Lectio Divina – Miércoles X de Tiempo Ordinario

HE VENIDO A DAR CUMPLIMIENTO

1.-Oración introductoria.      

Señor, tu enseñanza en este evangelio, lejos de abrumarme por el cumplimiento exhaustivo de las leyes, me relaja al condensar todas las leyes en la ley suprema del amor. Las cosas hechas sin amor, esclavizan, pero todo lo que hacemos desde el amor nos libera. Por eso hoy, al iniciar mi oración, te pido que me deje guiar siempre por esa ley que Tú mismo has dejado impresa en mi corazón.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 5, 17-19

«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Jesús ha venido a dar cumplimiento a todo lo establecido por la ley y los profetas. Dar cumplimiento es “llevar a plenitud” una cosa. En concreto, llevar a plenitud las leyes y normas del A.T. Significa orientarlas al núcleo fundamental del mensaje de Jesús: Dios es Amor. Dios es Padre que ama apasionadamente a sus hijos y éstos al sentirse inundados de este amor se sienten obligados a crear comunidades vivas de amor. Las leyes que son vehículo o manifestación del amor, están bien situadas en la Iglesia y. tratándose del amor, todo es importante: “hasta la más pequeña letra o coma de la ley”. Por eso decía San Francisco de Sales: “No son nuestras acciones como el oro que, el que más vale es el que más pesa, sino como la llama que la más limpia y pura es la que más dista de la materia”. Las acciones liberadas del amor posesivo, del amor egoísta, del amor calculado, son las que más agradan a Dios. Por eso no se trata de hacer muchas cosas para agradar a Dios sino de ofrecerle las obras que han llegado a “cumplimiento”, que han llegado a la perfección, que son expresión del amor.

Palabra del Papa.

“Integración: Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. Él, sin embargo, no deroga la Ley de Moisés, sino que la lleva a plenitud, declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del talión. Jesús declara que Dios no se complace en la observancia del sábado que desprecia al hombre y lo condena. Jesús, ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Moisés. Jesús revoluciona también las conciencias en el Discurso de la montaña abriendo nuevos horizontes para la humanidad y revelando plenamente la lógica de Dios. La lógica del amor que no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador, “que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. “Misericordia quiero y no sacrificio”» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Me comprometo a examinar esta noche las acciones del día. Y comprobaré mis motivaciones internas: si he obrado por rutina, por interés personal o por amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

                  Señor, al terminar hoy mi oración, te doy gracias porque he caído en la cuenta de la cantidad de obras que hago a lo largo del día sin preocuparme para nada de mis motivaciones. Las hago por hacer. Incluso las hago por puro egoísmo, por el beneficio que me pueden reportar. Tengo mucho que aprender de lo que significa el obrar por amor, el obrar sin pasar factura, el obrar a cambio de nada, en la más absoluta gratuidad. Gracias, Señor, por esta bella enseñanza

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

Comentario – Miércoles X de Tiempo Ordinario

Mt 5, 17-19

¡No penséis que he venido a derogar la Ley o los Profetas!

La Ley y los Profetas era lo esencial de la Sagrada Escritura: expresión de la voluntad de Dios. Sería impensable que Jesús viniera a abolir lo que, durante siglos, había sido la concretización de la voluntad divina para todo un pueblo.

Y sin embargo, una cuestión grave surgía en tiempo de Jesús y durante los primeros años de la Iglesia: ¿qué debía conservarse de las costumbres antiguas y de las leyes de Moisés? ¿Había que continuar circuncidando a los niños? ¿era necesario santificar el sábado? ¿era preciso continuar ofreciendo sacrificios de animales degollados en el Templo de Jerusalén… cuando se era un discípulo de Jesús? ¿Se tenía que seguir absteniéndose de ciertas comidas prohibidas?

Es también una de las cuestiones más graves de todos los tiempos: ¿qué hay que conservar del pasado? ¿qué se debe cambiar? En los períodos de grandes mutaciones, cuando se agudizan los conflictos entre antiguos y modernos, entre tradicionalistas y progresistas.

Y esto sucede en todas partes: en los oficios y profesiones, en las familias, en la Iglesia.
Escuchemos la respuesta de Jesús a esta cuestión capital.

No he venido a «derogar», sino a «dar cumplimiento».

Para Jesús, no se trata ni de «conservadurismo estereotipado», ni tampoco de «revolución que lo cambia todo»… se trata de dar una vida nueva a lo que procede del pasado. Una tradición no es forzosamente buena por el hecho de ser antigua. Del mismo modo una idea no es forzosamente buena por el hecho de ser moderna. Jesús nos dará múltiples ejemplos en las páginas siguientes de su sermón. Jesús propone una especie de síntesis armoniosa entre la tradición y el progreso: ¡el cumplimiento!

  1. No reniega del pasado. El plan de Dios es «uno». Lo que los antepasados vivieron y codificaron en épocas lejanas de la historia, era respetable… era un esbozo, un inicio.
  2. Pero Jesús pretende «completar», «hacer que progresen» todas estas tradiciones. El plan de Dios se inserta en una evolución histórica. La vida, para progresar se desprende continuamente de las cascaras viejas y de los vestidos usados.

Por muy paradójico que esto parezca, es evidente que el cristianismo, en relación al judaísmo, es a la vez ¡su perfecta continuidad y también su total novedad! La Iglesia se ha visto obligada a abandonar muchos de los usos y costumbres judías. Y, sin embargo, la Nueva Alianza es continuación de la antigua.

¡Señor! ayúdanos, con la Iglesia de HOY a saber unir esta doble exigencia: fidelidad a las tradiciones… audacia para la renovación.

Os aseguro que no desaparecerá una sola iota o un solo acento de la Ley antes que desaparezcan el cielo y la tierra, antes que se realice todo.

La iota es la letra más pequeña del alfabeto hebreo. Importancia de las fidelidades. Jesús viene a «realizar» lo que sólo estaba «anunciado». No se puede volver atrás. Dios ha dicho su Palabra definitiva: «Después de haber hablado varias veces y de diversas maneras a los antepasados a través de los profetas, Dios, en el período final en que estamos, nos ha hablado por su Hijo que estableció heredero de todas las cosas…» (Hebreos 1,, 1).

Así el Evangelio realiza y da cumplimiento a la Biblia: la revelación de Jesús aclara los pasajes del Antiguo Testamento. Jesús no es el fundador de una nueva secta, es la Palabra última de Dios, Aquél que revela definitivamente la voluntad del Padre.

El que cumpla y enseñe los más pequeños de estos preceptos será declarado grande en el Reino de Dios.

Una vez más, ¡Jesús subraya firmemente el acto, el «hacer», el «practicar»! Todo ello está muy lejos de ciertos orgullos intelectuales: la verdadera religión no está «en la mente», se encarna en la humilde realidad cotidiana.

Noel Quesson
Evangelios 2

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

La venida del Paráclito – Juan 16, 12-15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: – Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas ahora; cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo comunicará

Explicación

¡Tened confianza !, dice Jesús a sus amigos. El ESPÍRITU os acompañará hasta la verdad plena, siguiendo el camino que YO recorrí, cumpliendo el deseo de mi PADRE.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD –C- (Jn 16, 12-15)

Jesús: Amigos, ahora me voy al que me ha enviado

Discípulo1: ¿Dónde vas? No te vayas, Maestro.

Discípulo2: Te quedan muchas cosas por decirnos. Nos las tienes que decir antes de que te vayas, Maestro.

Jesús: Es que no podéis cargar con ellas por ahora. Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena.

Discípulo1: Un espíritu… y nos guiará.

Jesús: Tranquilos, lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye. Os comunicará lo que está por venir.

Discipulo2: A ver si ahora va a tirar por tierra todo tu trabajo y tu doctrina.

Jesús: Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Discípulo1: ¿Seguro, Maestro? Yo no me fío nada de ese “espíritu”, vendrá con ideas propias y nos liará más todavía.

Discípulo2: Yo creo que no.

Discípulo1: ¿Por qué?

Discípulo2: Porque el Espíritu de la Verdad viene de Dios.

Discípulo1: ¿Y qué tiene que ver eso?

Discípulo2: Que todo lo que tiene el Padre Dios es de Jesús.

Discípulo1: Entonces… ¡todo queda en familia!, ¿verdad, Maestro?

Discípulo2: No hombre, no, ¡qué va a quedar! Se transmite, ¿no es cierto, Jesús?

Jesús: Claro, ya os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

Discípulo1: ¿Habéis entendido algo? Posiblemente no demasiado, así que el Espíritu de la Verdad tendrá que hacer un buen trabajo con vosotros.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles X de Tiempo Ordinario

Jesús en el monte como nuevo legislador, nuevo Moisés. Pero no quiere echar por tierra todo el pasado religioso y cultural de su pueblo, sería de locos. Solo quiere dar un nuevo sentido. No abolir, sí plenificar.

La tentación de arrasar con todo lo anterior siempre está presente en la vida de los humanos. Y si no que se lo digan a nuestros políticos: en cuanto agarran el cargo, lo primero es quitar todo lo del anterior. Y muchas veces, al tirar el agua, se nos va también el niño… No quitar, sí dar plenitud.

En este nuevo día recibimos la invitación de Jesús a hacer las cosas con pleno sentido. No repetir por costumbre. Tampoco partir de cero. El día de hoy es para vivirlo en plenitud.

Me gusta mucho la manera que tiene Jesús de decir las cosas, así como de pasada. Quien cumpla y enseñe. De sobra sabía que decir, y acaso no cumplir, es fácil. Por eso invita: cumplir y enseñar.

En el ritual de la ordenación de los diáconos, en el momento de recibir el libro de los evangelios, se señala: recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado.

Ciudad Redonda

Meditación – Miércoles X de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles X de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 5, 17-19): 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte unosolo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Todo hombre tiene leyes y normas; vivimos con ellas, sin poderlas ignorar. Indican aquello que debemos cumplir y marcan un límite que no es conveniente sobrepasar. Ésta es nuestra realidad actual. Pero las leyes y normas también han existido en el pasado, e incluso alguna de ellas vienen escritas en el antiguo testamento. Detengámonos en el antiguo testamento. Parece que estas leyes y normas tienden a perder su sentido. Cristo vio que estas reglas se concebían como algo impuesto que limitaba nuestra libertad. Es natural en nosotros sentir unlímite cuando se nos dice que esto es pecado, que aquello otro que tanto me gusta también es pecado. Parece que las leyes y normas no tienen más efecto que limitar nuestra libertad. ¿Cuál es el verdadero sentido de toda ley y norma? Son diez los mandamientos, siete los pecados capitales, son incontables los pecados veniales que podemos cometer. ¿Cuál es el finde todo esto? Es aquí donde las enseñanzas de Cristo vienen a dar plenitud. Recordemos el mandamiento más preciado que nos dejó Cristo. El mandamiento del amor. Cuando Cristo nos manda… ordena… exige… que nos amemos no es propiamente una imposición que viene de fuera. Lo que sucede es que señala una necesidad. Esta necesidad está en lo más profundo de nosotros, de modo que cuando Cristo nos dice «AMA», despierta una sed natural.Nosotros nacemos para amar, nacemos para donarnos. Nosotros mismo hemos sido creadospara entregarnos sin reservas. El mandamiento del amor no es una imposición, sino la razón para la cual vivimos. Ahora leamos bajo esta clave los 10 mandamiento y descubriremos que más que imponernos una serie de reglas, despiertan la necesidad natural de vivir conforme alos diez mandamientos. De la misma forma, el pecado ya no se ve como un «no debo hacer esto» o «no puedo hacer aquello». El pecado simplemente es aquello que no nos permite amar. El pecado es un ahogarse en el amor propio. Amar es un arte, es difícil, es un reto. Sin embargo, hemos nacido en el amor, para amar y ser amados. Es nuestra necesidad vital. «El amor todo lo excusa… El amor nunca falla… Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor.» ( I Corintios, 13)

«Jesús vincula el amor a Él con el cumplimiento de los mandamientos, y en esto insiste en sudiscurso de despedida: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (v. 15); «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama» (v. 21). Jesús nos pide que le amemos, pero explica: este amor no se agota en un deseo de Él, o en un sentimiento, no, requiere la disponibilidad a seguir su camino, es decir, la voluntad del Padre. Y esta se resume en el mandamiento del amor mutuo —el primer amor [en la actuación]— dado por el mismo Jesús: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado» (Juan 13, 34). No dijo: “Amadme como os he amado”, sino “amaos recíprocamente como yo os he amado”. Nos ama sin pedirnos nada a cambio. El amor de Jesús es un amor gratuito, nunca nos pide nada a cambio. Y quiere que este amor gratuito suyo se convierta en la forma concreta de vida entre nosotros: esta es su voluntad.» (Regina Caeli, SS Francisco, 17 de mayo de 2020)

H. Jorge Alberto Leaños, LC

Liturgia – Miércoles X de Tiempo Ordinario

MIÉRCOLES DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-par.

  • 1Re 18, 20-39. Que este pueblo sepa que tú eres Dios y que has convertido sus corazones.
  • Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
  • Mt 5, 17-19.No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Antífona de entrada          Mt 13, 33
El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

Monición de entrada y acto penitencial
Ofrecemos la eucaristía de hoy por todos los laicos que trabajan en los asuntos del mundo y que no cesan en su espíritu cristiano. En la lectura de hoy veremos a Elías que reúne al pueblo de Israel para inducirle a optar por Yahvé como su Dios, en contra de Baal. El autor relata esto en un estilo dramático y épico. Jesús dice algo semejante en palabras que, a primera vista, parecen contradictorias: Él ha venido no para abolir la ley sino para cumplirla, es decir, para darle dimensiones más profundas. Lo que nos importa especialmente a nosotros es que debemos ser conscientes de que vivimos bajo la nueva ley del amor y que el Espíritu Santo liberador nos libera de la servidumbre de la ley.

            Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que enviaste al mundo, como fermento,
la fuerza del Evangelio, concede a tus fieles,
llamados a vivir en medio del mundo y de los afanes terrenos,
que, encendidos de espíritu cristiano,
instauren sin cesar tu reino
mediante la gestión de los asuntos temporales.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Elevemos, hermanos, fervientes oraciones a Dios nuestro Padre.

1.- Para que proteja y guíe a su Iglesia santa. Roguemos al Señor.

2.- Para que el Señor llene de su gracia a los obispos, sacerdotes y ministros. Roguemos al Señor.

3.- Para que conceda a todo el mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.

4.- Para que socorra a los que están en algún peligro. Roguemos al Señor.

5.- Para que a nosotros mismos nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.

Te pedimos, Dios de bondad, que te muestres favorable a las oraciones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que quisiste salvar al mundo entero por el sacrificio de tu Hijo,
haz que, por la eficacia de esta ofrenda, tus siervos,
a los que no dejas de llamar al apostolado,
impregnen el mundo del espíritu de Cristo y sean fermento de su santificación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 99, 1-2
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Aleluya.

Oración después de la comunión
DESPUÉS de participar de la plenitud de tu gracia,
te pedimos, Señor, que tus fieles,
que quisiste que se dedicaran a las cosas temporales,
fortalecidos con el vigor del banquete eucarístico,
sean testigos valientes de la verdad evangélica
y transformen tu Iglesia, Presente y activa siempre
en las realidades terrenas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.