Tomo la palabra

Tras tanto tiempo de silencio,
a veces impuesto
por la costumbre
de quienes se creen con derecho,
y otras muchas aceptado
complacientemente,
con resignación,
miedo
o buscando algún beneficio…

Tras tanto tiempo de sordera,
a veces elegida,
para no escuchar reclamaciones
ni gritos hirientes,
y otras, impuesta
por quienes se creen dueños
de la palabra, de las personas y de la historia…

Tras tanto tiempo sin gestos,
viviendo con los sentidos dormidos,
sin gozo, sin dignidad,
sin espíritu,
y siendo mero objeto
para quienes se hicieron con las bridas
de tus sueños
y los nuestros…

Hoy, tomo la palabra,
desentumezco los sentidos y el rostro,
pienso, opino y proclamo
que existo, sueño y creo.

Tomo la palabra
a tu ejemplo, en el templo,
aunque haya quien me ponga en aprieto
o quiera llevarme donde no quiero.

Tomo la palabra
y rompo lo políticamente correcto
para compartir con quienes lo perdieron todo
y sólo conservan silencios, heridas y huecos.

Tomo la palabra
y dejo que mi espíritu y gestos
anuncien esperanzas
a quienes sufren en silencio y lloran sin consuelo.

Tomo la palabra.
Doy la palabra.
Pregunto.
Escucho y callo.

Y oigo voces de esperanza,
de protesta,
de afecto,
de proyectos…
salidas de las entrañas,
y gestos humanos
que van encarnando
nuestros sueños navideños
y tus sueños evangélicos.

Y pienso, siento y creo
que te estoy siguiendo
y haciéndome hijo
en el templo, en la calle y en casa.

Florentino Ulibarri

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