Lectio Divina – Miércoles I de Tiempo Ordinario

La fiebre la dejó y ella se puso a servirles

1.-Oración introductoria.

Te pido, Señor, que me envíes tu Espíritu para comprender el sentido profundo de la oración. No quiero que sea una norma, una obligación, sino una dulce necesidad. Necesito comer, beber, dormir, respirar… Necesito también rezar.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 1, 29-39

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan.» Él les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique el Evangelio, pues para eso he venido.» Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Jesús cura a la suegra de Pedro.  Un rabino no se hubiera acercado a una mujer enferma,  ni la hubiera tomado de la mano. Jesús se acerca y toca la persona. No es un curandero. Es el médico que cura con su cercanía y su  bondad. “Tomándole de la mano la levantó”. Por suerte hay una mano a la que agarrarse. Me levanta y me ayuda a caminar. Bonito programa para todos sus seguidores. El bien hay que hacerlo bien. Después se puso a servirles. Ella que ha sido tocada por la ternura de Dios se pone gozosa a servir por amor. Un servicio sin amor, esclaviza. Un servicio por amor, hace personas libres. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración”. La primera actividad de Jesús, en un día normal, es madrugar para estar a solas con Dios, su Padre. ¡Todos le buscan! Hay mucho trabajo, muchas personas que atender, pero Él necesita el diálogo con el Padre. Es su respiración vital. Hoy más que nunca el mundo necesita una palabra que venga del silencio.


Palabra  del Papa

Desde este lugar de acogida, de encuentro y de servicio, quisiera que surgiera una pregunta para todos, para todas las personas que viven aquí en la diócesis de Roma: ¿Me inclino sobre quien está en problemas, o tengo miedo de ensuciarme las manos? ¿Estoy encerrado en mí mismo, en mis cosas, o me percato de los que necesitan ayuda? ¿Me sirvo solo a mí mismo, o sé servir a los demás como Cristo, que vino a servir hasta dar su vida? ¿Miro a los ojos de los que buscan la justicia, o dirijo la mirada hacia el otro lado? ¿Acaso para no mirar a los ojos?» (S.S. Francisco, mensaje del 10 de septiembre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)

5.- Propósito. La oración de hoy la voy a considerar como una dulce necesidad. Y voy a comprometerme a tener hábito de oración.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque he descubierto que la oración es parte esencial de mi vida y que no la puedo separar de mi trabajo pastoral. Dame la gracia de estar bien por dentro para poder así hacer el bien por fuera; que no me deje llevar por un activismo exagerado, hasta el punto de no tener tiempo para orar.

Comentario – Miércoles I de Tiempo Ordinario

Mc 1, 29-39

Continuamos con san Marcos, el relato de la primera jornada de Jesús en Cafarnaúm.

Al dejar la sinagoga de Cafarnaúm, Jesús, acompañado de Santiago y Juan, me a casa de Simón y Andrés.

Desdela sinagoga, lugar de la voz pública, Jesús se dirige a una casa particular, la de los hermanos Andrés y Simón. Contemplo a Jesús acompañado de sus cuatro discípulos, caminando por la calle y entrando en la casa.

También hoy la acción de Dios se ejerce por todos los sectores de la vida: religiosa y profana, pública y privada.

La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, e inmediatamente se lo dijeron a Jesús, Él acercándose, la tomó de la mano y la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

La «buena nueva», el «Reino de Dios», no es solamente una «proclamación», es también una «acción» que libera del mal: Jesús, en esta jornada simbólica, resumen de lo que hará durante tres años, hace ante todo dos cosas:

—enseña… habla…-El es el Verbo, la Palabra de Dios.
—manifiesta su poder: curaciones, liberaciones…

Todo ello muy simplemente, como sin esfuerzo: vuelvo a leer la frase que nos muestra a Jesús actuando: se acerca, le coge la mano, hace que se levante. Gestos familiares, amistosos, humanos.

Me imagino la escena como si estuviera presente. Y creo, Señor, que Tú tienes hoy y siempre, el mismo soberano y tan sencillo poder. En cada sacramento, Tú me tomas por la mano, y me sanas de mis «fiebres»: de mi egoísmo, de mi pereza, de mi escaso o nulo atractivo por la oración.

Llegado el atardecer, puesto ya el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados y toda la ciudad se reunió a la puerta; curó a muchos pacientes de diversas enfermedades y echó muchos demonios.

Tu presencia libera del mal, de todo lo que hace daño: pecado, enfermedad, mal moral y mal físico. Hoy todavía, Señor, acudimos a ti para que nos sanes: ruego partiendo del mal que hay en mí, y a mi alrededor… lo presento a Jesús…

Y no les permitió hablar porque saben quien es El.

Ese tema del «silencio que Jesús impone ‘ reaparece aquí por segunda vez en la misma jornada. Jesús no busca el éxito, la apariencia. La sabiduría popular dice: «el bien no hace ruido, ni el ruido hace el bien.»

Al día siguiente, mucho antes de amanecer, Jesús se levantó, salió, se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Fueron después Simón y sus amigos a buscarle, y habiéndole hallado le dijeron: «Todos andan buscándote.’

He aquí la tercera ocupación de Jesús: después de la enseñanza y de la lucha contra el mal… ¡la oración!

El desierto. Un lugar desierto. Soledad, silencio. Es aquí donde Jesús va a resarcirse, muy temprano «mucho antes de la aurora». No debió ser la única vez. Toda su misión parte de aquí, de esa fuente interior. ¿Cuánto tiempo pasó en esta oración solitaria, a solas con Dios?

Mas Jesús les contestó: «Vamos a otra parte, a las aldeas próximas para predicar allí, pues para esto he salido».

Ideal misionero. Parte al encuentro de los otros.

Noel Quesson
Evangelios 1

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Bodas de Caná – Juan 2, 1-12

En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: – No les queda vino. Jesús le contestó: – Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los sirvientes: – Haced lo que él diga. Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: – Lllenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: – Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: – Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él. Después bajo a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días

Explicación

El relato presenta a Jesús y su madre participando en una fiesta de bodas, en un pueblecito llamado Caná En medio de los convidados, ellos están atentos a lo que ocurre, y María siente que se acaba el vino. Y pidió ayuda a Jesús que, con alguna resistencia, acabó por hacer un signo admirable : a la entrada del banquete había unas tinajas llenas de agua, para que los que iban a comer cumplieran con la ley que manda lavarse las manos y de este modo la comida resulte una acción llena de pureza. Pues Jesús cambio el agua de las tinajas en un vino de mucha calidad. Y con este signo quiso darse a conocer como quien trasforma en alegría de fiesta, la seriedad de la ley

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

Segundo domingo tiempo ordinario-C- (Jn 2,1-12)

Narrador: En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí, Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

NIÑO1: ¿Y qué tiene que ver una boda con Jesús?

NIÑO2: Pues yo pienso que si invitaron a Jesús hizo bien en acudir; además, ¿no has oído que estaba también su madre?

NIÑO1: Sí, y los discípulos, que eran doce. ¡Vaya gasto para los novios!

Narrador: Tenéis razón. Era costumbre invitar a todos los parientes y amigos, y las celebraciones duraban varios días. Los invitados comían, bebían, bailaban…

NIÑO2: ¿Jesús también? Yo no me lo imagino.

Narrador: Desde luego que sí; le gustaba ver feliz a los demás y participar en su alegría. Pero, pasados los primeros días surgió un problema.

NIÑO1: Ya me lo imagino. Con tanta gente, seguro que se terminó la comida.

NIÑO2: ¡Vaya corte! Eso sí que sería demasiado.

Narrador: Sí. Los novios no tenían mucho dinero, y el vino, que solía beberse en abundancia, comenzó a escasear. Escuchad lo que dijo el criado:

CRIADO: Nos estamos quedando sin vino, y la gente sigue pidiendo. ¡Más vino, queremos más vino!

MARÍA: Jesús, hijo, no les queda vino.

JESÚS: Tranquila, mujer; nosotros somos invitados. ¡Qué nos importa a ti y a mí! Mira, todavía no ha llegado la hora de manifestarme.

MARÍA: Vosotros, los que servís la mesa. Haced lo que Él os diga.

JESÚS: ¿Tenéis tinajas grandes?

CRIADO: Sí, tenemos seis tinajas que son para las purificaciones. En ellas caben lo menos cien litros de agua.

JESÚS: Está bien. Id y llenadlas de agua hasta el borde. Una vez llenas, lleváis un vaso al mayordomo para que lo pruebe.

Narrador: El mayordomo probó luego del vaso, lo paladeó apreciando el contenido, y se fue en busca del novio.

Mayordomo: Todo el mundo pone primero el vino bueno y deja el malo para el final, cuando todos están ya bebidos.

NOVIO: ¡Claro!, así debe ser.

Mayordomo: Entonces, no entiendo por qué mandas tú sacar ahora el vino mejor.

NOVIO: ¿Yo…? ¡No entiendo nada! Si no debía quedar más vino…

Narrador: Y así fue, cómo en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos. Así manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos. Creyeron más en Jesús. Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus discípulos. Pero no se quedaron allí muchos días.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles I de Tiempo Ordinario

Creo que a todos nos hubiera gustado conocer a Jesús en persona. Claro que sabemos muchas cosas de Él. Y como creyente, me bastan y me sobran para seguirle. Pero uno siempre tiene esa curiosidad de haber estado allí, de haberle escuchado en directo, haberle visto con los propios ojos… Volviendo del deseo a la realidad, uno se da cuenta que eso es imposible… al menos hasta el final de los tiempos. Pero en los versículos del capítulo primero de Marcos que hoy se leerán en la misa, siempre me ha parecido ver como un breve guión de una película que se titulara “Las 24 horas de Jesús de Nazaret”. ¿Quieres verla?

Comienza con un tiempo de familia, de dejarse querer. Está con sus amigos, va a casa de dos de ellos, se acerca a sus problemas, comen juntos… Continúa con un tiempo de trabajo, de hacer el bien. Hace su tarea: curar enfermos, expulsar demonios, anunciar el Reino. Después suponemos que dormiría algo. Aunque, de madrugada, es el tiempo de orar: en descampado, a solas con el Padre. ¿Qué se dirían? Y estando en esas, llegan sus compañeros a avisarle de que la gente le busca. Más trabajo. Es tiempo de tomar decisiones, tiempo de avanzar hacia otras aldeas, para predicar también allí. Para eso ha venido. Incansable. Vivir para Dios y vivir para los demás. De los que también busca tiempos para contemplar y disfrutar de la compañía de los cercanos.

Mírale con calma, contémplale, escúchale… y que se nos pegue algo.

Ciudad Redonda

Meditación – Miércoles I de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles I de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 1, 29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

El evangelio de hoy tiene un detalle muy particular sobre el cual nosotros podemos prestar mucha atención. Es el que tiene que ver con la curación de la suegra de Pedro. Este no es un término que tengamos que asociar necesariamente con la enfermedad coló hoy en día. La fiebre como se entendía en la época propia de los tiempos de Jesús tiene que ver en realidad con los males y todo aquello que separa a una persona de la comunidad. Es decir todo eso que tiene que ver con lo que nos separa de la comunidad. Eso está representado en la fiebre: alta temperatura en el cuerpo que quita fuerzas y lo hace a uno estar recostado, fuera del camino, a un costado de la vida. En el relato, de manera simbólica, la fiebre no es fiebre sino que es la imposibilidad de trabajar, de servir, de formar parte activa de un grupo de personas. En definitiva es la imposibilidad de amar y sentirse parte de la comunidad. La fiebre es signo preclaro de todo lo que paraliza nuestra vida y “nos tira por el piso”. Y de la misma manera que la fiebre, como sabemos hoy en día, no es una enfermedad sino un síntoma de otra cosa, muchas veces psicosomática, de la misma manera en la vida espiritual es signo de otros males y ataduras, falta de libertad y dignidad.

Por eso la curación de la suegra de Pedro entraña mucho más de lo que puede parecer a primera vista: no es Jesús que sana de una enfermedad a una persona, sino que libera por el poder de la gracia de su Espíritu Santo las ataduras internas de nuestro espíritu y nuestro corazón que nos impiden de alguna manera amar y trabajar, servir y sobre todo sentirnos parte de una comunidad. Todo eso está resumido en la curación de la suegra de Pedro. Es lo que Jesús viene a hacer con nosotros: liberarnos de la fiebre, es decir, de todo aquello que nos separa y nos tira por el piso al costado del camino y nos impide ser Iglesia y miembros vivos de una comunidad. Hasta aquí todo bien. Pero hay un detalle que no podemos dejar pasar. Inmediatamente después de la curación de la fiebre, la suegra de Pedro se integra a la comunidad y se pone a servir. Esto es definitivo para terminar de entender el evangelio de hoy en su hondura más profunda. No basta ser liberados por Jesús. No basta sentirnos “repuestos” de nuestros males y amenazas internas. No basta ni siquiera sentirme parte otra vez de nuevo de la una comunidad. Si todo esto no nos lleva a una auténtica actitud de servicio verdadero y desinteresado, el proceso queda trunco. No hay vida verdadera. La sanación de Jesús de las cosas que nos atan en nuestra vida y en nuestro corazón, la reconciliación profunda con nuestro yo más íntimo, con los demás y con Dios, el ponernos de pie frente a todas las situaciones que nos han dejado “de cama” en nuestra vida solo adquieren su sentido más pleno a la hora de hacerse obra y servicio. Lo determinante de la Palabra de hoy no es solo la curación de un mal que separa al hombre de sus hermanos y del Padre sino también el redescubrir una y otra vez que somos cristianos en la medida en que reconociendo a Jesús como Señor y Salvador de nuestra vida, ponemos esa vida al servicio de los otros, de nuestro prójimo, en especial los pobres. Si me guardo la vida para mí termino siendo un egoísta autorreferencial. Si soy capaz de poner en obras las maravillas que Dios hizo y hace en mi vida como testimonio firme y fuerte, no sólo estaré haciéndome un bien a mí mismo sino que le haré muchísimo bien a muchos hermanos, sedientos de sentido y de ayuda, sedientos de vida, sedientos de la alegría que solo la liberación del Evangelio de Jesús nos puede traer. Que tengas un hermoso domingo lleno de la Pascua de Jesús y de que la vida es más cuánto más hacemos un servicio de ella.

P. Sebastián García

Liturgia – Miércoles I de Tiempo Ordinario

MIÉRCOLES DE LA I SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-par

  • 1Sam 3, 1-10. 19-20. Habla, Señor, que tu siervo escucha.
  • Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
  • Mc 1, 29-39. Curó a muchos enfermos de diversos males.

Antífona de entrada
Señor, dales el descanso eterno y llena sus almas de tu esplendor.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, comencemos la celebración de los sagrados misterios reconociendo que somos pecadores y que estamos necesitados de la misericordia de Dios. Digamos con el salmista: “Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme”.

• Tú, que te inclinas y escuchas nuestro grito. Señor, ten piedad.
• Tú, que nos abres el oído a tu llamada. Cristo, ten piedad.
• Tú, que siempre tienes compasión de nosotros. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
haz que te presentemos una voluntad solícita y estable,
y sirvamos a tu grandeza con sincero corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Hermanos, en esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo.

1.- Imploremos la largueza de los dones espirituales para todos los no creyentes. Roguemos al Señor.

2.- Pidamos al Señor que gobierna el mundo, tiempo bueno y maduración de los frutos. Roguemos al Señor.

3.- Oremos al Juez de todos los hombres por el descanso eterno de los fieles difuntos. Roguemos al Señor.

4.- Imploremos la misericordia de Cristo, el Señor, a favor nuestro, de nuestros familiares y de nuestros difuntos, confiando en la bondad del Señor. Roguemos al Señor.

Atiende en tu bondad nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
TE pedimos, Señor,
que aceptes con bondad los dones que te ofrecemos
a favor de las almas de tus siervos,
y a quienes concediste el mérito de la fe cristiana dales también la recompensa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          1Jn 4, 9
Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.

Oración después de la comunión
SEÑOR,
haz que nos sea provechosa la celebración de las realidades del cielo,
para que nos auxilien los bienes temporales
y seamos instruidos por los eternos,
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martirologio 12 de enero

ELOGIOS DEL 12 DE ENERO

 

En Cesarea de Mauritania, hoy Argelia,san Arcadio, mártir, que se ocultó en tiempo de persecución, pero al ser detenido en su lugar un familiar suyo, se presentó espontáneamente al juez y, por negarse a sacrificar a los dioses, sufrió dolorosos tormentos hasta consumar su martirio. (c. 304)

2. En Constantinopla, hoy Estambul, en Turquía, santos mártires Tigrio, presbítero, y Eutropio, lector, a los cuales, en tiempo del emperador Arcadio, se acusó falsamente de haber incendiado la iglesia principal y el palacio senatorial como reacción al destierro del obispo san Juan Crisóstomo, por lo cual fueron sometidos al martirio bajo Optato, prefecto de la ciudad, partidario del culto a los falsos dioses y contrario a la religión cristiana. (406)

3*. En Arlés, ciudad de la Provenza, en la Galia, hoy Francia, santa Cesárea, abadesa, hermana del obispo san Cesáreo, quien, para ella y para sus hermanas, escribió una Regla destinada a santas vírgenes. (c. 529)

4*. En Grenoble, en Burgundia, también en la actual Francia, san Ferreolo, obispo y mártir, que fue asesinado a golpes por un sicario, mientras predicaba a la multitud. (c. 659)

5. En Wearmouth, en Northumbria, actualmente Inglaterra,san Benito Biscop, abad, que en las cinco peregrinaciones que hizo a Roma se trajo consigo maestros y muchos libros para que los monjes reunidos en la clausura del monasterio, bajo la Regla de san Benito, progresaran en la ciencia del amor de Cristo, en bien de la Iglesia. (c. 690)

6*. En el monasterio de Rievaulx, también en Northumbria, san Elredo, abad, el cual, educado en la corte del rey de Escocia, ingresó en la Orden Cisterciense. Fue maestro eximio de la vida monástica y promovió constante y suavemente, con su ejemplo y sus escritos, la vida espiritual y la amistad en Cristo. (c. 1166)

7*. En la ciudad de León, en España, san Martino de la Santa Cruz, presbítero y canónigo regular, que fue varón experto en Sagrada Escritura. (1203)

8. En Palermo, en la isla actualmente italiana de Sicilia, san Bernardo de Corleone, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, admirable por su caridad y eximio por su penitencia.(1667)

9. En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, santa Margarita Bourgeoys, virgen, que con gran voluntad reconfortó a los colonos y a los soldados, y trabajó asiduamente para asegurar la formación cristiana de las jóvenes, fundando para ello la Congregación de Nuestra Señora. (1700)

10*. En Avrillé, cerca de Angers, en Francia, beato Antonio Fournier, mártir, que, artesano de oficio, fue fusilado durante la Revolución Francesa por su fidelidad a la Iglesia. (1794)

11*. En la ciudad de Caen, también en Francia, beato Pedro Francisco Jamet, presbítero, que se distinguió por su ayuda a la religiosas Hermanas del Buen Salvador y por su trabajo para la restitución de la paz a la Iglesia, después de un tiempo de inestabilidad. (1845)

12. En Viareggio, en la región de Toscana, en Italia, san Antonio María Pucci, presbítero de la Orden de los Siervos de María, el cual, párroco durante casi cincuenta años, se dedicó sobre todo a atender a los niños pobres y enfermos. (1892)

13*. En el lugar llamado Tomhom, cerca de la ciudad de Bangkok, en Tailandia, beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, presbítero y mártir, predicador eximio del Evangelio, que fue encarcelado en tiempo de persecución contra la Iglesia y, a causa de la tisis, que contrajo ayudando a los enfermos, falleció de modo ejemplar. (1944)