Comentario al evangelio – Lunes XIII de Tiempo Ordinario

Quemando puentes atrás

Dejar a los muertos para enterrar a los muertos podría parecer una exigencia demasiado cruel; pero cuando se trata de seguir al Señor, sólo significa un compromiso inmediato y absoluto. Así le siguieron también los primeros discípulos: «inmediatamente»; «dejando atrás la barca y a su padre» (cf. Mt. 4,22). Hay que quemar los puentes con el pasado, sea bueno o malo; Cristo se convierte en el único foco de atención a partir de entonces. Jesús lo dejó más claro cuando dijo: «Nadie que ponga la mano en el arado y mire hacia atrás es apto para el reino de Dios» (Lc 9,62). Como dijo David Lloyd George: «No tengas miedo de dar un gran paso si es el indicado. No se puede cruzar un abismo en dos pequeños saltos». Seguir a Cristo es un salto completo, largo y duro: un salto de fe a través del abismo de la vida. Hay que saltar con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente (cf. Lc 10,27) para aterrizar en su seno, donde podemos reclinar la cabeza.

Paulson Veliyannoor, CMF