Lectio Divina – Miércoles VI de Pascua

“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”

1.- Oración introductoria.

Señor, necesito que me des el don supremo del Espíritu, ese que nos dejaste, en el momento de tu muerte, cuando tenías el corazón roto. Sin ese Espíritu yo no puedo conocerte, ni descubrir tus palabras en profundidad. ¡Qué mal te conocieron los discípulos durante tu vida mortal! Vivían contigo, comían a tu lado, te escuchaban, pero vivían en una misteriosa lejanía. Cuando te conocieron de verdad fue en Pentecostés. Que hoy sea un pequeño pentecostés para mí.

2.- Lectura reposada del evangelio.

Evangelio según san Juan 16, 12-15. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Cristo se va de la vida sabiendo que todavía le quedan muchas cosas que decir.  Cuando nosotros vemos por primera vez el mar nos quedamos sorprendidos y hasta satisfechos. Y llegamos al pueblo y decimos: ¡He visto el mar! Y, en realidad, sólo hemos hecho asomarnos un poquito al mar. Dios es un mar inmenso que nunca lo podemos abarcar. Y tiene que ser el Espíritu Santo el que nos lance “mar adentro” para conocer nuevos aspectos de Dios. Ante un Dios tan grande y maravilloso sólo cabe la admiración, el asombro, la sorpresa.   Dios concedió a Job la gracia de hacer un viaje con Él, descubriéndole las maravillas de la creación. Al final, Job quedó sorprendido y exclamó: “Hasta ahora sólo te conocía de oídas; pero ahora te han visto mis ojos» (Job. 42,5). Nosotros tenemos más suerte que Job. Dios mismo, a través de su Espíritu, nos invita cada día a realizar el viaje más fantástico: Un viaje hacia el mismo corazón de Dios donde reposa la verdad completa, el amor en plenitud.  “Sólo el Espíritu de Dios conoce lo íntimo de Dios” (1Cor. 2,11). Por eso debemos estar siempre abiertos a la novedad de Dios.

Se habla de las tres religiones del Libro: El Cristianismo, el Judaísmo y el Islam. En realidad no puede haber religiones del libro porque Dios no cabe en ningún libro. “Muchas cosas quedan por decir”. La Biblia es un punto de partida y nunca de llegada. Sólo el Espíritu Santo puede llevarnos a la “verdad completa”.

Palabra del Papa

“Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos hoy: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? Nos hará bien hacernos estas preguntas durante toda la jornada”. (Homilía de Pentecostés. (19-mayo-2013) Papa Francisco)

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra meditada. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En un momento del día, me retiro, respiro en profundidad y digo: lléname, Señor, de tu Espíritu.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, antes de acabar esta oración, quiero darte gracias por el don del Espíritu Santo. Sin su presencia, mi vida sería superficial, rutinaria, mediocre. Pero con la presencia de tu Espíritu, mi vida se llena de sentido, descubro el significado de tus palabras, de tus gestos, y puedo vivir con ilusión y con esperanza. Con Él puedo decir: ¡Esto no ha hecho más que empezar! Gracias, Señor, por este supremo don del Espíritu Santo.

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

Comentario – Miércoles VI de Pascua

Jn 16, 12-15

Ayer meditamos el papel del «Defensor» que el Espíritu ejerce en el curso del proceso de Jesús» que se desarrolló en Jerusalén en aquel tiempo… y que se desarrolla en el curso de toda la historia.

Hoy vamos a considerar otro cometido del Espíritu, su papel de pedagogo, el que hace comprender, el que hace crecer.

Muchas cosas tengo aún que deciros, mas no podéis comprenderlas ahora.

Sí, la Fe es una progresión. Es una vida que va desarrollándose. En Dios hay siempre cosas nuevas a descubrir, tales como en el desarrollo de una relación de amor con alguien, un prometido, un esposo, un amigo.

Al igual que los apóstoles no estoy sino en el inicio. Acepto, Señor, lo que Tú me dices también a mí… Hay cantidad de cosas que no podría comprender ahora, pero que Tú me revelarás poco a poco… más tarde… si soy fiel en escuchar a ese Espíritu, que me habla al corazón, que me habla de ti, Jesús.

Guarda mi espíritu abierto… que jamás me considere como satisfecho, conocedor de todo, orgulloso de mis conocimientos doctrinales. Señor, pienso también en aquellos con quienes vivo. A ellos también les pasa lo mismo: están en el camino de la Fe… Hay verdades y actitudes que no han descubierto todavía… que no podrían comprender ahora. Dame, Señor, tu paciencia, tu pedagogía. Que no aplaste a los demás con verdades que no pueden aún entender… que sepa caminar al ritmo de tu gracia, al ritmo de tus pasos… acompañando a mis hermanos en su propio caminar.

Cuando vendrá Aquél, el Espíritu de verdad, os guiará hacia la verdad completa.

Es como una confesión de Jesús: reconoce que hay cosas que no ha podido dar a comprender a sus discípulos.

Sí, mientras Tú estabas con ellos, visiblemente con ellos, corporalmente con ellos, humanamente con ellos… había una cierta dimensión esencial de tu persona que no brillaba. Era necesaria tu muerte y tu resurrección para que tu gloria resplandeciera.

Todavía hoy, tenemos también la tentación de reducir tu mensaje y tu misterio a sus aspectos más humanos, más comprensibles. Señor, que tu Espíritu nos conduzca a la verdad ‘completa».

Porque no hablará de sí mismo, sino que hablará lo que oyere… Recibirá de lo mío y os lo anunciará…
Ya sabíamos que Jesús está totalmente vuelto hacia el Padre, que no «hace nada por sí mismo» que es una perfecta transparencia del Otro.

Esto es lo que Jesús nos revela aquí; la absoluta transparencia de las relaciones de amor entre las Tres personas divinas: ninguna guarda nada de «lo suyo», todo es participado, comunicado, dado, recibido… Nuestras palabras terrenas son inválidas para expresar esta cualidad inaudita de la relación que une al Padre, al Hijo y al Espíritu. Todas nuestras relaciones humanas brotan de ella.

Todo cuanto tiene el Padre es mío… El Espíritu tomará de lo que me pertenece y os lo anunciará…

Las revelaciones del Espíritu en el curso de la historia no pueden ser nuevas revelaciones, contradictorias con lo que ha sido revelado en Jesucristo. ¡El Espíritu lleva a Jesús, como Jesús lleva al Padre!

Contemplo la unidad, la comunión de las personas divinas: ¡todo un programa!

Noel Quesson
Evangelios 1

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

La Ascensión – Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: – Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo). Ellos se volvieron a Jerusalén con gan alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios

Explicación

Los amigos de Jesús ya sabemos que él no es como una nave espacial, que terminada su aventura en la tierra, asciende entre las nubes. Lo que dice el evangelio de hoy es, que Jesús Resucitado comparte la VIDA de su Padre: está junto a él. Y para explicarlo, le hacen ascender, porque según el sentir del pueblo judío, Dios habita en las alturas. Pero nosotros sabemos que Dios está donde hay amor. Arriba, abajo o en medio, ¿no ?

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

ASCENSIÓN DEL SEÑOR – “C” (Lc. 24, 46-53)

NARRADOR: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

JESÚS: Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión a todos los pueblos, empezando por Jerusalén.

DISCÍPULO1: Señor, ¿Y cómo se va a llevar a cabo esto?

JESÚS: Vosotros sois mis testigos.

DISCÍPULO2: ¿Y si no nos quieren creer?

JESÚS: Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido.

DISCÍPULO1: ¿Y qué tenemos que hacer nosotros?

JESÚS: Vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza que os enviará mi Padre.

NARRADOR: Después los sacó hasta Betania y, levantando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

DISCÍPULO1: Oye, chicos… ¿qué está sucediendo?

NARRADOR: Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría.

DISCÍPULO2: Ahora tenemos que proclamar que ¡El Señor vino a salvarnos!, que Jesús ¡ha resucitado! Tenemos que dar testimonio de todo lo que hemos vivido con el Maestro.

NARRADOR: Y desde aquel día ya no tuvieron más miedo y comenzaron a predicar en el templo bendiciendo a Dios.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles VI de Pascua

Ya recordábamos ayer una de las actividades del Espíritu: habilitar a los discípulos para perdonar los pecados. Quienes han recibido esa unción pueden llevar a cabo la misión de perdonar en el nombre del Señor. Y a través del perdón recibido entramos de nuevo en el orden del amor.

Pero no se agota ahí la obra del Espíritu. Don suyo es conducir a la verdad plena. Es el pedagogo que lleva a la verdad de Jesús, a la verdad de Dios. Hagamos un breve ejercicio de memoria histórica eclesial y recordemos el montanismo, movimiento surgido en el siglo II. Su promotor, Montano, afirmaba que el Espíritu Santo descendía sobre él y sobre sus discípulos y les comunicaba nuevas revelaciones. La gran Iglesia no aceptó este movimiento: la misión del Espíritu es ser memoria de Jesús.

La verdad de Jesús y de su evangelio no es como un teorema geométrico. «No se entra en ella sino por la caridad», enseñaba san Agustín. Para entrar en la verdad, para comprenderla hasta el punto de vivir de ella, es preciso estar sensibi¬lizados para las cosas que la verdad revela, y esa es la obra del amor. El que se dirige al museo sin experimentar el menor amor por el universo del arte, no comprenderá nada de las obras expuestas. Con más razón hemos de decirlo cuando se trata de la Pala¬bra de Dios: el Espíritu Santo, que es amor, modela la sensibi¬lidad de que estamos necesitados para penetrar en el mundo desde el que habla el que es la Palabra de Dios, el que revela a Dios y las cosas de Dios. Esto es obra del Espíritu. No estorbemos su misión.

Ciudad Redonda

Meditación – Miércoles VI de Pascua

Hoy es miércoles VI de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 16, 12-15):

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».

Hoy —en este breve texto de san Juan— Jesús aparece, básicamente, como Maestro. Su preocupación máxima es «decirnos cosas». Cosas que salvan y que, de diversos modos, fueron pre-dichas en el Antiguo Testamento. Pero tiene que dosificar su transmisión porque «ahora no podéis con ello». A veces no son verdades fácilmente digeribles. El Espíritu de la verdad «os guiará hacia la verdad completa».

La acumulación de las «cosas» que nos dice Jesús constituye el depósito de la fe. Creer es, primariamente, conocer. La Iglesia nos invita a «razonar», a profundizar lo que nos «dice» Jesucristo. Si no hay «razonamiento» que la profundice, si no hay una buena información religiosa permanente, la fe se convierte en «discusiones de café».

—No se me había ocurrido, Señor, que mi misa dominical es escuchar cosas que Tú me «dices». ¿No sería hora, Señor, de colocar, en un sitio de honor de mi casa el «Catecismo de la Iglesia Católica»? Para leerlo, claro. ¡Para estudiarlo!

Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch

Liturgia – Miércoles VI de Pascua

MIÉRCOLES VI DE PASCUA, feria

Misa de la feria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias; Prefacio Pascual

Leccionario: Vol. II

  • Hch 17, 15. 22 – 18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo.
  • Sal 148.Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
  • Jn 16, 12-15.El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.

Antífona de entrada          Cf. Sal 17, 50; 21, 23
Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
Los apóstoles no deberían estar tristes porque Cristo los deja. Su fe se hará más profunda y espiritual cuando Jesús no esté ya físicamente presente entre ellos. El Espíritu Santo de la verdad continuará con ellos la misión de Jesús. El Espíritu de la verdad no les dará nuevo mensaje, pero guiará a los apóstoles y a la Iglesia a profundizar su comprensión de la vida y del mensaje de Jesús y a confrontarlos constantemente con los acontecimientos y problemas de los tiempos y así llevar adelante a la Iglesia.

San Pablo, en Atenas, nos da un ejemplo de cómo un apóstol y misionero intenta tomar la religión pagana de los atenienses como un punto de partida, y cómo la espiritualiza despojándola de materialismo y formalismo.

• Tú, que eres el único nombre sublime. Señor, ten piedad.
• Tú, que acreces el vigor de tu pueblo. Cristo, ten piedad.
• Tú, que recibes la alabanza de tus fieles. Señor, ten piedad.

Oración colecta
ESCUCHA, Señor, nuestra oración
y concédenos que, así como celebramos
las fiestas de la resurrección de tu Hijo,
merezcamos también, cuando vuelva,
alegrarnos con todos sus santos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Invoquemos a Dios Padre. que, por la resurrección de Cristo de entre los muertos, nos ha abierto el camino de la vida eterna.

1.- Para que el Espíritu de la verdad asista a los pastores de la Iglesia, maestros en la fe, y a los que tienen el carisma de la profecía y la exhortación. Roguemos al Señor.

2.- Para que el Espíritu asista también a todos aquellos que alumbran caminos nuevos para la humanidad. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Espíritu ilumine y sostenga a todos los gobernantes en la búsqueda de la justicia y de la paz. Roguemos al Señor.

4.- Para que el Espíritu nos descubra la Palabra y la presencia de Dios en el acontecer de cada día. Roguemos al Señor.

Te suplicamos, Señor, Dios nuestro, que tu Hijo cumpla la promesa de enviarnos el Espíritu Santo consolador, que nos empuje a abandonar nuestra vida de pecado y a vivir desde ahora la novedad de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad
por el admirable intercambio de este sacrificio,
concédenos alcanzar en una vida santa
la realidad que hemos conocido en ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 16. 19
Dice el Señor: «Yo os he escogido sacándoos del mundo y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca». Aleluya.

Oración después de la comunión
A
SISTE, Señor, a tu pueblo

y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
TE pedimos, Señor,

que instruyas a tu pueblo con las enseñanzas del cielo,
para que evitando todo lo malo y siguiendo todo lo bueno,
no merezca tu indignación,
sino tu incesante misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.