Comentario al evangelio – Martes XIX de Tiempo Ordinario

La supervivencia del más débil

La teoría darwiniana nos ha enseñado que la evolución fue posible gracias a la dinámica de la supervivencia del más fuerte. Los débiles, los enfermos y los pequeños de todas las especies quedaron colgados, mientras que la evolución favoreció a los fuertes, a los sanos, a los poderosos. Y, así, la evolución ha llegado al nivel de la especie humana, donde se ha producido un cambio cualitativo: en los humanos, la evolución ha tomado conciencia de sí misma. ¿Hay más evolución? Tiene que haberla. Sin embargo, todos los intentos de esta evolución consciente de favorecer a los fuertes, a los sanos y a los poderosos sólo nos han servido para evolucionar hacia atrás. Tal vez el siguiente nivel de evolución, que parece ser hacia una mayor espiritualización, debe abrazar lo contrario del principio de la supervivencia del más fuerte. Debe abrazar la supervivencia del más débil. La evolución espiritual sólo puede funcionar según la dinámica de la kenosis, que Cristo ha modelado para nosotros (cf. Fil. 2: 4-11) y nos enseña hoy con el ejemplo de un niño pequeño.

Paulson Veliyannoor, CMF