Vísperas – San Fructuoso y diáconos

VÍSPERAS

SAN FRUCTUOSO, Obispo y mártir, Y SUS DIÁCONOS, SANTOS AUGURIO Y EULOGIO, Mártires

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Pléyade santa y noble de mártires insignes,
testigos inmortales del Cristo victimado;
dichosos, pues sufristeis la cruz de vuestro Amado
Señor, que a su dolor vuestro dolor ha unido.

Bebisteis por su amor el cáliz de la sangre,
dichosos cirineos, camino del Calvario,
seguisteis, no dejasteis a Jesús solitario,
llevasteis vuestra cruz junto a su cruz unida.

Rebosa ya el rosal de rosas escarlatas,
y la luz del sol tiñe de rojo el alto cielo,
la muerte estupefacta contempla vuestro vuelo,
enjambre de profetas y justos perseguidores.

Vuestro valor intrépido deshaga cobardías
de cuantos en la vida persigue la injusticia;
siguiendo vuestras huellas, hagamos la milicia,
sirviendo con amor la paz de Jesucristo. Amén.

SALMO 114: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Los cuerpos de los santos fueron sepultados en paz, y su fama vive por generaciones.

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los cuerpos de los santos fueron sepultados en paz, y su fama vive por generaciones.

SALMO 115: ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO

Ant. Vi las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vi las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Éstos son aquellos santos que entregaron sus cuerpos para ser fieles a la alianza de Dios y han lavado sus mantos en la sangre del Cordero.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

LECTURA: 1P 4, 13-14

Queridos hermanos, estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.
V/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.

R/ Aclamadlo, los de corazón sincero.
V/ Y gozad con el Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

PRECES

A la misma hora en que el Rey de los mártires ofreció su vida, en la última cena, y la entregó en la cruz, démosle gracias diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio:
Te glorificamos, Señor

Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu Reino:
Te glorificamos, Señor

Porque hoy hemos ofrecido la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados:
Te glorificamos, Señor

Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina:
Te glorificamos, Señor

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos:
Te glorificamos, Señor

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú que concediste al obispo san Fructuoso dar su vida por la Iglesia, que se extiende de oriente a occidente, y quisiste que sus diáconos, Augurio y Eulogio, le acompañaran al martirio llenos de alegría, haz que tu Iglesia viva siempre gozosa en la esperanza y se consagre, sin desfallecimientos, al bien de todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Jueves II de Tiempo Ordinario

Una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él”

1.- Oración introductoria.

Señor, dame la gracia de seguirte con el entusiasmo y fervor de aquellas multitudes que tan cerca querían estar de ti, que prácticamente “te estrujaban”. Haz que te siga de cerca, pero no por curiosidad, no por interés, sino por necesidad. Tengo necesidad de ti. Sin Ti me siento solo y perdido, sin norte, sin horizonte, sin perspectiva, sin esperanza. Señor, si Tú me dejas, ¿adónde iré?

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 3, 7-12

Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

En este sumario de Marcos llama la atención cómo la fama de Jesús desborda Galilea, incluso el mismo territorio de Palestina. Le llegan personas de Tiro y de Sidón. No cabe duda de que Jesús fascinaba a la gente. Jesús interesaba. Interesaban sus palabras, llenas de bondad y de esperanza; interesaban sus gestos, llenos de cercanía y de ternura; interesaban sus “silencios” llenos de misterio.  Se ha hablado mucho del llamado “secreto mesiánico” en este evangelista. Hace cosas portentosas, como la vuelta a la vida de una joven que acaba de morir y dice que guarden silencio. Eso no se puede ocultar. Pero Jesús no quiere que se queden en el milagro, aunque sea portentoso. El gran milagro lo guarda para el final, después de su muerte. Es en la Resurrección donde se revelará del todo, se manifestará como Hijo de Dios, y nos llevará a todos a la vida auténtica y definitiva. El que se embarca con Jesús, sabe que Jesús lo lleva a la “otra orilla”. Por eso, mientras estamos en este mundo, Jesús nos sorprende, pero la sorpresa última, la definitiva, nos la reserva para la otra vida.

Palabra del Papa

La multitud que acude a Jesús desde cualquier región. Encuentra en el Señor una esperanza, porque su forma de actuar, de enseñar, toca su corazón, llega al corazón, porque tiene la fuerza de la Palabra de Dios… ¡Jesús salva! Estas sanaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El recorrido de la salvación de muchos que comienzan a ir a escuchar a Jesús o a pedir una sanación y después vuelven a Él y sienten la salvación. ¿Pero lo más importante de Jesús es que sane? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseña? No es lo más importante. ¡Que salva! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe. (Papa Francisco, homilía en Santa Marta)

4.- Qué me dice ahora a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito.  Hoy voy a ahondar en el misterio de la persona de Jesús. . Es mucho más lo que esconde que lo que manifiesta.

6.- Hoy Dios me ha hablado a través de su Palabra, Ahora yo le respondo con mi oración

Cristo, Tú has sido, eres y serás siempre la respuesta definitiva a los más profundos anhelos y aspiraciones que llevo dentro. Haz que yo conozca el misterio de mi persona para poder valorar a los demás. Haz que viva una vida de profundidad; que no me sacie con cualquier cosa, que sea un eterno inconformista, es decir, que no ajuste mi vida a los valores de este mundo.

Comentario – Jueves II de Tiempo Ordinario

Mc 3, 7-12

«Jesús con sus discípulos» se retiró hacia la ribera del lago… y muchas gentes le seguían de la misma Galilea y también de Judea, de Jerusalén, de la Idumea, la Transjordania, del país de Tiro y de Sidón…

De manera manifiesta, ¡Marcos insiste en toda esta geografía! No son sólo los judíos de Palestina quienes corren tras de Jesús, sino gentes de todas las comarcas y regiones vecinas: algunos paganos sin duda, atraídos por su Palabra y por sus curaciones.

Ser misionero. Atraer al evangelio.

Cuestionar a los que buscan al verdadero Dios.

Que tu Iglesia, Señor Jesús, sea toda ella misionera, como Tú. ¡Judea, Idumea, Transjordania, Tiro, Sidón! No llega aún a la apertura internacional, total, de Pentecostés, pero es ya el primer signo. ¿Cómo es la apertura de mi corazón?

Oyendo lo que hacía, acudían a El. Dijo a sus discípulos que le preparasen una barca para que el tropel de la gente no le oprimiese. 

Jesús apretujado por la muchedumbre, en medio del gentío, Jesús popular. Mientras los escribas y fariseos se han clasificado de golpe en el grupo de la oposición… la «muchedumbre está entusiasmada. Marcos subraya así el contraste, en verdad sorprendente, entre la hostilidad de que Jesús es objeto por parte de los círculos dirigentes… y la popularidad de que es objeto por parte de las gentes sencillas, pobres.

Estas muchedumbres se volverán un día contra El. Pero por el momento lo andan buscando.

Pues curaba a muchos, y cuantos padecían algún mal se echaban sobre El para tocarle. 

Maravillosa escena concreta en la que uno encuentra toda la vehemencia y la simplicidad de las gentes del pueblo. Hasta aquí, Marco no nos da ni un solo discurso de Jesús. El Jesús que nos describe no es hablador, actúa, sana.

Y es esto lo que ellos vienen a buscar junto a El: su curación.

Jesús es el salvador: el anti-mal. Cuando se tiene un mal, cuando se sufre, uno se precipita sobre El para tocarle. ¡El me librará! ¡Ayúdame, Señor, a trabajar contigo! A luchar contra el mal, con todas mis fuerzas, en el día de hoy. El mal bajo todas sus formas: la enfermedad, la ignorancia, el hambre, el odio, la indiferencia. la soledad, el pecado.

Te ofrezco, Señor, todo mi trabajo de este día: quiero trabajar en la promoción de algunos seres, levantar el ánimo a algunas personas, sanar algunos sufrimientos, alegrar a algunos de nuestros hermanos, aliviar algunas penas… ¡contigo!

Los espíritus impuros al verle se prosternaban ante él y «gritaban» diciendo: tú eres el Hijo de Dios. El, con imperio, les mandaba que no le diesen a conocer. 

Consigna del silencio. Jesús rehúsa el triunfo y la popularidad que tan ambiguos son. Los demonios saben «quien» es Jesús, y le gritan. El entusiasmo popular, lejos de manifestar lo esencial de la persona de Jesús, se arriesga a que todo fracase, poniendo el acento sobre aspectos secundarios. Tu reino, Señor, no es una «empresa’ ordinaria. Va progresando lentamente; discretamente, en lo secreto de los corazones. La Fe no es un grito. Es un modesto descubrimiento interior… que se purifica poco a poco.

Noel Quesson
Evangelios 1

Semana de oración por la unidad de los cristianos

DÍA 4

“Tú, Belén…. no eres en modo alguno la menor” (Mt 2, 6)

Aunque pequeños y humillados, nada nos falta

Lecturas

Miq 5, 2-5a, 7-8: De ti saldrá el caudillo de Israel
Sal 23: El Señor es mi pastor, nada me falta
1P 2, 21-25: Ahora habéis vuelto al que es pastor y guardián de vuestras vidas
Lc 12, 32-40: No tengas miedo, pequeño rebaño

Reflexión

En la pequeña y humilde ciudad de Belén, el Señor, el Hijo de Dios, quiso hacer su entrada en el mundo. En el vientre de una humilde chica de pueblo, tomó carne humana, y eligió vivir su humanidad en la oscuridad y la sencillez. Se hizo grano que cae en tierra, levadura en la masa, y un pequeño rayo de luz para nuestros ojos. Ese pequeño rayo ha iluminado la tierra entera. De la oscuridad de la tierra de Efrata ha salido un gobernante, el pastor y guardián de nuestras almas. Y, aunque es nuestro pastor, se hizo a sí mismo Cordero y cargó con los pecados del mundo para redimirnos.

A pesar de su insignificancia entre las tribus de Judá, Belén llegaría a ser grande porque en ella nació el Pastor de los pastores, el Rey de reyes. Belén, un nombre que significa la “casa del pan”, es metáfora de la Iglesia que trae al mundo el pan de la vida. La Iglesia, el Belén de hoy en día, sigue siendo el lugar donde los débiles, los desvalidos y los pequeños son acogidos, porque en ella cada uno tiene un lugar reservado. La recolección de estos granos se convierte en la cosecha. La levadura unida se convierte en una fuerza poderosa. Los rayos que se concentran se convierten en una luz que guía y orienta.

En medio de la situación que vivimos de agitación política, de una creciente cultura de la codicia y del abuso de poder, los cristianos, como tantos otros en el Próximo Oriente, sufren persecución y se ven marginados, viviendo con temor ante la violencia y la injusticia. A pesar de todo, no tienen miedo, porque el Pastor camina con ellos, reuniéndolos en un mismo redil y haciendo de ellos un signo de su amor. Unidos, son la levadura que levanta la masa de la hornada. En Cristo encuentran un modelo de humildad y de él escuchan una llamada a superar las divisiones y a permanecer unidos en un solo rebaño. Aunque son pocos, en su sufrimiento siguen los pasos del Cordero que padeció por la salvación del mundo. Aunque pocos, se mantienen firmes en la esperanza, con el Señor nada les falta.

Oración

Buen Pastor, la fragmentación del pequeño rebaño entristece al Espíritu Santo. Perdona nuestra fragilidad y la tardanza en nuestra respuesta a tu voluntad. Concédenos pastores sabios según tu corazón, que reconozcan el pecado de la división, y que conduzcan a nuestras Iglesias con rectitud y santidad hasta la unidad en ti. Te lo pedimos, Señor, escucha nuestra oración. Amén.

¡Hoy se ha cumplido la escritura!

1. – Largos meses, tal vez años, de esfuerzo, estudio y trabajo para sacar unas oposiciones, y al fin el triunfo. Lo que fue posibilidad se ha hecho real. Dos, cuatro, seis años en espera ansiosa del hijo que se desea con ilusión y ansia, y al fin se hace realidad en los brazos de su madre. Lo que fue esperanza angustiante es ya realidad.

Esos hombres de nuestros tiempos, encerrados entre rejas durante decenas de años. Hundidos, primero en la desesperanza, ilusionados, después, por una tenue esperanza, y que al final recobra la libertad. Lo que se consideró imposible se posee ya realmente. ¡Os imagináis su alegría!

2. – Hoy se ha cumplido esta Escritura. Nos dice al final del Evangelio: a la penumbra de una promesa que se perdía en los siglos por venir, sucede el pleno día de lo real y tangible. San Lucas ha buscado “hechos” que se han sucedido entre nosotros. Ha buscado testigos oculares. “Lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos —dirá San Juan—, eso os anunciamos”. Hoy todo está cumplido, lo poseemos, no lo esperamos.

3. – Y yo quisiera saber, hermanos, si sentimos en nuestros brazos la realidad del niño esperado; si saltamos de gozo por la libertad conseguida, o la oposición ganada. O en nuestras creencias religiosas estamos navegando entre la niebla de la que quisiéramos que fuera verdad, o palpamos, tenemos experiencia de los que ya es realidad.

¿Nos sentimos tan hijos de Dios, Nuestro Padre, como nos sentimos hijos de nuestros padres de carne y hueso? Cuando oímos una blasfemia ¿la sentimos tan insulto como si hubiera sido contra nuestros padres carnales?

¿Es Jesús una persona presente y actuante en nuestras vidas? ¿Es tan real como el amigo con el que nos tomamos una cerveza? Y sin embargo Jesús es tan real y cercano como ese amigo.

¿Somos capaces de tener con Jesús Eucaristía, una charla de tú a tú, con toda la realidad de quien habla con el amigo en la penumbra de una habitación donde la figura del amigo se ha ido difuminando, porque ninguno de los dos ha sentido necesidad de levantarse a encender la luz?

4.- Hermanos, vosotros y yo seguimos viviendo en el deseo de que la promesa se haga realidad, pero no en la experiencia de la realidad misma. Si tuviéramos la experiencia de la presencia real de Jesús, aquí seríamos incapaces de apartarnos del Sagrario. Nos costaría despegarnos del Sagrario, como a tatos Santos les ha pasado.

Hermanos, vivimos ideas abstractas de religión, no realidades tan reales como cada uno de nosotros. Hoy se ha cumplido la Escritura. Todala Escritura es ya realidad.

José María Maruri SJ

Tu palabra, Señor

Tu Palabra, Señor, es evangelio
anunciado en los confines de la tierra.
Está en la Escritura,
está en los pobres,
se siembra en otoño
y brota en primavera.

Tu Palabra, Señor, llegó a nosotros
con esperanza nueva,
como un grito en la noche
que alerta al centinela.

Tu Palabra, Señor, la transmitieron
nuestros padres a sus hijos.
Hoy queremos que se encarne
en nuestros entresijos.

Tu Palabra, Señor, es fuerza y lucha,
es sal, es luz y es levadura.
Es paz en armonía,
es convocatoria juvenil
que invita a la alegría.

Bendita es la Palabra del Señor,
proclamada en comunidad de hermanos.
Cantad un cántico gozoso
y aplaudan calurosas nuestras manos.

Casiano Floristán

Notas para fijarnos en el Evangelio

El prólogo de Lucas (1, 1-4)

• El tal «Teófilo» 83), al cual Lucas dedica también la segunda parte de su obra, los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 1), es posible que sea una persona concreta. Pero, teniendo en cuenta que significa «amigo de Dios», pues ser el nombre genérico de todos quienes serán lectores del Evangelio. Leer el Evangelio nos hace amigos de Dios.

• Lucas dice qué pretende: que el lector «constate la solidez de la enseñanza que ha recibido» (4).

• Los medios que pone para conseguir su objetivo son los dos escritos: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Con estos escritos, Lucas no quiere hacer una historia científica, ni una biografía a través de los «hechos» (1). Lucas contempla la acción del Espíritu Santo en la persona de Jesús y en la Iglesia. Y el, nos invita a contemplar lo transmitido por los dos escritos: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Esto es lo que le interesa a todo evangelista, a todo transmisor de la Buena Noticia: en la historia, en los «hechos», en la vida cotidiana, descubrir y señalar lo que el Espíritu de Dios hace. Esto es lo que dará «solidez» a la «enseñanza» que el lector ya «ha recibido» (4).

• Es interesante darse cuenta que esta tarea del anuncio de la Buena Nueva se hace a partir de los «testigos» (2). Es decir: la fe en Cristo es una experiencia, no una idea. Por eso es por lo que son los «testigos» los que «se convierten en servidores de la Palabra» (2), es decir, evangelistas.

• El hecho de «investigarlos todo de nuevo y con rigor» no es desautorizar. Revela que las «exposiciones» precedentes no respondían a las circunstancias de la comunidad de Lucas (para aquella comunidad eran tendenciosas -recordemos que escribe fundamentalmente a gente de cultura griega-).

Jesús empieza su ministerio (4, 14-15)

• La narración «ordenada» (3), Lucas la empieza con un resumen del ministerio de Jesús:

  • actúa en Galilea (14);
  • es movido y conducido por el «poder del Espíritu» (14) -esto ya se había destacado (Lc 4, 1) y será el tema del que Jesús leerá y comentará acto seguido (18)-;
  • el ministerio consiste en «enseñar» (15);
  • y empieza ejerciéndolo en las «sinagogas» (15), lugar significativo donde el pueblo de Israel se reúne para escuchar la Palabra de Dios -ahora la escucharán en Jesús-.

• Toda esta acción de Jesús desemboca en la alabanza de Dios por parte del pueblo (15).

• Nazaret no es la aldea bucólica… sino que cerca de caminos que conducían a Damasco y a Líbano cabe pensar que tenía influencias de cultura griega, siria y romana, desde la nítida identidad judía (nacionalista).

• «Según costumbre», hace referencia a sus enseñanzas, pero también puede que haga referencia a que había en Nazaret alguna estructura sinagoga (grupo de varones, edificio, alguien que leía en hebreo y traducía en el arameo).

Jesús en la sinagoga de Nazaret, «dónde se había criado» (4, 16-21)

• El primer «hecho» (1) relatado sucedió «dónde se había criado» (16). Nazaret es el lugar de la vida cotidiana. Jesús actúa en el corazón de su pueblo, donde se cuece la vida de la gente. Y lo remueve todo. Todo su ministerio se desarrolla en el corazón de su pueblo, entre Nazaret y Jerusalén (Lc 1, 26. 39; 9, 51).

• Otra vez Lucas nos presenta la acción del «Espíritu» (18) que marca todo lo que hace y dice Jesús. Esta acción queda expresada en el texto que Jesús lee (18-19) del profeta Isaías (Is 61, 1-2). El texto de Isaías es un texto programático, que resume la identidad y la misión de Jesús en sentido mesiánico (profeta-Mesías). Pero añade (provocativa-mente) Is 58, 6; «a poner en libertad a los oprimidos», describe, así, Lucas la misión liberadora de Jesús, el Ungido por el Espíritu. Y, con toda la escena de la sinagoga, hasta el versículo 30 (puede ser interesante coger  la Biblia y leer todo el pasaje, aun cuando el próximo domingo encontraremos el resto), anticipa la muerte y resurrección, consecuencia de la actuación y predicación de Jesús: todos quienes estaban en la sinagoga se llenaron de indignación; se levantaron, lo empujaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un escampado de la montaña sobre la cual estaba edificado el pueblo, con la intención de apedrearlo.

• Pero Jesús pasó entremedias de ellos y se fue (Lc 4, 28-30): en primer lugar, anuncia a los pobres el fin de su condición miserable (1, 51-53); 2, 10s); cautivos, ciegos, los oprimidos (Is 9, 1). Hay también una alusión al año jubilar (19: año favorable del Señor) en que se cancelaban las deudas y se ponía en libertad a los esclavos (Levítico 25).

Otra cosa muy provocativa de las palabras que Jesús omite (no lee v. 20) es el final del texto de Isaías 61, 2: «el día del desquite del Señor nuestro Dios», referido a la Victorio sobre los paganos.

Recordar que el texto de Isaías 61, 1-4 es un canto a la liberación israelita del exilio de Babilonia… pero la liberación no se había cumplido (después de los persas vinieron los griegos, y los romanos)… pues hoy (con Jesús) se cumple esta «Escritura»… esto es inaceptable.

• La expresión «hoy se cumple» (21) quiere decir unas cuántas cosas:

  • Lo que dice «la Escritura» es actual. Pero sólo es percibido como tal cuando es leído y escuchado con la fe que suscita la acción del «Espíritu», quien convoca y abre el corazón.
  • Jesús es el «Ungido» (18) de Dios.
  • «El Espíritu» actúa «hoy», ahora y aquí, en favor de los «pobres», de los «cautivos», de los «ciegos» (18).
  • Y, por lo tanto, la prioridad de quien se deja conducir por «el Espíritu» -tanto Jesús como quienes lo quieran seguir- es la liberación de los «pobres, desvalidos, cautivos, ciegos…».

• «La tensa expectación» (20) es porque esperaban el final de Isaías (victoria sobre los paganos) y alguna explicación (que Jesús no dio). Jesús conocido en su pueblo, ahora llega de nueva fama (4, 14) y por propia iniciativa lee un texto clásico mesiánico pero omitiendo el final. Se lo aplica a sí mismo y abre la era de la salvación a toda la humanidad (universal, también para los paganos).

Comentario al evangelio – Jueves II de Tiempo Ordinario

En el Evangelio de Marcos hay muchos momentos en los que Jesús prohíbe que los demonios expulsados lo diesen a conocer. Es que en Jesús hay que creer después de un encuentro personal con Él, y no solo por los milagros. Vivir según el Evangelio significa participar en una maratón que dura toda la vida, y no sólo correr 100 metros y luego parar. Hace falta un convencimiento profundo, y no solo un “atontamiento” para poder perseverar. Se trata de una cuestión de amor. El que ha visto a Cristo, no puede quedarse indiferente.

Porque es una cuestión tan importante, de vida o muerte (eterna), no puede basarse en una simple impresión. Está claro que los milagros ayudaron a algunas personas a creer en Jesús, pero no es lo más importante hoy para nosotros. Los que leemos este comentario sabemos que el milagro más grande lo hemos celebrado hace menos de un mes, la Navidad, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

Me gusta pensar que tenemos mucha ventaja sobre los contemporáneos de Jesús. Veintiún siglos de reflexión teológica nos han dado un gran conocimiento sobre Dios. Ahora, cuando decimos “Tú eres el Hijo de Dios”, lo hacemos con plena consciencia. Me pregunto si lo repetimos con frecuencia, o, como ha sucedido con tantas otras cosas, nos hemos acostumbrado.

El salmo de hoy nos invita a repetir “En Dios confío y no temo”. Yo os invito, a lo largo del día, a repetirlo muchas veces, conscientemente, sabiendo que el que dominó a los demonios entonces sigue a nuestro lado, llevándonos de la mano por el camino correcto. Como sucedió con David, cuando Saúl, que debía de ser ciclotímico, buscaba acabar con él. La envidia es muy mala. Ojalá podamos ver los éxitos y logros de los demás con alegría, alegrándonos con ellos, cuando les vaya bien.

Alejandro Carbajo, cmf

Meditación – Jueves II de Tiempo Ordinario

Hoy es jueves II de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 3, 7-12):

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

El evangelio de Marcos nos regala esta página en la que vemos cómo Jesús lleva adelante su misión, la multitud lo sigue y hasta los espíritus impuros lo confiesan como Hijo de Dios. Quizás nos pueda parecer raro esto de los “espíritu impuros” sin embargo aparece varias veces en el evangelio. Nosotros no lo tenemos que entender como a veces nos lo vende la industria cultural: diablo, fantasmas, posesiones, rituales, espectros, magia, cuernos, cola y tridente…. nada de eso. Marcos se refiere con esto a todo espíritu contrario a la voluntad salvadora de Dios expresada en Jesús. El impuro es el que no está en condiciones, el que hace la contra. Esos son los demonios y espíritus impuros, que a demás terminan confesando a Jesús como Hijo bendito de Dios. Hoy más que nunca tenemos que renovar nuestra fe en los espíritu impuros porque están presentes en nuestra sociedad y en nuestro corazón: odio, separación, violencia, abuso, pobreza, marginación, tentación, poder, manipulación…. entre otros son malos espíritu que viven entre nosotros, espíritu impuros que no nos permiten ver a Jesús como liberador y salvador y no nos deja llenarnos del espíritu de Dios para ser discípulos y misioneros. Los espíritus impuros siempre van a estar presentes pero no son personas, ni ideologías, ni comunidades, ni ONGs, ni partidos políticos… Los espíritus impuros no habitan afuera del hombre, los tenemos bien adentro de nuestro corazón y contra ellos tenemos que luchar sabiendo que el único campo de batalla es el corazón. Hoy necesitamos renovar nuestra fe en Jesús para que nos purifique, para que nos salve, sane y libere de todo miedo y violencia, incluso como sociedad, de todo aquello que nos separa de Jesús, nos aleja de nosotros mismos, y nos encierra en nosotros para no dejarnos cuestionar por el otro. Hoy Jesús vuelve a hacer que los espíritus impuros se postren ante Él. Sólo hace falta creer, y eso sí, abrirle la puerta de nuestro corazón. ¡Abrazo grande en el corazón de Jesús!

P. Sebastián García

Liturgia – San Fructuoso y diáconos

SAN FRUCTUOSO, obispo y AUGURIO y EULOGIO, diáconos, mártires, memoria libre

Misa de la memoria (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias de san Fructuoso y compañeros, el resto del común de mártires (para varios mártires); Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par

  • 1Sam 18, 6-9; 19, 1-7. Mi padre busca el modo de matarte.
  • Sal 55. En Dios confío y no temo.
  • Mc 3, 7-12. Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él les prohibía que lo diesen a conocer.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada
Abrasados por el amor de Cristo más que por el fuego de las llamas, Fructuoso, Augurio y Eulogio, como los tres jóvenes arrojados al horno, daban con su alegría manifiesto testimonio de la resurrección que esperaban.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos la memoria de san Fructuoso, obispo y sus diáconos Augurio y Eulogio, mártires. El año 259, en Tarragona, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe, fueron llevados al anfiteatro, y allí, en presencia de los fieles, el obispo oró por la paz de la Iglesia. Mientras oraban de rodillas, consumaron su martirio en la hoguera.

Yo confieso…

Oración colecta
SEÑOR,
que concediste al obispo san Fructuoso dar su vida por la Iglesia
extendida de Oriente a Occidente y quisiste que sus diáconos,
Augurio y Eulogio, lo acompañaran al martirio llenos de alegría,
haz que tu Iglesia viva siempre gozosa en la esperanza y se consagre,
sin vacilaciones, al bien de todos los pueblos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Suba nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere iluminar y salvar a todos los hombres.

1.- Por nuestro santo padre el papa Francisco y por todos los obispos, para que guíen fielmente al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que protejan la libertad de los ciudadanos y gobiernen con rectitud y justicia. Roguemos al Señor.

3.- Por los hambrientos y los enfermos, por los emigrantes y los que no tienen trabajo, por todos los que sufren: para que sean aliviados en su necesidad. Roguemos al Señor.

4.- Por los que estamos aquí reunidos: para que vivamos en amor fraterno y formemos una comunidad de fe, esperanza y amor en el seno de la Iglesia. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios todopoderoso, las súplicas de tu pueblo; y concédenos lo que te pedimos, confiados en tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor,
las ofrendas que te presentamos en la fiesta de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio,
y haz que estos misterios, que dieron fortaleza a los mártires en la persecución,
nos ayuden a nosotros a no desfallecer en las adversidades.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de la comunión          2Co 4, 11
Nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Oración después de la comunión
SEÑOR,
que el sacramento recibido,
memorial de la pasión de tu Hijo por la salvación de los hombres,
avive el fuego de nuestra caridad, para que,
a ejemplo de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio,
no dudemos en ofrecer la vida por el bien de los pueblos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.