Lectio Divina – Lunes XIII de Tiempo Ordinario

“TE SEGUIRÉ DONDEQUIERA QUE VAYAS”

1.- Oración introductoria.

Señor, quiero comenzar mi oración pidiéndote lo que te pedía aquel escriba del evangelio: “Te seguiré dondequiera que vayas”. En realidad, aquel escriba no pudo hacerte una oración tan bella si antes Tú no lo hubieras seducido desde dentro. Sólo el enamorado es capaz de dejar todo por seguir a su enamorada. Sólo el enamorado es capaz de sacrificarse para demostrarle a su amor todo lo que le quiere. Haz que yo te siga, Señor, “con un corazón enamorado”.

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 8, 18-22

Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos».

 
3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Jesús nos ama con un corazón apasionado. Jesús nos ama con un corazón loco. Tan loco que ha entregado su vida por nosotros. El que quiera seguir a un enamorado, debe estar enamorado; el que quiera seguir a un loco de amor, debe estar dispuesto a enloquecer por ser fiel a ese amor. No hay nada que tanto haga sufrir a la persona amada que el no ser correspondida. No se puede seguir a Jesús dándole las migajas del corazón. Las exigencias de Jesús son consecuencias del amor que nos tiene. Nosotros tampoco podríamos ser felices dándole al Señor un corazón partido. La frase “deja a los muertos enterrar a los muertos” no hay que entenderla al pie de la letra porque a los muertos sólo los pueden enterrar aquellos que están vivos. Sabemos que, en Israel, el enterrar a los muertos era “la cima de todas las buenas obras” (Martín Hengel). ¿Cómo entenderlo? El que sigue a Jesús entra en una corriente de alegría, de libertad, de paz, es decir, una corriente de vida. En cambio, el que no está con Jesús vive una vida anodina, triste, sin esperanza. Y a eso se le llama “muerte”. Son como cadáveres ambulantes. O, para tomar una imagen evangélica, son como “árboles que andan” (Mc. 8,24). Ni siquiera sienten como los animales. Llevan una vida meramente vegetativa. Son vegetales. ¿Puede haber mayor desgracia?

Palabra del Papa

“Cuando tratamos de mostrarnos, en la Iglesia, en la comunidad, para tener una posición o algo más, ese es el camino del mundo, es un camino mundano, no es el camino de Jesús. Y esta tentación de escalar también puede ocurrir a los pastores: ‘Esto es una injusticia, esto es una humillación, no puedo tolerarlo’. Pero si un pastor no sigue este camino, no es un discípulo de Jesús: es un escalador en sotana. No hay humildad sin humillación”. (Papa Francisco 4-agosto.2020)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto bíblico. (Silencio)

5.- Propósito. Hoy intentaré sintonizar con el amor que Jesús me tiene para intentar corresponder a su amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú, mientras vivías en este mundo, no tenías donde reclinar tu cabeza. Tu cabeza divina no encontraba sitio donde poder descansar. Nada ni nadie en este mundo podía servir de almohada donde reposar una cabeza llena de tantos proyectos, tantas ideas geniales, tantos sueños. Pero sí encontraste un lugar adecuado, aunque invisible, donde poder descansar a gusto tu cabeza cansada: el corazón de Dios, tu Padre. En Él descansaste a la hora de tu muerte.

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.