Liturgia – Domingo IV de Adviento

IV DOMINGO DE ADVIENTO

Misa del Domingo (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias, sin Gloria, Credo, Prefacio II o IV de Adviento. 

Leccionario: Vol. I (C)

  • Miq 5, 1-4a.De ti voy a sacar al gobernador de Israel.
  • Sal 79.Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
  • Heb 10, 5-10.He aquí que vengo para hacer tu voluntad.
  • Lc 1, 39-45.¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Antífona de entrada Cf. Is 45, 8
Cielos, destilad desde lo alto; nubes derramad al Justo; ábrase la tierra y brote al Salvador.

Monición de entrada
Hermanos, con la esperanza de que el que viene llegará sin retraso y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador, comencemos nuestra celebración encendiendo el cuarto cirio.

(Mientras se enciende el cirio)

Al tiempo que encendemos ahora el cuarto y último cirio de la corona de Adviento, abrámonos de par en par a la venida del Salvador, y dispongámonos a preparar bien la acogida que Él espera de nosotros.

Acto penitencial
Si se hace el encendido del cuarto cirio, se omite el acto penitencial.

Comencemos la celebración de la Eucaristía, pidiendo humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

• Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos. Señor, ten piedad.
• Tú, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones. Cristo, ten piedad.
• Ven a librarnos, no tardes más. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DERRAMA, Señor, tu gracia en nuestros corazones,
para que, quienes hemos conocido, por el anuncio del ángel,
la encarnación de Cristo, tu Hijo,
lleguemos, por su pasión y su cruz,
a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo
Confesemos ahora todos juntos, con las palabras que nos transmitieron los apóstoles, nuestra fe en el Cristo que nació un día en la historia, y cuyo retorno esperamos gozosos.

Oración de los fieles
Acudamos ahora, hermanos, llenos de confianza al Señor, Dios del universo, fuente de la vida y de la salvación.

1.- Por la Iglesia, para que alegre por la venida del Mesías, guíe y ayude a sus hijos a disponerse para acoger al Salvador con una vida santa e inmaculada. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales; para que Dios suscite pastores al servicio de nuestras diócesis. Roguemos al Señor.

3.- Por todas las naciones; para que del corazón de todos los pueblos broten súplicas a quien viene a librarlos de todo mal. Roguemos al Señor

4.- Por los que sufren a causa de las desavenencias humanas; para que Dios tenga compasión de todos ellos. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros, que nos preparamos para recibir a Cristo; para que Dios nos proteja y guarde todos los días de nuestra vida. Roguemos al Señor.

Señor y Dios nuestro, que con admirable providencia te preparaste un pueblo para acoger a tu Hijo como salvador y velaste por la santidad de vida de Juan Bautista, su precursor; escucha las oraciones de tu Iglesia y haz de ella un pueblo bien dispuesto para acoger la venida de Cristo en las fiestas de Navidad que se acercan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
EL mismo Espíritu,
que colmó con su poder las entrañas de santa María,
santifique, Señor, estos dones
que hemos colocado sobre tu altar.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II o IV de Adviento

Antífona de comunión Is 7, 14
Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel.

Oración después de la comunión
DIOS todopoderoso,
después de recibir la prenda de la redención eterna,
te pedimos que crezca en nosotros tanto fervor
para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo,
cuanto más se acerca la gran fiesta de la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
— Dios todopoderoso y rico en misericordia,
por su Hijo Jesucristo,
cuya venida en carne creéis y cuyo retorno glorioso esperáis,
en la celebración de los misterios del Adviento,
os ilumine y os llene de sus bendiciones.
R./ Amén.

— Dios os mantenga durante esta vida firmes en la fe,
alegres por la esperanza y diligentes en el amor.
R./ Amén.

— Y así, los que ahora os alegráis por el próximo nacimiento de nuestro Redentor,
cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria recibáis el premio de la vida eterna.
R./ Amén.

— Y la bendición de Dios todopoderoso
del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
R./ Amén.