Lectio Divina – Jueves III de Tiempo Ordinario

«¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho?»

1.- Ambientación.

Hoy, señor, vengo a pedirte que no sea ruin ni mezquino con los dones que Tú me has dado; que, si he tenido la suerte de creer, no me guarde esta fe en el corazón encerrándola con llave. Que yo no me conforme con la luz que entra por la ventana de mi casa, sino que salga fuera, la comparta con los que viven en la calle y en la plaza, y la disfrute con todos en el corazón de la vida.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 4, 21-25

Les decía también: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga». Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Jesús quiere que vivamos la fe con tal limpieza y transparencia que nunca tengamos nada que ocultar. Lo que más convencía al pueblo que seguía a Jesús era la coherencia. Entre lo que predicaba y lo que vivía nunca había ningún desajuste.  Eso le diferenciaba de los fariseos hipócritas que compaginaban perfectamente la doble vida.

Lo que daría credibilidad a nuestra predicación sería el intento de vivir aquello que predicamos. También decía Jesús: Al que tenga se le dará. Jesús remite a la sabiduría popular “el rico se hace cada vez más rico” “dinero llama dinero” “al rico todos le llevan regalos”.

En este caso, no se trata sólo de aumento cuantitativo sino aumento de la capacidad del individuo.  ¿Qué se le dará? Una capacidad mayor para recibir la vida como un regalo de Dios. ¿Qué se le dará? Un oído más fino para escuchar a los hermanos que sufren. ¿Qué se les dará? Una vista más penetrante para ver lo positivo que hay en cada una de las personas. Y, sobre todo, se le dará un espacio interior más dilatado para descubrir a un Dios cada vez más grande, más genial, más maravilloso. No te canses de escuchar: “Ensancha el espacio de tu tienda” (Is. 54,2).

Palabra del Papa

Se podrá ser un buen hombre o una buena mujer, pero si no sabe perdonar no es cristiano y si uno no perdona no puede recibir la paz del Señor. En el Padre Nuestro rezamos perdónanos como nosotros perdonamos…Hay otra palabra clave en el evangelio: misericordia. El Señor, el Padre es misericordioso, y siempre nos perdona, siempre quiere hacer la paz con nosotros. Y si uno no es misericordioso corre el riesgo que el Señor no sea misericordioso con uno, porque seremos juzgados con la misma medida con la que juzgamos a los demás. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de septiembre de 2015, en Santa Marta).

4.- Qué me dice a mí hoy este texto que acabo de meditar. (Silencio)

5.- Propósito: Hacer todo movido por el amor a Dios, con pureza de intención, confiando que con Él todo es posible.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por esta meditación que me ha recordado que debo ser luz para los demás y que eso sólo lo voy a lograr si abro de par en par las ventanas de mi alma y dejo que tu luz entre a raudales dentro de mí. Yo no quiero alumbrar con esa lamparita pequeña que brilla en la noche; quiero alumbrar con ese sol radiante que eres Tú y llenas el día de belleza y esplendor.

Comentario – Jueves III de Tiempo Ordinario

Mc 4, 21-25

Después de la parábola del sembrador, y su explicación al grupito de los íntimos, escucharemos otras parábolas. Ahora sabemos muy bien que no se trata de historietas infantiles sino que por el contrario, son «palabras misteriosas» que solo se dejan penetrar por los que tienen un corazón verdaderamente disponible.

Señor, abre nuestros corazones a tu misterio.

¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo de un celemín o bajo la cama? ¿No es para ponerla sobre un candelero? 

Jesús, observador de lo real.

Ha visto, mil veces a su madre en la casa encendiendo la lámpara al anochecer, para colocarla, no bajo la cama, donde resultaría inútil, sino en el centro de la sala, sobre un candelero a fin de que ilumine lo más posible.

A través de este simple gesto familiar, ya bello humanamente, Jesús ha visto un «símbolo». Cada realidad material evoca para El lo invisible.

La Palabra de Dios no está hecha para ser guardada «para sí; no se la recibe verdaderamente si no se está decidido a comunicarla.

Y he aquí todavía un sumergirse en la profundidad de la persona de Jesús: a través de esta rápida imagen se sugiere toda una orientación del pensamiento… Replegarse en sí mismo es impensable para Jesús. El egoísmo, incluso el por así decirlo espiritual, que consistiría en «cuidar de la propia almita», es condenado formalmente: toda vida cristiana que se repliega en sí misma en lugar de irradiar no es la querida por Jesús. ¡Señor, ten piedad de nosotros!

Porque nada hay oculto sino para ser descubierto, y no hay nada escondido sino para que venga a la luz. 

Hay que dejarse captar por el Dios «escondido», descubrir su «secreto» … y luego hacerse servidor de ese Dios, trabajando para que «se le descubra».

¡Ah no! Jesús no se ha propuesto ser de antemano oscuro.

Las explicaciones de la parábola del sembrador podrían dejarlo entender cuando decía: «¡mirando, miran y no ven!» Jesús sin embargo parece decirnos: no tengo que tomarme por un hombre absurdo, como el que enciende la lámpara para ponerla bajo el celemín. ¡No! dice: vengo a comunicaros el amor que Dios siente por los hombres, y lo digo en vuestra lengua, y no en «no sé qué lengua incomprensible».

Se trata ciertamente de un gran secreto, pero de un secreto para ser desvelado a plena luz.

Y vosotros, no guardéis tampoco para vosotros mismos vuestros descubrimientos, ¡compartidlos! ¡Es una exigencia esencial hablar la lengua de los demás, y ser lo más claro posible para hablar de lo Indecible!

Prestad atención a lo que oís: Con la medida con que midiereis se os medirá y se os dará por añadidura. Pues al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 

Jesús, ha observado también en eso a los comerciantes de su tiempo cuando están midiendo el trigo, o la sal, con un celemín o un recipiente: se tasa más o menos… se llena hasta el borde o se procura dejar un pequeño margen a fin de mejorar la economía.

Y Jesús nos revela su temperamento: «lanzaos plenamente, tasad, colmad». Y aplica este símbolo al hecho de escuchar la Palabra de Dios. No olvidemos que estamos al principio del evangelio. Jesús desea que sus oyentes se llenen de esta Palabra, sin perder nada de ella. ¿Qué avidez siento? ¿Soy de los que enseguida dicen: «basta»… o de los que dicen: «¡más!»… La medida de amar, es amar sin medida…

Noel Quesson
Evangelios 1

El afán de la madreperla

1.- “Al escuchar a Jesús en la sinagoga de Nazaret, todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras que salían de sus labios. Y decían: ¿No es éste el hijo de José?”. San Lucas, Cáp. 4. Una segunda visita de Jesús a Nazaret, “donde se había criado” como apunta san Lucas, terminó en un conflicto. Es cierto que muchos admiraban la sabiduría del Señor, pero también algunos se extrañaban ante “el hijo de José”. Aún más, otros se pusieron furiosos aquel día y quisieron despeñarlo por un barranco, en las afueras del pueblo. El evangelista señala simplemente que el Maestro se abrió pasó entre ellos. Pero el hecho disparó la imaginación de los evangelios apócrifos. Uno de ellos afirma que Jesús dio un enorme salto sobre el despeñadero, hacia el cerro vecino. Otro asegura que el Señor se dejó empujar por la pendiente, pero una roca enorme lo abrazó, brindándole abrigo.

A causa de sus signos ya era conocido el Maestro en toda la región. Por lo cual sus paisanos querían presenciar un milagro. Pero él les dijo: “Ningún profeta es bien mirado en su tierra”, advirtiéndoles además que muchos gentiles han estado más cerca de Dios que los mismos judíos. Como aquella viuda de Sarepta, una aldea próxima a Sidón, a la cual socorrió el profeta Elías. De igual modo Naamán, un general sirio a quien Eliseo curó de su lepra en las aguas del Jordán. Con toda razón se molestaron los habitantes de Nazaret.

2.- En repetidas veces el Señor descalificó, con actitudes y palabras, a quienes presumían de ser hijos de Abraham. No desdeñó la compañía de pecadoras y publicanos. Alabó al centurión romano que le rogaba por su criado paralítico y a la mujer cananea que le pedía salud para su hija endemoniada. Igualmente rechazó la observancia postiza de muchos fariseos. Porque lo esencial de la fe, entonces y ahora, no es el linaje, las tradiciones, las prácticas piadosas, sino un corazón sincero y preocupado de hacer el bien a los demás.

Este reproche del Maestro también nos golpea a nosotros. Nos motiva a preguntarnos si es suficiente ser bautizados, pertenecer a una familia católica, oír de cuando en vez una Misa y realizar de pronto alguna obra de caridad. Porque el verdadero cristianismo exige elaborar una fe profunda y personal, lo cual se alcanza por el encuentro de cada quien, desde sus propias circunstancias, con la persona de Jesús. Y luego obrar en consecuencia.

3.- La fe en Jesucristo llegó un día a nuestro interior, pequeña como un grano de mostaza. Algunos la tuvieron por un cuerpo extraño que les importunaba. Otros la acogieron con ilusión y alegría. Supieron que eran depositarios de un secreto, desde el cual podían proyectar actitudes de transparencia y de servicio. Todo ello se les convirtió poco a poco, día a día, en un tesoro. Oculto, es verdad, pero no menos gratificante.

Los biólogos enseñan que cada perla empieza a formarse cuando un pequeño grano de arena penetra entre las valvas del molusco. Entonces la madreperla comienza a revestirlo de nácar una y otra vez, dándole brillo y hermosura. Tal fue la historia de una ignorada madreperla, en la sima del mar, que culminó su afán embelleciendo la corona del príncipe.

Gustavo Vélez mxy

Promesas de humildad

Jesús, prometo escucharte y seguirte
cuando me hables, de día o de noche,
a través de las palabras y la vida de la gente
que encuentro nada más salir a la calle.

Jesús, prometo no apegarme a lo mío,
a mi manera de ver y entender,
a mis miedos, seguridades y verdades,
para poder descubrir mejor tu novedad.

Jesús, prometo andar con humildad,
con los ojos del cuerpo y del espíritu bien abiertos
para descubrir tu paso, tus huellas, tu figura
en el acontecer vivo y cotidiano d ela historia.

Jesús, prometo enterrar mi orgullo y vanagloria,
estar atento a los profetas de dentro y de fuera,
dejarme ayudar, curar y amar,
para gozar y sembrar tu Buena Nueva.

Jesús, prometo no aferrarme a mi tierra,
no defender privilegios
que otros no puedan alcanzar,
ver tus signos donde Tú quieras
y no gastar energías en vanas peleas.

Jesús, prometo no ser amigo
de normas y dogmas,
no empujar a nadie por caminos yermos,
pararme junto a los que están
en esquinas y aceras
y llamar siempre a las puertas
de tu misericordia.

Jesús, prometo callar y escuchar,
ver y contemplar, seguir y obedecer,
aunque me parezca pequeña y sin brillo,
tu presencia pobre en medio de los pobres.

Florentino Ulibarri

Notas para fijarnos en el Evangelio

• En Jesús se hace presente “hoy” (21) la promesa de la salvación de Dios que los profetas anunciaban para los pobres, cautivos, ciegos, oprimidos (Lc 4,18): Él es el Mesías liberador, se abre la era de la salvación, pero es universal, no excluye a los paganos

• Las “palabras de gracia” (22) hacen referencia la gracia que viene de Dios y de su Palabra. Y que en las tentaciones remarca (“no solo de pan vive el hombre”) (Lc 4,4) citando Dt 8,3: Quería que reconocieras que el hombre no vive sólo de pan; vive de toda Palabra que salga de la boca del Señor. La misma Palabra la encontramos cuando Lucas nos habla de la predicación de los Apóstoles en el libro de los Hechos (Hch 14,3; 20,24.32).

• “¿No es éste el hijo de José?” (22): La gente presente en la sinagoga expresa las dificultades que hay para aceptar que aquello que se espera de Dios y se pueda realizar y encontrar en un hombre. María y José (2,48) son descolocados por Jesús (sus ideas y comportamiento); está claro, Jesús no ha salido a sus padres.

• “Médico, cúrate a ti mismo” (23): antes de ocuparse de los demás hay que remediar lo propio… hay que comenzar por liberar a Israel.

• “Lo que hacías en Cafarnaún” (23): todavía no se ha explicado la actividad de Jesús en Cafarnaún, (Lc 4,31-41). Aquí se hace referencia en contraposición a Nazaret: quieren que la actividad salvadora de Jesús se ejerza solamente en beneficio de Israel (aquí en su tierra, dejando fuera a los paganos). La actitud exclusivista los cierra al mensaje, la incredulidad impide la acción de Dios (24).

• Jesús acusa: lo que está sucediendo en Nazaret no es más que un caso particular de lo que sucede a todo profeta. Ya en el pasado Dios envió a los profetas (Elías y Eliseo) a otros pueblos, en detrimento de Israel. En 1Re 17,1.9; 18,1; 2Re 5,1-14: Elías y Eliseo actúan en favor de personas extranjeras, Jesús manifiesta que su propia misión va destinada a todos los pueblos y no tan solos a Israel. Ahora,“hoy”, Jesús hará presente esta intervención de Dios con su Palabra y acción.

• Este recuerdo de la Historia de la Salvación pasa por denunciar que “a Israel” (25.27) no ha aceptado esta intervención de Dios. Y, además, pasa por decir que a “Sarepta” (26) y a “Siria” (27), es decir, en otros pueblos, extranjeros, sí que la han aceptado. Y esto les es difícil de aceptar (28-29) a los judíos (convicción de ser pueblo escogido en sentido exclusivo).

• El final de esta escena (28-30) nos anticipa la Muerte y Resurrección de Jesucristo Que “lo empujaron fuera… a la montaña… con intención despeñarlo” (29) nos recuerda la Pasión y Muerte. Y que “pasó por medio de todos ellos y se fue” (30) nos transporta a la Resurrección. Por su misterio pascual, Cristo continúa abriéndose paso (30) “hoy” (21), saliendo de la opresión hacia la libertad, de los exclusivismos a la acogida y liberación de los pobres, cautivos, ciegos, oprimidos (Lc 4,18), de viudas y leprosos (25 -27), de los extranjeros.

Comentario al evangelio – Jueves III de Tiempo Ordinario

Hoy el evangelio nos habla a base de dichos sapienciales o refranes originariamente independientes entre sí. Posiblemente Jesús dice cosas que decían otros muchos. Él se encarnó en la cultura de su pueblo y acogió la sabiduría tradicional, dándole quizá algún nuevo matiz, según oyentes y situaciones. Fue una pedagogía inteligente.

Estos dichos de Jesús –y de sus contemporáneos– admiten muchas aplicaciones; no hay más que notar que los evangelistas los utilizaron en contextos distintos, intentando siempre sacarles la máxima “utilidad”. En Lc 12,2  el refrán acerca de “la manifestación de lo oculto” significa que es difícil, o incluso inútil, fingir, ya que el hipócrita acaba siendo descubierto; pero el mismo refrán en Mt  10,26 significa que el evangelio no puede quedar oculto ni siquiera por temor a las persecuciones que la predicación suscite. En Lc 6,38 la “aplicación a nosotros mismos de la medida que apliquemos” es una llamada a la benevolencia con el hermano, no juzgándole ni condenándole, tema absolutamente ausente del pasaje marquino que hoy nos ocupa. Y en Mt 25,29 el dicho sobre “dar más al que ya tiene” se aplica al buen administrador de los talentos que se le han confiado.

Todo indica que los diversos adagios circularon aislados, sin contexto fijo; y hasta es posible que Jesús los haya pronunciado repetidas veces, en distintas situaciones, para corroborar enseñanzas también distintas. Luego la predicación cristiana y la redacción de los evangelios exploró diversas posibilidades de darles significatividad; hubo diversas opciones, como acabamos de ver. Por ello nuestra pregunta sería qué ha querido decirnos el evangelista Marcos al situar esos refranes en el lugar que hoy ocupan en su escrito.

El evangelista los sitúa a continuación de la parábola del sembrador y de la interpretación alegórica que le ha dado la tradición catequética eclesial. Con la distancia cronológica y geográfica, muchas enseñanzas de Jesús fueron perdiendo claridad, significatividad; y los evangelistas intentan rescatarlas. La parábola del sembrador era originariamente una llamada a la esperanza: las sementeras frustradas no debían hacer perder de vista el éxito final; el sembrador impertérrito es modélico en esto. Jesús es como ese sembrador: invita a tener una mirada esperanzada a pesar de aparentes fracasos. Pero pasada la coyuntura escatológica en que él lo desarrollaba, la Iglesia se centró en las causas del fracaso de la predicación, pasando así de lo kerigmático a lo moral. No fue puro error, el fracaso de Jesús también tuvo sus causas.

Según Marcos, Jesús explica las parábolas a los discípulos en particular (4,34), y así ellos captan “el misterio del Reino de Dios”  (4,11). De ese modo la luz del evangelio no queda oculta, lo oscuro se vuelve claro para quien quiera oír (4,23). Los discípulos son “los que ya tienen”, porque desde el principio se han abierto a la Palabra, han manifestado incluso el deseo de que se les explique mejor (4,10), pero ahora van a tener mucho más. Dios se rige en su dádiva por la medida que el hombre ofrezca para acogerla: donde hay apertura, Dios se vuelca, con superabundancia, con una meda sin medida.

En Prov 9,9 se dice: “Enseña al sabio y se hará más sabio todavía”. Jesús nos quiere “ávidos” de evangelio, dispuestos a asimilar, a profundizar en ese peculiar saber.

Severiano Blanco cmf

Meditación – Jueves III de Tiempo Ordinario

Hoy es jueves III de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 4, 21-25):

En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga». Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

Estas palabras de Jesús nos pueden parecer un poco obvias, pero en definitiva no dejan de ser un ejemplo de lo que se hace con una lámpara: la lámpara no se esconde. La lámpara no se mete debajo de un cajón o debajo de la cama: la lámpara se la coloca en lo más alto de una sala para que brinde su luz a todos y todos puedan ver. Se la coloca en lo más alto de una ciudad para que brille y sea punto de referencia. Por eso cuando Jesús habla de la lámpara está hablando de todos aquellos que están escuchando sus palabras que no son otra cosa que el Evangelio, la buena noticia de Dios a todos los hombres. Porque también es importante entender que uno, en la medida en que va conociendo la Buena Noticia de Jesús, -el Evangelio de Jesucristo-, se va haciendo cada vez más seguidor del Evangelio, más seguidor de Jesús. Y esto de alguna manera compromete la vida. Compromete porque si yo escuché alguna vez hablar y mi corazón se va poco a poco enamorando de este mensaje de salvación y de liberación me voy haciendo responsable para poder comunicarlo también a los otros, a los demás, a mis hermanos. Es decir está lámpara que brilla en lo alto y que no nació para ser escondida también es el corazón de todos los cristianos. Nosotros estamos llamados a ser lámparas. Nosotros estamos llamados a brillar. Todos estamos llamados a brindar luz en medio de tanta cultura de la muerte. Hoy lamentablemente vivimos en un contexto social donde parece que el reinando la violencia, en hastío, el vértigo y la vorágine, en este mundo que vomita cultura de muerte, donde se hace cada vez más difícil la esperanza, se hace cada vez más difícil el pensar la vida. Donde La fe y la vida muchas veces se ponen precio. Donde muchas personas piensan que se puede lucrar incluso con la vida misma. Esto nos desafía. Y nos desafía sanamente. Nos desafía porque nos invita justamente a ser luz. Es decir, es algo que nosotros lo recibimos por haber escuchado alguna vez la Buena Noticia de parte de Jesús e incorporarla en nuestra vida, hacerlo por convicción un sistema de vida permanente coherente con los valores del Evangelio y poder ponerla en práctica.

Y de esa manera, viviendo como cristianos, dar testimonio de nuestra fe a una cultura y a un mundo que muchas veces no quiere saber nada de Dios o que no quiere saber nada del sentido de la vida o que bien vive en permanente autorreferencialidad, mirándose el ombligo y generando necesidades de consumo que no tenemos. Hoy más que nada estamos invitados nosotros a ser luz que refleje la luz de Jesús. Y hacer una linda memoria de nuestro bautismo: ese poder lo tenemos nosotros porque somos bautizados. Y el ser bautizado significa que yo me incorporé al pueblo santo, que es la Iglesia y por tanto soy también sacerdote, profeta y rey. Entonces es mi misión también personal el de llevar esa luz a muchos hermanos que están privados de luz y también es mi misión comunitaria es, colectivamente, en Iglesia, vinculándome permanentemente con los demás y salir al encuentro de aquellas personas que más necesidad tienen en esta vida de recibir buenas noticias: sobre todo buenas noticias que tengan que ver con la salvación, con la liberación, con lo que nos trae Jesucristo; que es justamente un sentido definitivo y definitorio de nuestra vida. Te regalo un extracto de Eduardo Galeano, en el Libro de los Abrazos: “Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso – reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. “ Hermano y hermana en medio este enero caluroso te mando un abrazo muy grande en el Corazón de Jesús. Y que estemos donde estemos siempre podamos ser discípulos misioneros enciendan buenas noticias, y que sea esas buenas noticia sean para todo el mundo.

P. Sebastián García

Liturgia – Jueves III de Tiempo Ordinario

JUEVES DE LA III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-par

  • 2Sam 7, 18-19. 24-29. ¿Quién soy yo, mi Dueño y Señor, y quién la casa de mi padre?
  • Sal 131. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
  • Mc 4, 21-25. La lámpara se trae para ponerla en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.

Antífona de entrada             Cf. Sal 77, 23-25
El Señor abrió las compuertas del cielo; hizo llover sobre ellos maná, les dio un pan del cielo; y el hombre comió pan de ángeles.

Monición de entrada y acto penitencial
El Señor Jesús, nos invita un día más a participar de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Reconozcamos ahora, al comienzo de la celebración, que somos pecadores e indignos de acercarnos a recibir su Cuerpo y su Sangre; y pidamos por ello sinceramente perdón a Dios.

• Tú que eres alimento para los débiles. Señor, ten piedad.
• Tú que eres Pan partido para dar vida al mundo. Cristo, ten piedad.
• Tú que vives entre nosotros y nos reúnes en el amor. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH Dios,
que por el Misterio pascual de tu Unigénito realizaste la redención de los hombres,
concédenos por tu bondad experimentar el aumento continuo de tu salvación a quienes,
celebrando los sacramentos, proclamamos con fe la muerte y Resurrección de tu Hijo.
Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, a fin de que todos los hombres experimentemos tu bondad y misericordia.

1.- Por la Iglesia, para que sea signo de paz y reconciliación entre los hombres. Roguemos al Señor.

2.- Por los pueblos de la tierra, para que superen todo lo que los desune y promuevan todo cuanto los acerca. Roguemos al Señor.

3.- Por los que odian, por los resentidos y amargados, para que descubran que la felicidad se encuentra en el perdón. Roguemos al Señor.

4.- Por todos los que odian, por los resentidos y amargados, para que descubran que la felicidad se encuentra en el perdón. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros, para que sepamos perdonar como Dios mismo nos perdona. Roguemos al Señor.

Padre nuestro, que nos has enseñado a perdonar para recibir tu perdón. Haz que siempre observemos esta ley y así merezcamos ser llamados y ser, en verdad, hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
PADRE santo,
recibe compasivo los dones que te ofrecemos,
y concede la comunión fraterna y la libertad de espíritu,
a todos los que se han propuesto imitar con alegría a tu Hijo
por la senda estrecha.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Mt 19, 27-29
En verdad os digo, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna, dice el Señor.

Oración después de la comunión
TE rogamos, Señor,
que la participación en la mesa celestial nos santifique para que,
por el Cuerpo y en la Sangre de Cristo,
se afiance la unión de todos los hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martirologio 27 de enero

ELOGIOS DEL 27 DE ENERO

Santa Ángela Merici, virgen, que vistió primero el hábito de la Tercera Orden Regular de San Francisco y reunió a varias jóvenes para instruirlas en obras de caridad. Más tarde, instituyó una orden de mujeres, llamada de Santa Úrsula, con la finalidad de vivir una vida de perfección en el mundo y enseñar los caminos del Señor a las adolescentes. Murió en Brescia, ciudad de Lombardía, en Italia. (1540)

2. En el lugar de Sora, en la región también italiana del Lacio, conmemoración de san Julián, mártir, el cual, según la tradición, padeció el sacrificio en tiempo del emperador Antonino.(c. s. II)

3. En Cenomanum, en la Galia Lugdunense, hoy Le Mans, en Francia, san Julián, considerado como el primer obispode este lugar. (s. III)

4*. En Mariana, en la isla de Córcega, conmemoración de santa Devota, virgen y mártir. (c. 300)

5. En el monasterio de Beuvoux, en la región de Sisteron, en la Galia, actualmente Francia, san Marino, abad.(c. 550)

6. En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Vitaliano, papa, que trabajó incansable por la salvación del pueblo de los anglos. (672)

7*. En Tonnerre, en Borgoña, actual Francia, tránsito de san Teodorico, obispo de Orleans, que falleció mientras viajaba a Roma, en peregrinación a la basílica de los apóstoles. (1022)

8*. Cerca de la ciudad de Chartres, también en Francia, tránsito de san Gilduino, diácono de la iglesia de Dol, en la Bretaña Menor, que designado obispo cuando era aún muy joven, se consideró indigno y renunció a este honor ante el papa san Gregorio VII, y a su regreso de Roma, enfermo al llegar a esta región, dando término a su peregrinación terrestre. (1077)

9*. En la ciudad de Thérouanne, de nuevo en Francia, beato Juan, obispo, quien, siendo canónigo regular, asumió la sede morinense, la cual gobernó por más de treinta años. Resistió a los simoníacos y fundó ocho monasterios de canónigos y de monjes. (1130)

10*. En Riva San Vitale, cerca de Como, en la región italiana de Lombardía, beato Manfredo Settala, presbítero y eremita. (1217)

11*. En Angers, en Francia, beata Rosalía du Verdier de la Sorinière, virgen del monasterio del Calvario de la misma ciudad y mártir, que fue guillotinada durante la Revolución Francesa, por odio a la religión cristiana. (1794)

12. Cerca de Mengo, en Uganda, pasión de san Juan María, llamado “Muzeo” o “Anciano”por razón de su madurez espiritual. Era servidor del rey y, convertido al cristianismo, en tiempo de persecución, no quiso huir, sino que confesó espontáneamente su fe en Cristo ante el primer ministro del rey Mwenga, por lo cual murió decapitado. Fue la última víctima de aquella persecución. (1887)

13. En la villa de Gilet, en la provincia de Valencia, en España, san Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero, que fundó la Compañía de Santa Teresa de Jesús, para la formación de las jóvenes, pero, obligado después a dejar dicha institución, pasó el resto de sus años en un convento de los Hermanos Menores. (1896)

14*. En la ciudad de Kaunas, en Lituania, beato Jorge Matulaitis, obispo de Vilna y después enviado apostólico en Lituania, fundador de la Congregación de Clérigos Marianos y la Congregación de Hermanas Pobres de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. (1927)

– Beato Pablo José Nardini (Speyer, Alemania 1821-1862). Sacerdote diocesano, fundador de la Congregación de las Franciscanas pobres de la Sagrada Familia.