Vísperas – San Policarpo de Esmirna

VÍSPERAS

SAN POLICARPO DE ESMIRNA, obispo y mártir

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir ofrecida
como una prueba fiel de la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que, en la alegría
de servir al Señor, es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos ha dado. Amén.

SALMO 40: ORACIÓN DE UN ENFERMO

Ant. Sáname, señor, porque he pecado contra ti.

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor:
«A ver si se muere, y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

SALMO 45: DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA: Rm 15, 1-3

Nosotros, los robustos, debemos cargar con los achaques de los endebles y no buscar lo que nos agrada. Procuremos cada uno dar satisfacción al prójimo en lo bueno, mirando a lo constructivo. Tampoco Cristo buscó su propia satisfacción; al contrario, como dice la Escritura: «Las afrentas con que te afrentaban cayeron sobre mí.»

RESPONSORIO BREVE

R/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

R/ Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.
V/ Por su sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Bendigamos a Dios, que mira propicio los deseos de los necesitados y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la Iglesia que sufren:
— acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
— y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria,
— para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
— para que puedan contemplarte eternamente.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce a los difuntos a la luz donde tú habitas,
— para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Dios de todas las criaturas, que te has dignado agregar a san Policarpo, obispo, al número de los mártires, concédenos, por su intercesión, que, participando con él en el cáliz de Cristo, por el Espíritu Santo resucitemos a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

“Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor»

1.- Oración introductoria.

Señor, al escuchar hoy tu evangelio, caigo en la cuenta de lo estrechos y miopes que son los pensamientos de los hombres comparados con los tuyos. A ti no te importa saber quién   es esa persona que hace el bien, sino saber que el bien se hace a través de esa persona. A los hombres les interesa mucho el protagonismo tanto a nivel personal como de grupo. A ti, Señor, te interesan “las personas”. Que éstas no sufran, que sean libres, que sean felices. El bien siempre hay que hacerlo sin mirar a quien. Gracias, Señor.

2.- Lectura reposada del evangelio: Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Pero Jesús le respondió: «No se lo prohíban, porque no. hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En estos últimos tiempos se habla mucho de ecumenismo, de tender puentes, de abrir puertas, pero sólo se habla y poco se practica. Todo grupo tiende a “encerrarse”, también los grupos religiosos. En tiempo de Jesús, hasta los mismos discípulos: “Hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos impedido porque no es de los nuestros”. “Echaba demonios”. ¿Habrá algo más bonito que echar demonios? Es liberar a la gente de algún mal, no dejar que la gente sufra, hacerle la vida más agradable. Y dan una razón muy poderosa: “No es de los nuestros”. Con el evangelio en la mano, ¿se puede decir de alguien que no es de los nuestros? Jesús aparece como el verdadero “dialogante”. Como el mejor “ecumenista de todos los tiempos”. ¡No se lo impidáis! Jesús está en un diálogo constante con Dios, su Padre y conoce muy bien sus intenciones. Quiere ser Padre de todos y sueña con hacer de la humanidad, una gran familia. Al Dios revelado por Jesús, no le estorba nadie. Genial la respuesta de Jesús: “El que no está contra vosotros está a vuestro favor”. Hay mucha gente buena que no son católicos ni cristianos, pero trabajan por la paz, por la justicia, por construir un mundo mejor que el que tenemos. Todo el que trabaja por hacer el bien, por evitar el mal, ése “es de los nuestros”.

Palabra del Papa.

“Uno de los títulos del Obispo de Roma es «Pontífice», es decir, el que construye puentes, con Dios y entre los hombres. Quisiera pre­cisamente que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acoger­lo y abrazarlo. Además, mis propios orígenes me impulsan a trabajar para construir puentes. En efecto, como sabéis, mi familia es de origen italiano; y por eso está siempre vivo en mí este diálogo entre lugares y culturas distantes entre sí, entre un extremo del mundo y el otro, hoy cada vez más cercanos, interdependientes, necesitados de encontrarse y de crear ámbitos reales de auténtica fraternidad. (Encuentro con los Embajadores. 22-03-13).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio)

5.- Propósito. Intentaré dialogar con alguien que no es de mi grupo, ni de mis ideas, y descubriré lo bueno y positivo que hay en él.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora y le respondo con mi oración.

Señor Jesús, te mire por donde te mire, siempre me sorprendes, siempre me ensanchas el corazón. Te agradezco esa amplitud de miras, ese buscar siempre lo bueno, lo positivo que hay en el corazón de cada uno, ese ir siempre por delante poniendo la semilla del bien. Es verdad que en el mundo no todo es trigo limpio, hay también cizaña. Pero cuando quiere crecer la cizaña, el campo está sembrado de trigo. Y tú esperas que el trigo se apodere de la cizaña y que el bien se imponga sobre el mal. En este mundo nunca es tiempo de arrancar; siempre es tiempo de sembra

Comentario – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

Mc 9, 38-40

Juan, uno de los doce, decía a Jesús

Juan, «el discípulo que Jesús amaba», como dirá de sí mismo. Entre los doce, es efectivamente uno de los que parece mejor comprender a Jesús, estar más próximo a El.

¿Qué dirá a Jesús?

«Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba a los espíritus impuros, pero que no es de los nuestros y se lo hemos prohibido”

Decididamente, ¡cuán enzarzados se hallan todos en cuestiones de prelaciones, de envidias, de mezquindades! Jesús acaba de anunciar su Pasión en la que se hará el «último de los servidores»…, ha aconsejado a sus discípulos hacerse servidores y no buscar los primeros sitios. Y he aquí que la reacción de Juan, uno de los mejores, es una reacción de dominio, una voluntad de poder, una preocupación de conservar un monopolio; ¡quisiera guardar para él solo, acaparar para el grupo de los Doce el poder de Cristo! No juzguemos a los apóstoles, no juzguemos a nadie.

Sería demasiado fácil, ya lo hemos dicho, aplicar el evangelio… a los demás.

¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez esos sectarismos de grupo? La capa de la solidaridad y de la defensa del bien común de nuestro medio ambiente, ¿no resulta a veces que de hecho estamos defendiendo nuestros propios intereses? ¿Quién de nosotros no ha buscado, algún que otro día, conservar ventajas adquiridas, impidiendo así que otros probaran su suerte?

Este hombre no está con nosotros, no es de los nuestros…

No forma parte de nuestro grupo.

Y sin embargo… hace el bien, ¡expulsa los demonios en tu Nombre! Esta situación es muy frecuente y muy actual en la Iglesia de hoy. Sí, la gracia de Cristo actúa más allá de las estructuras visibles de Iglesia. Hombres y mujeres, como en tiempo de Jesús, no forman parte del grupo de discípulos y no obstante actúan en nombre de Jesús.

No se lo prohibáis.

He aquí la respuesta de Jesús.

-Pues ninguno que haga un milagro en mi nombre, hablará luego mal de mí.

Trabajar para Cristo, actuar en el mismo sentido que actuaba Cristo, es ya una cosa buena… que permite caminar hacia un conocimiento y una palabra conformes a Cristo.

No es este el único pasaje del evangelio en el que Jesús da valor a la acción .

Para muchos hombres de nuestro tiempo, es también por la acción recta, por el compromiso serio según la propia conciencia… que podrá instaurarse una pedagogía de la fe que llevará al descubrimiento más explícito de Cristo.

El que no está contra nosotros, está con nosotros.

Esto va en el mismo sentido.

¡Fórmula alocadamente optimista! En lugar del espíritu estrecho y sectario de Juan, tenemos aquí una apertura total. Jesús invita a sus discípulos a confiar en el Espíritu Santo.

La Iglesia actual, siguiendo a Jesús, quiere ser ampliamente abierta. El último Concilio voluntariamente renunció a hacer ninguna condena: «¡el que no está contra nosotros, está con nosotros!» ¿Creo efectivamente que Dios actúa en todas partes? ¿Y que el Espíritu no es propiedad de ningún grupo? ¿Ni de ninguna estructura? El Espíritu sopla donde quiere.

¡No se lo impidamos!

Noel Quesson
Evangelios 1

Comentario – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

(Mc 9, 38-40)

Junto con la tentación del poder estaba la tentación propia de los fariseos, que buscaban controlarlo todo, tener bajo su mirada dominante todo lo que tuviera que ver con la religión y las costumbres.

No podían tolerar que alguien hablara de Dios públicamente o hiciera algo en nombre de Dios sin estar bajo el control de ellos.

Jesús había pedido a los discípulos que se cuidaran de no contagiarse. Pero este texto muestra que también los discípulos caían en la tentación de querer controlarlo todo. Por eso no podían aceptar que alguien expulsara demonios en nombre de Cristo sin pertenecer a su grupo de «selectos».

Pero Jesús reacciona de otra manera, con una actitud amplia y tolerante; responde que es suficiente que esa persona no esté contra ellos.

La misma actitud positiva y tolerante puede verse en Pablo, cuando dice en Flp 1,18: «¿Qué importa si predican a Cristo con falsedad o con autenticidad? Si predican a Cristo eso me alegra y me seguirá alegrando».

Porque es verdad que «la Palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que una espada de doble filo; ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula» (Heb 4, 12).

Oración:

«Jesús, no quisiera sentirme dueño de la verdad ni creerme digno de controlar a otros. Dame la gracia de descubrir y valorar tu acción en los demás, aunque no pertenezcan a mi grupo. Concédeme tu tolerancia y tu libertad de espíritu».

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Comentario – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

El evangelio nos refiere que en cierta ocasión Juan, uno de los Doce, con ese sentido exclusivista que nos caracteriza, le dijo a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.

Juan no soporta que un extraño –alguien que no forma parte de su círculo discipular- se sirva del nombre de su Maestro para hacer milagros o expulsar demonios. Servirse del nombre de Jesús podría concebirse como una forma de usurpar una autoridad o un poder que no le había sido dado; pero hacerlo para realizar milagros en beneficio del prójimo podría justificar esa especie de usurpación. Sin embargo, el fin no justifica los medios. Pero lo que no tolera Juan es que se sirva de ese nombre –el de Jesús- y poder un extraño. Si fuese uno de los suyos, lo vería con buenos ojos.

Y aquí viene la respuesta de Jesús, el más interesado en el uso que se haga de su nombre, que como casi siempre nos sorprende y nos desarma. No se lo impidáis –le dice-, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. ¡Qué apertura de miras la de Jesús! ¡Qué actitud tan universal y tan incluyente! El que no es nuestro enemigo, el que no se posiciona en contra nuestra, es nuestro aliado, está a nuestro favor.

Por el simple hecho de no poner obstáculos a nuestra labor, la estará favoreciendo. Pero aquí se trata de alguien que hace algo, un milagro, invocando el nombre y el poder de Jesús; ése no puede luego hablar mal del que le ha proporcionado el nombre y el poder para obrar en ese modo. Lo lógico es que el que opera milagros en nombre de alguien sienta simpatía y admiración por esa persona a la que acude para obrar el milagro, y ello aunque no esté adscrito al grupo de sus allegados. En realidad, sin pertenecer visiblemente al círculo apostólico, forma ya parte de él por razón del vínculo que le une a su cabeza.

Jesús no excluye ni separa, sino que incluye y agrega muchas veces de manera imperceptible. Cualquier vinculación con los de lejos o los de fuera es apreciada como una vía de acercamiento. Cristo ha venido a unir, no a distanciar o a separar. Es verdad que la indiferencia no es todavía el apoyo o la alianza; pero no lo olvidemos: el que no está contra nosotros está a favor nuestro, está quizá con nosotros.

Ya sabemos que entre estar en contra y estar a favor hay grados intermedios: ni en contra ni a favor. Pero Jesús prefiere obviar tales grados para considerar en su favor a todos los que no están en su contra. Es una apreciación que puede dar lugar a amargas decepciones en la vida, pero Jesús está dispuesto a correr este riesgo con tal de no excluir ni alejar a nadie del radio de influencia de su amor y amistad. Ojalá que el Señor nos encuentre siempre en esta actitud de acogida respecto de los que no son formalmente de los nuestros.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Tentaciones de Jesús – Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: – Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: – Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre» Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: – Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: – Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: – Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras» Jesús le contestó: – Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Explicación

Jesús no quiere saber nada de comportamientos espectaculares, ni de tener que imponerse por medio de la fuerza y de la violencia, ni mucho menos de tener posesión de territorios y propiedades. Jesús elige otro camino bien distinto del que le ofrece este personaje, tan disfrazado, que representa la voz interior que nos sugiere hacer el mal, en vez de hacer el bien. Y como no puede convencerle, dice el evangelio, que por esta vez el diablo se alejó de Jesús. Debemos tener cuidado con creer que las cosas se arreglan por medio de formas violentas, o que podemos ser más, porque tengamos más cosas. Incluso debemos renunciar a conseguir con facilidad, lo que cuesta mucho esfuerzo alcanzar.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

Niño1: ¡Hola, amigas y amigos! Os invitamos hoy a escuchar una historia muy curiosa sobre Jesús.

Niño2: Claro, ya sabéis por qué decimos que es una historia diferente, porque desde el miércoles de ceniza estamos ya en la Cuaresma.

Niño1: Sí, sí. Recordad que Cuaresma significa cuarenta días, los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto.

Niño2: Sí, Jesús estaba solo en el desierto, pero recibió una visita bastante desagradable.

Niño1: Yo he oído decir que esa “visita” la recibimos todos de vez en cuando. Jesús nos enseñó cómo debemos enfrentarnos a ella. ¡Vamos a verlo!

Narrador: En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y durante cuarenta días, el Espíritu le fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo el tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Diablo: Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. ¡Para qué pasar hambre!

Jesús: “No sólo de pan vive el hombre”

Narrador: Después, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo:

Diablo: Te daré el poder y la gloria de todo esto, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús: Está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo le darás culto”

Narrador: Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

Diablo: Si eres Hijo de Dios tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”

Jesús: Está mandado: “No tentarás al Señor tu Dios”

Narrador: Terminadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

El ojo y la mota – Lucas 6, 39-45

En aquel tiempo ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: – ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro; si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo» , sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal: porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca

Explicación

Jesús nos pide que seamos observadores de modo que, estando bien atentos, nos demos cuenta de los detalles más pequeños, sin que se nos pasen desapercibidos. A Jesús, no se le escapaba casi nada. Y por eso decía que nadie ciego, que no vea bien las cosas, debe guiar a otros ciegos, porque todos se caerán en el primer hoyo o socavón que se encuentren. ¿ Cómo es posible que seamos capaces de ver una mancha pequeña en la ropa de otros y no veamos la mancha grande que tenemos en nuestro vestido ? La respuesta es clara : porque nos miramos poco para ver nuestros defectos y prestamos más atención a los de los demás. Lo mismo que cada árbol se conoce por sus frutos, también las personas demuestran ser buenas o malas, por sus obras

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

OCTAVO DOMINGO ORDINARIO -C- (Lc 6,39-45)

Jesús: ¿Dónde están mis discípulos?…Venid…Vamos, venid. Tengo que hablaros de muchas cosas.

Discípulo1: Estábamos esperando que nos llamaras. Ya vamos, Maestro.

Discípulo2: ¿De qué tienes que hablarnos?

Jesús: ¿Creéis que un ciego puede guiar a otro ciego?

Discípulo1: NO!! Caerán los dos en el hoyo.

Jesús: Bien… ¿Puede un discípulo ser más que su maestro?

Discípulo2: NO!! Aunque, cuando termine la carrera, será como su maestro.

Discípulo1: ¿Por qué haces estas preguntas, Jesús?

Jesús: Paciencia. ¿Por qué os fijáis en la mota que tiene vuestro hermano en el ojo?

Discípulo2: ¡Hombre, Jesús, lo hacemos por su bien! La mota le impide ver las cosas con claridad.

Jesús: ¿Y no os dais cuenta de que vosotros lleváis una viga en el vuestro?

Discípulo1: ¡Anda! ¿Tanto se nota? Pero… ¿A qué vienen esas comparaciones? ¡No entiendo nada!

Jesús: ¿Qué le decís a vuestro hermano cuando le veis la mota en el ojo?

Discípulo2: Yo le digo: Hermano, déjame que te saque la mota que tienes en el ojo.

Jesús: Pues yo te digo: ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del otro.

Discípulo1: ¡Ahora comprendo lo que nos quieres decir! No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano, ¿verdad?

Jesús: Eso es. A un árbol se le conoce por sus frutos.

Discípulo2: ¡Naturalmente! Nadie puede cosechar higos en las zarzas ni uvas en los espinos.

Discípulo1: Maestro, ¿de dónde saca el hombre bueno el bien que hace?

Jesús: De la bondad que atesora en su corazón.

Discípulo2: ¿Y el que es malo?

Jesús: De la maldad saca el mal. Y eso es así porque, lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles VII de Tiempo Ordinario

Dos ideas para la reflexión en las lecturas de este día. Y ambas útiles para todos, pequeños y grandes, sabios y humildes. En la primera lectura, de las Carta a Santiago, el recuerdo de que no todo depende de nosotros. «Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro.» Es verdad. Vivimos como si tuviéramos derecho a ello, olvidando que, cada día, es un nuevo regalo que Dios nos da. Esto lo entienden muy bien las abuelitas que vienen a Misa cada domingo, en Múrmansk, o cada día, en muchas parroquias de España. Se alegran de verse, se dan la paz con sentimiento y se preguntan por sus cosas, a la puerta del templo, con verdadero interés, no por obligación o por educación.

¡Cómo cambiarían las cosas si viviéramos cada jornada con esta clave! No nos daría pereza decirla a la gente que tenemos cerca que los queremos, o quizá ayudaríamos más a los “prójimos” que Dios nos pone en el camino. “Nadie puede salvarse, ni dar a Dios un recate”, nos recuerda el salmo, pero podemos definir la línea maestra de nuestra vida con nuestras acciones. Que no se nos olvide, “quien conoce el bien que debe hacer y no lo hace es culpable”. Y sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer. Que para eso somos creyentes. Algunos, desde hace muchos años.

Y la segunda idea. Vivimos en un mundo que tiende a dividir todo en grupos. Los míos y los otros, los buenos y los malos, los conservadores y los progresistas, los guapos y los feos… En los partidos políticos, se ve mucho. Aunque dentro de la Iglesia también se da esta tendencia. Miramos raro a la persona que llega nueva, que piensa de otra manera o que tiene “mala” pinta. Es el síndrome del grupo cerrado. Nos hace falta aprender mucho de Jesús. Para Él no había ningún tipo de divisiones. A todos se acercaba, a todos proponía su mensaje de salvación. Algo de eso que nos recuerda el Papa Francisco y su Iglesia en salida.

La única división importante para Jesús es aceptar o no su mensaje. “El que no está contra nosotros, está con nosotros”. Lo primero, entonces, es decidir si aceptamos a Jesús como el guía de nuestra vida, para después compartirlo con otros. Como un equipo. Sin rivalidades, sin celos, sabiendo que todos estamos en lo mismo. Hace algunos años, en la misma calle de nuestra parroquia en Múrmansk, consagraron un templo luterano. Cuando llegó mi turno en los saludos, dije que no éramos rivales, sino colaboradores en la propagación del Evangelio. Ojalá podamos unirnos todos alrededor de Jesús, para seguir diciendo que Él es nuestro Salvador. Con la libertad de los hijos de Dios. Pues lo somos.

Alejandro Carbajo, cmf

Meditación – San Policarpo de Esmirna

Hoy celebramos la memoria de San Policarpo de Esmirna.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 15, 18-21):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

Hoy al recordar a un gran Padre de la Iglesia, san Policarpo, Jesús mismo nos muestra el contraste tan grande que hay entre ser de Cristo y ser del mundo. Así como persiguieron a Jesucristo, sus discípulos también serán perseguidos: «Si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15,20). El discípulo ha de identificarse del todo con su Maestro y, para participar con Jesucristo en su resurrección, antes tendrá que compartir con Él su Pasión. La historia nos manifiesta que Cristo y su Evangelio son, desde siempre, signo de contradicción para el mundo.

Así lo entendió y lo vivió san Policarpo, nacido en Esmirna, en la actual Turquía, por entonces provincia romana de Asia Menor, y muerto mártir en esta misma ciudad después de haber sido obispo de la Iglesia local. Policarpo, cuyo nombre significa “fruto abundante”, había conocido al apóstol san Juan y había sido su discípulo; escribió una carta a los cristianos de Filipos (Grecia) para animarles a vivir en el seguimiento de Jesucristo. Así escribía a los primeros cristianos: «Ceñid vuestras cinturas y servid a Dios en el temor y la verdad, dejando a un lado las palabras falsas y el error de la multitud, creyendo en Aquél que ha resucitado a nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos y le ha dado la gloria y un trono a su derecha».

Uno de los mayores peligros para los cristianos en tiempos de Policarpo era ciertamente la persecución, pero también eran peligrosas las desviaciones doctrinales que amenazaban con apartar a los creyentes de la fe verdadera y con destruir interiormente la Iglesia, peligros siempre actuales. Hay personas que se llaman creyentes, pero que, como dice Jesús, «no conocen a aquél que me ha enviado» (Jn 15,21). Hoy y siempre, estamos invitados a conocer verdaderamente a Dios y a seguir a Jesucristo, que para ello nos ayude la intercesión de san Policarpo de Esmirna.

Rev. D. Joaquim MESEGUER García