Liturgia – Lunes santo

LUNES SANTO, feria

Misa de la feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio II de la Pasión del Señor

Leccionario: Vol. II

  • Is 42, 1-7. No gritará, no voceará por las calles.
  • Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación.
  • Jn 12, 1-11 Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

Antífona de entrada           Sal 34, 1-2; 139, 8
Pelea, Señor, contra los que me atacan, guerrea contra los que me hacen guerra; empuña el escudo y la adarga, levántate y ven en mi auxilio, Señor Dios, mi fuerte salvador.

Monición de entrada y acto penitencial
La Semana Santa es para nosotros el tiempo en que meditamos sobre la muerte salvadora de nuestro Señor.
Los días de su sufrimiento se acercan. La Primera Lectura nos ofrece el primero de los famosos cánticos de Isaías sobre el Siervo de Yahvé. La liturgia de la Semana Santa caracteriza a Jesús como el Siervo de Yahvé. Este primer cántico habla, quizás directamente, sobre la actitud y la misión del pueblo de Dios, pero encontramos esas actitudes plenamente ejemplificadas en Jesús, el perfecto Siervo de Dios y siervo del pueblo. En esta lectura se nos muestra cómo el Siervo de Dios vino a servir a los pobres y a los que sufren, trayéndoles justicia y libertad, y luz en la oscuridad para todos; él será la Alianza viviente para nosotros, el pueblo, uniéndonos con Dios y los unos con los otros. Todo esto lo hizo por nosotros por medio de su muerte salvadora.

Recordando la pasión de Cristo, pedimos perdón por nuestros pecados:

  • Señor Jesús, condenado a muerte ignominiosa. Señor, ten piedad.
  • Jesús, abandonado de tus discípulos. Cristo, ten piedad.
  • Jesús, despojado de tus vestiduras y levantado sobre la cruz. Señor, ten piedad.

Oración colecta
CONCÉDENOS, Dios todopoderoso,
que, quienes desfallecemos a causa de nuestra debilidad,
encontremos aliento en la pasión de tu Hijo unigénito.
Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles
El Señor Jesús fue ungido por María de Betania con el perfume para la sepultura en espera de la resurrección. Mientras nos disponemos a celebrar la Pascua, oremos confiadamente.

1.- Por la Iglesia, que quiere hacer suyos los sufrimientos de toda la humanidad, para que asuma las actitudes de mansedumbre y bondad de Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los que llevan en su carne las marcas de la pasión de Cristo, para que sean confortados con la generosidad y la ayuda de los hermanos. Roguemos al Señor.

3.- Por los que tienen el corazón endurecido, para que el Espíritu Santo les conceda abrirse a una verdadera conversión. Roguemos al Señor.

4.- Por nosotros y por nuestra comunidad, para que nos dispongamos con corazón abierto y con fe viva a la celebración de la Pascua. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Padre de bondad, y acoge con amor nuestros ruegos. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
MIRA, Señor, con bondad
los santos misterios que estamos celebrando
y, ya que tu amor providente los instituyó
para librarnos de nuestra condena,
haz que fructifiquen para la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II de la Pasión del Señor

Antífona de comunión          Sal 101, 3
No me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida.

Oración después de la comunión
VISITA, Señor, a tu pueblo,
y guarda los corazones
de quienes se consagran a tus misterios con amor solícito,
para que conserven, bajo tu protección,
los medios de la salvación eterna que han recibido de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo

DEFIENDE, Señor, a los sencillos
y protege continuamente a los que confían en tu misericordia,
para que, al disponerse a celebrar las fiestas de Pascua,
tengan en cuenta no solo la penitencia corporal,
sino, lo que es más importante, la pureza interior.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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