Comentario – 19 de diciembre

Lucas 1, 5-25

Zacarías… Isabel… Ambos eran justos a los ojos de Dios.

Leeremos otra «anunciación», la del nacimiento de Juan Bautista. La vocación de Juan Bautista, el que «caminará delante de Dios» está preparada en el corazón y la vida de sus padres que «eran justos a los ojos de Dios» Responsabilidad de los padres y de las madres. En su modo de vivir, y antes del nacimiento y de la educación de sus hijos, ya están en juego otras vidas.

Te ruego, Señor, por todos los padres de la tierra. Que estén contentos de sus hijos y que sean conscientes de su tarea educativa que se enraíza ante todo en su modo de vida.

Isabel era estéril… A Zacarías le cuesta creer en un posible nacimiento, duda.

Humanamente, se comprende. «Soy un hombre viejo y mi mujer de edad muy avanzada». Normalmente ya no hay esperanza de fecundidad. Será pues un nacimiento excepcional como el de Jesús. Y San Lucas evoca algunos natalicios milagrosos del Antiguo Testamento: Isaac, nacido de Abraham de edad muy avanzada y de Sara, estéril… Samuel, que viene al mundo como un «don de Dios» a una pobre madre sin hijos., y luego José, y Samsón, etc. Un tema bíblico que anuncia el de la maternidad virginal de María: «no hay nada imposible para Dios».

No temas, Isabel te dará un hijo que será para ti objeto de gozo y de júbilo y muchos se regocijarán en su nacimiento.

¡La salvación comienza! Una sarta de alegrías empieza. Los evangelios de la infancia están inmersos en una atmósfera de alegría. Es el ambiente de Navidad y de Año Nuevo.

Caminará delante de Dios revestido del espíritu y de la virtud de Elías.

Recuerdo bíblico; Elías fue el primer profeta… el hombre celoso de la gloria de Dios… cuyo retorno se esperaba para proceder al “mesías”.

Juan Bautista, como sus padres, «caminará delante de Dios». ¿Camino yo en la presencia de Dios?

Para reunir los corazones de los padres con los de los hijos y conducir los incrédulos a la prudencia y fe de los hombres rectos a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto capaz de acogerle.

Maravillosa tarea: trabajar para Dios, preparar a los hombres para que sepan «acoger» a Dios. Recuerdo bíblico: el evangelista cita aquí una fórmula del profeta Malaquías (2, 6).

¿Trabajo yo también para Dios?

En el mundo de hoy hay «preparaciones». Por medio de una contemplación optimista, busco, en las corrientes actuales de la historia, lo que en germen se está preparando. ¿Participo en ello? Señor, Venga a nosotros tu reino.

Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, de quien he sido enviado a hablarte y a traerte esta feliz nueva.

“En la presencia de Dios”, “Delante de Dios”. La fórmula se repite sin parar en este comienzo del evangelio.

Reflexiono en lo que esta fórmula puede significar para mí. «Estoy delante de ti, ante tu mirada… luego, no estoy nunca solo».

«Buena nueva». Lo que viene de Dios ¡es bueno!

Me detengo a pensar en lo que me llega en este momento, y que debería ser una «buena nueva» si yo supiera ver más allá de las apariencias.

Y desde ahora quedarás mudo, por cuanto no has creído… «¡He aquí lo que el Señor ha hecho en mí!» decíase Isabel.

La duda de Zacarías lo condujo al silencio, hasta el día que cantará su «benedictus». Isabel, canta ya su acción de gracias en su corazón.

Noel Quesson
Evangelios 1