Lectio Divina – Martes VI de Tiempo Ordinario

¿Para qué tenéis los ojos, si no veis, y los oídos, si no escucháis?

1.- Oración introductoria.

Señor, esta escena del evangelio me habla de la terquedad de los apóstoles. Han sido testigos del milagro de la multiplicación de los panes y sólo se preocupan de un olvido: se han olvidado de coger pan. Están ahí contigo y sólo se preocupan de comer. Ayúdame, Señor, a no imitar a esos apóstoles que dan más importancia a las cosas materiales que a tu persona. Haz que yo sepa olvidarme de todo cuando estoy contigo, cuando te tengo a Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio: Marcos, 8,14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”. Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces Él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?” Palabra del Señor.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

La levadura era signo y causa de corrupción. Jesús quiere que nos liberemos de la levadura de los fariseos. ¿De qué levadura se trata? Los fariseos están anclados en la Ley, en las Instituciones, es decir, en lo viejo.   Ya todo está dicho y no cabe esperar nada mejor. La Pascua era la fiesta de la novedad, de la renuncia a lo viejo, de la búsqueda de un Dios que se revela en lo nuevo. Según San Pablo, Jesús será el pan ázimo, el hombre nuevo (1Cor. 5,6-8). San Juan nos presenta a Jesús como “nuevo vino” que revienta los odres viejos; como nuevo Templo, donde hay que adorar al Padre en Espíritu y en verdad; como nueva Luz, que ilumina la ceguera del mundo; como nueva vida, que nos saca del sepulcro. Jesús trae un nuevo y maravilloso rostro de Dios. No es un Dios vengativo ni castigador; es un Dios Padre, lleno de bondad y de ternura, que siempre nos perdona y goza cuando volvemos a la casa y caemos en sus brazos.

Palabra del Papa.

“Porque el Señor hará derivar hacia la santa Ciudad y sus habitantes un “torrente” de consolación, un “to­rrente” de consolación, tan lleno de consuelo, un torrente de ternura materna: “Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las aca­riciarán”. Como la mamá pone al niño sobre sus rodillas y lo acaricia, así hará el Señor con nosotros y hace con nosotros. Éste es el torrente de ternura que nos da tanto consuelo. “Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo” (v. 12-13) (Homilía del 7-7-13).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Vivir todo el día en el amor y así “todo me parecerá nuevo”.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Dios mío, de nuevo doblo mis rodillas ante Ti para adorarte y darte gracias por el don infinito de la persona de Jesús.  En Él soy capaz de renovarme cada día. Desde que me levanto, voy estrenando la vida, voy aprendiendo a vivir. Lo vivido sin Ti es lo viejo, lo gastado, lo caduco. Lo vivido contigo siempre suena a nuevo. Contigo, Señor, es imposible envejecer.

Comentario – Martes VI de Tiempo Ordinario

Mc 8, 14-21

La escena que nos propone hoy Marcos es una de las más dolorosas del evangelio.

Jesús acaba de romper voluntariamente el diálogo con los fariseos ante su «ininteligencia» y su «endurecimiento»… ahora bien, en el barco mismo que les aleja, encontramos a Jesús ante la misma «incomprensión» y aquí, de parte de sus amigos más próximos, los Doce elegidos.

Inmensa soledad.

Jesús está rodeado de incredulidad. Nadie comprende en verdad su mensaje.

No, el evangelio no está engalanado, no es un bonito cuento color de rosa inventado por los Doce. Las cosas debieron pasar así para que hayan sido relatadas con esta dureza.

Los discípulos al embarcar se olvidaron de tomar consigo panes, y no tenían en la barca sino un pan. Jesús les daba esta consigna: «¡Mirad de guardaros del fermento de los fariseos y del fermento de Herodes!»

Pero ellos iban discurriendo entre sí porque no habían llevado panes.

Este malentendido revela que ellos no se encuentran en la misma longitud de onda.

Jesús quisiera ponerles en guardia contra el «fermento» -considerado como fuente de impureza y de corrupción. 1Co 5, 68, Ga 5, 9- de los fariseos. Jesús continúa todavía bajo el peso de la tentación anterior. El gran problema es el «fariseísmo»: ¡Estad atentos, desconfiad! ¡Pero los apóstoles están preocupados por problemas materiales: Temen no tener suficiente para comer… ¡sólo se han llevado un pan de la panadería!

Por qué discutís por no tener pan? Todavía no comprendéis? ¿Sois obtusos de entendimiento? ¿Teniendo ojos no véis y teniendo oídos no oís?

Ellos son también «ciegos» y no entienden en absoluto a Jesús! Notemos que antes de la «profesión de fe» de Pedro (Marcos, 8, 27-3O) Jesús ejercerá su poder iluminador, curando, como con dificultad, a un ciego (Marcos 8, 22-26).

«¡Tenéis ojos y no véis!» Los mismos discípulos tendrán que ser curados de su ceguera espiritual para reconocer quién es Jesús.

Así los Doce reciben el mismo reproche que las multitudes que no comprendían las parábolas (Marcos, 4, 12). Esta ininteligencia de los apóstoles es aquí subrayada fuertemente.

Continuará hasta el final… hasta después de la resurrección: «Jesús se manifestó a los once cuando estaban a la mesa y les reprochó su incredulidad y la dureza de su corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.» (Marcos, 16, 14).

Esta ininteligencia, esa incredulidad, debe interpelarnos hoy también a nosotros. ¿No estamos a veces muy orgullosos de nuestra Fe, muy seguros de nosotros mismos? Y sin embargo ¿no somos también a menudo ininteligentes e incrédulos? Señor, ven en ayuda de nuestra falta de Fe. Haznos humildes.

Guarda nuestras mentes y nuestros corazones abiertos, alertados, siempre atentos, disponibles para nuevos progresos.

Purifícanos, Señor, del «fermento» de la suficiencia, sánanos de nuestras certidumbres orgullosas. Mantén en nosotros, Señor, un espíritu de búsqueda.

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo VI de Tiempo Ordinario

Entrada: Vayamos jubilosos. (Cantos varios); Hombres nuevos CLN 718; A ti levanto mis ojos, CLN 526; Acuérdate, Señor, de tu Iglesia  CLN A18
En latin: Domine in tua misericordia (Canto Gregoriano)
Salmo y Aleluya: El Señor es compasivo y misericordioso (Propio)
Ofertorio: Señor, todos os pertenece (Cantos varios)
Santo: CLN-I 7
Aclamación al memorial: CLN-J 21
Cordero de Dios: Gregoriano de la Misa de Difuntos. CLN  Ñ1
Comunión: Donde hay caridad y amor CLN 026; Donde hay verdadero amo (Cantos varios); Un mandamiento nuevo nos dio el Señor (Cantos varios)
Final: Gracias, Señor por tu palabra CLN-O 4

Oración de los fieles – Domingo VII de Tiempo Ordinario

A la misericordia infinita y a la compasión eterna implora tu pueblo y presenta estas necesidades, repetimos

VIERTE, SEÑOR, UNA MEDIDA GENEROSA

1. – Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que no cesen en anunciar la misericordia y ternura de nuestro Dios. OREMOS

2. – Por los gobernantes y dirigentes, para que el diálogo y la comprensión prevalezca en sus relaciones con los demás pueblos. OREMOS

3. – Por los médicos e investigadores, para que respeten la vida, que es don de Dios Padre. OREMOS

4. – Por todos aquellos que se han alejado de la Iglesia o cuya fe se ha enfriado, para que sientan que El es el único que perdona nuestras culpas y nos colma de gracia y ternura. OREMOS

5. – Por las familias cristianas, para que en el espíritu del Evangelio, sean capaces de perdonar, compartir y amar más allá de lo que nos propone la sociedad. OREMOS

6. – Por todos aquellos hermanos que han dejado este mundo para que por la clemencia de Dios estén disfrutando de su compañía y de su eternidad. OREMOS

7. – Por todos nosotros para que, como anuncia Pablo, seamos imagen del hombre celestial. OREMOS

Señor, atiende lo que tu pueblo con fe te implora y acompaña nuestro caminar. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


Oremos con fe al Señor de la misericordia y pidámosle para que a todos lleguen sus bendiciones.

TE LO PEDIMOS SEÑOR.

1. – Por la Iglesia; para que muestre su amor y su misericordia a un mundo tan alejado de ella. OREMOS

2. – Por el Papa, los obispos, los sacerdotes; para que revitalicen el sacramento de la reconciliación, del perdón y sus bendiciones lleguen a todos los hombres. OREMOS

3. – Por los religiosos y religiosas de vida consagrada; para que su oración llegue a este mundo tan alejado del silencio y la interiorización. OREMOS

4. – Por todos los que nos injurian; para que no dejemos de hacerles el bien aunque nos cueste. OREMOS

5. – Por los que son incapaces de amar; para que el Señor toque su duro corazón y los regenere. OREMOS

6. – Por los que estamos en esta Eucaristía; para que todo lo que hemos escuchado no se quede en simples palabras, sino que cuando salgamos lo pongamos en práctica. OREMOS.

Padre compasivo que nos enseñas con paciencia y bondad cómo debemos actuar en cada momento, danos fuerza para vivir con coherencia tus enseñanzas.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes VI de Tiempo Ordinario

Para ayudar a crecer hay que combinar el amor con la firmeza. Para educar es necesario el cariño y la cercanía, a la vez que la orientación y la guía.

Jesús, como buen maestro, combina sabiamente ambos principios. Muchas veces le vemos con palabras de paciencia y comprensión. Y otras, cuestiona y confronta.

En el Evangelio de hoy, Jesús comienza advirtiendo a los discípulos. Tras el diálogo del pasaje de ayer, en que discutía con los fariseos, les indica a los suyos que se guarden de su “levadura”, así como de la de Herodes. Les previene del peligro que suponen, unos desde el ámbito religioso y el otro desde su estilo de vida personal y socio-política. Ambos son un “fermento” dañino para la masa de Israel. Pero los discípulos no entienden… y creen que se refiere al pan material. Y entonces Jesús les reprende y les confronta con severidad, haciéndoles una serie de preguntas, mediante las cuales pretende que reconozcan su mesianismo, desde los “signos” que le han visto hacer.

Esta historia puede ser nuestra historia. La Palabra nos recuerda hoy que nosotros también podemos ser de los que, a pesar de llevar tiempo con el Señor, podemos no entender aún algunas cosas. Y que debemos guardarnos de las “levaduras” dañinas, que nos separan de Dios y de su proyecto sobre nosotros, en lo religioso o en nuestra vida personal y social.

La historia de amor de Dios con nosotros incluye momentos de confrontación y corrección. La Palabra y la vida nos ponen en ocasiones ante cuestionamientos de los que conviene aprender, para enderezar el rumbo. Para llegar a ser los discípulos que Jesús necesita, y continuar la misión que Él nos ha encomendado.

Ciudad Redonda

Meditación – Martes VI de Tiempo Ordinario

Hoy es martes VI de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 8, 14-21):

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andáis discutiendo que notenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce» «¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acabáis de comprender?».

Queridos jóvenes, queridos muchachos y chicas, el evangelio de hoy habla de que habiendo escuchado nos es tan fuerte es tan fuerte para la vida de todos nosotros donde Jesús lo concluye con esa pregunta: “¿Todavía no comprenden”? Se trata deuna advertencia contra la actitud de los fariseos y Herodes que, aunque había signos, no entendían, no querían entender, tenían el corazón puesto en otro lado. Cuantas veces porque estamos lejos de la mirada del Señor, miramos con una mirada demasiado baja, demasiado nuestra y entonces se nos pasa por largo las señales, los gestos que Dios va haciendo en nuestra vida y que solo lo podemos descubrir en nuestra oración. La oración personal, comunitaria y litúrgica es fundamental en la vida de todo cristiano, queridos muchachos y chicas y no dejen un solo día sin un ratito de oración personal , una sola semana sin rezar en grupo, en una pequeña comunidad, o en algún grupo en el cual rezamos, lo que sea, el rosario, abrimos la palabra de Dios, compartimos un texto espiritual y ciertamentela oración liturgia que es la misa de cada semana. Dios no es un ser lejano y por tanto, nosotros tenemos que considerar que la providencia de Dios nunca nos abandona y que ella misma nos ayuda a dirigirnos a Dios , no como alguien indiferente y frio, sino como un padre, que está pendiente de cada una de nosotros y que ha puesto un ángel para que nos guarde en todos nuestros caminos, como dice la Sagrada Escritura. Por eso la pregunta: “¿Todavía no comprenden”? del evangelio de hoy es también para mi , para cada uno de ustedes queridos oyentes .La serenidad que esta verdad comunica nuestro modo de ser y de vivir, no está en cerrar los ojos a la realidad, sino en verla con optimismo porque confiamos siempre en la ayuda de nuestro Padre del cielo y porque sabemos que hasta los pelos de nuestra cabeza están contados. Nosotros tenemos que saber ver la realidad con los ojos de Dios, tenemos que saber mirar lo que nos pasa desde la óptica del Señor y en tantas situaciones que no sabemos para que lado rumbear, que caminotomar preguntarnos: ¿Que haría el Señor en nuestro lugar? Una paz sin sombras de intranquilidad, alegría permanente pase lo que pase, suceda lo que suceda, TODO ES PARA BIEN, si de verdad nosotros amamos a Dios, todo lo que nos pase, aunque sea muchas veces inesperadas de punto de vista negativo, será ocasión para que mejoremos y para que estén más cerca de Él. Que el Señor los bendiga y los proteja, los cuide, los ayude, les dé las gracias que más necesiten y ante momentos de incertidumbre, preguntarnos con el texto del evangelio de hoy, lo que Jesús entonces les dice: “Todavía no comprenden?” Que tengan un buen día y que el Señor los acompañe y los bendiga siempre.

Monseñor Fernando Maletti

Liturgia – Martes VI de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA VI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde).

Misal: Cualquier formulario permitido, Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-par.

  • Sant 1, 12-18. Dios no tienta a nadie.
  • Sal 93. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
  • Mc 8, 14-21. Evitad la levadura de los fariseos y de Herodes.

Antífona de entrada          Sal 102, 20
Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra.

Monición de entrada y acto penitencial
La sagrada Escritura nos presenta a los ángeles como mensajeros de Dios -esto es lo que significa el nombre de «ángel»- Dios los envía para dar a conocer al hombre sus designios. La tradición cristiana los venera también como nuestros protectores durante el tiempo de nuestra peregrinación terrena. En la misa el cielo se viene a la tierra alabaremos a Dios unidos al canto de los ángeles al tres veces santo.

            Yo confieso…

Oración colecta
OH Dios,
que con admirable sabiduría distribuyes
los ministerios de los ángeles y los hombres,
concédenos, por tu bondad,
que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra
por aquellos que te asisten continuamente en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Pidamos al Señor a quien alaban los ángeles, que escuche nuestras oraciones por la Iglesia y por todos los hombres.

1.- Para que por manos de los ángeles suban hasta la presencia de Dios las oraciones y ofrendas de la Iglesia. Roguemos al Señor.

2.- Para que busquemos continuamente el rostro de Dios que contemplan continuamente los ángeles. Roguemos al Señor.

3.- Para que los niños y los jóvenes vivan líbrales de las asechanzas del enemigo, protegidos por aquellos que son enviados para guardarnos en nuestros caminos. Roguemos al Señor.

4.- Para que al final de nuestra vida los ángeles nos reciban en el paraíso y nos introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén. Roguemos al Señor.

Te pedimos, Señor, que tus santos ángeles, ministros gloriosos de tu poder de salvación, nos ayuden en el peregrinar de esta vida y nos conduzcan a la patria eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
TE ofrecemos, Señor,
este sacrificio de alabanza y te suplicamos humildemente que,
llevado ante tu majestad por manos de los ángeles,
lo recibas con bondad,
y sea provechoso para nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 137, 1
Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con el pan del cielo,
te pedimos humildemente, Señor,
que, sostenidos por su fuerza, avancemos con valentía
por la senda de la salvación bajo la fiel custodia de los ángeles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martirologio 15 de febrero

ELOGIOS DEL 15 DE FEBRERO

Conmemoración delbeato Onésimo, que, siendo esclavo huido, fue acogido por Pablo y, engendrado como hijo en la fe, pasó a estar vinculado a Cristo, tal como el apóstol escribió a su amo Filemón. (s. I)

2. En Brescia, en la región de Venecia, en Italia, santos Faustino y Jovita, mártires, que recibieron la corona victoriosa del martirio después de muchos combates soportados por la fe de Cristo. (s. inc.)

3. En Antioquía de Siria, en la actual Turquía, santos mártires Isicio, presbítero, Josipo, diácono, Romano, Zósimo y Baralo, y Agapis, virgen.(s. IV)

4. En Clermont-Ferrand, en Aquitania, hoy Francia, santa Georgia, virgen.(s. V/VI)

5. En Vaison, en la Galia Lugdunense, actualmente también Francia, san Quinidio, obispo.(578)

6. En el valle de Antrodoco, hoy en la región del Lacio, en Italia, san Severo, presbítero, recordado por el papa san Gregorio Magno.(s. VI)

7. En Capua, ciudad de la región también italiana de Campania, san Decoroso, obispo.(d. 680)

8*. En Palazzolo, lugar de Toscana, de nuevo en Italia, san Walfrido, abad, que después de haber tenido cinco hijos, decidió, junto con su esposa, abrazar la vida monástica. (c. 765)

9*. En Växjö, población de Suecia, san Sigfrido, obispo, el cual, oriundo de Inglaterra, evangelizó con gran paciencia a aquellas gentes y bautizó a su rey Olaf. (c. 1045)

10*. En Borgo San Sepolcro, en Toscana, en la actual Italia, beato Ángel Scarpetti, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín. (1306)

11. En Paray-le-Monial, en la región de Borgoña, en Francia, san Claudio La Colombière, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, que, siendo hombre entregado a la oración, con sus consejos dirigió a muchos en su esfuerzo para amar a Dios. (1682)

-Beato Michał Sopoćko (1888- Białystok 1975). Sacerdote católico polaco; profesor de teología pastoral de la Universidad Stefan Batory en Vilnius, Lituania. Confesor y director espiritual de santa Faustina Kowalska. Fundador de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso.

– Beato Fray Frederick Bachstein y 13 compañeros* (Praga, 1611), pertenecientes a la Orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe, por una turba formada por hussitas, calvinistas y luteranos.
*Sus nombre son: Fr. Juan Martínez, Fr. Bartolomeo Dalmasoni, Fr. Simone (sacerdotes); Fr. Girolamo dei Conti Arese (diácono); Fr. Gaspare Daverio (subdiácono); Fr. Cristoforo Zelt, Fr. Jan Didak, Fr. Emanuel, Fr. Giovanni Bodeo (hermanos laicos); Fr. Giacomo y Fr. Clemente (profesos temporales); y Fr. Giovanni y Fr. Antonio (novicios).