Comentario al evangelio – Epifanía del Señor

No sabemos si sería fría o no; lo que es seguro es que tuvo que ser una noche oscura y sin nubes. Si no, no hubieran podido volver a ver aquella estrella -quizás un cometa- que les volvió a guiar hasta Belén. Al menos así lo imagina uno al leer este relato que el Evangelio de hoy nos ofrece. Lo de menos es lo que tenga de histórico. La intención de Mateo es claramente catequética: mostrar con el relato de la llegada de los Magos de Oriente a adorar al niño la universalidad de la manifestación de Dios en su Hijo Encarnado. En aquel niño nacido de María en Belén, Dios ha venido para revelar su verdadero rostro, su Verdad, a toda la humanidad -a todas las naciones, culturas, razas, lenguas, religiones,…-. Para aquellas comunidades cristianas del siglo primero oír hablar de extraños Magos de Oriente adorando al Niño Jesús era la mejor manera de que comprendieran que el Hijo de Dios se había hecho hombre para manifestar (“Epifanía”) absolutamente a todo ser humano, sin distinciones ni excepciones de ningún tipo, el inmenso amor salvador de Dios.

En el relato todo es simbólico, todo tiene su significado. También la noche, oscura y limpia, también la estrella. Todos, cristianos o no cristianos, estamos invitados a buscar, encontrar, acoger, agradecer y adorar este inusitado gesto del Amor de Dios: hacerse uno de nosotros para revelar su Verdad y poder regalarnos la Salvación. Pero hace falta ponerse en camino, en mitad de la noche oscura, y buscar estrellas que nos guíen. La noche está ahí: nos rodea a todos, y cada vez más oscura, temible y amenazante. El camino se hace caminando: dejando atrás comodidades, convicciones, ataduras,… Y en cuanto a las estrellas que guían…: las hay también, pero hay que buscarlas y luego seguirlas.

Todos tenemos en nuestras vidas estrellas que se nos aparecen luminosas y nos muestran el camino a seguir. Pueden ser personas concretas, pueden ser acontecimientos que nos marcan, pueden ser vivencias que encienden algo especial en el corazón. Eso sí, hay que pararse a contemplarlas, detenerse a mirar qué dirección señalan, discernir con sinceridad si son auténticas y nos llevan por caminos de más amor y más humanidad, o luces falsas que nos llevan a la inautenticidad o al egoísmo. Y luego, por supuesto, seguirlas. Haciéndolo así cualquier persona, como aquellos extraños Magos de tierras lejanas, acabará encontrándose con el Dios de la Vida que se hace presente y cercano para mostrarnos su Amor.

Ciudad Redonda

Meditación – Epifanía del Señor

Hoy celebramos la solemnidad de la Epifanía del Señor.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 4, 14-22):

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

Jesús regresa a su pueblo de Nazaret y fue a la sinagoga. La sinagoga era el lugar de oración de los judíos, algo parecido a nuestras capillas de los barrios. Se reunían los sábados, rezaban juntos algunos salmos y luego de leía algunos de los profetas, en este caso leyeron al profeta Isaías. Luego alguno de los presentes podía dar unas palabras de vida que sería como nuestro sermón. Es lo que Jesús aprovechó para hacer, podemos decir, su primera homilía. Jesús, como buen judío, acudía cada sábado a la sinagoga. Ese día le encargaron que leyera la página del profeta Isaías. Lo hizo de pie; al terminar de leer, cerró el libro y se lo devolvió al ayudante. Y a continuación dijo la homilía, cosa que se permitía hacer a los laicos sólo si habían cumplido los treinta años. El pasaje de Isaías que leyó Jesús es muy importante. Habla del Mesías, que estará lleno del Espíritu de Dios, y será enviado a cumplir su misión para con los pobres, a dar libertad a los oprimidos y anunciar el año de gracia del Señor. Hasta ahí todo bien, era algo conocido sobre el Mesías. Lo que fue impactante es cuando Jesús dijo que eso se cumplía HOY en su persona. Jesús daba cumplimiento al texto del profeta Isaías que hablaba del Mesías. Así que Jesús se presenta abiertamente como el Mesías esperado. Y eso fue muy impactante arrancando la admiración de los presentes en la sinagoga. La frase de Jesús es la mejor definición de lo que es la homilía. El dijo: «hoy se cumple esta Escritura». La lectura del Evangelio, por ejemplo que hicimos recién, no es para enterarnos de lo que sucedió hace dos mil años. Leemos el Evangelio para captar lo que Dios nos está queriendo decir hoy a nosotros. Si no sería el evangelio como algo anacrónico, fuera de tiempo, sería como una pieza de museo. Lo importante es que cada vez que leemos el evangelio lo traigamos a nuestro Hoy y lo apliquemos a nuestra vida. La pregunta que tengo que hacerme sería: ¿qué me está diciendo Dios a través de este Evangelio que leímos? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida? La Palabra de Dios es viva y eficaz y siempre tiene algo que decirme. Pero esto pasará si estoy con el oído del corazón bien abierto. Sino no pasará nada. La lluvia si cae en el asfalto lo moja, pero si cae en el jardín de mi corazón hará florecer los rosales. Si el agua de lluvia cae en la calle solo la empapa, pero si esa lluvia cae en mi quintita interior, hará germinar la huerta, y todo se pondrá verde y hermoso. ¿Ven? Es la imagen de la Palabra de Dios. Si estoy con el corazón cerrado no me dirá nada, pero si me abro a la Palabra de Dios o al Evangelio, es seguro que cambiará mi vida. Que escuchemos el Evangelio siempre con el oído del corazón bien abierto para que renueve nuestra vida. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Padre Héctor Lordi, OSB

Liturgia – Epifanía del Señor

EPIFANÍA DEL SEÑOR, solemnidad

Misa de la solemnidad (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio de Epifanía, embolismos propios en las Plegarias Eucarísticas. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. I (C)

  • Is 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti.
  • Sal 71.Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
  • Ef 3, 2-3a. 5-6. Ahora ha sido revelado que los gentiles son coherederos de la promesa.
  • Mt 2, 1-12Venimos a adorar al Rey.

Antífona de entrada Cf. Mal 3, 1; 1 Cro 19, 12
Mirad que llega el Señor que domina; en su mano está el reino y el poder y la fuerza.

Monición de entrada y acto penitencial
Hoy, llenos de alegría, nos ponemos, como aquellos tres sabios de Oriente, a los pies del Niño Jesús, reconociendo en Él toda la grandeza de Dios, y en silencio, lo adoramos y le pedimos que nos llene de su gracia.

Dispongámonos, pues, para celebrar estos sagrados misterios, acogiendo la salvación que Dios nos ofrece en Jesucristo, pidiendo humildemente perdón por nuestros pecados.

• Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. Señor, ten piedad.
• Tú, fuente de inmensa alegría. Cristo, ten piedad.
• Tú, camino de verdad y de vida. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios,
que revelaste en este día tu Unigénito
a los pueblos gentiles por medio de una estrella,
concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe,
poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Confesamos nuestra fe en el Dios eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que se ha manifestado en el tiempo con sus intervenciones salvadoras, y que es dueño y Señor de la historia.

Oración de los fieles
Oremos a Dios Padre, que distribuye su gracia por Jesucristo, su Hijo.

1.- Por la Iglesia, extendida de oriente a occidente, para que, arraigando en todas las culturas, sea signo de salvación para todos los pueblos. Roguemos al Señor.

2.- Por las naciones que todavía no han recibido la Buena Nueva de Cristo, para que brille sobre ellas la estrella que conduce a la salvación. Roguemos al Señor.

3.- Por los que sufren sin esperanza, los que buscan sin fe, los que aman a Dios sin saberlo, para que se les manifieste e ilumine sus vidas. Roguemos al Señor.

4.- Por nosotros, aquí reunidos ante el Señor, como los Magos, para ofrecerle el homenaje de nuestra adoración, para que alumbre nuestros corazones y seamos luz de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, que has confiado tu juicio a Jesucristo, tu Hijo, escúchanos y apiádate de nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
MIRA propicio, Señor, los dones de tu Iglesia
que no son oro, incienso y mirra,
sino Jesucristo que, en estas ofrendas,
se manifiesta, se inmola y se da en alimento.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de la Epifanía

Antífona de comunión Cf. Mt 2, 2
Hemos visto salir su estrella en Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

Oración después de la comunión
QUE tu luz, Señor, nos prepare siempre y en todo lugar,
para que contemplemos con mirada limpia
y recibamos con amor sincero
el misterio del que has querido hacernos partícipes.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
D
IOS, que os llamó de las tinieblas a su luz admirable

derrame abundantemente sus bendiciones sobre vosotros
y afiance vuestros corazones en la fe, la esperanza y la caridad.
R/. Amén.

Y él, a todos vosotros, fieles seguidores de Cristo,
manifestado hoy al mundo como luz en la tiniebla,
os haga testigos de la verdad ante los hermanos.
R/. Amén.

Y así, cuando termine vuestra peregrinación por este mundo,
lleguéis a encontraros con Cristo, luz de luz,
a quien los Magos, guiados por la estrella,
contemplaron con inmensa alegría.
R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.

Martirologio 7 de enero

ELOGIOS DEL 7 DE ENERO

 

San Raimundo de Peñafort, presbítero de la Orden de Predicadores, eximio maestro en derecho canónico, que escribió de modo muy acertado sobre el sacramento de la Penitencia. Elegido maestro general de la Orden, preparó la redacción de las nuevas Constituciones, y tras llegar a edad muy avanzada, se durmió en el Señor en la ciudad de Barcelona, en España. (1275)

2. En Melitene, ciudad de la antigua Armenia, san Polieuto, mártir, que, siendo soldado, a raíz del decreto del emperador Decio que obligaba a sacrificar a los dioses, rompió los ídolos, por lo cual fue cruelmente martirizado y, finalmente decapitado, recibiendo así el bautismo con su propia sangre.(c. 250)

3. En la ciudad de Nicomedia, en Bitinia, actualmente Turquía, pasión desan Luciano, presbítero de la Iglesia de Antioquía y mártir, el cual, ilustre por su doctrina y elocuencia, al ser llevado ante el tribunal, en medio de continuos interrogatorios acompañados de tormentos, se mantuvo intrépido en confesarse cristiano. (312)

4*. En Passau, en la antigua provincia romana de Nórico, hoy Alemania, san Valentín, obispo de la Recia. (c. 450)

5. En Pavía, ciudad de la Liguria (hoy Italia), san Crispino, obispo(467).

6*. En Chur, en el territorio de Helvecia, actual Suiza, san Valentiniano, obispo, que con gran generosidad repartió limosnas entre los pobres, redimió a los cautivos y vistió a los desnudos. (548)

7*. En el monasterio de Solignac, en la región de Limoges, en Aquitania, hoy Francia, san Tilón, discípulo de san Eloy, que fue orfebre y monje. (c. 702)

8*. En Constantinopla, actual Estambul, en Turquía, san Ciro, obispo, el cual, siendo monje en Paflagonia, fue elegido para ocupar la sede constantinopolitana, pero, depuesto luego de la misma, murió finalmente en el destierro. (714)

9*. En Cenomanum, hoy Le Mans, en Francia, san Alderico, obispo, que se esforzó en promover el culto a Dios y a los santos. (856)

10. En los bosques cercanos a Ringsted, en Dinamarca, san Canuto,apellidado Lavard, quien, hecho duque de Schleswig, ejerció el poder con equidad y justicia, favoreciendo la piedad de su pueblo. Murió asesinado por enemigos que rechazaban su autoridad. (1131)

11*. En Palermo, ciudad de Sicilia, en Italia, tránsito del beato Mateo Guimerá, obispo de Agrigento, de la Orden de los Hermanos Menores, propagador devoto del Santísimo Nombre de Jesús. (1351)

12*. En Suzute, en Japón, beato Ambrosio Fernández, mártir, que se dirigió a tierras de Oriente con fines de lucro, pero, convertido, fue admitido como religioso en la Compañía de Jesús y, después de haber sufrido muchas privaciones, murió por Cristo en la cárcel. (1620)

13. En la aldea An Bai, en Tonkín, hoy Vietnam, san José Tuân, mártir, el cual, padre de familia y agricultor, por arrodillarse y orar ante una cruz, negándose a pisotearla, fue decapitado en tiempo del emperador Tu Duc. (1862)

14*. En la ciudad de Lieja, en Bélgica, beata María Teresa (Juana) Haze, virgen, fundadora de la Congregación de la Hijas de la Cruz, al servicio de las personas débiles y pobres. (1876)

– Beata Lindalva Justo de Oliveira (1953- San Salvador de Bahía, Brasil 1993). Virgen y mártir. Religiosa de las Hijas de la Caridad.

Martirologio 6 de enero

ELOGIOS DEL 6 DE ENERO

 

Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas.

2. En Antinoe, en la región de Tebaida, en Egipto, santos Julián y Basilisa, mártires.(s. IV)

3*. En Nantes, en Bretaña Menor, actualmente Francia, san Félix, obispo, quien mostró gran celo poniéndose al servicio de sus ciudadanos, construyó la iglesia catedral y evangelizó a la población rural de los alrededores. (582)

4*. En Würzburg, en Franconia, hoy Alemania, beato Macario, abad, que fue el primer superior del monasterio de los Escoceses de esta ciudad. (1153)

5. En Barcelona, en España, san Raimundo de Peñafort, del quien se hace memoria mañana. (1275)

6*. En Famagusta, ciudad de Chipre, tránsito de san Pedro Tomás, obispo de Constantinopla, de la Orden de los Carmelitas, que fue legado del Pontífice Romano en Oriente. (1366)

7. En Fiesole, en la actual región italiana de Toscana, san Andrés Corsini, obispo, de la Orden de los Carmelitas, que se distinguió por su austeridad y por la asidua meditación de la Sagrada Escritura. Rigió sabiamente la Iglesia que se le había encomendado, repobló los conventos devastados por la peste, prestó auxilio a los pobres y reconcilió a los enemistados. (1373)

8. En la ciudad de Valencia, en España,san Juan de Ribera, obispo, que ejerció también las funciones de virrey. Fue muy devoto de la Santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus sólidas enseñanzas. (1611)

9. En Roma, san Carlos de Seze, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que desde niño se vio obligado a ganar el pan cotidiano, invitando a sus compañeros a imitar a Cristo y a los santos. Vestido con el sayal franciscano, se entregaba largamente a la adoración del santísimo Sacramento del Altar. (1670)

10. También en Roma, santa Rafaela María del Sagrado Corazón Porras Ayllón, virgen, fundadora de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús; considerada como enferma mental, pasó santamente los últimos años de su vida entre tribulaciones y penitencia.(1925)

11*. En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, beato Andrés (Alfredo) Bessette, religioso de la Congregación de la Santa Cruz, quien trabajó incansablemente en la construcción del insigne santuario dedicado a san José que se alza en aquella ciudad. (1937)

– Beata Rita Amada de Jesús (1848- Ribafeita, Viseu, Portugal 1913). Virgen, fundó la Congregación de las Hermanas de Jesús, María y José.