Lectio Divina – Martes XII de Tiempo Ordinario

Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos

1.- Oración introductoria.

Señor, hay muchas cosas buenas, “santas” que me has dado a lo largo de la vida. Me has favorecido con muchos dones, me has inundado de regalos, de gracias. Y me pregunto: Dios mío, ¿qué he hecho de tanto derroche de amor? Muchas veces lo he tirado, lo he malgastado, lo he malogrado. ¡Me pesa, Señor! Y quiero emplear ya toda mi vida en tu servicio. Quiero compensar con mi respuesta generosa, tanto olvido, tanta deficiencia, tanta negligencia, tanto descuido, tanta ingratitud. Señor, ayúdame a cambiar.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 7, 6.12-14

«No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-reflexión.

El evangelio de hoy nos habla de una “puerta estrecha”. En realidad, para un cristiano no puede haber otra puerta que no sea Jesús. “Él es la puerta” (Jn. 10,7). Y la puerta de Jesús no puede ser otra que “la puerta del amor”. Por esa puerta Jesús nos abre el acceso a un Padre maravilloso, lleno de cariño y de ternura. Y por esa misma puerta Jesús nos abre el acceso “al hombre”. Es el Concilio Vaticano II el que nos dice que “Jesús revela el hombre al hombre” (G.E. 22). Sólo a través de Jesús conocemos a Dios y al hombre. Y el modo de conocer en la Biblia es “a través del amor”. La puerta del amor no puede ser ancha porque se cuela el egoísmo por dentro y destruye al verdadero amor. La puerta del amor es estrecha porque está hecha de sacrificio. Jesús pasó por la puerta estrecha de la Cruz, y así nos expresó con toda claridad todo lo que nos quería. En muchas religiones se habla de una regla de oro: “Hacer a otros lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros”. Está bien porque se pone al hombre como “centro”. Pero para un cristiano la meta es más alta: el cristiano pone en el centro a Jesús. Hacer lo que hizo Jesús, pensar como pensaba Jesús, y amar como Él amó.  Sólo este amor nos realiza como personas. Sólo este amor nos hace plenamente felices. “Y sabiendo como sabéis estas cosas, seréis felices si las cumplís” (Jn. 13,17). El saber cosas bonitas sobre el amor no nos hace felices. Pero sí nos hace felices el ponerlo en práctica como Jesús. Bendita “puerta estrecha” que nos lleva a la auténtica y verdadera felicidad.

Palabra del Papa

¿Qué significa esta «puerta estrecha»? ¿Por qué muchos no logran entrar por ella? ¿Acaso se trata de un paso reservado sólo a algunos elegidos?
Si se observa bien, este modo de razonar de los interlocutores de Jesús es siempre actual: nos acecha continuamente la tentación de interpretar la práctica religiosa como fuente de privilegios o seguridades. En realidad, el mensaje de Cristo va precisamente en la dirección opuesta: todos pueden entrar en la vida, pero para toda la puerta es «estrecha». No hay privilegiados. El paso a la vida eterna está abierto para todos, pero es «estrecho» porque es exigente, requiere esfuerzo, abnegación, mortificación del propio egoísmo. (…) La salvación, que Jesús realizó con su muerte y resurrección, es universal. Benedicto XVI, 26 de agosto de 2007.

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Todo el día caminaré por la puerta estrecha del amor concreto y sacrificado a mis hermanos.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, te quiero agradecer el haber aprendido el verdadero camino de la auténtica felicidad. No está en recorrer un camino ancho, haciendo lo que me apetece en cada instante, un camino sin exigencias ni compromisos; sino un camino más estrecho, el de un amor más limpio, más transparente, más sacrificado.  Una vez más he comprendido que no puede haber otro camino mejor para los hombres que el que ha recorrido Jesús, el hombre ideal, el hombre perfecto.

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

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Comentario – Martes XII de Tiempo Ordinario

Mc 7, 6-12. 14

No deis lo «sagrado» a los perros.

No echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, y además se revuelvan y os destrocen.
Fórmula enigmática que puede entenderse de varias maneras.

Se trata ciertamente de un consejo de prudencia… de respeto a las cosas santas…
El cristianismo es una realidad sagrada, una «perla» preciosa. Jesús nos recomienda que no lo entreguemos inconsiderablemente a quienes son incapaces de comprenderlo.

De nada sirve excitar el furor de los demás, proponiéndoles exigencias incomprensibles para ellos: una cierta insistencia sectaria en la proclamación del evangelio, no responde a lo que Jesús dice aquí.

No estamos nunca dispensados de tener tacto y delicadeza suficientes al proponer el mensaje evangélico a fin de que no sea profanado o rechazado por una insistencia torpe o inoportuna. Lección importante para muchos padres respecto a sus hijos mayores.

Lección capital para todos los que viven en ambientes completamente extraños al pensamiento cristiano. No es prudente provocar la oposición, so pretexto de decir la verdad.

Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos.
Regla de oro.

Los sabios y prudentes en casi todas las religiones han dado reglas parecidas. Bueno es subrayar que el evangelio no resulta siempre original ya que a menudo se encuentran en él incorporados los mejores elementos de la moralidad humana. En los refranes populares, habría que buscar lo que corresponde a esta máxima de sabiduría: ¡haz a los demás lo que desees para ti!

Subrayamos su carácter positivo. Con demasiada frecuencia se la transpone en negativa: «no hagas a los demás lo que no quisieras que se te hiciese.»

La fórmula positiva toma un carácter casi infinito.

Eso significan la Ley y los Profetas.

Jesús insiste a menudo en la unidad y la simplificación de la vida. En lugar de embarazarse en múltiples preceptos los resume todos en esta breve fórmula.

Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta y amplia la calle que llevan a la perdición. ¡Qué angosta es la puerta y qué estrecho el callejón que llevan a la vida!
Dos imágenes conjugadas: una puerta muy angosta, un camino muy estrecho.

Jesús no suele ser pesimista y ello hace que resalte aún más el carácter bastante sombrío de estas fórmulas; por lo tanto la advertencia es grave.

Señor, ayúdame a no escoger, de tu evangelio, las fórmulas que me agradan, sino a tomarlas todas.

Es a mí… a quien tú dices esto. Sería demasiado fácil aplicarlo a los demás.

Sí, lo sé; el camino de la mediocridad ¡es un camino fácil! Basta con dejarse llevar.

Pero el sendero que conduce a las cimas es escarpado y rocoso.

¿Qué debería cambiar en mi vida esta severa advertencia? ¿Dónde está la dificultad? ¿Es quizá el signo del deber? Así lo pensaba el Padre de Foucauld.

Son pocos los que encuentran el sendero.

Es necesario constatarlo, con Jesús. Los que aceptan vivir íntegramente el evangelio son una pequeña minoría. Atraídos a no seguir el camino angosto son la masa.

Danos, Señor, este valor y esta personalidad algo fuerte, que Tú nos sugieres con estas palabras abruptas.

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Entrada:  El Señor es mi luz CLN 505; Vayamos jubilosos (Cantos varios); Iglesia peregrina CLN 408; Gloria a Dios para siempre (Apéndice)  CLN A-15
Introito en Latin: Omnes gentes  (Canto gregoriano)
Salmo y Aleluya: El Señor es mi lote y mi heredad.
Ofertorio: Acepta, Señor el vino yel pan. (Cantos varios)
Santo: CLN I3
Comunión:  Tú  Señor, me llamas CLN-412); Como brotes de olivo CLN 528; Este es el día CLN 522; Acerquemonos  todos al altar. CLN 024
 Final: Hoy, Señor, te damos gracias (1CLN-604).

Oración de los fieles – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

a) Por la Iglesia. Para que como Juan Bautista ponga todas sus energías en indicar a los hombres el camino que lleva a Jesús y el camino por donde viene Jesús. Roguemos al Señor.

b) Por todos los recién nacidos; para que cuenten con unos padres que alimenten en ellos la vida cristiana. Tengamos un recuerdo especial por todos los que están siendo bautizados. Roguemos al Señor.

c) Pidamos también por aquellos que, antes de nacer, son injustamente apartados de la vida. Nos acordamos de tantos miles y miles de niños que, por el crimen del aborto, no pueden ver la luz. Roguemos al Señor.

d) Por nuestra parroquia; por nuestros grupos; por todos los que nos ayudan a vivir el evangelio. Roguemos al Señor.

Comentario al evangelio – Martes XII de Tiempo Ordinario

Regla de oro

Mateo comienza la Regla de Oro con la palabra «así», indicándonos así que la Regla es, de hecho, el resumen de todo el Sermón de la Montaña, que comenzó en el quinto capítulo. Todo lo que Jesús dijo antes se concluye aquí: Que debemos hacer a los demás lo que normalmente esperamos que los demás hagan por nosotros. Esto no es lo mismo que lo contrario, que había existido en algunas civilizaciones antiguas: Que no debemos hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Esa regla negativa puede dejarnos bastante fríos ante las necesidades de los demás y totalmente absortos en nosotros mismos. Simplemente nos abstenemos de hacer ningún daño a nadie… ¡y tampoco ningún bien! Eso sería demasiado fácil, como un paseo por una puerta ancha. Lo que Jesús exige es una puerta estrecha, un camino más difícil: el de tomar conscientemente la iniciativa de actuar, de hacer el bien a los demás. Es un reto más difícil, porque, al hacerlo, no hay garantía de que nuestro acto sea correspondido.

Paulson Veliyannoor, CMF

Meditación – San Luis Gonzaga

Hoy celebramos la memoria de San Luis Gonzaga.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 22, 34-40):

En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

Hoy celebramos san Luis Gonzaga (1568-1591), patrón de la juventud cristiana. Él —dejando atrás todas las perspectivas que le ofrecía su ascendencia familiar— se entregó a Dios siendo muy joven y entregó su vida con fama de santidad cuando apenas tenía 23 años. 

Luis, ciertamente, murió joven (¡más joven que Jesucristo!). Pero, ¿cuál es la verdadera “juventud”? ¿De qué depende ser joven? ¿De la corta edad o, quizá…? La experiencia nos muestra que hay jóvenes “momificados” y, a la vez, mayores llenos de vitalidad. Según el Papa Francisco, «ser joven, más que una edad, es un estado del corazón». Un ejemplo: san Juan Pablo II al final de su vida se presentaba como “un joven de 84 años”. Él mismo afirmó en alguna ocasión que «los viejos son los que no tienen proyectos». Y, de hecho, cuando este Papa santo murió, tenía la agenda de trabajo llena hasta seis meses vista. 

Ya se ve que el cómputo de los años es un criterio superficial para cifrar el estado de juventud. Jesucristo —«el eternamente joven» (Papa Francisco) hace más de 2.000 años que nació: ¿alguien se atrevería a decir que Jesús es muy “viejo”? Visto desde la perspectiva sobrenatural —la más decisiva— y considerado desde el horizonte de eternidad —el más definitivo—, ¿qué significan 70 años, o 80, o 2.000? ¡Nada! 

Si Cristo ha resucitado, si “Jesús vive”, entonces el baremo de la juventud es otro: el amor, es decir, Jesús mismo. He ahí el “nuevo baremo”: «Que os améis unos a otros tal como yo os he amado» (Jn 13,34). 

A san Luis se le hizo corto el “tiempo” viviendo la caridad cuando los jesuitas atendían a los damnificados por una epidemia que afectó a Roma el año 1591. Luís —cargando enfermos a sus espaldas y atendiéndolos en todo— contrajo la fiebre de aquella epidemia. Pero, ¿realmente fue “corta” su existencia terrenal? Quizá no tan corta, ya que «nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en una ofrenda» (Papa Francisco).

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

Liturgia – San Luis Gonzaga

SAN LUIS GONZAGA, religioso, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par.

  • 2Re 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36. Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
  • Sal 47. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
  • Mt 7, 6. 12-14. Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada          Cf. Sal 23, 4. 3
El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor y estará en su recinto sacro.

Acto penitencial
Celebramos hoy la memoria de san Luis Gonzaga, religioso. Hijo de los príncipes de Castiglione, renunció en favor de su hermano al principado que le correspondía e ingresó en la Orden de la Compañía de Jesús. Su vida es ejemplo admirable de austeridad y dominio de sí y sobre todo, de entrega al servicio de los demás. Asistiendo a los enfermos durante una epidemia de cólera, murió en Roma a la edad de veintitrés años, en 1591.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS, autor de los dones del cielo,
que en san Luis Gonzaga has unido
penitencia con admirable pureza de vida,
concédenos, por sus méritos e intercesión,
que, si no le hemos seguido en la castidad,
lo imitemos como penitente.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos al Señor nuestro Dios.

1.- Para que la Iglesia sepa anunciar a Cristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que los políticos acierten en la solución de los graves problemas. Roguemos al Señor.

3.- Para que crezca entre todos los ciudadanos el sentido de la solidaridad. Roguemos al Señor.

4.- Para que sepamos dar un buen testimonio cristiano. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor, y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, haz que nos acerquemos siempre al convite del cielo
con la vestidura nupcial, como san Luis Gonzaga,
para que la participación en este sacramento
nos llene de las riquezas de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 77, 24-25
Les dio pan del cielo y el hombre comió pan de ángeles.

Oración después de la comunión
SEÑOR, alimentados con el pan de los ángeles,
haz que, a ejemplo de san Luis Gonzaga,
te sirvamos con una vida pura
y permanezcamos en continua acción de gracias.
Por Jesucristo, nuestro Señor.