Meditación – Viernes V de Pascua

Hoy es viernes V de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 15, 12-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Entre otras cosas, Jesús dice: “ámense los unos a otros como yo los he amado, no hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. Jesús está presente en medio de la comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí se cumple la promesa: “donde estén reunido 2 o 3 en mi nombre, estoy Yo en medio de ellos”. Están todos los discípulos que procuramos hacer suya la existencia de todos los días y vivir la propia vida, escondida en la vida de Cristo, como dice Pablo, en la carta a los Colosenses en el capítulo 3, en el verso 3. Amadeo Cencini, plantea que el camino a la renovación en la vida comunitaria tiene unos puntos que no podemos dejarlos de observar: Por un lado, nos invita a pasar de la lógica de la observancia ala lógica de la comunión, no buscar sólo hacer el bien, sino, hacer con los hermanos el bien. Aprender y enseñar la comunicación de la fe y la oración, gracias a lo que nos apoyamos mutuamente en el camino. También en el proceso de la construcción comunitaria nos inspiramos cada vez más en el modelo de la familia, en la modalidad de la convivencia, en la organización interna de la familia, en la relación con el ambiente que nos circunda. Al mismo tiempo, se nos invita a testimoniar y confesar la esperanza y la Fe como un bien ofrecidos a todos y a cada uno. Estos es caminos que el Señor se nos invita a hacer. Aparece cada vez menos replegada la vida y está más centrada en el misterio de un Dios vivo en medio nuestro. Se recupera el sentido de la hospitalidad y de la acogida para la bienvenida a los quevan llegando, en la vida de la comunidad. Se arraiga en la profundidad, la pertenencia a la cultura, asumiendo las provocaciones que llegan del entorno en el que nos encontramos viviendo como comunidad y nos convertimos en cada uno de nosotros en sujeto de formacióny animación de la pastoral y servicio pastoral en Jesús de manera permanente. Vivir en comunidad, amándonos unos a otros supone todo esto y ¡mucho más.! Seguramente en el dia, de este hermoso Viernes de la quinta semana de Pascua el Señor va a inspirar en tu corazón. Vuelvo sobre el texto original “este es mi mandamiento, ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Jesús está invitando a un vínculo de relación con los demás en clavesfraterna. Que tengas un hermoso día.

P. Javier Soteras