Liturgia – Martes XX de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-par

  • Ez 28, 1-10. Eres hombre, y no dios; pusiste tu corazón como el corazón de Dios.
  • Salmo: Dt 32, 26-36. Yo doy la muerte y la vida.
  • Mt 19, 23-30. Más fácil le es a un camello entrar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos.

Antífona de entrada (Cf. Sal 67, 6-7. 36)
Dios vive en su santa morada. Dios, el que hace habitar juntos en su casa, él mismo dará fuerza y poder a su pueblo.

Monición de entrada
Hermanos, acudamos al Señor, que soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores, suplicándole que ponga fin a este estado de sufrimiento en que se halla inmerso el mundo, la crisis económica y energética, la guerra, el hambre, las miserias que llevan padeciendo miles y miles de personas a consecuencia de la pandemia que hemos sufrido.

Acto penitencial
Y para celebrar dignamente estos misterios, comencemos la celebración pidiendo humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

• Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. Señor, ten piedad.
• Tú, que te acercabas a los enfermos y los curabas. Cristo, ten piedad.
• Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. Señor, ten piedad.

Oración colecta
SEÑOR Dios nuestro,
te remitimos a tu promesa
para con los que han dejado todo
a causa de tu reino
y están dispuestos a seguir a tu Hijo
a dondequiera que él les lleve.
Que sean hombres y mujeres
pobres en las cosas que cuentan en esta tierra,
pero ricos con tu amor y tu gracia
y con una riqueza de amigos
a quienes intentarán darles como sumo don
a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, pidiéndole que nos ayude a estar dispuestos a seguir radicalmente a Jesús, renunciando a todo lo demás.

1.- Para que el Señor abra nuestros ojos para orientarnos a poner nuestros corazones en las cosas importantes: como amor, servicio, generoso compartir. Roguemos al Señor.

2.- Para que los padres y educadores reten a los jóvenes a vivir según los valores del evangelio. Roguemos al Señor.

3.- Para que nosotros acojamos la gracia de Dios cuando se nos ofrece y respondamos con prontitud, aun cuando sea exigente con nosotros. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que quieres que sigamos generosamente a tu Hijo, escucha las oraciones que te hemos dirigido y haz que tengamos siempre un corazón generoso y desprendido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH Dios y Padre nuestro:
Al ver sobre la mesa el pan y vino,
nos acordamos de aquél
que se dio totalmente a los otros,
tu Hijo Jesucristo.
Le despojaron de todo,
excepto de la certeza de que podría contar con nosotros.
Haznos más conscientes de la pobreza
y de la vaciedad de nuestros corazones
y del valor superficial y pasajero
de las cosas materiales y mundanas
a las que nos apegamos.
Convierte nuestros corazones
y fíjalos en las riquezas y personas
que no se devalúan jamás:
tú y nuestro prójimo,
justicia, verdad, solidaridad y generoso amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 102, 2
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios.

Oración después de la comunión
SEÑOR, Dios nuestro:
nos quedamos fácilmente satisfechos de nosotros mismos
y de nuestros pequeños mundos.
Despiértanos, y danos el valor de caminar con tu Hijo
en esta hermosa aventura de esperanza y amor.
Que nos preguntemos a nosotros mismos
no lo que hemos hecho por ti,
sino qué es lo que no hemos hecho todavía
y lo que aún nos queda por dar.
Por el poder de esta eucaristía
ayúdanos a seguir a tu hijo generosamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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