Comentario – Jueves XVIII de Tiempo Ordinario

Mt 16, 13-23

Hemos meditado ya la célebre escena de hoy en el relato de San Marcos, el «jueves de la 6ª semana ordinaria» (Marcos 8, 27-33)

El gran misterio de la Fe de Pedro ante Jesús.

Cristo se dirige a Pedro: «¿Quién decís que soy yo?»

Pedro reconoce a Cristo el título de «Mesías, Hijo de Dios».

Jesús subraya que es un pensamiento que viene de Dios y no de los hombres.

Jesús otorga a Pedro el título de «Piedra de la Iglesia»

Cristo se dirige a Pedro: «me matarán».

Pedro no quiere reconocer a Jesús como el «Siervo sufriente».

Jesús subraya que es un pensamiento que viene de los hombres y no de Dios.

Jesús dice a Pedro que es «una piedra de escándalo», un obstáculo.

Dichoso tú Simón; porque eso ni la carne ni la sangre te lo han revelado…
«La carne y la sangre.» Hermosa fórmula gráfica y fuerte para evocar la debilidad natural del hombre dejado a sus solas fuerzas.

Sí, la Fe viene de fuera. El hombre entero de carne y hueso es incapaz de acceder a lo que es dominio misterioso de Dios.

Mi Padre es quien te lo ha revelado…

«Pedro recibió una «revelación» divina.

«Mi Padre»… Dejemos resonar unos momentos esta palabra en la boca de Jesús. Esos dos términos, tan simples nos dejan entrever el abismo infinito de su persona.

Ahora te digo Yo: «Tú eres Piedra y sobre esta roca …»

«Kefa» es un término arameo que significa «Roca» Fue traducido en griego por «Petros», luego en latín por «Petras» y en castellano por «Pedro».

Ese nombre de «Roca» como nombre propio no lo usaba nadie en aquella época, ni en el mundo judío, ni en el mundo greco-romano. ¡Fue una idea de Jesús!

Para un semita el «nombre» tiene una extraordinaria importancia, es como un talismán, un símbolo, una definición de la persona.

Si vemos una «gran roca» que aflora a ras del suelo… podemos pensar: sería un buen fundamento para edificar sobre ella…

¡Jesús dijo que tenía intención de «edificar»!

Edificaré mi Iglesia.

«Qahal» es un término arameo que significa «Asamblea». Se tradujo al griego por «Ekklesia», luego se conservó tal cual en latín sin traducir: «Ecclesia» del cual procede nuestro término castellano Iglesia.

Lo que Jesús quiere «edificar» es pues una «comunidad»… «su» comunidad, hombres y mujeres que tienen algo «en común» y que «se reúnen» para festejar -lo que tienen en común- y para vivirlo. El último Concilio definió la Iglesia como «el Pueblo de Dios». Pedro recibe un papel de responsabilidad en ese Pueblo.

A partir de este momento empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que tendría que padecer mucho, ser ejecutado, y resucitar… Pedro lo tomó aparte y empezó a increparlo… Pero Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Apártate Satanás, tú eres un obstáculo para mí, porque tu idea no es la de Dios, sino la de los hombres.»

Tenemos que aceptar «toda» la revelación, todas las ideas y pensamientos de Dios y no solamente las ideas que nos gustan. La cruz, el anonadamiento provisorio, el fracaso aparente, el papel del humilde Servidor de Dios y de los hombres, antes de entrar en su gloria.

Noel Quesson
Evangelios 1