Lectio Divina – Jueves V de Pascua

“Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros”

1.- Oración introductoria.

Señor, hoy sólo te pido, al iniciar mi oración, que se hagan realidad en mí las palabras de tu evangelio: Que sigas amándome a mí como el Padre te está amando a ti. Yo, pobre criatura, no hubiera podido ni pensar ni soñar tanto.  El amor infinito de Dios se hace presente en Jesús y este mismo amor corre ahora por mis venas. Dame, Señor, capacidad de admiración, de asombro, de estremecimiento.

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 15, 9-11

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

A veces sucede que el amor de dos enamorados es tan fuerte que “estalla”. Ya no se puede contener. Es lo que sucede a Jesús. Lo que afirma Jesús en este evangelio es inmenso, inefable, inaudito. Yo ahora soy amado con el mismo amor con que el Padre ama a Jesús. No me extraña que Jesús diga que nuestro gozo puede llegar a plenitud. Sólo en la plenitud del amor puede darse un amor de plenitud; sólo viviendo ese amor infinito de Dios puedo llegar a un gozo colmado, rebosante, sin medida. Esto es tan grande que no cabe dentro de un corazón tan limitado como el nuestro. Es el mismo Dios el que debe “ensanchar la tienda de nuestro pobre y pequeño corazón”. Llama poderosamente la atención que, en estos tres versículos, salga tres veces el verbo “permanecer”. Una de las características de los jóvenes de nuestro tiempo es el miedo “a los compromisos de por vida”. Y eso vale tanto para los novios como para los novicios, novicias y seminaristas.  Y esto, ¿para siempre?  Y, sin embargo, es lo que da seriedad a la vida. Lo que Jesús nos dice con este verbo “permanecer” es que no nos cansemos, que vivamos cada uno nuestra vocación, pero con un amor sin desmayos, sin desganas, sin aburrimiento. Permanecer significa vivir toda la vida con un amor lleno de ilusión, de alegría, de emoción, tanto si se trata del amor a Dios como del amor a nuestros hermanos. En este colectivo está prohibido el “cansarse”. ¿Cómo es posible cansarse de amar y ser amado?  “El amor ni cansa ni se cansa” (San Juan de la Cruz) “En este amor se calmará la fuerza de la discusión; de él nacerán las palabras amigas de la comunión; por él se abrirá camino el silencio que dispone a la escucha de las obras de Dios. Si permaneces en el amor, contarás a todos los pueblos las maravillas del Señor”. (Fr. Agrelo)

Palabra del Papa

“En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos a veces aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que «permanezcamos» en la vid, en Cristo. En esta breve pericona, el evangelista usa la palabra «permanecer» una docena de veces. Este «permanecer-en-Cristo» caracteriza todo el discurso. En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: «Señor, quédate con nosotros, porque anochece, porque las tinieblas nos rodean»; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad. Benedicto XVI, 22 de septiembre de 2011.

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Durante este día no me voy a limitar a dar gracias a Dios, sino que quiero “ser” una ofrenda de alabanza.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Por eso yo ahora le respondo con mi oración.

Señor, mi respuesta hoy a tu palabra sólo puede ser de agradecimiento. Gracias, sobre todo, por habernos dado a Jesucristo. Sin ÉL no sabríamos nada del Padre ni del Espíritu. Sin Él nunca podríamos haber disfrutado tanto con el amor del Padre y del Espíritu. Al decirnos que Tú eras la Puerta, querías decirnos que eras la puerta del verdadero amor, de la verdadera alegría, de la plena felicidad. Gracias, Señor

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

Comentario – Jueves V de Pascua

Jn 15, 9-11

Como mi Padre me amó, Yo también os he amado.

¡Es inversosímil! ¡Es maravilloso!

El amor con que Jesús nos ama es el mismo con el que El es amado por el Padre.
Nuestra unión con Jesús es comparable a la de Jesús con el Padre.
La frase siguiente nos lo dirá de manera inaudita.

Permaneced en mi amor… Y Yo permanezco en su amor. Si guardáis mis mandamientos, como Yo he guardado los mandamientos del Padre. Permaneceréis en mi amor.

Fijémonos en la estructura de la frase. A un lado están las relaciones de los discípulos con Jesús… y al otro, las relaciones del Hijo con el Padre… y ¡son las mismas!

Los discípulos permanecen en el amor de Jesús

= Jesús permanece en el amor del Padre.

Hay que guardar los mandamientos de Jesús.

 =Jesús guarda los mandamientos del Padre.

Como Yo guardé fielmente los preceptos de mi Padre… Y como Yo permanezco en su amor.

Este es el modelo.

¡La fidelidad de Jesús a su Padre! ¡Como quien no dice nada!

A través del evangelio, evoco esta fidelidad… que le ha conducido hasta la Pasión.
«Si es posible que se aleje de mí este cáliz» dirá Jesús dentro de pocas horas, en el huerto de los Olivos. Su fidelidad, tampoco fue fácil para El. «Pero, Padre, no lo que Yo quiero, sino lo que Tú quieres»

Si guardáis mis mandamientos…

Este «si»; ¡es inquietante para nosotros!

Es la responsabilidad de nuestra libertad.

La relación con Dios no es algo automático.

Permaneceréis en mi amor…

Hay que dejarse introducir en todas las delicadezas de este pensamiento.

Dios está presente en todas partes. Dios ama a todos los seres, incluso a los peores malvados. Sí; ¡Dios ama a los pecadores, y no les está ausente!

Pero hay diferentes modos de presencia de Dios y diversos modos de relación. Hay una presencia particular, una relación privilegiada, de Dios con «aquel que le ama y guarda sus mandamientos»… más que con «aquel que no le ama». Es una cuestión de amor. ¡El que ama lo comprende! ¡Señor! Ayúdame a guardar fielmente tus mandamientos.

Ayúdame a permanecer en tu amor.

Como Tú has guardado fielmente los mandamientos de tu Padre.

Y como Tú permaneces en su amor.

Os he dicho estas cosas a fin de que os gocéis con el gozo mío, y vuestro gozo sea completo.
Tú ya nos has dado tu paz. Tu nos das también el gozo tuyo. Tu gozo = permanecer en el amor del Padre. El gozo de Jesús es ser amado y amar. Dios es la fuente de su gozo.

¿Y yo?

El gozo cruza el evangelio desde el comienzo hasta el fin, desde Navidad a la Pascua.

De mi vida, ¿brota también el gozo?

Noel Quesson
Evangelios 1

«Amaos como yo os he amado»

1.- En un ambiente general teledirigido en el que quien no se enriquece rápido con la mordida y el soborno es un idiota. En el que los ídolos cuentan sus triunfos por el número de catres del revolcón. Y los votos electorales no se dan por razones, sino por bufonadas…

**cuando las virtudes de la honradez, la integridad, la seriedad, la palabra cumplida no valen nada, no nos queda más que meter en la UVI a nuestra sociedad a fuerza de código penal, de nuevas y mayores centros penitenciarios –antes cárceles–, aumentar el número de jueces y policías

**cuando falta la vida desde dentro, no hay medio externo que la supla.

2.- Pues esto que se da en la sociedad civil se da en la sociedad se da en sociedad religiosa. Cuando está baja la fe proliferan los congresos, las reuniones, los estudios teológicos, las concentraciones… Se quiere suplir la interioridad religiosa con ríos de tinta y kilómetros de papel.

Es el Espíritu del Señor el que nos lo enseñará y recordará todo. Y si el no lo hace:

Mira el vacío del hombre

Si Tú faltas por dentro

Mira el poder del pecado

Cuando no envías tu aliento.

Y es lo que Jesús nos dice, que tampoco le van a valer a Él bien codificadas leyes, mandamientos, excomuniones, definiciones, ni encíclicas, que sólo si dejamos hablar al Espíritu en lo hondo de nuestros corazones, donde el mismo Jesús viene a vivir en una nueva real y real presencia, sólo así se cumplirá el único y verdadero mandato del Señor: “Amaos como yo os he amado” y vendrá su Reino.

+Cuando se nos va el Espíritu y buscamos humanas seguridades para que no se nos vacíen las iglesias, todo ese andamiaje con que rodeamos el edificio no es más que una muralla que impide la entrada del Espíritu, si nos encerramos en la sacristía, el que huye de allí es el Señor, que no aguanta el olor a cera rancia.

+Si ante el progreso de las ciencias y sus evidentes peligros de mal uso, lo único que se nos ocurren son negativas y prohibiciones, la ciencia seguirá su camino y dentro de siglos reconoceremos que la tierra es redonda.

+Se persiguió la acomodación de una liturgia encasullada en modas romanas a la manera de ser oriental y se dio un frenazo a siglos de evangelización al cabo de los cuales hemos venido a dar la razón a aquellos jesuitas perseguidos.

Con gran percepción oriental el poeta indio Tagore dice: “si queremos cerrar la puerta a todo error dejaremos en la calle a la misma verdad”.

Por ello el Espíritu empujó a los apóstoles reunidos en el Primer Concilio de Jerusalén a no imponer la ley de Moisés a los conversos del paganismo fuera de la abstención de la idolatría y lo que parece ser dos de sus manifestaciones litúrgicas.

3.- El Espíritu es verdad y vida. Sentimos la vida religiosa en nosotros, con una ilusión operante de ser cada vez más cristianos. Se nos abren las manos con más generosidad y desprendimiento. Se nos abren los brazos con más comprensión para aceptar a todo ser humano, aunque nos parezca equivocado (¡¿Y quién soy yo para juzgarlo?!)

Lo que llamamos vida religiosa, ¿no es una penosa carrera de obstáculos saltando por encima de NOES de los mandamientos calzados con unos zapatos que nos hacen daño?

¿Nos mueve Dios que vive con nosotros o nos mueve la costumbre?

¿Nos movemos a nos empujan, tal amenazadoramente?

¿Vivimos o estamos en la UVI?

José María Maruri, SJ

Sed felices

Sed felices
en este tiempo,
en esta tierra
y en estas circunstancias
que os tocan vivir.

Sed felices,
porque eso es lo más fuerte
para invertir las situaciones,
aniquilar los odios
y establecer la paz duradera.

Sed felices,
porque la miseria puede ser vencida
y el hambre dejar de ser pesadilla.
¡El reino germina
cuando se comparte con alegría!

Sed felices,
porque la felicidad es lo único
que necesitan la justicia y la ternura
para atravesar las noches oscuras
y crear una humanidad nueva.

Sed felices,
pues para eso habéis nacido
y habéis recibido el Espíritu,
y yo me he comprometido con vosotros
hasta el límite.

Sed felices…
¡y que se note! Amén.

Florentino Ulibarri

Notas para fijarnos en el Evangelio

El Espíritu Santo

• «… el que me ama, guardará mi palabra… quien no me ama, no guarda mis palabras…» (23-24): es el Espíritu quien hace que la Palabra de Jesús, tras su Muerte y Resurrección, continúe presente por la predicación de los discípulos. Esta Palabra, hay personas que la acogen (23) y las hay que no (24).

• La «doctrina-palabra» (23-24) de Jesús está llena de autoridad y de contenido porque Él, movido por el Espíritu, dice aquello que ha sentido del Padre, no habla por su cuenta, no va por libre (Jn 8, 28.40; 12, 49; 15,15). Por esto su Palabra es fundamental para la fe y la comunión (Jn 8, 31-32.37. 43. 51. 52), es revelación que el creyente tiene de acoger.

• «…quien me ama,… quien no me ama…» (23-24): es fruto el Espíritu, hay quien se deja atraer y quien no. Amar no se impone, se quiere o no.

• Según Juan, el papel del Espíritu Santo en la vida de los discípulos es el de hacer «recordar y hacer entender» el sentido de la palabra predicada (26). Un enseñar en profundidad hasta dar con el sentido mismo de la vida; un recordar, poner en sintonía con lo sembrado por Jesús, con sus criterios y su vida tal como el mensaje los recoge. La obra del Espíritu es el creyente colabora a encontrar el sentido, a llenar de significatividad sus días, a hacer esa mezcla entre mensaje y sociedad. Cuando decimos que la Eucaristía es el memorial de la Pascua, lo decimos en este sentido: en medio de la comunidad concreta que celebra, el Espíritu Santo hace presente a Cristo viviente y actuando por la Palabra y el Sacramento.

• «Viviremos en él» (23): El creyente se convierte en la casa del Padre (Jn 14, 2. 17). San Pablo y otros textos del Nuevo Testamento también hablan de ello (1Co 3, 16; 6, 19: 2Co 6, 16; Ef 3, 17; Ap 3, 20). Esta promesa se realizará con la venida del Espíritu.

• El «recordar» (26) que provoca el Espíritu no es hacer memoria sino tomar conciencia de que aquí y ahora Jesús continúa hablando, y hablando desde la situación que vivimos, no desde otra época y desde otra cultura. Cuando decimos que la Eucaristía es el memorial de la Pascua, lo decimos en este sentido: en medio de la comunidad concreta que celebra, el Espíritu Santo hace presente al Cristo viviente y actuante por la Palabra y el Sacramento.

La paz

• Toda esta obra hace que la despedida de Jesús no sea a la manera como se despide todo el mundo. Su «paz» (saludo de despedida) no es para no volver sino, al contrario, para hacerse del todo presente en lo humano.

• El saludo habitual de los hebreos, «Shalon – paz», no es una pura fórmula. Esta paz no es sólo ausencia de conflictos, ni sólo una tranquilidad interior, expresa el deseo y el compromiso de la salud, la prosperidad, el bien de la persona en su integridad.

• Jesús no sólo desea a los discípulos «la paz» (27) sino que la da como herencia. Es «la paz» que sólo Dios puede dar. Este don de la paz anticipa el que después encontramos que hace el Resucitado como primera acción: dar la paz (Jn 20, 19.21.26).

• Jesús no da la paz «como la da el mundo» (27). Los profetas denuncian la paz ilusoria que tapaba y escondía la injusticia. Jesús, en esta misma corriente profético, no trae esta falsa paz: «no he venido a traer la paz…» (Mt 10, 34).

La palabra mundo, sobre todo en los capítulos 13- 17 del Evangelio según Juan, señala una oposición compacta y radical contra Jesús (Jn 14,17.19.27; 15,18.19; 16,8.20; 17,9.14.16.25). En este sentido, ni Jesús es del mundo (Jn 8,23) ni los discípulos lo son (Jn 17,14.16). Pero Dios ama el mundo y le envía su Hijo (Jn 3,16), y también los creyentes serán enviados al mundo (Jn 17,18).

• La paz de Jesús hará que en los discípulos, convertidos en portadores del Evangelio en medio del mundo, desaparezca toda turbación: «que vuestros corazones se serenen» (27). Esta «paz» profunda es fruto de la victoria de Cristo sobre la muerte (28).

Seguir creyendo

• Las palabras de Jesús antes de su Muerte y Resurrección (29), recordadas por la acción del Espíritu Santo (26) eran necesarias porque los discípulos no viviesen la Pasión sólo como una tragedia.

• El Espíritu Santo les ayuda a interpretar estas palabras; así «seguirán creyendo» (29).

Comentario al evangelio – Jueves V de Pascua

La alegría que nace de quien camina en verdad, está llamada a plenitud. Como sarmientos vivos, que recordábamos ayer, queremos permanecer en el amor de Dios, mostrado en Cristo Jesús.

Muchos cristianos llevamos una vida de mucha actividad. Además, el ritmo social de estos tiempos es acelerado, pretende abarcar mucho: muchas relaciones sociales, muchas reuniones sociales, muchos compromisos sociales, muchos aprendizajes sociales…

Estar de un lado para otro, de una actividad a otra, puede desorientarnos y nublar la experiencia de permanecer unidos a Cristo, de durar en su amor, de perseverar en nuestra comunión con Él, y, a través de Él, con nuestros hermanos. Por eso, en medio de unas cosas y otras, no podemos perder la perspectiva que nos nutre. Conviene que miremos y cuidemos, con frecuencia, las raíces que nos alimentan y dan vida, para que la savia del Resucitado fluya con todo su vigor hacia nuestras ramas, para que siempre tengan vida en abundancia.

La permanencia en Él -que el texto evangélico de hoy nos dice que es permanencia en su amor- se proyecta sobre la alegría de lo que somos –su alegría está en nosotros y así nuestra alegría llegará a plenitud-, y no de lo que hacemos, aunque no podamos dejar de hacer, y nuestras acciones también nos traigan contento, un tímido reflejo del júbilo final.

Ciudad Redonda

Meditación – Jueves V de Pascua

Hoy es jueves V de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 15, 9-11):

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».

Hoy escuchamos nuevamente la confidencia que Jesús nos hizo el Jueves Santo: el amor del Padre al Hijo es inmenso, tierno, entrañable. ¡Y así nos ama a nosotros! El Padre ama al Hijo, y Jesús no deja de decírnoslo. El Padre lo ha proclamado bien alto en el Jordán, cuando declaró que Jesús era su Hijo amado en el que se complacía; y, más tarde, de modo parecido, en el Tabor.

Jesús ha respondido, «Abbá», ¡papá! Ahora nos revela, que tal como le ama el Padre, así también nos ama a nosotros. ¿Qué haremos? Mantenernos en su amor, observar sus mandamientos, amar la Voluntad del Padre. Pero nosotros, que somos débiles e inconstantes, ¿perderemos para siempre su amistad? ¡No, Él no permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas!

—Señor, si alguna vez me apartara de tus mandamientos, te pido la gracia de volver corriendo como el hijo pródigo a la casa del Padre por el sacramento de la Penitencia.

Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés

Liturgia – Jueves V de Pascua

JUEVES V DE PASCUA, feria

Misa de feria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio de Pascua

Leccionario: Vol. II

  • Hch 15, 7-21. A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios.
  • Sal 95.Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
  • Jn 15, 9-11. Permaneced en mi amor para que vuestra alegría llegue a la plenitud.

Antífona de entrada           Cf. Ex 15, 1-2
Cantemos al Señor; gloriosa es su victoria. Mi fuerza y mi alabanza es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
En completa colegialidad, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles decidieron que la Iglesia debía abrirse a todos sin distinción alguna. Se sirve a todos de la misma manera: por medio de Jesucristo, Dios ama a todos indistintamente. Esta decisión del Concilio debió ser un reto tremendo para los judíos, que consideraban a los paganos como impuros y extraños.

La Iglesia hoy ¿está realmente abierta a todos? ¿No hay acaso distinción de color, lengua y clase social? ¿No hay acaso discriminación contra los pobres, contra gente de “mal historial”, gente de pelo largo y desmelenado, de gustos musicales diferentes, mujeres vestidas con mangas y faldas más cortas? ¿Cuáles son las cosas realmente importantes y que son objeto de fe? ¿Qué es lo que realmente hace que vivamos y permanezcamos en el amor de Cristo?

• Tú, que nos amas como el Padre te ama. Señor, ten piedad.
• Tú, que nos llamas a guardar tus mandamientos. Cristo, ten piedad.
• Tú, que quieres que permanezcamos en tu amor. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios,
que, por tu gracia,
nos has hecho pasar de pecadores a justos
y de infelices a dichosos,
hazte presente con tus obras y dones,
para que no nos falte la fuerza de la perseverancia
a quienes hemos sido justificados por la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Invoquemos a Dios Padre, que por la resurrección de Cristo nos ha hecho pasar con él de la muerte a la vida.

1.- Por la Iglesia, llamada a ser comunidad de amor, para que sea lugar de acogida para todos los hombres sin ningún tipo de fronteras. Roguemos al Señor

2.- Por todos los enfermos, para que el Señor los levante y los consuele, y los libre de sus sufrimientos. Roguemos al Señor.

3.- Por los que aman a su prójimo desinteresadamente con obras y de verdad, para que sean sostenidos y fortalecidos en su entrega. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, para que permanezcamos fieles en el amor de Cristo Jesús que nos salva. Roguemos al Señor.

Padre Santo, escucha nuestra oración y haz que la alegría de Cristo llegue en nosotros a su plenitud. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad
por el admirable intercambio de este sacrificio,
concédenos alcanzar en una vida santa
la realidad que hemos conocido en ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual

Antífona de comunión          Cor 5, 15
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya.

Oración después de la comunión
A
SISTE, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
C
ONCEDE, Señor,
que tus fieles, por la fuerza de tu bendición,
se dispongan interiormente al bien,
para que realicen todas sus obras
fortalecidos y movidos por tu amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.