Cuatro errores que debemos evitar

La última parte del “Discurso de la llanura” desconcierta por la variedad de personajes que aparecen: dos ciegos, un discípulo y su maestro, dos miembros de la comunidad, un hombre bueno y otro malo. Y también son muy diversas las imágenes: un hoyo, la mota y la viga en el ojo, el árbol sano y el árbol podrido; higos y zarzas, uvas y espinos. Evidentemente, se trata de frases de Jesús pronunciadas en diversos momentos y circunstancias. Sin embargo, pueden relacionarse con el tema que preocupa a Lucas, leído el domingo pasado: “no juzguéis, no condenéis”.

Cuatro grandes errores

1. Si te consideras con buena vista para juzgar y condenar a los demás, te equivocas. Estás ciego. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo.

2. Si te consideras muy listo y bien preparado para juzgar y condenar a los demás, te equivocas. No eres un catedrático, sino un alumno de 1º. A lo más que puedes aspirar, después de mucho esfuerzo, es a ser como el catedrático.

3. Si te consideras digno de juzgar y condenar a los demás, te equivocas y eres un hipócrita. Tus fallos son mucho mayores. La viga de tu ojo es mucho más grande que la mota en el ojo de tu hermano y te impide ver bien.

4. Si piensas que cuando juzgas y criticas a los demás lo único que haces es disfrutar o hacerles daño, te equivocas. Te haces daño a ti mismo, porque las palabras que salen de tu boca dejan al descubierto la maldad de tu corazón. [En esta última comparación del árbol bueno y el malo, la clave está en las palabras finales: “De lo que rebosa el corazón habla la boca”. Del hombre bueno nunca saldrán críticas, juicios malévolos ni murmuraciones; solo saldrá perdón y generosidad. En cambio, quien critica, juzga, murmura, revela que tiene el corazón podrido.]

1ª lectura: ¿Quieres saber cómo es una persona? (Eclesiástico 27,5-8)

Este breve texto, desconcertante a primera vista, resulta claro cuando lo relacionamos con las palabras del evangelio: “De lo que rebosa el corazón habla la boca”. ¿Quieres saber cómo es una persona? Fíjate en lo que hace la gente de tu entorno (estamos en el siglo II a.C.).

Cuando quiere separar el trigo de la paja, criba.

Cuando quiere probar una vasija de barro, la mete en el horno del alfarero.

Cuando quiere saber si un árbol es bueno, mira sus frutos.

Cuando tú quieras conocer a fondo a una persona fíjate en cómo razona y en lo que dice. “De lo que rebosa el corazón habla la boca”.

Reflexión

El “Discurso de la llanura”, aunque no tenga la fama del “Sermón del monte” de Mateo, es un resumen muy bueno de la actitud que debemos tener ante enemigos y hermanos. Generalmente se recuerda más el amor a los enemigos, y es frecuente olvidar el amor a los otros miembros de la iglesia, la obligación de no juzgar ni condenar a quienes piensan o actúan de forma distinta.

El carácter tan radical de algunas afirmaciones requiere explicación. Pero el mejor comentario no está en inglés ni en alemán. Es el mismo evangelio de Lucas. Leyendo y releyéndolo se iluminan muchas frases misteriosas.

José Luis Sicre

Discernimiento

En mi adolescencia fui fan de un grupo musical, tenía todos sus discos y no me cansaba de escucharlos. Pero un día escuché una entrevista a uno de sus miembros, en la que expuso su opinión sobre un tema que para mí era muy importante. Lo que dijo y cómo lo dijo no me gustó nada y, desde ese momento, empecé a perder el interés por ese grupo. Es algo muy habitual: nos dejamos llevar por la primera impresión que tenemos de alguien (sea cantante, actor, deportista, político o, simplemente, alguien a quien acabamos de conocer) y nos formamos una imagen idealizada sin conocer realmente a esa persona. Y, más tarde, al conocer mejor cómo es esa persona, al oírla hablar y verla actuar, la imagen idealizada se nos rompe.

Esto, en el caso de cantantes, actores, deportistas… no tiene mayor trascendencia. Pero en otros campos sí la tiene: por ejemplo, si nos dejamos llevar por la primera impresión de un político y le damos nuestro voto “porque nos cae bien”, sin escucharle, quizá después nos arrepintamos.

Y más importancia tiene en las relaciones de amistad o amor: podemos quedar deslumbrados por la primera impresión que alguien nos causa sin profundizar más, depositamos en esa persona nuestra confianza, nos hacemos planes… pero si después descubrimos que no es como pensábamos, la ruptura puede ser muy difícil y dolorosa y lamentamos profundamente habernos confiado tanto.

Por eso, la Palabra de Dios de este domingo nos hace una llamada a ir más allá de la primera impresión en nuestras relaciones personales, sociales, etc., para no caer ni en idealizaciones ni en prejuicios. La 1ª lectura nos decía: Cuando la persona habla, se descubren sus defectos. La palabra revela el corazón de la persona. No elogies a nadie antes de oírlo hablar, porque ahí es donde se prueba a una persona.

Y, en el Evangelio, Jesús nos ha dicho que el hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

No se trata de ser unos desconfiados, sino de tener abiertos los ojos, los oídos y el entendimiento para evitar en lo posible las malas decisiones. Se trata de aprender a discernir, que “no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir”. (Gaudete et exsultate 166)

Lo que queremos, como cristianos, es que la fe en Cristo ilumine nuestra vida y que nuestra vida sea coherente con esa fe, sin dejarnos llevar por primeras impresiones o imágenes idealizadas. Como escribió el Papa Francisco en “Gaudete et exsultate”, en el discernimiento “se trata de entrever el misterio del proyecto único e irrepetible que Dios tiene para cada uno y que se realiza en medio de los más variados contextos y límites. No está en juego sólo un bienestar temporal, ni la satisfacción de hacer algo útil, ni siquiera el deseo de tener la conciencia tranquila. Está en juego el sentido de mi vida ante el Padre que me conoce y me ama, el verdadero para qué de mi existencia que nadie conoce mejor que él”. (170)

Por eso “el discernimiento no sólo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial. Es un instrumento para seguir mejor al Señor. Nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a crecer. Muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y en lo cotidiano”. (169)

¿En ocasiones me he dejado llevar por la primera impresión? ¿Me arrepentí después? ¿Sé discernir mi vida, y lo que concierne a mi vida? ¿Lo hago habitualmente o sólo en momentos puntuales?

Como dice el Papa, “hoy día, el hábito del discernimiento se ha vuelto particularmente necesario. Porque la vida actual ofrece enormes posibilidades de acción y de distracción, y el mundo las presenta como si fueran todas válidas y buenas. Sin la sabiduría del discernimiento podemos convertirnos fácilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento”. (167)

Nos disponemos a iniciar la Cuaresma, un tiempo de gracia para ejercitarnos en el discernimiento, para que nuestra vida personal, familiar, laboral, social, política… sea más coherente con el Evangelio. Pidamos el don del discernimiento y aprendamos a utilizarlo, porque “necesitamos crear lugares donde regenerar la propia fe en Jesús crucificado y resucitado, donde compartir las propias preguntas más profundas y las preocupaciones cotidianas, donde discernir en profundidad con criterios evangélicos sobre la propia existencia y experiencia, con la finalidad de orientar al bien y a la belleza las propias elecciones individuales y sociales”. (Acción Católica Italiana, mensaje de la XIV Asamblea Nacional, citado en Evangelii gaudium 77)

Comentario al evangelio – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

MAESTROS DE VIDA PARA DISCERNIR


           Siguiendo con el Sermón de las Bienaventuranzas, y después de llamarnos al perdón y al amor a los enemigos, y a ser misericordiosos como su Padre… propone Jesús una breve parábola sobre los «guías» ciegos y la necesidad del arte del discernimiento y del acompañamiento. Para saber cómo ponerlas en práctica, necesitamos  orientación, apoyo, acompañamiento para no quedarnos en generalidades, vaciarlas de contenido o desanimarnos ante sus exigencias. Realmente es difícil que uno, por sí mismo, con su único y personal criterio crezca y madure en su fe, progrese en el discipulado o vaya descubriendo la voluntad de Dios sobre él. Y no es extraño atascarse, darle mil vueltas a ciertos aspectos, autoengañarse, cansarse, conformarse, confundir «lo bueno» con lo que el Señor realmente espera de mí, plantearme unas exigencias tan elevadas que acaben por agotarme, etc

         Es decir: que necesitamos a alguien que nos guíe, nos muestre el camino, algún Maestro de Vida que nos ayude a «aterrizar» el Evangelio en nuestras circunstancias personales concretas… pero sin imponernos, sin tomar decisiones por nosotros, que nos respete… que no sean «guías ciegos». ¿De quién o de quiénes hablamos?

          Pues en primer lugar, claro, el Espíritu Santo. Jesús nos dice en el Evangelio de Juan que «cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará»(Jn 16, 13-14).  Es un Espíritu que el Padre dará a los que se lo piden (Lc 11,13) y que ya ha sido derramado en nuestros corazones, somos sus Templos.  Por tanto, podemos fácilmente pedirle ayuda en la oración: Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. (Secuencia de Pentecostés).

              Y después podemos contar con «personas de Espíritu» que nos iluminen y saquen de nuestras dudas y callejones sin salida. No se trata de un «especialista» que nos suelta un rollo teórico y abstracto, ni nos llena la cabeza de ideas, o de normas y condiciones. Menos todavía toma decisiones que nos competen, ni nos impone ni nos manda nada. Sino que más bien nos muestra un camino práctico, experiencial, que nos va guiando hacia la gloria del Señor, sin esquivar el sacrificio, la renuncia o el sufrimiento de la cruz. El Espíritu nos conduce siempre por los caminos de la compasión, de la solidaridad, del amor, de la entrega personal, de la verdad, de la justicia, del encuentro, de la paz.

                  Por eso explica Jesús que lo primero que tenemos que reparar y perfeccionar es nuestro modo de mirar y de juzgar. La comparación que usa es bien clara: me tengo que sacar primero la viga de mi ojo antes de pretender sacar la brizna de hierba del ojo de mi hermano. El Papa Francisco insiste a menudo en la sana costumbre de “acusarse uno mismo, en vez de (o antes) de acusar a los demás«.

Hay que revisar esa seguridad de que tenemos razón y que todo lo tenemos claro porque nos condicionan muchas voces, que serían como vigas que lo tapan y deforman todo. Por eso, hay que empezar por detectar en mí los afectos, las ideas, los prejuicios, las vendas que pueden cegar o hacer que mi juicio sea equivocado.  No podemos encontrar o discernir el bien y la verdad si, por ejemplo, nos encastillamos en nuestras ideas y posturas previas, en los nuestros, en los que piensan y son como yo (la polarización tan extendida últimamente, la cerrazón, la rigidez). Así no hay discernimiento ni acompañamiento que valga, puesto que somos seres de encuentro, para tener puentes, facilitar diálogos y acuerdos, relativizar posturas cerradas…

Como tampoco podemos buscar  la voluntad de Dios si sólo tenemos en cuenta nuestro bien particular, nuestros gustos y conveniencias, perdiendo de vista o ignorando a los otros, a los que están peor (esos «bienaventurados»…).

Por último, el Maestro presenta el criterio de los frutos. Cada árbol se reconoce por su fruto. No por los bellos ramajes, o por su tamaño, o porque adorna y queda bien. Los higos o los racimos no brotan de cualquier árbol. Si el corazón va sacando el bien, la bondad, el perdón, la solidaridad, la generosidad, la paz, la justicia, la dignidad, el respeto… querrá decir que estamos en el camino correcto. Y se notará hasta en las palabras que salgan de nuestra boca.

Concluyendo: 

+ Primero es necesaria la guía y la acción del Espíritu y el empeño de buscar en nuestra vida la voluntad de Dios. En esto no podemos quedarnos atascados: «ya soy bueno», o «no sé qué más debiera hacer».

+ Segundo, son mas necesarios que nunca auténticos maestros de vida que nos ayuden a caminar y a seguir dando fruto incluso en la vejez, estando lozanos y frondosos (así nos ha dicho el Salmo).

+ Tercero: coger la grúa y empezar a quitar tantas vigas de en medio que nos tapan la mirada.

+ Y cuarto: Los frutos. Son lo que vale. No los discursos ni las palabras.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf  (a partir de una meditación de Diego Fares, sj)
Imagen superior de Robert Sherer

Meditación – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

Hoy es Domingo VIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 6, 39-45):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

»Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca».

Hoy hay sed de Dios, hay frenesí por encontrar un sentido a la existencia y a la actuación propias. El boom del interés esotérico lo demuestra, pero las teorías auto-redentoras no sirven. A través del profeta Jeremías, Dios lamenta que su pueblo haya cometido dos males: le abandonaron a Él, fuente de aguas vivas, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua (cf. Jer 2,13).

Hay quienes vagan entre medio de pseudo-filosofías y pseudo-religiones —ciegos que guían a otros ciegos (cf. Lc 6,39)— hasta que descorazonados, como san Agustín, con el esfuerzo proprio y la gracia de Dios, se convierten, porque descubren la coherencia y trascendencia de la fe revelada. En palabras de san Josemaría Escrivá, «La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. —Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen».

Benedicto XVI iluminó muchísimos aspectos de la fe con textos científicos y textos pastorales llenos de sugerencias, como su trilogía «Jesús de Nazaret». He observado cómo muchos no-católicos se orientan en sus enseñanzas (y en las de san Juan Pablo II). Esto no es casual, pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, no hay árbol malo que dé fruto bueno (cf. Lc 6,43). 

Se podrían dar grandes pasos en el ecumenismo, si hubiere más buena voluntad y más amor a la Verdad (muchos no se convierten por prejuicios y ataduras sociales, que no deberían ser freno alguno, pero lo son). En cualquier caso, demos gracias a Dios por esos regalos (Juan Pablo II no dudaba en afirmar que Concilio Vaticano II es el gran regalo de Dios a la Iglesia en el siglo XX); y pidamos por la Unidad, la gran intención de Jesucristo, por la que Él mismo rezó en su Última Cena.

Dr. Johannes VILAR

Liturgia – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Misa del domingo (verde)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio dominical.

Leccionario: Vol. I (C)

  • Eclo 27, 4-7. No elogies a nadie antes de oírlo hablar.
  • Sal 91.Es bueno darte gracias, Señor.
  • 1Cor 15, 54-58. Nos da la victoria por medio de Jesucristo.
  • Lc 6, 39-45.De lo que rebosa el corazón habla la boca.

Antífona de entrada Sal 17, 19-20
El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me amaba.

Monición de entrada
El Señor nos convoca el domingo, día en que hacemos memoria de su resurrección, para comunicarnos su palabra de vida nueva que nos invita a examinar nuestra mirada y los frutos que damos, es decir, nuestras obras. Que esta celebración sea ocasión de humilde conversión para que los frutos de nuestra vida sean obras buenas que nazcan de un corazón que rebosa de su gracia, para que podamos servir mejor al designio de Dios sobre nuestro mundo.

Acto penitencial
Comencemos, pues, la celebración de estos sagrados misterios reconociendo con humildad ante Dios y los demás nuestros pecados, pidiendo ser fieles al amor de Dios en nuestras vidas, cada día y para con todos.

• Tú, eres la verdad. Señor, ten piedad.
• Tú, eres el camino. Cristo, ten piedad.
• Tú, eres la vida. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
CONCÉDENOS, Señor,
que el mundo progrese
según tu designio de paz para nosotros,
y que tu Iglesia se alegre en su confiada entrega.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Proclamemos ahora todos juntos nuestra fe, con la voluntad de vivirla siguiendo el camino que nos ha trazado Jesús.

Oración de los fieles
Oremos al Señor, nuestro Dios.

  1. Para que la Iglesia, comunidad de creyentes, denuncie el pecado del mundo, con el ejemplo elocuente de la santidad de vida. Roguemos al Señor.
  2. Para que la sociedad evite el contagio del mal, que la corrompe, y se sienta estimulada en la búsqueda del bien. Roguemos al Señor.
  3. Para que quienes trabajan por la justicia a favor de los más pobres del mundo no pierdan su esperanza en la victoria final en Cristo. Roguemos al Señor.
  4. Para que no caigamos en la hipocresía que Cristo denuncia en el evangelio, y aceptemos la corrección de los demás. Roguemos al Señor.

Concédenos, Señor, lo que te pedimos, lo que tú bien sabes que necesitamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que nos das lo que hemos de ofrecerte
y vinculas esta ofrenda a nuestro devoto servicio,
imploramos tu misericordia,
para que cuanto nos concedes
redunde en mérito nuestro
y nos alcance los premios eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión   Cf. Sal 12, 6
Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, cantaré al nombre del Dios Altísimo.

Oración después de la comunión
SACIADOS con los dones de la salvación,
invocamos, Señor, tu misericordia,
para que, mediante este sacramento
que nos alimenta en nuestra vida temporal,
nos hagas participar, en tu bondad, de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Laudes – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

LAUDES

DOMINGO VIII de TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant.  Pueblo del Señor, rebaño que él guía, venid, adorémosle. Aleluya.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,
salimos de la noche y estrenamos la aurora;
saludamos el gozo de la luz que nos llega
resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,
y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;
silabeas el alba igual que una palabra;
tú pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,
acude a su trabajo, madruga a sus dolores;
le confías la tierra, y a la tarde la encuentras
rica de pan y amarga de sudores.

Y tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas;
y estáis de cuerpo entero los dos así creando,
los dos así velando por las cosas.

¡Bendita la mañana que trae la noticia
de tu presencia joven, en gloria y poderío,
la serena certeza con que el día proclama
que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

SALMO 117: HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

— Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

— Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

— Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.

— Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR

Ant. Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himno por los siglos

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

SALMO 150: ALABAD AL SEÑOR

Ant. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

LECTURA: 2Tim 2, 8.11-13

Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.
V/ Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

R/ Contando tus maravillas.
V/ Invocando tu nombre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.

PRECES

Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; aclamemos, pues, su poder y su bondad, abriendo, gozosos, nuestros corazones a la alabanza:

Te alabamos, Señor, y confiamos en ti.

Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad;
— Haz que te sirvamos con santidad y justicia.

Vuélvete hacia nosotros, oh Dios, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia,
— y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida.

Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor,
— haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza,
— para que en toda ocasión te demos gracias.

Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado, acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, creador y dueño de todas las cosas, míranos y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Martirologio 27 de febrero

ELOGIOS DEL 27 DE FEBRERO

En Alejandría de Egipto, conmemoración de los santos Julián y Euno, mártires.En tiempo del emperador Decio, el primero de ellos, Julián, impedido por su enfermedad de gota, que no le permitía caminar ni estar de pie, se hizo llevar por dos de sus criados en una silla de mano para presentarse al juez, y allí, uno de los criados renegó de su fe, mientras que el otro, Euno, se mantuvo firme en su confesión de Cristo junto con su amo. Conducidos ambos por toda la ciudad montados en camellos, a la vista del pueblo fueron azotados hasta la muerte. (s. III)

2. También en la misma ciudad de Alejandría,san Besa, mártir, que, siendo soldado, intentó contener a los que insultaban a los mártires antes citados, por lo cual fue denunciado ante el juez y, por perseverar en la fe, murió decapitado. (s. III)

3*. En Rouen, en la Galia, actualmente Francia, santa Honorina, virgen y mártir. (s. inc.)

4. En Lyon, también en la Galia, san Baldomero, subdiácono, hombre dedicado a Dios. (c. 660)

5. En Constantinopla, actual Estambul, en Turquía, santos Basilio y ProcopioDecapolita, monjes, que en tiempo del emperador León III Isáurico lucharon decididamente en favor del culto a las santas imágenes. (741)

6. En el monasterio de Nerek, en Armenia, san Gregorio, monje, doctor de los armenios, ilustre por su doctrina, sus escritos y su sabiduría mística. (1005)

7*. En Mesina, en la isla de Sicilia, en Italia, san Lucas, abad del monasterio del Santísimo Salvador, que seguía las normas de los monjes orientales. (1149)

8. En Londres, en Inglaterra,santa Ana Line, viuda y mártir, la cual, habiendo fallecido su marido en el destierro por ser católico, ofreció su casa para acoger sacerdotes, y por esta razón, durante el reinado de Isabel I, fue ahorcada en Tyburn. Con ella padecieron los presbíteros y mártires Marcos Barkworth, de la Orden de San Benito, y Roger Filcock, de la Orden de la Compañía de Jesús, que fueron descuartizados antes de morir. (1601)

9*. También en Londres, beato Guillermo Richardson, presbítero y mártir, que, habiéndose ordenado en la ciudad de Sevilla, en España, fue ahorcado en Tyburn, siendo el último mártir bajo Isabel I. (1603)

10*. En el pueblo de Sencelles, en la isla española de Mallorca, beata Francisca Ana de los Dolores de María Cirer Carbonell, virgen, que sin saber leer ni escribir, pero movida por el celo divino, se entregó a obras de apostolado y de caridad, y fundó para ello la comunidad de Hermanas de la Caridad. (1855)

11. En Isola, en la región de los Abruzos, en Italia, san Gabriel de la Virgen de los Dolores (Francisco) Possenti, acólito, que, renunciando a la vanidad del mundo, todavía adolescente ingresó en la Congregación de la Pasión de Jesucristo, donde en breve tiempo consumó su vida.(1862)

12*. En Marsella, en Francia, beata María de Jesús Deluil Martiny, virgen, fundadora de la Congregación de Misioneras Hijas del Corazón de Jesús, que herida de muerte por un sedicioso, concluyó su vida derramando su sangre en íntima unión con la Pasión de Cristo. (1884)

13*. En la población de Pasto, en Colombia, beata María de la Caridad del Espíritu Santo (Carolina) Brader, virgen, que supo conjugar admirablemente la vida contemplativa con la actividad misionera, y para promover la formación cristiana, fundó la Congregación de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. (1943)

I Vísperas – Domingo VIII de Tiempo Ordinario

I VÍSPERAS

DOMINGO VIII de TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

No sé de dónde brota la tristeza que tengo.
Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce,
sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,
casi fuera de madre, derramado en el cauce.

Lo mejor de mi vida es dolor. Tú sabes
cómo soy; tú levantas esta carne que es mía;
tú, esta luz que sonrosa las alas de las aves;
tú, esta noble tristeza que llaman alegría.

Tú me diste la gracia para vivir contigo;
tú me diste las nubes como el amor humano;
y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo,
con la primera alondra que nació de tu mano.

Como el último rezo de un niño que se duerme
y, con la voz nublada de sueño y de pureza,
se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme
hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 121: LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Desead la paz a Jerusalén.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundad
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Desead la paz a Jerusalén.

SALMO 129: DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR

Ant. Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela a la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela a la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

CÁNTICO de FILIPENSES: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL

Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajo hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

LECTURA: 2P 1, 19-21

Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones. Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios, movidos por el Espíritu Santo.

RESPONSORIO BREVE

R/ De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
V/ De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

R/ Su gloria sobre los cielos.
V/ Alabado sea el nombre del Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y digámosle:

Míranos y escúchanos, Señor.

Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, que nos has librado de nuestros pecados por tu sangre,
— no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.

Haz que aquellos a quienes elegiste como mensajeros de tu Evangelio
— sean siempre fieles y celosos administradores de los misterios del reino.

Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones,
— para que atiendan con interés a los pobres y postergados.

Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causas de raza, color, condición social, lengua o religión,
— y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

A los que han muerto en tu amor, dales también parte en tu felicidad,
— con María y con todos tus santos.

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, creador y dueño de todas las cosas, míranos y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Sábado VII de Tiempo Ordinario

“Y abrazando a los niños, los bendecía”

1.- Oración Introductoria.

Hoy, Señor, quiero hacer mi oración con el encanto, la sencillez y la espontaneidad de los niños. Sólo si tengo corazón de niño me atreveré a hablarte como a mi Abbá, mi papá. Es la palabra que usaba Jesús cuando hablaba contigo. No vengo a ti a pedirte nada. Me conformo con que Tú siempre seas mi “papá”. Contigo lo tengo todo.

2.- Lectura reposada del Evangelio Marcos 10, 13-16

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

3.- Qué dice este texto bíblico.

Meditación- reflexión

Jesús pone a un niño como modelo. ¿Por qué? ¿Qué cualidades tiene un niño? Veamos:

  1. El niño, mientras es niño, vive feliz en dependencia del Padre. Su papá es todo para él. Vivir en una gozosa dependencia de Dios, sintiéndonos amados por Él es una buena cualidad del cristiano.
  • El niño tiene una enorme capacidad de asombro. Va aprendiendo “asombrándose de las cosas”. Abre sus ojos y estrena la vida cada día. Necesita expresar sus sentimientos “jugando”.  A los mayores nos hace mucho daño la costumbre, la rutina, el tedio, el aburrimiento.
  • El niño sólo tiene una ley: crecer. Es feliz teniendo un año más. En cambio, los mayores no crecemos, no evolucionamos, nos entristecemos al cumplir un año más. La mirada del mayor está puesta en un pasado nostálgico; en cambio la mirada del niño está en un futuro esperanzador. Y como el niño no tiene pasado, no tiene prejuicios, no tiene clichés, no juzga a nadie. Todas las personas pueden ser “sus tatos”, sus amigos. La vida se les llena de luz, de transparencia, de fragancia, de primavera,

Palabra del Papa

“Lo que quería decir resulta muy claro si recordamos el episodio sobre los niños presentados a Jesús «para que los tocara», descrito por todos los evangelistas sinópticos. Contra la resistencia de los discípulos, que quieren defenderlo frente a esta intromisión, Jesús llama a los niños, les impone las manos y los bendice. Y explica luego este gesto diciendo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». Los niños son para Jesús el ejemplo por excelencia de ese ser pequeño ante Dios que es necesario para poder pasar por el «ojo de una aguja», a lo que hace referencia el relato del joven rico en el pasaje que sigue inmediatamente después. Poco antes había ocurrido el episodio en el que Jesús reaccionó a la discusión sobre quién era el más importante entre los discípulos poniendo en medio a un niño, y abrazándole dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí». Jesús se identifica con el niño, Él mismo se ha hecho pequeño. Como Hijo, no hace nada por sí mismo, sino que actúa totalmente a partir del Padre y de cara a Él”. (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 7).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Vivir este día con “alma de niño” es decir, con sencillez, alegría y capacidad de asombro.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por esta bonita lección que me has dado. Quiero pasar por la vida con mi corazón de niño, amando a todos, disfrutando de todo, sintiéndome feliz al poder recibir de ti ese “abrazo” que un día diste a aquel niño. Que no entre en mí nunca la apatía, el aburrimiento, la desgana, el desinterés por la vida.

Obras son amores y no buenas razones

1.- Así dice el refrán castellano y, como la mayoría de ellos, está cargado de verdad. Seguramente os habréis dado cuenta, mis queridos jóvenes lectores, del interés que siento por Tierra Santa y las referencias que os doy a la cultura propia de la cuenca mediterránea. No es puro capricho. Si la Revelación, el fundamento de nuestra Fe, es de iniciativa divina libre y gratuita, tuvo su origen en un determinado terreno dotado de una geografía peculiar y donde habitaban concretas personas con su peculiar cultura. El paisaje y las costumbres dieron forma al lenguaje bíblico.

3.- Digo siempre, prácticamente lo mismo, pero con otras palabras: Tierra Santa es la matriz de la Palabra de Dios. Y vosotros bien sabéis que las características de un hombre vendrán condicionadas por sus genes, pero también por los avatares por los que pasó su madre cuando él estuvo en su seno. Si estuvo enferma, si fumó o bebió alcohol, si respiró la atmósfera contaminada de una gran urbe, la criatura gozará de menos calidades que si el embarazo transcurrió en el campo y se alimentó con sanos comestibles y bien sazonados. Conocer, pues, el paisaje y los usos y costumbres de la gente de aquel tiempo, ayudará a entender con más facilidad el mensaje bíblico.

4.- El largo prólogo que os he escrito, como tantas veces ocurre, pretende presentar unas nociones que deberán tenerse en cuenta para la lectura y entendimiento de los textos litúrgicos de la misa de este domingo.

El autor del libro del Eclesiástico habría observado o practicado, la labor del agricultor cuando pasa por el cedazo la mies o la harina. Una parte, la buena, atraviesa la malla, la otra, las piedrecitas o las pieles, que son inútiles, se quedan en el tamiz y luego se tiran. Algo semejante ocurre con la arcilla que escoge un alfarero. De su calidad, de la destreza que ponga al mover con sus pies el torno y con las manos mojadas modelar la pasta, de acertar la temperatura del horno al introducir la pieza, que deberá estar seca, y de sacarla, que será preciso hacerlo sin precipitarse, dependerá la calidad y belleza del producto.

5.- Así también al observar y saborear una fruta, conoceremos la calidad del árbol del que ha salido. Teniendo en cuenta estas imágenes, el autor inspirado nos dice que si queremos calibrar la bondad de una persona no la juzguemos por su facilidad de palabra y la elegancia de su expresión verbal, sino por lo acertado de su juicio.

–Hablando bien se puede engañar. Con bellos discursos engatusar malos productos.

–Buenas sentencias estas para completarlas con las del Señor en la lectura evangélica.

–Del árbol sano se obtienen frutos saludables. De las zarzas, que lo invaden todo y se agarran a todo, no salen más que espinas.

6.- Hay conductores que por lo noche piensan y dicen que los faros de los demás están mal reglados y deslumbran, sin importarles comprobar dónde y cómo enfocan los suyos. No os fijéis en las parrafadas despampanantes de un orador político, observad si en su proceder son honrados y generosos y atienden a las necesidades de su pueblo, cuando ocupan cargos. Hay quien va a clase a sacar faltas de la lección que dicta el maestro, creyéndose más espabilado y erudito que él. El alumno debe aprender cuando va a clase, ya llegará el día que poseyendo conocimientos suficientes académicos, podrá tal vez superar al profesor y hasta ser un genio. Mientras tanto que sea modesto.

7.- Sorprende, pero no debería sorprendernos, que de una persona sencilla y buena, salgan favores, que un egoísta, pedante y narcisista, nunca sabrá otorgar. Fijaos bien en la bondad del hombre bueno y no hagáis caso del que se vanagloria de sus cualidades, pero a nadie da nada.

8.- Las flores de invierno y primavera, ingenuas y atrevidas, son más bellas que las que se están ahora incubando en invernaderos y saldrán a los mercados más tarde, de bello aspecto, pero, casi siempre, sin perfume e incapaces de permanecer vivas. Una planta silvestre, diminuta y perfumada, con su flor incauta, encontrada casualmente por la montaña, podéis ofrecerla, mis queridos jóvenes lectores, a la persona que más améis o depositarla junto al sagrario. Sabrá que el regalo es demostración de que la amáis, o expresión de amor y adoración a Jesús Eucaristía, sin que haya intervenido el dinero que podáis poseer, más o menos bien conseguido.

Pedrojosé Ynaraja