabras: se puede hacer penitencia, se puede cambiar de vida después de haber dicho «no».

Tú eres, Señor, el que da una oportunidad a los débiles, a los que no han sabido enseguida decir «sí».

Llamando al segundo, le dijo lo mismo, y aunque respondió: Voy, señor, no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del Padre?

No, ciertamente, las bellas palabras no bastan. Los asentimientos meramente verbales no engañan a Dios. Estamos entre la espada y la pared, nuestros ‘actos» son los que cuentan.

Ésto es lo que el mundo moderno admira mucho en lo que llama «eficacia». Bajo este aspecto Tú, Señor, eres ciertamente de nuestro tiempo.

Pero qué exigencia. Yo me reconozco a menudo en el que dijo «sí» y no lo hizo. Ayúdame, Señor, para que todos mis actos sean según la voluntad del Padre.

Y Jesús prosiguió: En verdad os digo que los publicanos y las rameras os precederán en el Remo de Dios.

¿Cómo pronunciaste estas palabras, Señor? ¿En un tono colérico, fuerte? ¿En un tono de profunda pena?

Palabra inolvidable. Que contiene todo Tu amor por los más pobres, los más despreciados. Los seres humanos más decaídos en apariencia son los que Tú defiendes preferentemente, por un reflejo de amor hacia ellos.

Y es verdad. Durante tu vida en Palestina, los que se creían justos no te necesitaron. Pero los pecadores y las pecadoras corrieron tras de ti, como hacia su salvador.

Sepa yo también hacer de mis pecados una ocasión misteriosa de aspirar hacia el Reino de Dios, y de desear la gracia que me salve de mis limitaciones.

Por cuanto vino Juan por las sendas de la justicia, y no le creísteis.

Todavía hoy, y a mi alrededor, en el mundo contemporáneo, hay llamadas de este género. Me paro a observarlas en los acontecimientos, en las personas.

¿Estoy siempre abierto a estas llamadas? ¿Me dejo arrancar de mi tranquilidad y de mis «esclerosis», por los profetas de hoy?

Al mismo tiempo que los publicanos y las rameras le creyeron.

Por segunda vez, en el mismo texto, Jesús pone como ejemplo las mujeres de mala vida, no por su mala vida, evidentemente, sino por su capacidad de renovarse y de convertirse. Todo es posible para ti, Señor. Tú crees en la posibilidad de cambiar que tiene el corazón humano, allí donde decimos: no hay nada que hacer.

Haz, Señor, que ningún pecador desespere de un cambio en su corazón.

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo IV de Adviento

Entrada: A ti Señor. CLN (Apéndice); CLN A-10; El Dios de paz. CLN 1Ven, Ven, Señor, no tardes CLN 9;    (En latin) Rorate coeli desuper
Misa: En este tiempo Puede cantarse la Misa In Tempore Adventi
Acto Penitencial:  Señor ten piedad. CLN B 15
Salmo: Oh Dios restáuranos. (Propio)
Ofertorio: La Virgen sueña caminos (1CLN-16)
Santo: de Gorostidi CLN-16)
Comunión: Rorate Coeli;  CLN 32 Palabra que fue luz CLN 18; El Dios de paz CLN 01
Final: Tú eres el Dios que nos salva CLN-608; Santa María de la Esperanza (Cantos varios)

Recursos – Ofertorio Domingo IV de Adviento

PRESENTACIÓN Y ENCENDIDO DE LA CUARTA VELA DE LA CORONA DE ADVIENTO

(El propio presidente de la celebración de hoy será el encargado de encender la cuarta vela de la Corona, que ha de estar situada delante del altar o en sitio bien visible para todos y todas, y como único adorno y las únicas luces que están encendidas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Ya están, Señor, las cuatro velas del Adviento encendidas. Y la luz habita entre nosotros y entre nosotras, como lo hizo históricamente un día, gracias a una mujer sencilla que oyó la Palabra de Dios, confió en Él y lo alumbró para ofrecernos la nueva vida como don de Dios. La Navidad está tan cerca que la podemos tocar. La esperanza está ya tan madura que ya es casi una realidad.

Y ahí, Señor, entre la realidad y la esperanza, queremos poner nuestros corazones, a imagen de María, para que Tú los llenes de la luz que refleja tu presencia en el mundo. Y, con ellos, queremos ofrecerte nuestros deseos de vivir una Navidad alejada del consumo y del materialismo.

PRESENTACIÓN DE UN CUENCO

(Puede hacer la ofrenda uno de los o las jóvenes de la comunidad. Con él queremos expresar la disponibilidad del creyente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuenco, símbolo de mi receptividad, como la de cualquier creyente. A imagen de María, queremos ser como este cuenco, dispuestos y dispuestas a recibir tu Palabra y tu gracia. Sin ellas, nosotros y nosotras no somos nada o, si lo somos, es pura autosuficiencia y alejamiento de ti. No dejes de llenar nuestros corazones con tu gracia, Señor.

PRESENTACIÓN DE LA FIRMA

(Otro/a joven de la comunidad hace esta ofrenda. Si la anterior la hizo un chico, ahora es ocasión para que lo haga una chica, o a la inversa. Ofrece un folio en blanco, sobre el que, y en la mesa del altar, estampará su firma. Inmediatamente después expresa la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con esa firma que acabo de estampar sobre ese folio quiero expresar mi compromiso y aceptación de tu Palabra y tu gracia. Quiero que sea como el «fiat» que pronunció María y, gracias al cual, fue posible la Encarnación de tu Hijo entre nosotros y nosotras. Conmigo se compromete toda la comunidad, y te pedimos esa energía que necesitamos para dar la respuesta a lo que Tú nos propones.

PRESENTACIÓN DE LA CUNA VACÍA DEL NACIMIENTO DE LA COMUNIDAD

(Puede hacer esta ofrenda uno de los niños o niñas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, la cuna, aunque vacía, que va a presidir el nacimiento que montamos en nuestra comunidad. Ella espera el momento de concluir el montaje para recibir al Niño pequeño de Belén. Pero, con ella, queremos simbolizar hoy la disponibilidad de nuestros corazones para recibir a tu Hijo Jesucristo. Haz, Señor, que nazca de verdad en cada uno de nosotros y de nosotras.

PRESENTACIÓN DE LOS «NIÑO JESÚS» DE LAS FAMILIAS Y DE LA COMUNIDAD

(Se inicia ahora una procesión de de todas las personas que han acudido a la celebración con el Niño Jesús que va a presidir el belén en cada una de las casas de la comunidad. Abre la procesión quien preside la celebración, con el Niño de la Comunidad parroquial. Acto seguido, se sitúa ante el altar y va recogiendo cada uno de los Niños que le presentan, y los va depositando sobre el altar o una mesa cercana, colocada a tal efecto)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Al finalizar el Adviento, y ya tan cercana la Navidad, hemos querido, Señor, traerte todas estas estatuillas que van a presidir los Belenes familiares y el de nuestra propia comunidad parroquial. Con ellos, queremos simbolizar las ganas que tenemos de tu presencia en medio de lo más cotidiano de nuestro existir.

Este año queremos que nuestros Belenes sean algo más que un adorno tradicional en nuestras casas. Con ellos, deseamos expresar nuestro compromiso de buscarte y adorarte en los y en las que nos rodean. Que no haya necesidad que nos sea ajena, ni esperanza y alegría que no seamos capaces de descubrir y compartir.

PRESENTACIÓN DEL DINERO RECOGIDO PARA CARITAS

(Mientras se canta un canto apropiado, varias personas de la Comunidad realizan la COLECTA a favor de Cáritas y que en las próximas fechas se va a repartir entre los más necesitadosy necesitadas. Terminada la recogida del dinero, una de las personas y en nombre de todos dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, Tú fuiste solidario con nosotros y nosotras hasta el punto de darnos lo que más querías, que era tu propio Hijo amado. Siguiendo tu ejemplo, nosotros y nosotras, hoy, te ofrecemos lo que nos privamos nosotros y nuestras familias para compartir con los más necesitados y necesitadas de nuestro entorno. Acepta, Padre, esta ofrenda y haznos cada día más generosos y generosas, y más solidarios y solidarias.

Oración de los fieles – Domingo IV de Adviento

Del humilde Belén, nos llega al mundo la Salvación de Dios. Esta es la cualidad que debe adornar nuestro corazón en estas fiestas. Repetimos:

HAZNOS SER HUMILDES, SEÑOR.

1.- Padre anima a tu siervo el Papa Francisco para que continúe invitando a los cristianos y al mundo en general a cultivar el don de la humildad. OREMOS

2.- Padre, te pedimos que en estas fechas consueles todos los corazones afligidos, que todos los que sufren tengan el apoyo de una mano tendida. OREMOS

3.- Padre, te pedimos por la paz en Belén y todos los territorios de Oriente Medio para que el amor que nació en el pesebre derrita la soberbia de los corazones de los hombres. OREMOS

4.- Padre, te pedimos que en este tiempo las familias cristianas renueven el amor entre sus miembros: los padres con los hijos, los esposos entre sí, abuelos, nietos hermanos todos se vean rodeados de la Paz que viene al Portal. OREMOS

5.- Padre, te pedimos por todos los niños del mundo, especialmente por los más desfavorecidos, que encuentren el amor que tu les tienes, en la mirada de los que le rodean. OREMOS

6.- Padre, te pedimos por tu pueblo que espera, para que la llegada de tu Hijo, les llene de Amor que compartir con los demás. OREMOS

Ayuda, Padre a tu Pueblo para que viviendo el Misterio del próximo nacimiento de tu Hijo, lleve a la plenitud la semilla del Reino que el nos trajo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


Esperando el nacimiento del Salvador dentro de unas pocas horas, abrimos nuestros corazones para implorar su misericordia.

ESPERAMOS EN TI, SEÑOR.

1. – Por la Iglesia llamada a peregrinar sin descanso; para que irrumpa y cuestione las vidas de los creyentes denunciando lo que nos aleja de Cristo y anunciando la esperanza de salvación. OREMOS

2. – Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y religiosas… y todos los precursores, profetas y responsables de llevar por caminos nuevos a todos los hombres; para que no duden de ponerse en camino hacia tantos hermanos como viven sin encontrar sentido a sus vidas. OREMOS

3. Por los gobernantes de las naciones y de los pueblos; para que se acerquen al Señor que abre caminos de paz y salvación. OREMOS

4. – Por los enfermos, los pobres, los que sufren, los solos; para que les dé paz y serenidad librándolos de sus angustias. OREMOS

5. – Por los que celebramos esta eucaristía para que salgamos de nuestra comodidad y llevemos alegría y paz a todos con nuestro testimonio. OREMOS

Te pedimos, Señor, que derrames tu bendición sobre nosotros para que crezca nuestra fe y nuestra esperanza.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes III de Adviento

¿Qué os parece?

En este relato es Jesús quien inicia el diálogo con los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo con una pregunta, breve y elemental: “¿Qué os parece?”. Después narra un breve cuento.

En diversas ocasiones utiliza Jesús esa expresión: ¿Qué os parece? Es una pregunta que introduce en el diálogo la clave de discernimiento. Jesús es maestro consumado en el arte de profundizar. Pregunta, hace pensar y, luego, invita a expresarse. De esa manera muestra que la verdad está al alcance de todos, incluidos aquellos que de entrada se protegen de su mensaje. La verdad no es patrimonio exclusivo de nadie, sino lugar de coincidencias y de encuentros.

Por eso, la moraleja la deducen inmediatamente sus adversarios, casi sin pensárselo por lo evidente que resulta: Es justo quien hace lo que el Padre quería. Lo correcto se verifica en la ejecución del deseo del padre. No basta el asentimiento inútil sin realización práctica y concreta. Nos lo decimos muchas veces: “Obras son amores y no buenas razones…”, “el amor está en las obras más que en las palabras”, “no el que dice Señor, Señor, sino el que cumple la voluntad de mi Padre…”.

Estos dos tipos de hijos que presenta Jesús nos sitúan en la perspectiva del adviento. El Reino puede ser preparado desde dos actitudes ante el futuro: desde una vida de deseos, apariencias y sublimes palabras que no termina por cumplir el querer del Padre o desde la contundencia insobornable de los hechos, que no necesita de la coherencia verbal para validarse.

¡Qué importancia tan decisiva da Jesús a cumplir la voluntad del Padre! La delantera en el Reino la llevarán siempre los que realicen con docilidad la voluntad de Dios, aunque sus palabras, reacciones inmediatas y apariencias sean tan escandalosas como la de las prostitutas y los publicanos. El verdadero creyente no es el petulante que se cree superior a los demás por sus altísimos deseos, sino que el que se pone manos a la obra. Solo cree en verdad el que obedece. Serán las obras, y ninguna otra cosa, las que liberen nuestra vida cristiana de la tiranía de las apariencias.

Ciudad Redonda

Meditación – Martes III de Adviento

Hoy es martes III de Adviento.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 21, 28-32):

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Hoy contemplamos al padre que tiene dos hijos y dice al primero: «Hijo, vete hoy a trabajar en la viña» (Mt 21,28). Éste respondió: «‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue» (Mt 21,29). Al segundo le dijo lo mismo. Él le respondió: «Voy, señor»; pero no fue… (cf. Mt 21,30). Lo importante no es decir “sí”, sino “obrar”. Hay un adagio que afirma que «obras son amores y no buenas razones».

En otro momento, Jesús dará la doctrina que enseña esta parábola: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial» (Mt 7,21). Como escribió san Agustín, «existen dos voluntades. Tu voluntad debe ser corregida para identificarse con la voluntad de Dios; y no la de Dios torcida para acomodarse a la tuya». En lengua catalana decimos que un niño “creu” (“cree”), cuando obedece: ¡cree!, es decir, identificamos la obediencia con la fe, con la confianza en lo que nos dicen.

Obediencia viene de “ob-audire”: escuchar con gran atención. Se manifiesta en la oración, en no hacernos “sordos” a la voz del Amor. «Los hombres tendemos a “defendernos”, a apegarnos a nuestro egoísmo. Dios exige que, al obedecer, pongamos en ejercicio la fe. A veces el Señor sugiere su querer como en voz baja, allá en el fondo de la conciencia: y es necesario estar atentos, para distinguir esa voz y serle fieles» (San Josemaría Escrivá). Cumplir la voluntad de Dios es ser santo; obedecer no es ser simplemente una marioneta en manos de otro, sino interiorizar lo que hay que cumplir: y, así, hacerlo porque “me da la gana”.

Nuestra Madre la Virgen, maestra en la “obediencia de la fe”, nos enseñará el modo de aprender a obedecer la voluntad del Padre.

Rev. D. Jordi POU i Sabater

Liturgia – San Juan de la Cruz

SAN JUAN DE LA CRUZ, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias, Prefacio I o III de Adviento o de la memoria.

Leccionario: Vol. II

  • Sof 3, 1-2. 9-13. La salvación mesiánica será enviada a todos los pobres.
  • Sal 33.El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
  • Mt 21, 28-32.Vino Juan y los pecadores le creyeron.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada Gal 6, 14
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, con la esperanza de que vendrá el Señor y con Él todos sus santos; y que aquel día habrá una luz espléndida, comencemos la celebración de los sagrados misterios, en los que veneramos la memoria de san Juan de la Cruz, maestro de vida cristiana, pidiendo a Dios que venga a renovarnos y nos disponga a celebrar dignamente la Eucaristía.

• Tú que descendiste del cielo para traernos el perdón del Padre. Señor, ten piedad.
• Tú que vienes a visitarnos, para que en tu presencia encontremos la paz. Cristo, ten piedad.
• Tú que volverás con gloria al fin de los tiempos para pedirnos cuenta del trabajo que nos encomendaste. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios,
que hiciste a san Juan de la Cruz, presbítero,
insigne por su perfecta abnegación y amor a la cruz,
concédenos imitarle siempre
para llegar a la contemplación eterna de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Invoquemos, hermanos, la bondad de Dios, nuestro Padre y  por la intercesión de san Juan de la Cruz presentémosle las intenciones de toda la Iglesia.

1.- Por la santa Iglesia, para que aliente con fe viva a todos los hombres que buscan a Dios y los lleve a la perfecta comunión con él. Roguemos al Señor.

2.- Por todas las personas de buena voluntad, para que al contemplar la belleza de la creación sepan volver los ojos a Cristo que «todo lo ha dejado vestido de su hermosura». Roguemos al Señor.

3.- Por todos los maestros espirituales, para que sepan guiar a las almas, como san Juan de la Cruz, hacia la verdadera libertad de espíritu. Roguemos al Señor.

4.- Por todos los que sufren situaciones de odio, conflicto y falta de amor, que el Señor derrame su caridad, para que «pongamos amor donde no hay amor«. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros, que en la Palabra y en la eucaristía, «la fonte que mana y corre», recibimos la plenitud de vida divina, para que hagamos fructificar en nuestra vida las semillas de gracia que recibimos. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre santo, la oración de tu Iglesia peregrina, y por intercesión de san Juan de la Cruz, concédele que, fiel a tu santa voluntad, siga las huellas de Cristo y anuncie el Evangelio a los pobres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS, todopoderoso,
mira el sacrificio que te ofrecemos
en la memoria de san Juan de la Cruz,
y concede a cuantos celebramos el misterio de la pasión del Señor
imitar lo que realizamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o III de Adviento

Antífona de comunión Cf. Mt 16, 24
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga, dice el Señor.

Oración después de la comunión
OH, Dios,
que iluminaste de modo admirable
el misterio de la cruz en San Juan de la Cruz,
por tu bondad, que, fortalecidos por este sacrificio,
permanezcamos siempre fieles a Cristo
y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.