Hoy, aplausos y palmas ¿y mañana?

1.- Hoy, Cristo, entra en la ciudad de nuestros corazones y los encuentra preocupados y ocupados por desesperanzas que nos impiden vivir con libertad y con la alegría de los Hijos de Dios.

Hoy, Cristo, cruza el pórtico de nuestra vida para que entendamos que su costado (pronto desgarrado y abierto) es un surtidor del que brotará vida abundante y que se dará con pasión y sufrimiento para que no olvidemos que será triunfo en la mañana de Pascua.

Hoy, en el Domingo de Ramos, comienza la semana más santa de los cristianos. En ella transcurren aquellos misterios de la pasión y muerte del Señor que se iniciaron con su entrada triunfal en Jerusalén.

Hoy lo hará con gloria….mañana saldrá de sus muros envuelto en sangre

Hoy lo hace montado en pollino recién estrenado…..mañana caminará con una cruz gigante e ignominiosa diseñada ferozmente, y desproporcionadamente, para sus hombros

Hoy se abre camino consciente del pecado que esconde el pueblo que le vitorea…..mañana lo hará pagando cruel tributo por aquellos que le dijeron ¡Si! pero pronto le olvidaron

Hoy desfila en medio de cánticos y alabanzas…..pero el viernes subirá hacia el monte Gólgota acompañado de un coro de burlas y de risas, de corazones duros e implacables

Hoy, con nuestras palmas, le diremos a Jesús que queremos compartir e ir con El su victoria; que nuestra vida es suya; que su verdad ha de ser nuestra verdad; que daríamos la vida y mucho más antes que perderle… mañana nos asustará de tal manera la ostentosidad, la cercanía y la crudeza de su cruz que llamaremos a un cirineo para ayudarle.

Encuentros y desencuentros, amigos e infidelidades, promesas y traiciones, subidas y bajadas….son en la vida de todo creyente (en su relación con Dios) una constante.

2.- El Señor, aún conociéndonos desde donde, con qué intereses y tonalidades recibe nuestros honores y nuestros piropos , compartirá con nosotros, ya desde ahora, su victoria (que será nuestra también) sobre la muerte.

Señor, ¡cuánto me acuerdo de aquel villancico en la noche santa de tu nacimiento!; “hoy son rosas y flores….mañana dolor y hiel”.

¿Nos decidimos acompañarle en estos días? ¿Levantamos los ramos y las palmas de nuestra fidelidad, las del bien, las del perdón?

¿Por qué no alzamos, al paso de Jesús, las ramas de nuestra adhesión a El, las de nuestra fe y las de nuestro deseo de sentir y vivir la Iglesia?

3.- ¡HOSANNA AL HIJO DE DAVID!

Lo recibiremos con aclamaciones
y, en viernes santo, lo despediremos en el silencio más absoluto
Le cantaremos ¡Hosanna al Hijo de David!
y, en el Gólgota ,le gritaremos: ¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!

Alfombraremos aquí su camino con olivo y palmas
y más adelante, en cualquier esquina, le negaremos como al eterno desconocido
Hoy, en los aledaños de nuestras ciudades y calles, seremos su pueblo
mañana nos convertiremos en aquellos que nunca con El estuvimos
Con las palmas y ramos lo acogemos como promesa esperada y por fin cumplida
y, cuando sea ajusticiado, asistiremos cómplices con nuestra sordina.

En este día, Señor, te alabamos con gritos
el Jueves, seremos presos del sueño, muertos por el cansancio
Ahora, Señor, entonamos que ¡nadie hay tan grande como Tú!
y, ante los poderosos, fingiremos no conocerte

En este momento, Jesús, más que nunca, las piedras corren el riesgo de gritar tu nombre:
hay demasiado cristiano callado
multitud de amigos tuyos que, viven, como si no lo fueran
miles de palmas sostenidas por la mano
pero no cosidas ni arrancadas desde el corazón.

En este momento, en el pórtico de la Semana Santa,
infinidad de fan salen a la calle para vitorear lo que, tal vez,
ni de lejos ni de cerca conocen:
¿Por qué va a morir Jesús?
¿Por quién? ¿Cuándo? ¿Cómo?
¡Alabemos al Señor! ¡Claro que si!
¡Vitoreemos su nombre! ¡Y con tambores y trompetas brillantes!

Pero, eso sí, luego…a continuación:
no apaguemos nuestras voces: somos su voz
no escondamos nuestra vida cristiana: somos su cuerpo
no neguemos su presencia: somos su afirmación
no ocultemos su Evangelio: somos su expresión

Javier Leoz

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