Danos la sencillez de María, Señor

Hoy, Señor, queremos cantarte
con nuestra voz humana,
con nuestras palabras torpes y libres
y nuestro lenguaje de calle,
que Tú tan bien entiendes,
porque la comunicación es posible.
Por tu presencia viva en esta aventura,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Por todos los pequeños y grandes caminos de comunicación,
diálogo y encuentro: por la palabra
y el gesto con la mano abierta,
por la sonrisa, el guiño, el beso y
las lágrimas, por el abrazo redondo,
red de todas las comunicaciones,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Por los ojos que saben decir
lo que llevan dentro,
por los pies que nos acercan a los demás,
por el cuerpo que expresa nuestros sentimientos,
por los corazones que laten al unísono,
por quien con su amor nos comunica vida,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Porque nos hemos puesto en camino
a toda prisa,
porque hemos entrado en casa del pobre,
porque Tú estás con nosotros siempre,
como prenda y señal
de toda comunicación,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Florentino Ulibarri