Mirad que realizo algo nuevo

1.- ¿Cuál es la novedad? La novedad es la gracia que nos transforma y «nos ayuda para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo» (Oración Colecta). Sólo en la medida en que estemos dispuestos a recibir esta gracia será posible olvidarse de lo que queda atrás y lanzarse a lo que está por delante, como nos recuerda San Pablo en la Carta a los Filipenses.

2. – ¡Qué fácil es condenar al otro y disculpar nuestro propio comportamiento! «El que esté sin pecado que tire la primera piedra». Hoy día seguimos condenando, somos jueces implacables de los demás. Los males, decimos, son muchos, pero los culpables son los otros, o las estructuras… No queremos reconocer que todos somos corresponsables, por acción o por omisión, del mal y de la injusticia que sufre nuestro mundo. Esto se llama hipocresía. Hay quien dice que Jesús cuando escribía con el dedo en el suelo (por dos veces) estaba señalando los nombres de los acusadores, que se convertirían de este modo en acusados. Creo que no es éste el estilo de Jesús. Quizá lo único que pretendía era dar tiempo para suscitar la reflexión y hacerles caer en su incongruencia. Tal vez escribía el nombre de los muchos pecados que habían cometido. Jesús les invita al examen personal de conciencia para que reconozcan también la hipocresía social que condena a la mujer. Desenmascarados, van saliendo de uno en uno.

La palabra y la mirada tierna y misericordiosa de Jesús es la que salva y levanta a la mujer pecadora de su postración. Sólo el Señor es capaz de reconstruir a la persona por dentro para convertirla en nueva criatura. Sólo Jesús puede cambiar la orientación de nuestra vida para que podamos cantar que «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres»

José María Martín OSA

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