Liturgia – San Blas

SAN BLAS, obispo y mártir, memoria libre

Misa de la memoria (rojo)

Misal: Oración propia y el resto del común de mártires (para un mártir) o de pastores (para un obispo). Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par

  • 1Re 2, 1-4. 10-12. Yo emprendo el camino de todos. Ten valor, Salomón, y sé hombre.
  • Salmo: 1Crón 29, 10-12. Tú eres Señor del universo.
  • Mc 6, 7-13. Los fue enviado.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada
Este es un verdadero mártir que derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces y así alcanzó el reino de los cielos.

Monición de entrada y acto penitencial
Conmemoramos hoy a san Blas, obispo de Sebaste, en la antigua Armenia, hoy Turquía, que siguiendo las huellas de Cristo, Buen Pastor, entregó la vida por sus ovejas y fue martirizado durante la persecución del emperador romano Licinio a comienzos del siglo IV.

Demos comienzo, pues, a la celebración de la Eucaristía, pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados y por todo aquello que nos aleja de la voluntad de Dios.

Yo confieso…

Oración colecta
ESCUCHA, Señor,
a tu pueblo suplicante y,
por la protección de tu mártir san Blas,
concédenos gozar de paz en la vida presente
y encontrar ayuda para la eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos a Dios Padre.

1.- Por el Papa, los obispos y los presbíteros. Roguemos al Señor.

2.- Por los gobernantes, los jueces y los legisladores. Roguemos al Señor.

3.- Por todos los que se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.

4.- Por nuestra comunidad, por nosotros mismos. Roguemos al Señor.

Atiende a nuestras peticiones y concédenos los dones de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS clementísimo,
derrama tu bendición sobre estos dones
y fortalécenos en la fe que confirmó san Blas
con el derramamiento de su sangre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Oración después de la comunión
RENOVADOS por estos santos misterios
te rogamos, Señor,
que, imitando la admirable fortaleza de san Blas,
merezcamos conseguir el premio eterno a la perseverancia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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