Comentario – Martes VII de Pascua

Jn 17, 1-11

Hacia el final de su última reunión con sus discípulos, la tarde del Jueves santo, el tono de Jesús cambia. Juan nos lo muestra rogando al Padre como a su único interlocutor.

Jesús, levantando los ojos al cielo, añadió:

Una actitud corporal de oración.

Los «ojos» de Jesús… expresan la actitud de todo su ser.

«Padre, llegó la hora; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique’.

Este verbo «glorificar» se repetirá cuatro veces en unas pocas frases. Esta palabra expresa una densidad de oración de una intensidad extrema: la «gloria», para toda la tradición bíblica, era lo propio de Dios. La palabra hebrea «Kabód» sugiere la idea de «peso». A diferencia de nuestra lengua, la ‘ Gloria» no es pues sobre todo este «brillante exterior del renombre» que desgraciadamente puede existir sin valor real… sino que justamente es aquel peso real de un ser lo que define su importancia efectiva.

Lo que Jesús pide a Dios, su Padre, es que esta Gloria divina se manifieste a la hora misma de su muerte.

El dará la vida eterna a todos los que Tú le diste y la vida eterna es que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo.

La gloria de Dios, es la salvación del hombre, y la salvación del nombre, es el conocimiento de Dios.

La «vida»… «conocer a Dios».

La «vida eterna…»

Esta vida ha empezado ya en la medida en que avanzamos en este conocimiento, que no es sobre todo un avanzar intelectual, sino la unión de todo nuestro ser con Dios. Ciertas personas muy sencillas tienen un profundo conocimiento de Dios, que no alcanzan a tener jamás ciertos sabios.
¡Danos, Señor, este conocimiento vital de ti!

He manifestado tu nombre a los hombres que de este mundo me has dado. Tuyos eran y Tú me los diste y ellos han puesto por obra tu palabra.

La segunda palabra importante, después de la de glorificar es la de “dar”:  en la única página del evangelio de hoy ,Jesús la pronuncia diez veces…

El Padre ha «dado» poder al Hijo…

ha «dado» la Gloria al Hijo…

ha «dado» palabras al Hijo

«da» la vida eterna a los nombres…

«da» las palabras del Padre a los hombres…

Sí, la obra de Jesús, es hacer participar a la humanidad en todo lo que ha recibido del Padre. Dar. Darse. Actitudes esenciales del amor.

Todo lo que es mío es tuyo, todo lo que es tuyo es mío.

Es una de las más perfectas definiciones del amor, de la Alianza. He aquí lo que Jesús decía de Dios, he aquí lo que Él decía a Dios.

¿Puedo yo mismo repetirlo pensando en Dios?

Pensando también en todos aquellos a quienes creo amar… Verdaderamente ¿hago participar de lo mío a los demás? ¿Es verdad también que no guardo nada?

Señor Jesús, ven a enseñarnos a amar de verdad.

Noel Quesson
Evangelios 1