Vísperas – San Ireneo

VÍSPERAS

SAN IRENEO, obispo y mártir

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir ofrecida
como una prueba fiel de la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que, en la alegría
de servir al Señor, es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos ha dado. Amén.

SALMO 40: ORACIÓN DE UN ENFERMO

Ant. Sáname, señor, porque he pecado contra ti.

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor:
«A ver si se muere, y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

SALMO 45: DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA: Rm 15, 1-3

Nosotros, los robustos, debemos cargar con los achaques de los endebles y no buscar lo que nos agrada. Procuremos cada uno dar satisfacción al prójimo en lo bueno, mirando a lo constructivo. Tampoco Cristo buscó su propia satisfacción; al contrario, como dice la Escritura: «Las afrentas con que te afrentaban cayeron sobre mí.»

RESPONSORIO BREVE

R/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

R/ Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.
V/ Por su sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Bendigamos a Dios, que mira propicio los deseos de los necesitados y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la Iglesia que sufren:
— acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
— y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria,
— para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
— para que puedan contemplarte eternamente.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce a los difuntos a la luz donde tú habitas,
— para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que otorgaste a tu obispo san Ireneo la gracia de mantener incólume la doctrina y la paz de la Iglesia, concédenos por su intercesión, renovarnos en fe y en caridad y trabajar sin descanso por la concordia y la unidad entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes XIII de Tiempo Ordinario

1.- Introducción 

Hoy, Señor, quiero comenzar mi oración dándote gracias por tu poder sobre los elementos de la naturaleza y, sobre todo, tu poder para liberar al hombre de todo lo que le oprime, le envilece, no le deja ser persona. Mucho te arriesgaste, Señor, al hacernos libres y qué caro has pagado el mal uso de nuestra libertad. La pagaste a precio de sangre. Si, a pesar de todo, nunca nos quitas la libertad, ¿no será por lo mucho que te agradan nuestras acciones, hechas con plena libertad y mucho amor? Ayúdame a obrar así.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 8, 28-34   

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: -Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos-. Él les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

3.- Qué dice el texto.

Meditación

En aquella época se creía que los espíritus malévolos manchaban, ensuciaban y contaminaban a las personas. Este endemoniado vivía junto a los sepulcros, es decir, en el reino de la muerte. Era como un ser muerto en vida y además contagiaba el mal a las personas y les privaba de libertad. Con este milagro, Jesús pretende devolver a las personas la dignidad perdida y devolverles el derecho a disfrutar de la vida. Hay que tener en cuenta el texto paralelo de Marcos 5, 1-20. Es mucho más largo y pintoresco y hay que considerar dos datos importantes:

  1. el endemoniado apareció “sentado, vestido y en su sano juicio” (v.15) Se habla explícitamente de la dignidad totalmente restaurada, aunque a los ricos (los porqueros) les importe poco esto y prefieran el negocio de los cerdos. El Papa Francisco ha hablado públicamente del sucio negocio de las drogas y de los fabricantes de armas que favorecen las guerras e incluso las provocan.
  2. “El endemoniado aparece haciendo propaganda por el territorio extranjero de lo que Jesús había hecho con Él (v.20). Jesús es universal. Es de todos los pueblos. ¿Por qué Mateo ha resumido el evangelio de Marcos? Ha querido dar importancia a los protagonistas: el endemoniado y Jesús. El único capaz de liberarnos de todo mal es Jesús.

Palabra del Papa

“Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no? De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse” (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Acudir al Señor, sobre todo en la Eucaristía, y pedirle al Señor que me libere de mis ataduras internas.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Dios mío, porque Tú sólo quieres mi bien, el que yo sea libre, disfrute de mi libertad y pueda vivir en este mundo como hijo y no como esclavo. Dame fuerza para propagar esta verdad no tanto como una doctrina sino como fruto de una experiencia.

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR UCRANIA

Tú que nos enseñaste que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno, ten piedad de nosotros, aleja la guerra y demás violencias malignas y permítenos llegar a soluciones aceptables y duraderas a esta crisis, basadas no en las armas, sino en un diálogo profundo.

Comentario – Martes XIII de Tiempo Ordinario

Mt 8, 23-27

Subió Jesús a la barca y sus discípulos lo siguieron.

La palabra «seguir» es aquí un término clave que encaja con el episodio precedente: por dos veces, antes del momento preciso de subir a la barca, Jesús, con plena conciencia de los riesgos y renuncias a los que hay que atenerse, dijo: «Seguidme».

¿Hacia qué aventura «embarcas» a tus discípulos?

De pronto se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas.
El texto griego dice: «He aquí que sobrevino un gran seísmo». Un seísmo: uno de esos temporales violentos que hace temblar la tierra y que en suelo firme ya resulta ser horroroso, pero en una frágil barquilla es, con toda propiedad, algo alucinante. Las tempestades del Lago de Galilea tienen fama por ser súbitas y muy violentas: los vientos, forzados por las montañas que encajonan el lago, soplan a ráfagas sobre el agua y ponen en gran peligro cualquier embarcación que desgraciadamente se encuentre allí.

Y Jesús dormía.

Lo inverosímil de ese detalle ilustra de maravilla el simbolismo que quiere subrayar: sí, es difícil creer en Dios… ¡Dios duerme!… Dios parece callar… Dios no toma de su mano su propia causa… ¿por qué no se manifiesta para calmar las «tempestades» en las que su Iglesia parece próxima a naufragar?

¿Por qué, Señor no intervienes en mi vida para salvarme de tal o cual cosa? Ruego, hago oración, partiendo de estas situaciones de las que quisiera librarme.

Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: «Sálvanos, Señor, que nos hundimos.»
Es preciso, a veces, gritar así. Cuando no hay solución… Cuando fallan las propias fuerzas… Cuando nuestra experiencia -¡eran marineros!- es irrisoria e inútil.

No queda hacer más que esto: elevar el corazón, clamar a Dios. Es el último recurso.

Jesús les dijo: ¿«Por qué tenéis miedo? ¡Qué poca fe!»

Es el núcleo de este relato: «hombres de poca fe»… Jesús apela a la fe. Jesús se extraña. Jesús da confianza: «No tengáis miedo»

Para «seguir» a Jesús, la Fe es condición esencial. Las exigencias, las renuncias no se comprenden más que en una perspectiva de Fe. Y cuanto más humanamente desesperada y sin salida sea la situación más necesaria es la Fe. ¿Por qué no te manifiestas? ¿Por qué no intervienes, Señor?… ¿Y si la respuesta a esas preguntas se encontrara, precisamente, en la llamada de Jesús a la Fe? Hay situaciones extremas para las que todo apoyo humano desaparece: entonces uno se siente solicitado, arrastrado por la fe. De todos modos, cuando la muerte se aproxima, ¡no hay más solución que ésta!

Pero, en el curso de la vida de todo hombre o mujer, hay otras muchas situaciones en las que la fe es el único recurso, el único medio de evitar el pánico desequilibrante: abandonarse a Dios… confiar en Dios…

No tengáis miedo… creced en vuestra Fe… id más lejos…

Entonces Jesús se puso en pie, increpó a los vientos y al lago y sobrevino una gran calma. Aquellos hombres se preguntaban admirados: «¿Quién será éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»

San Mateo subraya que Jesús tiene en sus manos el poder creador de Dios. Todo le obedece: las enfermedades, los demonios, los elementos.

Durante todo el día quiero mantener esa escena ante mis ojos: la tempestad, el sueño de Jesús, el grito de sus amigos, la llamada a una fe más grande y la paz que procede de la fe.

Cuando todo parece contrario o contradictorio, Jesús está, sin embargo allí, y en mi barca… en la barca de la Iglesia… ¡Señor, suprime todo temor y todo miedo en mí!

Noel Quesson
Evangelios 1

Música – Domingo XIV de Tiempo Ordinario

Entrada: Salvanos, Señor Jesús. CLN A14; Alegre la mañana (Cantos varios) La bondad y el amor del Señor (Cantos varios)  Iglesia peregrina CLN 408
Introito en latin: Suscepimus Deus  (Canto gregoriano)
Misa: En los meses de Julio y Agosto, en zonas con turistas extranjeros puede cantarse la Misa de Angelis
Salmo y Aleluya : Aclama al Señor  tierra entera. (Propio)
Ofertorio:  1CLN-H3. Te presentamos.
Santo: 1CLN-I4.
Comunión: Tú has venido a la orilla.CLN-407;Gustad y ved (Cantos varios) Nada te turbe (Cantos varios) Como brotes de olivo CLN 528
Final: Anunciaremos tu Reino (1CLN-402)

Oración de los fieles – Domingo XIV de Tiempo Ordinario

Señor, siguiendo las instrucciones que das a los tuyos a la hora de emprender el camino, presentamos estas necesidades que encontramos en el nuestro:

SEÑOR, ENVIA TU CONSOLACIÓN.

1. – Igual que aquel día “El Señor designó a otros setenta y dos”, te pedimos hoy por aquellos que un día designaste para propagar tu mensaje, el papa, los obispos, sacerdotes… OREMOS

2. – Igual que aquel día nos dijiste que “el obrero merece su salario”, te pedimos hoy por todos los trabajadores y aquellos que están desempleados, para que puedan vivir de su trabajo. OREMOS

3. – Igual que aquel día nos dijiste “Poneos en camino”, te pedimos hoy por aquellos que se sienten llamados a seguirte para que den el paso sin miedo al camino. OREMOS

4. – Igual que aquel día dijiste “Quedaos en la misma casa” te pedimos hoy por aquellos que nos visitan para su estancia entre nosotros sea agradable y gratificante. OREMOS

5. – También nos dijiste “La mies es abundante y los obreros pocos”, por todos nosotros para que veamos como propia la tarea de la Iglesia y demos una respuesta generosa. OREMOS

6.- Aquel día nos dijiste “estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”, por todos los habitantes del mundo para que su alegría sea propiciada por sentirse hijos de Dios. OREMOS

7.- Aquel día nos mandaste “decid: Paz a esta casa”, y hoy seguimos pidiendo paz para todas las casas y hogares de nuestra tierra. OREMOS

Señor haz que siempre siguiendo tus pasos vayamos acercando nuestro modo de vivir a lo que Tu, en tu infinita bondad, tienes reservado para nosotros. Te lo pedimos a Ti que junto al Padre vives y reinas por los siglos de los siglos

Amen.


Oremos a Dios Padre, por mediación de Jesucristo, por todas nuestras necesidades y por lo que anhela la humanidad entera para vivir en Paz.

Y respondemos.

SEÑOR, DANOS TU PAZ

1. – Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y todas las personas que en el seno de la Iglesia se dedican a servir al pueblo de Dios. OREMOS

2. – Por quienes rigen los Gobiernos del mundo y por aquellos que trabajan en los organismos internacionales, para el Espíritu Santo los ilumine con propuestas de paz y concordia. OREMOS

3. – Por todas las personas que trabajan en el sector del transporte, y por los conductores automovilistas de todo el mundo, para trabajen con responsabilidad y sepan llegar a buen destino la preciosa mercancía que transportan en este tiempo de vacaciones. OREMOS

4. – Por los pobres, los marginados, los ancianos, los abandonados, los enfermos de cuerpo y alma, y todos aquellos que no consiguen nunca el menor descanso, para que Dios les inspire en la idea que es el conocimiento de Cristo, el mejor descanso de cuerpo y alma. OREMOS

5. – Por aquellos que atacan nuestra justa convivencia, los terroristas, los inductores de guerras y conflictos, para que Dios les convierta y les haga llegar al conocimiento de la Paz de Cristo. OREMOS

6. – Por nosotros mismos, presentes en esta Eucaristía –y por los que no pudieron o no quisieron venir—para que Cristo nos lleve a una zona de descanso espiritual y físico, como hizo con los 72 discípulos que mandó a predicar. OREMOS

Escucha, Dios Padre Nuestro, las súplicas que confiados te hacemos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Comentario al evangelio – Martes XIII de Tiempo Ordinario

Tormenta en una taza de té

Debatamos:

Yo digo: «¿Quién no tendría miedo en tal tormenta? ¿Acaso los discípulos no eran humanos?»

Tú dices: «Pero Jesús está en el barco con los discípulos. ¿Por qué tener miedo?»

Yo digo: «Pero Él está dormido. ¿Cómo lo sabe?»

Tú dices: ¿No está escrito: «Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto»? (Cantar 5:2)

Yo digo: «Entonces debería haber hecho algo».

Tú dices: «¡Él es el Verbo que creó el mundo!»

Yo digo: «Pero en el sueño, ¿no es silenciosa la Palabra

¡Hombres de poca fe! ¿Por qué dudaron? Al final, todo resultó ser una mera tormenta en una taza de té (o una tempestad en una tetera, si lo prefieres). Porque, incluso en su sueño, sabe; incluso en su silencio, manda. Podemos estar tranquilos.

Paulson Veliyannoor, CMF

Meditación – San Ireneo

Hoy celebramos la memoria de San Ireneo.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 17, 20-26):

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

»Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos».

Hoy, bajo el patrocinio de san Ireneo de Lyon, nos asociamos a la petición de unidad de Jesús: «Padre santo, ruego (…) por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti» (Jn 17,20-21). ¡La unidad!: he aquí la expresión del amor, signo de buena salud y garantía de sostenibilidad de una familia.

Unidad que no es “uniformidad”, cosa que los cristianos tenemos muy clara desde el mismo día de Pentecostés, cuando todos —partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea…— entendían la predicación de la Buena Nueva, cada uno en su propia lengua (cf. Hch 2,9-11). Se trata de la unidad alrededor de la Palabra de Dios.

Esta Palabra ha llegado —de generación en generación— a nuestros oídos. ¡Es la Tradición! No es inmovilismo, sino la tradición de una familia, la cristiana. Es como una suerte de “río” caudaloso que ha ido creciendo —enriqueciéndose— a lo largo de los veintiún siglos de cristianismo. En el origen absoluto de esta “riada” se encuentra el mismo Cristo —Palabra de Dios encarnada—. Cerca de Él, como un fiel transmisor de la verdad, encontramos a san Ireneo de Lyon (+ cerca del 200). 

Ireneo, nacido en Esmirna (en la actual Turquía), fue discípulo de san Policarpo, el cual —a su vez— se formó con san Juan Evangelista. El joven Ireneo se trasladó a la Galia, donde fue consagrado obispo. «Ireneo es —antes que nada— un hombre de fe y un pastor. Tiene la prudencia, la riqueza de doctrina y el celo misionero del buen pastor. En definitiva, es el campeón de la lucha contra las herejías» (Benedicto XVI).

Efectivamente, en aquel tiempo —en la Iglesia naciente— aparecieron ya las primeras herejías, particularmente los gnosticismos, auténtica amenaza para la unidad del cristianismo. San Ireneo las combatió, y lo hizo con santidad y reflexión teológica. ¡Es el primer gran teólogo de la Iglesia! Santos cercanos a los tiempos apostólicos, escritores y fieles a la verdad son las tres características de los Padres de la Iglesia: san Ireneo está en los inicios de esta maravillosa Tradición de Padres.

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

Liturgia – San Ireneo

SAN IRENEO, obispo y mártir, memoria obligatoria

Misa de la memoria (rojo).

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par.

  • Am 3, 1-8; 4, 11-12. El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará?
  • Sal 5. Señor, guíame con tu justicia.
  • Mt 8, 23-27. Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma.

O bien: cf. vol. IV.


Antífona de entrada          Mal 2, 6
Transmitía la ley con fidelidad y no se encontraba fallo alguno en sus labios; caminaba conmigo en paz y en rectitud, y apartaba del pecado a mucha gente.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos hoy la memoria de san Ireneo, obispo. Nació en Asia Menor hacia el año 130. En su niñez conoció a san Policarpo de Esmirna, discípulo de los apóstoles. Ordenado presbítero en Lion, por entonces colonia griega, pronto sucedió al obispo en dicha sede como pastor de la comunidad cristiana. En sus célebres escritos salió al paso de las nacientes herejías del aquel tiempo. Selló con la sangre el testimonio de su fe hacia el año 200.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que otorgaste al obispo san Ireneo
mantener felizmente la doctrina verdadera y la paz de la Iglesia,
concédenos, por su intercesión,
renovados en la fe y en la caridad,
fomentar siempre la unidad y la concordia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos a Dios Padre.

1.- Para que proteja y guíe a su Iglesia. Roguemos al Señor.

2.- Para que conceda al mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.

3.- Para que socorra a los necesitados. Roguemos al Señor.

4.- Para que nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.

Te pedimos, Señor que te muestres favorable a la oración de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, que este sacrificio que te ofrecemos con gozo
en el tránsito de san Ireneo,
te glorifique y nos otorgue el amor a la verdad,
para que mantengamos intacta la fe de la Iglesia
y estable su unidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 45
Permaneced en mí, y yo en vosotros, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Oración después de la comunión
POR estos santos misterios
aumenta, compasivo, nuestra fe
que, profesada hasta el martirio,
glorifica al obispo san Ireneo,
para que nos santifique también a nosotros,
viviéndola en toda su verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.