Lectio Divina – Martes VI de Pascua

“Os conviene que yo me vaya”

1.-Oración Introductoria.

Señor, quiero que, en este tiempo de oración, me hagas entender la importancia que dio la Iglesia primitiva al Espíritu Santo. San Mateo dice: si oráis, “El Padre del cielo os dará cosas buenas”. (Mt. 7,11). Pero San Lucas, matiza: si oráis, “El Padre del cielo os dará el Espíritu Santo” (Lc. 11,13). El Espíritu Santo es el “supremo don” que nosotros podemos pedir y  Dios nos puede dar en este mundo. Dame, Señor, ese Don, lléname de tu Santo Espíritu.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 16, 5-11

Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: «¿Dónde vas?» Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

3.-Qué dice el texto bíblico.


Meditación-reflexión

Terrible situación la de los apóstoles cuando Jesús les anuncia que se va a ir de este mundo. La emoción les embarga hasta el punto de cortarles la palabra. Y su corazón se les ha llenado de tristeza. Se va el que les llenaba por dentro, el que era el sentido de sus vidas, el que no les dejaba ni a sol ni a sombra. Y esta es también la situación que nos queda a nosotros  después de perder a un ser querido. Pero, ¿qué les dice el Señor? Conviene que yo me marche. Si no me voy no puedo daros el Espíritu. Para Jesús, la presencia del Espíritu Santo es mejor que su propia presencia física. Por eso salen ganando con su partida. Por medio del Espíritu Santo, nuestro corazón vacío se llena de Amor, no de un amor cualquiera, sino del mismo amor de Dios. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. (Ro. 5,5). Este es el amor que llena de gozo nuestras vidas; este es el amor que llena de presencia nuestras ausencias sentidas; este es el amor con el cual construimos fraternidad y edificamos la Iglesia. ¡Ven oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!

Palabra del Papa

“En el Evangelio hemos escuchado la promesa de Jesús a sus discípulos: “Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con ustedes”. El primer Paráclito es el mismo Jesús; el “otro” es el Espíritu Santo…Las diversas intervenciones del Espíritu Santo forman parte de una acción armónica, de un único proyecto divino de amor. La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía –Él mismo es armonía– y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad”. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2014).

4.- Qué me dice este texto concreto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.- Propósito. .- Durante el día pensaré: yo no estoy solo. Estoy habitado por el Espíritu Santo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Yo te pido hoy que me des tu Espíritu Santo. ¡Nada más! Y ¡Nada menos! Que sea una persona llena del Espíritu, animada por el Espíritu, enriquecida por el Espíritu. Lléname de sus dones y de sus frutos. ¿Qué era Adán sin el soplo divino? ¡Puro barro! ¿Y después? Un ser viviente, un ser pensante, un ser amante. El rey de todas las demás criaturas. Haz, Señor, que tome conciencia de lo que soy, sin el soplo del Espíritu, y lo que puedo ser animado de ese mismo Espíritu. Dame tu Espíritu para mantener siempre vivo el recuerdo de Jesús.

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

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Comentario – Martes VI de Pascua

Jn 15, 5-11

Voy al que Me ha enviado… Voy al Padre…

Jesús está a pocas horas de su muerte. El lo sabe. Lo ha dicho. Lo comenta así.
Es para El algo muy simple, como un «retorno a casa». Sé a donde voy… Alguien me espera… Soy amado… Voy a encontrar a Aquel a quien amo…

Dejo resonar en mí estas palabras.

Pensando en mi propia muerte, son también estas palabras las que he de repetir después de Jesús y con El. Paz. Certidumbre. Gozo íntimo.

Ninguno de vosotros me pregunta «¿A dónde vas?»

Atmósfera de partida. Como cuando en el andén del tren o en el aeropuerto, se abraza a un ser querido que se va por mucho tiempo.

Antes porque os hablé de estas cosas, vuestro corazón se llenó de tristeza.

Mientras Jesús estaba con ellos, era una «Presencia» reconfortante. El anuncio de su partida ahoga cualquier otra reflexión. Más tarde, quizá, llegarán a dominar su tristeza porque comprenderán la «significación» de esta partida: el retorno de Jesús al Padre, el paso a la Gloria del Padre, origen de la efusión abundante del Espíritu.

Pero os digo la verdad: os conviene que Yo me vaya. Porque si no me fuere, el Espíritu Santo, el Defensor, no vendrá a vosotros; pero si me fuere, os le enviaré.

Cada uno puede probar de entender estas frases misteriosas. He aquí un intento de explicación.

Durante su estancia en la tierra Jesús ha sido una «Presencia» visible de Dios. Pero esta Presencia, tan útil para nosotros, seres corpóreos y sensibles, era al mismo tiempo, una pantalla, un límite: a causa de su humanidad, a causa de su cuerpo, Jesús estaba «limitado» a un tiempo y a un lugar. Y era consciente de ello: «os conviene que Yo me vaya». Enviando al Espíritu, Jesús es consciente de multiplicar su Presencia: el Espíritu no tiene ningún límite, puede invadirlo todo «Oh Señor, envía tu Espíritu para que renueve la faz de la tierra».

El Espíritu, es la Presencia «secreta» de Dios… después de la Presencia «visible» que ha sido Jesús.
Pero el «tiempo del Espíritu» es también el «tiempo de la Iglesia». Es la Iglesia, somos nosotros, los que hemos venido a ser el Cuerpo de Cristo, su «visibilidad»… con todo lo que esto comporta de «límites» y de imperfecciones… pero también con esta certeza de que el Espíritu está aquí, con nosotros, animando siempre el Cuerpo de Jesús.

Y en viniendo éste, argüirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Mañana por la mañana, ante el Gran Consejo de la Sinagoga, y ante el Gobernador romano, Jesús será «condenado»… y todas las apariencias irán contra El: podrá creerse que no era mas que un impostor y un blasfemo, y que después de todo recibió el castigo merecido por su pecado, por su osadía en decir que era Hijo de Dios y que destruiría el Templo. Pero he aquí que la situación se invertirá: el mundo será condenado, y Jesús será glorificado.

Y el Espíritu Santo vendrá para convencer, interiormente, a los discípulos de que Jesús no es el «vencido», el «pecador”, sino el vencedor del mal; el muy amado del Padre.

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo VI de Pascua

Entrada: Cristo resucitó, Aleluya A-13(Apéndice) (especialmente estrofa 5); Hacia ti, morada santa  CLN-016; Ciudadanos del cielo CLN 709.
En Latin. Introito: Introito: Viri Galilei
Misa de Angelis
Salmo y Aleluya: Dios asciende entre aclamaciones.. (Propio)
Ofertorio: Este es el día esperado CLN 228
Aclamación al Memorial: 1CLN-J22.
Comunión: Canta con júbilo CLN. 219; El Señor resucitó CLN 204; Aleluya Psallite (Canto Gregoriano)Anunciaremos tu reino CLN 402
Final: Regina coeli. CLN. 303; Reina del cielo CLN  324.
 N. B. Cantos para la misa con  Niños de primera Comunión.

Oración de los fieles – Domingo VI de Pascua

Jesús después de vencer a la muerte va a reunirse con el Padre, a prepararnos un sitio junto a la Santísima Trinidad. Hoy ponemos en sus manos estas plegarias para que las presente al Padre en nuestro nombre. Repetimos:

PADRE ATIENDE ESTAS SÚPLICAS

1. – Padre, cuida al Papa a los obispos y a todos los que en tu nombre predican el Evangelio como tú nos dijiste, para que su mensaje sea acogido en todos los corazones. OREMOS

2. – Padre, te presentamos a aquellos que andan lejos de ti y aquellos que aún no te conocen, hazte presente en ellos a través de nosotros que hemos experimentado la resurrección de tu Hijo. OREMOS

3. – Padre, mira a todos aquellos que sufren por causa de enfrentamientos y luchas, haz presente tu paz ante ellos y que al reconocerte como Padre vean a los demás como hermanos. OREMOS

4. – Padre, sabemos que tu Hijo se ha quedado presente en los enfermos y en los débiles, vuelve nuestro corazón hacia ellos y haz que viendo el rostro de Cristo nuestra actitud sea más amorosa. OREMOS

5. – Padre, aviva el corazón de los dirigentes de este mundo, para que busquen el servicio a su pueblo y estos crezcan en Paz y prosperidad. OREMOS

6. – Padre, ilumina a aquellos que se dedican a la comunicación, para que sea la Verdad lo que inspiren sus palabras. OREMOS

7.- Padre, acepta la oración confiada que este pueblo tuyo, reunido aquí en la Asamblea Eucarística dominical te presenta. Y que ella traiga frutos de paz y amor a este comunidad de hermanos. OREMOS

Padre, sabemos que atenderás estas plegarias que te presentamos a través de tu Hijo. Nuestro corazón tiene otras inquietudes que también te presentamos por Jesucristo nuestro Señor

Amen.


Cristo está a la derecha de Dios para interceder por nosotros y por eso le dirigimos estas oraciones a nuestro Padre Dios y respondemos –de acuerdo con la promesa hecha por el mismo Jesús– lo siguiente:

TE LO PEDIMOS POR NUESTRO SEÑOR JESÚS, TU HIJO, QUE REINA EN EL CIELO.

1.- Por la Iglesia universal y por el Papa Francisco, para que su magisterio y todas sus enseñanzas en todo tiempo nos muestren el camino hacia las moradas del Cielo. OREMOS

2.- Por la unidad de los cristianos, por la aproximación de la Iglesia latina y las orientales, en las que apenas hay diferencias dogmáticas y de culto. Y que reconozcamos todos que el único Pastor es el Señor Jesús, que está a la derecha del Padre. OREMOS.

3.- Por los gobernantes y políticos, por quienes tienen poder de decisión respecto los caminos del mundo y de los hombres, para que sus juicios sean en bien de los hermanos e inspirados desde el cielo. OREMOS

4.- Por la paz en el mundo y para que se termine la guerra en Ucrania y el terrorismo desaparezca. OREMOS

5.- Por todos aquellos, laicos o religiosos, cristianos o no, pero que trabajan por la construcción de la paz, para que siguen firme en su condición pacífica y comprendan que es el Espíritu quien les infunde la idea de la paz y de la renovación del mundo. OREMOS

6.- Por los niños que tomaran su primera comunión, por, también, los fieles que en este mes de mayo dedican especial devoción a Santa María, Madre Dios, para que esos signos les hagan felices. OREMOS

7.- Por los pobres, los marginados, los tristes, los abandonados, los enfermos y los encerrados en su soberbia, para que el Espíritu, que está ya muy próximo, les ayude y influya al resto de los hermanos una apoyo amoroso y solidario a todos los sufren. OREMOS

8.- Por todos los miembros de esta parroquia (O comunidad) para que podamos celebrar durante muchos años la alegría de la Ascensión y permanezcamos con la lámparas dispuestas a la esperan del Espíritu que viene. OREMOS.

Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, escucha nuestras peticiones que ponemos en tus manos, para que tú nos des lo que más nos conviene.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amen

Comentario al evangelio – Martes VI de Pascua

Todo tiene su orden. Así sucede en el proyecto de Dios. Si lo propio del sabio es ordenar, con cuánta más razón cabe decirlo de Dios, infinitamente sabio y fuente de toda sabiduría. Todo tiene su orden: primero, la partida de Jesús; luego, el don del Espíritu. Jesús lo revela en este pasaje: «Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré».

Primero, la partida del Maestro, a cuya muerte va unido el don del Espíritu. Jesús, al morir, «inclinando la cabeza, entregó el espíritu/Espíritu» (Jn 19,30). San Hipólito lo expresa con una bella imagen: «Igual que cuando se rompe un frasco de perfume, su olor se difunde por todas partes, al romperse el Cuerpo de Cristo en la cruz, su Espíritu, que mientras estuvo vivo había poseído en exclusiva, se derramó en los corazones de todos».

Luego, la resurrección de Jesús, a la que de nuevo va unido el don del Espíritu. El mismo evangelista lo había indicado páginas atrás: «No había sido dado el Espíritu porque Jesús no había sido resucitado de entre los muertos» (Jn 7,39). El mismo día de su resurrección Jesús se aparece a los discípulos y, después de saludarlos, sopla sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados». Es la gran obra del Espíritu: difundir por el mundo el perdón que Dios nos otorga por el Cordero degollado. Sí, todo tiene su orden y todo tiene su tiempo.

Ciudad Redonda

Meditación – Martes VI de Pascua

Hoy es martes VI de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 16, 5-11):

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».

Hoy seguimos sumidos en el sermón de la Última Cena, durante el cual Jesucristo mencionó tres veces al Espíritu Santo, el Consolador. Ahora anuncia a los Apóstoles que el fruto de su «marcharse» de este mundo será el envío del Paráclito.

En Dios existe un «Yo» y un «Tú»: existe el Hijo que habla con el Padre; y ambos son uno en el Espíritu, que es, por decirlo así, la atmósfera del dar y del amar que hace de ellos un único Dios. A través de Jesús penetra nuestra mirada en la intimidad de Dios: con Él, Dios salió también de su intimidad y vino a nuestro encuentro. Esto se realiza, ante todo, en su vida, pasión, muerte y resurrección; en su palabra. Pero Jesús no se contenta con salir hacia nosotros. ¡Quiere más!: quiere unificación.

—Jesús muere y resucita, y ahora ya no se encuentra en un lugar determinado, sino que su Espíritu es enviado y entra en nuestro corazón, uniéndonos así con Dios Uno y Trino.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Martes VI de Pascua

MARTES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, feria

Misa de la feria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Pascual

Leccionario: Vol. II

  • Hch 16, 22-34. Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.
  • Sal 137. Tu derecha me salva, Señor.
  • Jn 16, 5-11.Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito.

Antífona de entrada          Ap 19, 7. 6
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
La vida de Cristo, que la comunidad vive, y la mentalidad de Cristo vivo en la Iglesia, darán testimonio contra el mundo en la medida en que éste está todavía por redimir y dominado por el mal. El mundo acusa a Cristo de ser un pecador, en su juicio lo encuentra culpable como si fuera un hombre sin fundamento, y lo condena. — Pero ¿quién es realmente el pecador? ¿Quién es el culpable? ¿Quién es condenado? No Cristo, sino, todo lo contrario, el mundo. ¿Quién probará esto? El Espíritu de Cristo vivo en la Iglesia. Si la Iglesia vive la vida del justo Jesús, las obras del mundo aparecerán como injustas, y la vida de Cristo vivida por los cristianos será una condenación del mundo y de los poderes del mal.

• Tú, que escuchas las palabras de nuestra boca. Señor, ten piedad.
• Tú, cuya promesa supera tu fama. Cristo, ten piedad.
• Tú, cuya misericordia es eterna. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y lleno de misericordia,
concédenos lograr verdaderamente
nuestra participación
en la resurrección de Cristo, tu Hijo.
Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles
Oremos agradecidos a Dios, Padre de Jesucristo, Señor nuestro, el Cordero inmaculado que quita el pecado del mundo y nos comunica su vida nueva.

1.- Para que el Espíritu fortalezca a su Iglesia con la convicción de la presencia de Cristo en medio de ella. Roguemos al Señor.

2.- Para que el Espíritu consuele a todos los que sufren y viven sin esperanza, confirmándolos en la certeza de la victoria de Cristo sobre el mal. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Espíritu ilumine y guíe a cuantos sirven a la sociedad, para que busquen siempre la libertad y la paz. Roguemos al Señor.

4.- Para que el Espíritu nos confirme en la persuasión de que solo Jesús es nuestro Salvador. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Padre santo, y afianza en nosotros la alegría por la adopción filial que nos has devuelto en tu Hijo Jesucristo, muerto y resucitado. Él, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
CONCÉDENOS, Señor,
alegrarnos siempre por estos misterios pascuales,
y que la actualización continua de tu obra redentora
sea para nosotros fuente de gozo incesante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual

Antífona de comunión          Cf. Lc 24, 46. 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para así entrar en su gloria. Aleluya.

Oración después de la comunión
ESCUCHA, Señor, nuestras oraciones
para que el santo intercambio de nuestra redención
nos sostenga durante la vida presente
y nos dé las alegrías eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
MULTIPLICA, Señor,
sobre tus fieles la gracia del cielo,
y así quienes te alaban con los labios
te alaben también con el corazón y con la vida,
y ya que cuanto somos es don tuyo,
sea también tuyo todo cuanto vivamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.