Liturgia – Domingo XX de Tiempo Ordinario

XX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

Misa del Domingo (verde)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria, Credo. Prefacio dominical.

Leccionario: Vol. I (C)

  • Jer 38, 4-6. 8-10. Me has engendrado para pleitear por todo el país.
  • Sal 39. Señor, date prisa en socorrerme.
  • Heb 12, 1-4. Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca.
  • Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

Antífona de entrada          Sal 83, 10-11
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

Monición de entrada
Hoy el Señor nos interpela con estas preguntas: El amor de ustedes ¿es ardoroso? ¿Es ferviente su fe? ¿Puede nuestra fe aceptar el que la contradigan o ridiculicen, sin reducirnos al silencio? Quizás estamos pasivamente resignados al mal en nosotros mismos y en el mundo, y no nos alzamos a favor de lo justo y lo bueno. Si amamos bastante al Señor, y a los hermanos, no toleraremos una paz fácil que adormezca nuestra conciencia. En esta Eucaristía pedimos al Señor el fuego y el ardor de su Espíritu.

Acto penitencial
Pongámonos, pues, en presencia de Dios al comenzar la celebración de la Misa; pidamos su perdón y acojámoslo con el firme propósito de cambiar el rumbo de nuestra vida para vivir según el amor de Dios.

  • Señor Jesús, tú viniste para traernos tu fuego, enciende en nosotros el fuego de una fe valiente. Señor, ten piedad.
  • Cristo Jesús, tú viniste para traernos tu fuego, enciende en nosotros un amor intenso. Cristo, ten piedad.
  • Señor Jesús, tú viniste a traernos tu fuego, que ese mismo fuego nos despierte de nuestra indiferencia y de nuestros temores. Señor, ten piedad.

Perdónanos, Señor, porque hemos sido tibios. Danos valor para vivir profundamente nuestra fe y para amar sin vacilaciones y llévanos a la vida eterna.

Gloria

Oración colecta
OH, Dios, que has preparado bienes invisibles
para los que te aman,
infunde la ternura de tu amor en nuestros corazones,
para que, amándote en todo
y sobre todas las cosas,
consigamos alcanzar tus promesas,
que superan todo deseo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo
Como miembros de la Iglesia, reunida en el nombre del Señor, confesemos ahora nuestra fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Oración de los fieles
Pidamos a Jesús, el Señor, que colme a su Iglesia y al mundo entero con el fuego de su vida y de su amor.

1.- Señor Jesús, inflama a tu Iglesia con la llama de una profunda preocupación por llevar a todos tu Buena Noticia de salvación. Que esta Buena Noticia dialogue con el mundo y con sus necesidades y aspiraciones. Roguemos al Señor.

2.- Señor Jesús, inflama a todas las iglesias cristianas con la pasión de trabajar sin descanso hacia la unidad, movidos por tu amor. Roguemos al Señor.

3.- Señor Jesús, inflama a los líderes de las naciones con el fuego urgente de buscar justicia y paz para nuestro mundo y respeto a la dignidad humana de todos. Roguemos al Señor.

4.- Señor Jesús, concede el fuego de tu fortaleza a todos los que tienen que pasar por el fuego del fracaso, de la discriminación y del sufrimiento y líbranos del desánimo y desaliento. Roguemos al Señor.

5.- Señor Jesús, enciende de nuevo tu fuego en aquellos cuya fe se ha entibiado o extinguido, y en los que han perdido el camino que conduce a ti. Roguemos al Señor.

6.- Señor Jesús, enciende nuestros corazones con el fuego de tu amor. Haz que te reconozcamos y te sirvamos en nuestros prójimos, especialmente en los más pobres y marginados. Roguemos al Señor.

Señor Jesús, haz que nuestros corazones ardan con tu amor al celebrar la eucaristía, escuchando tu palabra y participando gozosamente en tu banquete del pan de vida, ahora y por los siglos de los siglos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA Señor, nuestras ofrendas
en las que vas a realizar un admirable intercambio,
para que, al ofrecerte lo que tú nos diste,
merezcamos recibirte a ti mismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 129, 7
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
O bien:          Cf. Jn 6, 51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Oración después de la comunión
DESPUÉS de haber participado de Cristo
por estos sacramentos,
imploramos humildemente tu misericordia, Señor,
para que, configurados en la tierra a su imagen,
merezcamos participar de su gloria en el cielo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición solemne
Dios todopoderoso
aleje de vosotros toda adversidad,
y os conceda la abundancia de sus bendiciones.

Que Él os dé un corazón tan dócil a su palabra,
que encuentra su gozo en los dones eternos.

Así, siguiendo el camino del bien,
avancéis por la senda de los mandatos divinos
y lleguéis a ser coherederos
del reino de los santos.

Y la bendición de Dios todopoderoso
Padre, † Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre todos vosotros.

R./ Amén.