Promesas de humildad

Jesús, prometo escucharte y seguirte
cuando me hables, de día o de noche,
a través de las palabras y la vida de la gente
que encuentro nada más salir a la calle.

Jesús, prometo no apegarme a lo mío,
a mi manera de ver y entender,
a mis miedos, seguridades y verdades,
para poder descubrir mejor tu novedad.

Jesús, prometo andar con humildad,
con los ojos del cuerpo y del espíritu bien abiertos
para descubrir tu paso, tus huellas, tu figura
en el acontecer vivo y cotidiano d ela historia.

Jesús, prometo enterrar mi orgullo y vanagloria,
estar atento a los profetas de dentro y de fuera,
dejarme ayudar, curar y amar,
para gozar y sembrar tu Buena Nueva.

Jesús, prometo no aferrarme a mi tierra,
no defender privilegios
que otros no puedan alcanzar,
ver tus signos donde Tú quieras
y no gastar energías en vanas peleas.

Jesús, prometo no ser amigo
de normas y dogmas,
no empujar a nadie por caminos yermos,
pararme junto a los que están
en esquinas y aceras
y llamar siempre a las puertas
de tu misericordia.

Jesús, prometo callar y escuchar,
ver y contemplar, seguir y obedecer,
aunque me parezca pequeña y sin brillo,
tu presencia pobre en medio de los pobres.

Florentino Ulibarri