La comunión fuente de fraternidad

Dios ha realizado una alianza de amor con su pueblo (Gn 14,18). Este pacto ha sido sellado, de una vez para siempre, en la muere y resurrección d su hijo Jesús (1 Co 11,26). Nada ni nadie es ajeno al plan de Dios. Él quiere que todos descubran su amor y su proyecto de vida, incluso los más necesitados son capaces de percibir su mensaje de esperanza a través de las acciones proféticas de Jesús. Nosotros, los creyentes, somos testigos de esta alianza de Dios con la humanidad (Lc 9,11b).

Señor, te alabamos y te adoramos, postrados ante tu altar.
Creemos que las calles y plazas de nuestra vida,
no siempre están preparadas ni dispuestas para acoger tu presencia.
La Eucaristía, nos habla de Ti, nos atrae hacia Ti, nos centra en Ti.
Vienes, Jesús, personalmente a cada uno de nosotros,
observas nuestra vida, te adentras en nuestros corazones,
y adviertes que, en ellos, no siempre hay lugar para Dios.
“QUE LA COMUNIÓN CONTIGO, SEÑOR,
NOS DÉ FUERZAS PARA CAMINAR”.

Convierte, Señor, nuestras almas en morada de tu presencia,
ilumina nuestros corazones con la luz de tu verdad,
abre nuestros ojos con el resplandor de tu Cuerpo,
dirige nuestros pies por los senderos de tu Verdad,
fortalece nuestro interior cuando sentimos el rechazo.
QUE LA COMUNIÓN CONTIGO, SEÑOR,
NOS DÉ FUERZAS PARA CREAR UN MUNDO DE HERMANOS.

Sin tu vida, nuestra vida está vacía e insatisfecha
porque un mundo sin Dios
es una realidad que pierde el sentido de futuro.
Acepta, Señor, por un día, por unas horas,
la ofrenda de nuestras calles,
el encanto de nuestras plazas engalanadas
la música de nuestros corazones,
amigo que caminas llevándonos de la mano.
“QUE LA COMUNIÓN CONTIGO, SEÑOR,
NOS DÉ FUERZAS PARA CAMINAR”.

El pan es vida y libertad, es gracia;
el pan es para todos, nos has dicho, Señor.
Ayúdanos a ser, ante nuestros hermanos,
testimonios vivos de tu presencia,
que, por el anuncio de tu evangelio, hacen posible ese Reino de Dios,
donde el pan multiplicado y compartido
llega a todos los necesitados.
QUE LA COMUNIÓN CONTIGO, SEÑOR,
NOS DÉ FUERZAS PARA CREAR UN MUNDO DE HERMANOS.

Isidro Lozano